Search
Chocan el ex director de LA LUNA DE MADRID y el veterano periodista franquista

Polémica entre José Tono Martínez y Emilio Romero sobre el fracaso de la derecha ante los jóvenes: «quiere ser divina, siendo antiabortista, antidivorcista y odiando a los homosexuales»

HECHOS

El 14.12.1985 D. José Tono Martínez publicó el artículo de ‘La Derecha Divina’.

14 Diciembre 1985

La Derecha Divina

José Tono Martínez

En un debate reciente, por fortuna para nuestro apetito no articulado en una sala de conferencias, sino en un restaurante, el Café de Maravillas, volvía a oírse de nuevo una expresión predicada y publicada en los meses de verano: ‘terrorismo de razón’. La pequeña frase, al margen de sus connotaciones o quizá por eso mismo, no introducía de nuevo en una tarea inacabada que sobre todos nosotros pesa. Me refiero a la ausencia de un pensamiento crítico y radical en nuestro país durante decenios o centenios tal vez. Podemos salvar muchas ilustres excepciones que no fueron sino eso, luminarias en la parquedad de una conjura malévola y pactista.

En aquellas conversaciones se aludía a la necesidad de un terrorismo crítico que mantuviera siempre su independencia frente a todo poder constituido. No fuera a suceder que el silencio franquista impuesto a los intelectuales fuera ahora sustituido por un silencio administrativo no promulgado: el de la subvención. «Mejor no hablar fuerte no sea que mañana precisemos tal o cual ayuda». Este es un riesgo ante el que toda vigilancia es poca, pero es, por otra parte, un riesgo inevitable de todas aquellas sociedades en donde el Estado se ve obligado a financiar actividades culturales que no son realizadas por el sector privado.

En España la burguesía nunca tomó el Poder de modo violento y de siempre estamos pagando esta insuficiencia. Nunca tuvimos una Revolución francesa, americana, un Cromwell, un Garibaldi. Estos intentos siempre fueron abortados en España y la burguesía, en su larga marcha hacia el capitalismo liberal, se vio obligada a realizar los cambios de estructura económica sobre las bases de un pensamiento católico-feudal. Este desajuste ha perjudicado y sigue perjudicando el comportamiento ideológico tanto de la izquierda como de la derecha, pero, especialmente de esta última.

En ambos espectros de la política se ha actuado mediante estereotipos de conducta. Nunca mediante el análisis desprejuiciado, riguroso o incluso cínico. Es así, tomando un ejemplo, que el clásico ‘hombre de derechas’ debe no sólo defender sus intereses económicos posicionándose a favor de un sistema de mercado, sino que, además, debe ser católico, defensor de la familia, antiabortista, antidivorcista, no consumir drogas, odiar a los homosexuales, etcétera. Un etcétera demasiado largo. Cuando, sin embargo, este tipo de añadidos no son precisos para mantener su rol-base de ‘hombre de derechas’: el sistema de libre mercado. Esta contradicción, que en otros países está mejor resuelta, es heredera del desajuste ideológico antes citado. En el pensamiento burgués español se arrastran las pesadas andaduras de un discurso católico-feudal no revolucionado en su tiempo.

Está actitud es la que impide a los líderes de la derecha tradicional adaptarse a los rápidos cambios que se producen en una sociedad de y para la información. Una sociedad de vidrieras, por eso el mejor político es el escaparatista. Claro está que esta apreciación no es ignorada en este sector. Durante este verano en Santander mantuve una interesante conversación con dos altos dirigentes del partido de la oposición. Tenían alrededor de treinta años, eran profesionales del Derecho, y he de confesar que finalicé la tertulia gratamente sorprendido.

Nos pusimos de acuerdo en muchos puntos y realizarnos un análisis muy semejante al que estoy presentando en este artículo. Se confesaron desencantados por la rigidez ideológica de la Ejecutiva de su partido y prontos a abandonar sus cargos si las cosas no cambiaban.

Vayamos a otra cosa, o a la misma, pero de otra forma. El título de este artículo es una alusión al del último libro de Jean Baudrillard, en el que el autor francés descompone, con sagacidad, el comportamiento de la izquierda francesa en el Poder. Desde el punto de vista de lo que llamaría una perspectiva posmoderna (con todas las reservas), veamos qué es lo que sucede en España.

