30 julio 2015

Jorge Vilda, padre de un anterior seleccionador sub21 femenino

La rebelión de las Jugadoras de Fútbol causa el despido de Ignacio Quereda y su sustitución por Jorge Vilda

Hechos

El 30 de julio de 2015 se hace pública la dimisión de D. Ignacio Quereda como seleccionador nacional de fútbol femenino y su reemplazo por D. Jorge Vilda

Lecturas

Todas las jugadoras de la selección del mundial 2015, donde España cayó derrotada en la que era la primera vez que lograba clasificarse a un mundial femenino, causaron una carta de todas las futbolistas de la selección donde instaban al presidente de la Real Federación Española de fútbol, D. Ángel María Villar, el despido de D. Ignacio Quereda, petición que se cumple el 30 de julio, siendo reemplazado por D. Jorge Vilda.

LA CARTA

La carta: «El sentir de la selección española de fútbol»

Después de terminar nuestra participación en el Mundial, es el momento de hacer balance y sacar conclusiones. Tanto a nivel individual como de grupo, las 23 jugadoras hemos hecho autocrítica y sabemos que nuestro rendimiento podría haber sido mejor. Esta generación tiene talento y compromiso para haber llegado mucho más lejos.

A pesar de esto, y una vez asumida nuestra responsabilidad, también queremos hacer público el sentir del grupo, de las 23. Es evidente que la preparación del Mundial no ha sido la correcta, los amistosos inexistentes, la aclimatación escasa, el análisis de los rivales y la forma de preparar los partidos insuficientes… y esta ha sido la dinámica durante mucho tiempo. Creemos que se ha terminado una etapa y que necesitamos un cambio. Así se lo hemos transmitido al seleccionador y cuerpo técnico. Si se pierde la confianza y no se es capaz de llegar a un grupo, es difícil alcanzar objetivos.

Queda mucho camino por recorrer y muchas puertas que abrir. Este es un gran momento para nuestro deporte, con muchos retos y sueños por delante y es responsabilidad de todos marcar el camino a seguir. Ver hacia dónde vamos y cómo lo hacemos.

Toronto, 19 de junio de 2015. Selección española femenina.

LAS ACUSACIONES DE LAS JUGADORAS CONTRA QUEREDA:

FALTA DE PREPARACIÓN. «En los entrenamientos, anticuados, pone al equipo de las titulares y al de las suplentes. Nos pone a jugar y no corrige ni dice nada», explica Natalia Pablos, jugadora del Arsenal. Y eso cuando no pasaba del entrenamiento y se ponía a hablar por teléfono. Por supuesto, ni un amistoso en los dos meses anteriores al debut, la llegada cuatro días antes, futbolistas buscándose la vida en YouTube para ver alguna imagen de sus rivales (Costa Rica, Brasil y Corea)…

AUSENTE EN LOS PARTIDOS. La preparación física –»de primero de la ESO», según una futbolista– provocaba que España perdiera fuelle en las segundas partes (especialmente contra Corea). Le acusan de no estudiar a los rivales y de que los cambios, por tanto, no surtían efecto. De hecho, la imagen que más se ha repetido por la televisión es la de un técnico sentado en el banquillo, sin dar instrucciones, como mucho hablando con sus ayudantes.

NULA AUTOCRÍTICA. «Si se repitiera el Mundial, planificaría la preparación de la misma manera». Lo dijo el propio seleccionador nada más aterrizar en Madrid, con la carta de las jugadoras ya en circulación. Dos semanas de entrenamientos en Murcia, ningún amistoso y una llegada en el último día de plazo otorgado por la FIFA le parece suficente a Quereda. «Yo estuve la primera semana despertándome todos los días a las seis o siete de la mañana», ha confesado Priscila Borja, jugadora del Atlético de Madrid.

UN TIPO VENGATIVO. Otra frase suya. Se la dijo a las jugadoras cuando le anunciaron la intención de publicar la carta pidiendo su destitución. «Hubo otras que intentaron transmitir su parecer a otras autoridades y el resultado es que no volvieron a la selección», les amenazó, algo que confirman todas las ex jugadoras que estos días también han tomado la palabra. En entrevistas han ido contando cómo las chicas que cuestionaban sus métodos desaparecían de las convocatorias. Siempre lo justificaba como algo deportivo, pero no lo era, aseguran las expulsadas.

UN PUNTO MACHISTA. Vero Boquete fue la que rescató la frase. «Alguna vez ha dicho: ‘a ver quién hace de mujer y me trae un café’, y aunque sea en tono de broma, pues es inaceptable». Pero Mar Prieto, la primera jugadora española que se hizo profesional en el extranjero, detalló todavía más en una entrevista con Marca. «He visto a compañeras abandonar la concentración hartas de que las llamasen gorditas. El trato en muchas ocasiones era humillante», cuenta, y otro detalle. Se dirigía a ellas como «chavalitas».

