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Antes que él se había marchado Pedro Costa denunciando compras de votos en la Gala que, teóricamente, favorecían al director de 'El Abuelo'

Crisis en el cine español: José Luis Garci abandona la Academia de los Goya tras acusaciones de compra de votos

HECHOS

El 23.01.1999 se hizo público que el director de cine D. José Luis Garci, se daba de baja de la Academia de los Goya.

El origen de las controversias se remonta a los últimos días del pasado diciembre cuando algunos de los más de 700 académicos recibieron en sus domicilios un anónimo que pretendía inculpar al Sr. Garci en una presunta compra de votos en favor de El abuelo. El anónimo decía: «Los mensajeros de José Luis Garci le anunciamos nuestra próxima visita, en la que recogeremos una vez más las papeletas y les desearemos personalmente un feliz año nuevo».

El productor D. Pedro Costa se dio de baja como miembro de la Academia acusando a Nikel Odeón, empresa productora de El abuelo, de haber abonado las cuotas de algunos socios para que pudieran votar a favor de esa cinta en las candidaturas a los Goya. La propia Academia desmintió este extremo en un comunicado que fue considerado insuficiente por el Sr. Garci quien pidió que se investigara el supuesto pago de cuotas. Ante la negativa del organismo que preside Dña. Aitana Sánchez Gijón de darle un apoyo más rotundo, el Sr. Garci ha optado por abandonar también la Academia.

Garci_98El diario LA RAZÓN (controlado por D. Joaquín Vila y D. Luis María Anson) fue el que más aire dio a aquella crisis en la Academia del Cine Español insinuando que la directora de la academia se había planteado dimitir a escasas horas de la celebración de la entrega de premios.

JOSÉ LUIS GARCI: «QUE REPAREN EL DAÑO QUE ME HAN HECHO»

D. José Luis Garci, en una entrevista para THE NEW YORK TIMES, el periódico de Estados Unidos, aseguró no tener nada que ver con la misiva que pedía el voto para él denunciada por D. Pedro Costa. «No creo que nadie pueda jugar con el honor de una persona. Quiero que reparen cuanto antes todo el daño que me han causado y espero que sea pronto».

ANDRÉS VICENTE GÓMEZ: «GARCI INTERPRETA EL PAPEL DE VÍCTIMA PARA PROMOCIONAR SU PELÍCULA«

 El productor de películas como ‘Torrente’ o ‘La niña de tus ojos’, D. Andrés Vicente Gómez, miembro de la Academia de los Goya, atacó duramente al Sr. Garci también a través del THE NEW YORK TIMES: «José Luis Garci ha interpretado el papel de víctima para promocionar su película. El epílogo de esta historia es que El Abuelo ha conseguido la candidatura para los Oscar y eso lo compensa todo… Le deseo mucha suerte».

23 Enero 1999

Los Goya, al desnudo

LA RAZÓN (Director: Joaquín Vila)

Es una auténtica lástima. José Luis Garci no estará esta noche en los XIII edición de los premios Goya. El motivo, explicaba ayer, es que la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España retiene en su poder un informe que le deja fuera de toda sospecha respecto de las acusaciones de compra de votos que se han formulado contra el director. El autor de ‘El abuelo’, cinta que hoy compite en trece apartados de los Goya y una de las más claras favoritas para erigirse con el galardón de mejor película del año, también se ha dado de baja como miembro de la Academia. Hace unos días, Pedro Costa abandonaba asimismo la citada institución por motivos muy otros: el productor advertía de que la compra de votos había existido y que podía decir cómo realizó. El origen de la polémica estriba en una nota que recibieron varios académicos el pasado 29 de diciembre y donde podía leerse: “Los mensajeros de Garci anunciamos nuestra próxima visita, en la que recogeremos una vez más las papeletas y le desearemos personalmente un feliz año”. Algunos dijeron que sólo se trataba de una broma pesada, otros, empero, afirmaron que no era la primera vez que se producían serias anomalías en el seno de la Academia. El resultado es que este año, y por desgracia, se ha enturbiado la noche del cine español, auténtico perdedor de esta triste historia que se merece una aclaración que garantice su salud en el futuro.