La izquierda (ya por su juventud, por haber vivido contra corriente, o ya por responder más a los cánones de una sociedad moderna) triunfa y seguirá triunfando… porque no tiene principios. Se llaman socialistas, pero abjuran encantados del marxismo, del sindicato de clase o de lo que haga falta. La derecha declara, en cambio, con tesón, que sí tiene estos principios. Yo creo que no los tiene, pero lo que cuenta es lo que se dice y, en todo caso, su declaración no puede ser menos que turbadora. ¿Principios?… ¿de qué? – nos preguntamos nosotros – El único gran principio en una sociedad como la nuestra, velocificada hasta la irrisión, es el del cambio, el del escamoteo, el de la aparición escenográfica inopinada, que se interrumpe en una salida sólo en apariencia imprevista. En la vida pública sólo importan los encajadores, los todo terreno.

Triunfa no sólo el que actúa como si sólo hubiera metido y el mensaje no interesara, sino el que lo dice ne público, el que se expone: la gente siempre ha apreciado los desnudos y lo que la gente quiere es intríngulis y preparación antes del acto final…, porque el acto final es lo que menos importa… porque va a dar lo mismo. OTAN, no, y ahora OTAN, sí. La reconversión es la meta o la reconversión ha finalizado. Estos son los malabarismos que aprecia la gente; son los malabarismos que aprecia la gente; son los malabarismos de la vida diaria. Donde dije digo digo Diego. Lo que más odia el espectador es el aburrimiento.

Estos jóvenes sevillanos son más conscientes del uso teatral de los medios, mientras que los Fraga, Osorio, Alzaga, Arespacochaga se mueven torpemente en su ensaladera. Jamás vestirán un jersey en un acto importante. No saben actuar y no toman como ejemplo en su campo al Gran Seductor, Adolfo Suárez, famoso por su particular Disappearing Act: Now you see me, now your don’ t (cita de Miguel Rodríguez). No importa, pues, lo que se diga, pero hay que decirlo con gracejo, sonriendo, como quitando importancia a las cosas. ‘Dijimos ochocientos mil puestos de trabajo’… ‘Bueno, pues nos hemos equivocado. En la vida el que habla se equivoca’. La izquierda va mal en Francia porque Mitterrand nunca sonríe. Aparece monolítico, como convulsionado por la trascendencia del puesto que ocupa. No se fija en los profesionales de la dramaturgia política: Ronald Reagan y Fidel Castro.

Decimos, entonces, que los socialistas no tienen principios; se han posmodernizado. Los de Coalición Popular dicen que los tienen y esa actitud premoderna (no es siquiera moderna al estilo sociocientífico de hace unas décadas: tenemos ideas) no conduce hoy a parte alguna porque la gran masa indiferente y recipendiaria o bien se asusta cuando oye semejante aserto (‘desconfiemos de los hombres o principios’) o bien se siente engañada y estafada porque nadie toma en serio ningún principio. El mejor político de hoy e el hombre sin ideas (preconcebidas o adquiridas; más grave lo primero o igual, porque toda idea adquirida actúa sobre el paciente como preconcebida) por la simple razón de que éstas no son ya necesarias para gobernar. La Prensa del corazón, en materia electoral política no vende. En el otro lado, la Prensa de la razón, que sí vende, es sólo publicidad. Un ‘sólo’ ciertamente muy complejo.

Concluimos. La derecha divina no vende porque la divinidad no vende. El espectador no asiste a las iglesias y se abstrae de los discursos de los obispos porque la puesta en escena de éstos es opaca y porque el negro tiene un lado inevitable del ya visto, nos recuerda la tristeza, la muerte, la vida diaria. Por el contrario, el público sí asiste a las congregaciones papeles, porque Woitila es un gran comunicador, va vestido de blanco y hace apariciones insospechadas y vuelos rasantes en su flamante helicóptero… ¿Contratará Coalición Popular los servicios de ‘marketing’ del Papa polaco? Lo sabremos próximamente.

P. D. – No tiene nada que ver con lo anterior ¿O sí? pero aprovecho la ocasión. Me he enterado de diversas maniobras para subrimir el programa seriado que se emite los domingos a la hora de la sobremesa, después del ‘Telediario’, Dragones y Mazmorras. Se habla de su extremada violencia, razón por la que se debiera suprimir el 90% de la programación siguiendo ese criterio. No estoy de acuerdo. La vida es así y el programa no es más violento que la realidad cotidiana. Por otra parte, he de confesar, con la mayor sinceridad, y no es una ‘gracia’ o una ‘boutade’, que es la única serie de TVE que sigo con fervor. Me apasiona, es casi lo único que ‘televeo’. Tengo toda la serie grabada y en ocasiones me siento a recordar aquellas episodios ‘oscuros’ o un tanto olvidados. Y dejo ya la nota porque podría escribir de ‘Dragones y Mazmorras’ durante horas. 