21 Junio 2023

Vero Boquete: “Quereda es como un jefe que te desprecia”

Entrevista de Antonio Nieto

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Vero Boquete (Santiago de Compostela, 28 años) aterrizó el sábado por la tarde en el aeropuerto de Barajas junto a varias de sus compañeras con la mirada perdida y gesto de cansancio. La mitad del equipo lo hizo por la mañana, incluido Ignacio Quereda, el seleccionador, después de caer eliminados en la fase de grupos del Mundial de Canadá, el primero en la historia de la selección femenina. Tras el mal resultado se desató la tormenta: se reunieron con Quereda, le dijeron que querían un cambio y, tras ver su reacción, decidieron mandar una carta abierta denunciando la escasa preparación del equipo. Convirtieron la queja en un auténtico motín contra el técnico, que lleva 27 años en el cargo.

Pregunta. ¿No es cobarde sacar la carta ahora?

Respuesta. Si lo hacemos antes del Mundial sería: “No están centradas en lo que tienen que estar”. Si hubiéramos ganado tampoco tendríamos peso porque claro, si ha ido bien, ¿cómo os podéis quejar? No estamos hablando de este Mundial, estamos hablando de algo que lleva muchos años en las mismas condiciones y llega un momento en que hay que decir basta. Asumimos nuestra parte de culpa porque la tenemos a nivel deportivo, pero hay otra parte que la gente no ve y que debe saber porque nos está lastrando.

P. ¿Qué cosas concretas se han estado tapando?

R. La línea que estamos siguiendo hasta ahora es solo la deportiva, no queremos sacar otros temas que sí hay, de trato personal, de formas de ser, actuar. No queremos meternos en temas más personales, pero si tuviesen que salir, saldrán.

P. ¿Cómo les trata en los entrenamientos?

R. El trato no es el correcto. Es como si tienes un jefe que te desprecia. Tu trabajo nunca es el correcto, la culpa siempre está de un mismo lado. No podemos atender a los medios porque él tiene el mando de todo, porque él organiza no solo lo deportivo sino todo tiene que ir bajo su control. No tenemos ni voz ni voto, ningún peso. Nos trata como si fuésemos niñas pequeñas y no tenemos ningún tipo de libertad. Y también cómo se dirige a nosotros: “chavalita”.

P. ¿Su metodología es antigua?

R. Sí. Sin progreso y muy poco profesional. Hay cosas que no pueden pasar: entrenamientos poco exigentes, repetitivos y poco funcionales, atender a llamadas de teléfono durante entrenamientos, hacer correcciones a solo 11 jugadoras y tratar al resto como si no fuesen del equipo es una falta de respeto. Sus correcciones son sin sentido y a gritos… Una estructura arcaica, como estaba España hace 30 años.

P. ¿Es machista?

R. Creo que al menos inconscientemente es lo que da a entender. No sé si machista, pero sí quiere quedar por encima. Hay comentarios y acciones que quizás a él no le parezcan machistas pero a una mujer sí.

P. ¿Cómo cuáles?

R. Es la forma de hablar. La forma de actuar va muchas veces por una línea autoritaria. Tenemos un gabinete de prensa que tiene que hacer bolillos para atender a medios. Que el fútbol femenino esté interesando parece que perjudique porque se pueda saber toda la situación y quizá se vea que hay gente que no está a la altura.

Nos trata igual que a niñas pequeñas. Se dirige a nosotras como ‘chavalita”

P. ¿Cuánto tiempo llevan pensando esto y sin decirlo?

R. Desde siempre.

P. ¿Quereda debe dimitir?

R. Nosotras creemos que sí. No se han cumplido los objetivos y el grupo le ha trasladado que hemos perdido la confianza en él.

P. Dice que no va a dimitir.

R. Ha dicho eso y que además está tranquilo con la planificación, que asume la responsabilidad, que si tiene que hacerlo lo volverá a hacer otra vez. Nos ha amenazado entre comillas con que quien no esté en el barco, pues no estará. Creemos que esa no es la manera.

P. ¿Todo esto se lo dijeron antes del Mundial?

R. En Murcia tenemos una charla y le decimos que tenemos que trabajar diferente, que los entrenamientos tienen que ser más exigentes, que tenemos que buscar situaciones más reales de juego, que nos vamos a enfrentar a selecciones preparadas y tenemos que saber cómo atacarles, cómo defenderles… También en Canadá le decimos que su forma de actuar y las cosas que hace afectan al grupo y desgastan, que tiene que cambiarlo. Es cierto que se relaja y se calma un poco, pero otras cosas siguen igual.

