Todos los críticos progresistas masacran al programa del 'señorito andaluz'

TVE estrena un programa de entrevistas de Bertín Osbonre ‘En Tu Casa o en la Mía’ con gran éxito de audiencia

HECHOS

El 1.09.2015 se estrenó el programa de entrevistas ‘En tu casa o en la mía’ de D. Bertín Osborne.

25 - Diciembre - 2015

Bertín Osborne, un señorito andaluz

Ángel Sánchez Harguindey

Es simpático y triunfa en la televisión. Es también el prototipo del señorito andaluz aunque trabaja más de lo habitual entre sus congéneres. Pese a todo, Bertín Osborne mantiene puntos en común con esa burbuja aristocrática: en 2003 fue condenado a pagar 900.000 euros y a un año de cárcel por intentar engañar a Hacienda. Naturalmente no ingresó en prisión por ser la primera condena algo que, por ejemplo, no evitó Josefa Hernández, la abuela de Fuerteventura, condenada a seis meses por ampliar su modesta casa aunque cuatro días después quedó suspendida la sentencia. Que se note que hay clases. En España si no has defraudado al fisco no eres nadie.

Lo cierto es que Bertín es el responsable de que TVE se apuntara un gran tanto con En la tuya o en la mía, esa charla de andar por casa en la que se sienta con alguno de sus amigos y con algún embolado que otro. La sinergia lo justifica todo, desde los jurados de MasterChef al presidente del Gobierno que es como de la parrilla. Recibe y visita con la naturalidad que da el saberse miembro de la clase elegida y resuelve las situaciones a base de topicazos y buenas maneras. Ha visitado los palacios y las chozas, y eso se nota. No olvidemos que es el hijo mayor del conde de Donadío de Casasola y que en su día fue representante inmobiliario en Sofico, uno de esos bluf empresariales tan estimados por la clase dirigente.

Naturalmente, el éxito del programa depende de la parte contraria: si el anfitrión es Jesulín de Ubrique, hay tema. Si el invitado es Mariano Rajoy, coge un libro. El subdirector del formato, Javier Ruiz, declaró que “tal vez ese clima de confianza que se genera sea la base para que los invitados se sinceren y confiesen secretos que nunca antes habían contado en televisión. Gracias a este programa hemos descubierto cuándo perdió la virginidad Pablo Alborán, cómo fue la adolescencia gamberra de Pablo Motos, cómo vivió Lolita la muerte de su madre y su hermano o con quién aprendió más sobre sexo Carmen Martínez-Bordiú”. Está claro que no hay peor amigo que un subdirector de formato porque si gracias al programa hemos descubierto cuándo perdió la virginidad Pablo Alborán o quién fue el maestro sexual de la nietísima, algo no funciona en Prado del Rey o dónde se ubique la nomenclatura de los responsables del ente por más que el programa arrase los miércoles. Toda la audiencia que han perdido con los informativos lo están compensando con el sofá de Bertín.

En todo caso, y como todo señorito simpático, Bertín está curtido en mil batallas: ha publicado más 20 discos (en noviembre publicó el último, Crooner), ha presentado docenas de programas, ha hecho anuncios como sex-symbol, vende jamón, tiene un cortijo, seis hijos y sirve lo mismo para un roto que para un descosido, sin olvidar que a los que hace tiempo podríamos viajar con el Imserso nos ha puesto los dientes largos por su juvenil idilio con un bellezón: Taryn Power.

21 - Enero - 2016

Relax

Carlos Boyero

Comprendo el éxito del programa de Bertín Osborne. Es digno, no hay huellas de la cansina intensidad

Cuentan que muchas soledades se consuelan con la perenne compañía del televisor encendido. No es preciso hacerle mínimo caso a las imágenes y los sonidos que salen de él, pero al parecer hace compañía (tuve que hacerme mayor para entender qué significaba eso, algo que escuchaba como un mantra en mi infancia, repetido con gesto de resignación por los adultos), espanta a la intemperie emocional, es preferible a sobrevivir rodeado de silencio, se lleva razonablemente bien con la depresión.