 

17 Diciembre 1985

Estar en la Luna

Emilio Romero

Uno no puede leer todas las revistas que aparecen en los quioscos, o todos los libros que se exhiben en las librerías. Cada uno tiene su selectividad, y yo no sabía nada de José Tono Martínez, que dirigió una revista desaparecida llamada LA LUNA DE MADRID. Pero ahora acabo de leer un artículo de este hombre, ‘La Derecha Divina’, publicado en ABC, y me ha sorprendido e interesado un poco. Lo mejor es su sinceridad, y lo peor su despiste. Tiene, sin embargo, algunos aciertos aislados, como eso de que nuestra sociedad sea ahora mismo ‘una sociedad de vidrieras y el mejor político es un escaparatista. Eso es verdad. Una democracia siempre es una vidriera de varios colores, y los políticos más emocionales son los que se llevan el gato al agua. A continuación señala que la derecha divina no vende porque la divinidad no vende y hace la excepción del Papa actual, a quien reconoce su gran poder de comunicación.

¡Pues claro, José Tono Martínez!, la predicación emocional es la que fundó la Iglesia después de Cristo, pero con arreglo a una doctrina. La política es otra cosa, y hasta puede asegurar el éxito sin necesidad de doctrina. Ese fue el caso del centrismo de Adolfo Suárez en los primeros años de la democracia. El párrafo que dedica José Tono a la izquierda tiene cierta gracia. Dice esto: «La izquierda (ya por su juventud, por haber vivido contra corriente, o ya por responder más a los cánones de una sociedad moderna) triunfa y seguirá triunfando… porque no tiene principios. Se llaman socialistas, pero abjuran encantados del marxismo, del sindicato de clase o de los que haga falta’. Esto me parece una exageración del espíritu anarquista de su autor. Lo que le ha pasado al socialismo moderno español son estas dos cosas: que no tenía información o cultura de lo que pasaba en el mundo, y no había tenido el poder. Cuando ha estado en posesión de las dos cosas ha tenido que rectificar socialismo o reconvertirlo. Las cosas son bastante más sencillas que la especulación intelectual, sentimental y artística de José Tono Martínez de la política. Lo que la gente quiere es una igualdad de oportunidades para convivir lo mejor posible, y el mundo moderno clama por las varias libertades para hacer cada individuo lo que pueda; y por la justicia para que no sea posible la explotación por los fuertes de los débiles. Todo lo demás son bobadas. El socialismo clásico era una reacción de los débiles, de los explotados o de los oprimidos contra una clase instalada e injusta; pero todo aquello ha sufrido, en la parte más civilizada del mundo, un enorme cambio. El socialismo tiene ahora menos cartas de presentación y de acción que tuvo en el pasado. Su moderación no es otra cuestión que ‘menos cosas que hacer y que decir’). La derecha.

A la derecha también la fulmina porque la imputa la defensa de los intereses económicos en función de la economía libre de mercado y por ser católica y defensora de la familiar, y antiabrotista, y antidivorcista, y no consumidora de drogas y odiadora de los homosexuales. Todo esto es también un brochazo, y no una descripción. El antiabortismo es una defensa de la vida y está sostenida no solamente por el mundo religioso y de la derecha, sino por relevante científico, algunos de los cuales ni siquiera tiene creencias religiosas. La economía de mercado es lo que genera prosperidad, y su origen es la libertad de los individuos en el marco de unas leyes que no son antisociales; la defensa de la familia es excelente, porque es el primer núcleo social por antonomasia. No consumir drogas es una maravilla, porque esto es destruir la conciencia del individuo, suplirla por la locura y, además asesinarle. El odio a los homosexuales no se produce en ninguna parte. A lo sumo es un sentimiento de compasión o de burla por parte del ser humano normalmente bien constituido. La derecha moderna ha tenido que tragar – y voluntariamente en las nuevas generaciones – los mandamientos sociales de la época y la liberación de muchas cosas contra los patrones clásicos. José Tono Martínez se está refiriendo a una derecha antigua, prácticamente inexistente.