Iniciamos una guerra; pero en las guerras si hablas alcanzas acuerdos»

P. El seleccionador dice que se cancelaron dos amistosos en Murcia.

R. Nosotras no lo sabemos. Ninguna selección se echa atrás dos días antes. También se nos dijo que haríamos una gira por Estados Unidos y que tendríamos más amistosos. Si, como él dice, le han dado todo lo que ha querido, pues no ha sido suficiente.

P. ¿Tienen alguna esperanza en la federación?

R. Confiamos en que se ha dado cuenta de que el fútbol femenino no es el futbol femenino de hace 20 años. Sabemos que hemos iniciado una guerra, pero en todas las guerras si se habla se llega a un acuerdo. Esperamos reunirnos y que nos escuche, que sepan lo que sentimos. Después son ellos los que tienen que tomar las decisiones. No es nuestro trabajo y lo sabemos.

P. ¿Faltan jugadoras buenas en la selección por temas extradeportivos?

R. Se han dejado de llamar a jugadoras porque se han reivindicado demasiado o han hablado más de la cuenta, aunque luego la justificación que se dé sea deportiva.

P. ¿Quiénes son?

R. Prefiero no decir nombres, no hay que meter a otra gente.

P. ¿Volvería a una convocatoria con Ignacio Quereda?

R. Ahora lo que vamos a esperar es a ver si ese cambio se produce, si hay algún acercamiento. Si no, decidiremos qué hacemos.

21 Junio 2015

Ignacio Quereda: "Yo no soy el que mete los goles"

Entrevista de Javier Sánchez

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Es padre: las jugadoras que han pedido su dimisión son, para él, «las niñas» y supone que su protesta pública «nace del calentón» por la pronta eliminación en el Mundial de Canadá. Es amigo: «La Federación no tiene ninguna culpa», repite en cada respuesta y define a su presidente, Ángel María Villar, como «el impulsor del fútbol femenino en España». Ignacio Quereda (Madrid, 1950) es el seleccionador femenino desde 1988 y espera seguir siéndolo muchos años más, aunque mañana habrá reunión en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y…

Pregunta.– ¿Cree que será destituido?

Respuesta.– No lo sé. No es bueno decidir en caliente. Yo presentaré un informe a la Federación, explicaré los errores cometidos, expondré los muchos aciertos y estaré a disposición del presidente. Mi deseo es continuar.

P.– Las jugadoras ya repasaron los «errores cometidos». Según ellas, faltó aclimatación en Canadá [se llegó cinco días antes de la competición], faltaron amistosos antes del debut [se jugaron cinco, el último en abril] y, entre otras cosas, faltó análisis de las rivales.

R.– El año pasado nos clasificamos por primera vez para un Mundial con la misma preparación y entonces todo eran halagos, pero ahora, como hemos perdido, sale toda esta porquería. Es cierto que debíamos jugar dos amistosos contra Rumanía y Bélgica en mayo en Murcia y al final esas selecciones no pudieron viajar, pero decir que nos eliminaron por eso…

P.– Algunas internacionales también señalaron que se les habían prometido unas primas, que éstas nunca llegaron y que ese engaño descentró a la selección.

R.– Eso es falso, no tiene sentido. Al llegar a Canadá, Vicente Temprado, responsable de la Federación, les aseguró que iban a cobrar lo acordado tanto por la clasificación como por cada ronda que superaran.

P.– Si no acepta las razones de las jugadoras… ¿Entonces qué falto para alcanzar los cruces?

R.– Suerte. Pudimos sacar mejores resultados en los tres partidos de la fase de grupos. De hecho, las tres primeras partes demuestran que mis planteamien- tos no eran malos: ante Costa Rica tuvimos ocasiones a gogó, ante Brasil jugamos de ensueño y ante Corea del Sur disputamos nuestros mejores minutos de siempre. Con un gol más nos hubiéramos clasificado y yo no soy el que mete los goles.

P.– ¿Qué porcentaje de culpa se atribuye?

R.– No lo sé, no me gustan esos cálculos. Estoy seguro de que cada integrante del grupo se equivocó en alguna cosa; yo puedo asumir mi responsabilidad y las jugadoras deberían hacer lo mismo.

P.– Se le ve dolido.

R.– Lo estoy, mucho, sobre todo porque Ángel María Villar no se merece todo esto. Es el mejor presidente que ha tenido el fútbol español, tanto en el terreno deportivo como en el institucional. Él siempre ha apoyado el fútbol femenino al 100%.

P.– ¿Ha podido hablar con las jugadoras tras la publicación de la carta?