No es mi caso. Jamás he necesitado la televisión para distraerme, sentirme acompañado, ahuyentar monstruos, embrutecerme. Si la cosa está muy chunga prefiero mirar la fascinante pared, refugiarme en un dormitorio a oscuras, dormir todo lo que pueda. Y, por supuesto, no creo que la televisión suponga eso tan cursi de una ventana para mirar el mundo (¿hay mucho que ver?) y comunicarse con él.

Constato que el estrellato actual, además del identificable, bochornoso y rentable universo telecinquero, lo copan las tertulias entre gente que no solo posee infinito conocimiento sobre esa cosa tan aburrida y fatigosa de la política, sino también sobre todo lo humano, e incluso lo divino. Y también proliferan hasta el mareo los programas de entrevistas.

No tengo nada en contra de este oficio o arte. Me apasiona lo que consigue revelar sobre el enfangado estado de las cosas el magnífico y terapéutico Jordi Évole. Y nunca me ha interesado la personalidad artística de Bertín Osborne, pero comprendo el éxito de su programa. Es digno, no hay huellas de la cansina intensidad, Osborne dispone de una naturalidad muy saludable, establece una nada forzada complicidad con el entrevistado, sabe escucharlos, habla sin la menor afectación, no va de listo con ellos ni con el espectador. La evidencia se impone a mis prejuicios.

04 - Febrero - 2016

Bertín Osborne o el bochornoso éxito del macho alfa

José Confuso

No, este no es un artículo más acerca del sorprendente éxito de Bertín Osborne al frente del programa 'En la tuya o en la mía'

No, este no es un artículo más acerca del sorprendente éxito de Bertín Osborne al frente de ‘En la tuya o en la mía’. No vamos a hacer hincapié en ese espíritu cotilla que nos lleva a querer ver cómo son las casas de los famosos como uno de los motivos del éxito del programa. Tampoco vamos a hablar de la espontaneidad del presentador –cantante, actor, showman, lo que surja–, ni de la tranquilidad de sus entrevistas. Redundar en algo que ha dicho todo el mundo sería una auténtica grosería para los usuarios de Twitter que viven pegados al minuto de la noticia. Aunque, claro, nunca deberíamos olvidar que repetir siempre la misma cantinela únicamente tiene una utilidad: convencernos de lo que no estamos seguros.

Los que se han rendido a las bondades del espacio de Televisión Española basándose en sus buenos datos de audiencia, imagino que serán los mismos que también reconocen la valía de Gran Hermano por los mismos motivos. Puede que Bertín se lleve más del 20% de los espectadores que se sientan a ver la televisión cada miércoles pero es que elreality de Telecinco hace lo propio los jueves, incluso los martes y los domingos –no todos, claro–. Juzgar un producto únicamente por la aceptación que parece despertar en los espectadores sería tan absurdo como pensar que a los españoles nos gusta que nos roben a manos llenas viendo la victoria del Partido Popular en las últimas elecciones. Y, claro, ¿a quién le gusta que le roben? Seguro que a ninguno de los presentes.

El éxito de Bertín Osborne, por mucho que nos pese, va más allá de los niveles de audiencia. De hecho, no tiene nada que ver. El presentador ha conseguido, sin que nadie se despeine, colar los peores valores en el horario de máxima audiencia nacional y recibir aplausos por ello. Un regalo envenenado perfectamente envuelto. Una factura impecable, unas versiones de hits musicales estupendas, un ritmo estudiadamente tranquilo y unas risas en un mullido sofá. Detalles nada nimios que han conseguido que la gente crea que está viendo un programa inofensivo cuando la realidad es muy distinta. En la tuya o en la mía evidencia todo lo mal que está haciendo nuestra sociedad. ¿Todo? Todo. ¿Exagerado? Bueno, tal vez un poco. Peor sería que nos gobernara el primer partido imputado en un juicio… ¡Oh, wait!