23 Enero 1999

Un episodio desdichado en el cine español

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

Tenía que haber sido la noche más hermosa del cine español. Una velada espléndida en la que -ante los ojos de millones de telespectadores- se premiará a los mejores del 98, una cosecha cuya calidad ha obligado a ampliar la nómina de candidatos a cuatro por especialidad. La XIII Gala de los Premios Goya parece bajo el maleficio del número que asusta a los supersticiosos. Uno de los favoritos no estará en la sala. José Luis Garci anunció ayer su ausencia del evento y su dimisión de la Academia de Cine. Alegó que ésta no ha publicado el resultado de la auditoría que le dejaba fuera de toda sospecha en la polémica por la presunta «compra» de votos por parte de miembros de la Academia. Declaró ayer que «nadie relacionado con El abuelo, ni con [la productora] Nickel Odeón ha pagado a última hora la cuota de algún moroso de la Academia para poder votar». Este desdichado episodio parece fruto del exceso de susceptibilidad de una persona cuya honradez está fuera de toda duda. También revela la torpeza de una Academia que no ha sido capaz de encontrar una fórmula satisfactoria para alguien fundamental en el cine español y galardonado con un Oscar de Hollywood. Tanto la Academia española como unos premios Goya a los que aún falta solera van a salir perjudicados por la polémica. Esperamos que el escándalo no haya influido en el voto del jurado. Y que El abuelo reciba los premios que se merece. Porque, sin duda, es superior al resto de sus competidoras pese a los méritos y aciertos que contienen La niña de tus ojos, Barrio y Abre los ojos.

26 Enero 1999

El Garci

Martín Prieto

En 1983, y aun en algunos años posteriores, fui el mejor amigo que José Luis Garci haya tenido nunca. La junta militar daba sus coletazos preagónicos en Argentina. Se proyectaba en Buenos Aires Solos en la madrugada, de un José Luis Garci que no había visto en mi vida, ni a él ni a aquella película. Solos en la madrugada y bajo la Cruz del Sur, allí y en aquellos años de fierro no se hablaba de otra cosa que de Garci y de Pepe Sacristán. Más que de la salida de una pesadilla militar. Una supuesta e íntima amistad con Garci me abrió en las riberas del achocolatado río de La Plata algo mejor que las puertas: los corazones. Garci era Gardel y había filmado un tango, quizás inadvertidamente. Es obvio que Garci puede estar tranquilo, porque dudo que alguien le haya sido tan leal y encomiástico como yo ejerciendo su amistad, y eso que para dar verosimilitud a mi historia inventé una novia común. Asunto que habíamos superado sin sacar las navajas y como dolientes machos ante la perfidia de las minas (mujeres).

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Antes de lograr democráticamente la Presidencia de la República, Raúl Ricardo Alfonsín me exigió que se lo contara todo sobre el Garci y, por supuesto, cumplí. Muchos años después le saludé azorado en un acto social y «hola y adiós». Continuamos sin conocernos.

Los premios se negocian de antemano. Cuando me han elegido jurado siempre he preguntado cortésmente: «¿A quién hay que votar?». Por lo común se me informa de tal, y los más refinados aluden con elipsis a quien debe ser descabalgado. Así que esta fiesta de los Goya me interesa poco como espectáculo y nada como examen final o doctorado. Sé que si Garci deja pasar sin más la infamia de la compra de votos, hoy el infamado, y con merecimientos para ello, sería él. Lamento que hayan abierto las puertas de la cocina de esta Academia de Hollywood a la española que nos hemos inventado, porque el hedor a col es fuerte, pero Garci no puede ser a la vez el vilipendiado y el malo que quería llevarse a la chica; todo a la vez. Sé por amarga experiencia propia que si observas displicente como el baldón viene hacia ti, éste te pasa por encima. Mi solidaridad con Garci (¡no me voy a solidarizar con los premiados!) es tan lejana como la Cruz del Sur, pero no menos cierta. Y le debía ésta por haber usado su talento y su éxito como llave para asuntos propios.

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Su programa en la segunda cadena de la televisión pública debería ser eso mismo: de utilidad pública. Desguaza el cine junto a sus invitados y hasta fuma en el estudio a cámara abierta. Me cuentan algunos talibanes de lo políticamente correcto que Garci no debe ser ensalzado ni con Oscar. Miren: el Garci realiza el único programa de cine de una televisión sin arreglo popular o socialista; el Garci hace películas que funcionan; el Garci es enciclopedia viviente cinematográfica; el Garci, con esa barba de dos días sobre las mejillas flacas y con la colilla entre los dedos, es el chico del barrio del que yo de mayor inventé ser amigo en la ciudad más cruel y sentimental del mundo.

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