Quede constancia, para tranquilidad de José Tono Martínez,  que yo no estoy en ninguna parte, y cada día me siento más confortable en la observación crítica mediante la historia que he conocido y la que estoy descubriendo. En alguna ocasión he dicho que, a nivel de los conceptos, tengo a la derecha en la cabeza y a la izquierda en el corazón. La izquierda me parece más sentimental, y la derecha, más reflexiva. En cuanto a las ideas y a los partidos, casi todo es decepcionante. Uno ha tenido las dos tentaciones: la del socialismo y la derecha, más reflexiva. En cuanto a las ideas y a los partidos, casi todo es decepcionante. Uno ha tenido las dos tentaciones: las del socialismo y la derecha. Pero todo eso resultaba mínimo. Aquel Partido Socialista de la República fue una calamidad en sus programas, en sus comportamientos y en el fraccionamiento de sus personalidades. Los comunistas no eran otra cosa que satélites de la revolución rusa y Stalin. Y con los anarquistas no se podía hacer jamás ninguna  forma civilizada de sociedad o de Estado. La derecha se fragmentaba en clanes, en familias, en intereses, y hasta había monárquicos de varias monarquías. En la actualidad el socialismo ha acreditado una falta de información, de actualización y de documentación estremecedora. Están aprendiendo poco a poco, y ahora están enloquecidos con el poder. El espectáculo de la derecha carece de atractivos ilusionantes. Piensan todos lo mismo sobre casi todo y están divididos en varios por razones de protagonismo, orgullos y clanes. Luego han surgido unas derechas nacionalistas que promueven otra España feudal, aunque con feudos diferentes.

El despiste

José Tono Martínez dice que en España ‘la burguesía nunca tomó el poder de modo violento, y de siempre estamos pagando esta insuficiencia. Nunca tuvimos una revolución francesa, americana, un Cromwell, un Garibaldi. Estos intentos siempre fueron abortados en España, y la burguesía, en su larga marcha hacia el capitalismo liberal, se vio obligada a realizar los cambios de estructura económica sobre las bases de un pensamiento católico feudal. Es verdad que no tuvimos una revolución francesa, pero instalamos el afrancesamiento con la invención de nuestro liberalismo, tras acabar con el exponente más insospechado de aquella revolución, que fue Napoleón. Instalamos la modernidad democrática de liberales y conservadores en la primera Restauración y después estuvimos en riesgo de una revolución soviética en la República del 31. En fin, que no estuvimos nunca al pairo. Y ahora tenemos un socialismo europeo en el poder. La Historia hay que leerla con más reflexión, y hacer la revista LA LUNA no exige estar en la luna.

Emilio Romero

19 Diciembre 1985

La Jaula Abierta

José Tono Martínez

Yo pensé que una vez desaparecida la Prensa del Movimiento también habría desaparecido el Sr. Emilio Romero. Pero veo que no es así. Aún escribe y ahora desde el diario católico YA. Favor por favor… porque las lenguas viperinas dicen que Fernando Ónega [Director de YA] fue una creación del Sr. Romero. Pero no vayamos tan lejos. Dejemos el asunto en padrinazgo.

Si soy sincero he de confesar que no me interesa demasiado polemizar con Emilio Romero, alias ‘el Gallo’. El artículo presentado el sábado pasado en estas páginas, ‘La Derecha Divina’, tenía una intención irónica y partía de unos presupuestos que, por lo que veo, el Gallo no ha comprendido. Mi referencia más inmediata estaba, como dije, en el último libro de Baudrillard. Por ello no pienso ampliar aquí lo que dije en momento oportuno.

El Gallo no conoce nuestra revista LA LUNA DE MADRID, y esto también me agrada. Si él fuera lector nuestro tendría yo muchas razones para preocuparme. Pero bromear en Prensa con el Gallo sí me divierte. Es como hacerlo con una de esas momias del Museo de Cera, es referirnos a una España definitivamente periclitada. Esa España silenciosa donde los kilos de harina desaparecían y donde amenazaban con tirar de la manta… para obtener una jugosa respuesta: «Tú quieres tirar de la manta para quedártela toda».

En fin – y con esto termino porque para broma ya es suficiente – que yo creía que el Gallo seguía entre rejas y descubro que no. Que gracias a la reconversión de YA sigue haciendo kikiriki por esos mundos de Dios, los del católico diario, por supuesto. Pero intuyo que él se sentía mejor en aquel curioso libelo: LA JAULA. Lástima que abrieron las rejas.

José Tono Martínez

by BeHappy Co.