Machismo a gogó

Cree Bertín Osborne que presumir de tener pocas cualidades en la cocina y preguntarle a tu mujer dónde están los utensilios es algo chistoso. Ay, los hombres, qué despistados somos, no podemos hacer dos cosas a la vez. Pobres de nosotros. ¿Hasta cuándo vamos a arrastrar este tópico? Argumentar que las mujeres pueden hacer dos cosas a la vez no deja a los hombres por debajo, sino que les aúpa a una posición mejor. Yo, como hombre, puedo permitirme el lujo de hacer una cosa y pasar de las demás, mientras que las mujeres están obligadas a hacer muchas al mismo tiempo. No es que yo sea tonto, es que soy demasiado listo. Y el problema no es que lo diga un presentador cualquiera, que, al fin y al cabo, es un particular. Lo grave es que el presidente del gobierno caiga en lo mismo. Mariano Rajoy nos lo dejó bien claro. Amigas, la cocina impoluta que los machos alfa están ocupados haciendo cosas.

¿Hay vida más allá de la heterosexualidad?

“Hombre de mente abierta”. Así definía Bertín Osborne a Paco León en ese speech final que se marca el presentador en voz en off. ¿Cómo que de mente abierta? El actor, con la misma naturalidad con la que contaba que su madre le decía que no hacía falta que fuera el colegio cuando hacía calor, contó que había tenido novios y novias y que tenía pareja, hombre, cuando conoció a la madre de su hija –”yo tenía novio, yo, no ella”, remarcaba ante la impávida cara de Bertín-. ¿Ahora la orientación sexual es una cosa de ‘mente abierta’? La televisión, por mucho que la demonicemos, ha contribuido de forma clave a la visibilidad del colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (LGTB) –sobre todo gais– de cara a la sociedad. ‘Ay, si mi hijo tuviese un novio como Jesús Vázquez’. Las declaraciones de Paco León pueden hacer lo mismo respecto a la bisexualidad: no es cuestión de modernidad, ni mentes abiertas. Es la realidad.

Toreros, políticos y nietas de dictadores

Bertín Osborne y el torero 'Jesulín de Ubrique' en un momento del programa.

Bertín Osborne y el torero ‘Jesulín de Ubrique’ en un momento del programa.

Los nuevos patrones sociales han hecho que se nos vuelva la piel muy fina. Tan solo tienen que echar un vistazo a lo escrito hasta ahora para ver que como los pequeños detalles nos molestan y mucho. Claro, ante esta situación, ¿quién no se siente ofendido cuando la nieta de un dictador se sienta en el canal de televisión que pagamos todos con los impuestos a hablar de su acomodada existencia? Poco revuelo se montó con la llegada de Carmen Martínez-Bordiú a ‘En la tuya o en la mía’. Una muestra más de la generosidad –¿estupidez?– con la que España ha premiado a los Franco. ‘Qué locuela, qué chistosa es’. Y cómo ha conseguido burlarse de todos desde las portadas de la revista. Una vergüenza más de un programa que ha tenido en los toreros y los políticos del viejo régimen su mejor nicho de invitados. A Pablo Iglesias, el presentador no ha querido entrevistarle. Luego la culpa fue de los directivos, que no le dejarán. Qué casualidad tan oportuna. Qué ente público tan plural.

‘En la tuya o en la mía’ deluxe

¿Desde cuándo bajar el tono es sinónimo de educación? Sin duda, los gritos no ayudan, pero no perdamos de vista el contenido. A nadie se le escapa que tanto ‘Sálvame’ como su versión nocturna  ‘Sálvame deluxe’ no son, precisamente, un remanso de paz, un foro de alta cultura donde debatir temas trascendentales. Tampoco lo persiguen. Pero, ¿qué diferencia hay entre los teatritos que montan Jorge Javier Vázquez y su plantel de colaboradores con el casual malestar entre Mariló Montero y la mujer de Bertín Osborne? Tanto una como la otra se dedicaron a alimentar la polémica y se prestaron a un encuentro que no venía a cuento para limar esas asperezas sospechosamente guionizadas. Dos mujeres peleándose ante la mirada en la lejanía del macho alfa. Menos mal que Bertín ha venido para salvarnos del peligro. Menos mal que en la televisión española tenemos un espacio de entrevistas donde no gritan. ¡Menos mal!

Y sí, tendremos segunda temporada. Y sí, Bertín Osborne continuará ocupando el hueco de la campechanía que ha dejado el rey emérito. Y sí, los mismos invitados de siempre continuarán pasando por su sofá. ¡Ay si la televisión pública española hubiera sido más cuidadosa con formatos como ‘Alaska y Segura’! Otro gallo, más evolucionado, nos cantaría.

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