R.– Sí. Las reuní a todas en el aeropuerto, antes de embarcar hacia España [llegaron ayer al mediodía]. Les dije que la carta era indecente, que estaban ensuciando sus propios logros y que dañaban la imagen del fútbol femenino. (¿Qué le respondieron?) No dijeron nada, lo asumieron y ya está.

P.– ¿Durante el campeonato recibió quejas en el vestuario?

R.– Ninguna, al contrario. Todo fue aceptación, sin discrepancias. Si surgió algún roce se solucionó hablando, como debe ser.

P.– En 1997 vivió un motín similar y siguió en el cargo. ¿Cómo lo consiguió?

R.– Con diálogo, soy un hombre muy dialogante. Entonces nos sentamos a hablar y dejamos las cosas claras. Estoy seguro que ahora se podrá hacer lo mismo. Sigo abierto a cualquier reunión con cualquier jugadora en cualquier momento.

P.– En julio cumplirá 65 años, tras casi tres décadas en el puesto… ¿No le apetece jubilarse?

R.– Tengo una edad, pero es lo que hay. Hay entrenadores más longevos, aunque también los hay más jóvenes. Me parece bien que la gente opine, que prefieran a otro técnico, lo respeto, pero una cosa está clara: hace 30 años el fútbol femenino no existía en España.

23 Junio 2015

No son “chavalitas”

Amaya Iríbar

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Desde que cayó la selección a las primeras de cambio en el Mundial, el fútbol femenino español está en guerra. Las jugadoras contra su seleccionador, Ignacio Quereda, que lleva 27 años en el cargo y tiene fama de duro y anticuado. Algunos lo llaman motín, pero suena más a grito de rabia, a un “basta ya” que quizá haya tardado demasiado.

Porque aunque lo revistan de razones deportivas, que anteponen a todo lo demás, el cambio ansiado por las jugadoras va más allá. Lo que piden es un cambio de siglo, una modernización para ser tratadas como profesionales y no como “chavalitas”, que es como dicen que las llama Quereda; para poder preparar los partidos con seriedad; para no volver a escuchar: “A ver quién hace de mujer y me pone el café”, como recordaba en el diario Marca una jugadora que oyó decir al seleccionador.

Habrá quien cuestione el momento de la queja, tras el fracaso en el primer Mundial de su historia, pero eso es lo de menos. Más si se tiene en cuenta que la historia viene de lejos, que ya hubo antes runrún de quejas sin que nada cambiara; que hay jugadoras como Laura del Río que no volvieron a una convocatoria tras enfrentarse a la situación.

Es más importante atender al contenido de la protesta (deportiva y de trato) y observar que no hay fisuras entre las jugadoras (con su estrella Vero Boquete al frente) y que estas han recibido apoyo de los seguidores del fútbol femenino (#nosois23somostodoelfutfem). Es difícil pensar en un ámbito profesional cualquiera donde un plante así no tendría consecuencias.

Lo que quieren las jugadoras, algunas de ellas profesionales de Ligas extranjeras, es que las tomen en serio. Una selección capaz de clasificarse para un Mundial merece disponer de los medios adecuados para prepararlo, sus protagonistas merecen el reconocimiento de su trabajo. Pero sobre todo estas mujeres (las que estuvieron antes, las que se han plantado y las que vendrán) merecen ser tratadas con respeto, como deportistas adultas y no como niñas caprichosas. Y el fútbol merece desterrar para siempre comportamientos machistas que sonrojarían en otros países.

Pero Quereda se resiste a dimitir. Un problema más para Ángel María Villar, que fue quien le nombró, que va de lío en lío (el enfrentamiento con el CSD y la Liga, el escándalo de la FIFA y ahora el plante de las jugadoras de la selección) y que aún no se ha reunido con las futbolistas. El presidente de la Federación es famoso por resistirse al cambio. Ahora tiene la oportunidad de cambiar.

25 Junio 2015

Tías y pelotas

Luz Sánchez Mellado

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Ellos por ‘feminazi’ y ellas por micromachista. No vine aquí a hacer amigos. Ni amigas. Nunca llegaré a nada

No tengo ni idea de fútbol, quede dicho desde el principio para que las hordas de eruditos de la cosa no me lapiden por tamaña intrusión en tan sagrada materia. Poseo, sin embargo, una pituitaria infalible para oler el machismo a la legua aunque se disfrace de galantería fina. No tiene mérito, son muchas décadas oyendo prepotencias disfrazadas de presuntos piropos y haciendo como que no me entero de nada por no liarla, por no parecer que voy de estrecha, porque uf qué pereza me da todo.

Pues bien, expuestas mis credenciales, opino que lo de la selección femenina de fútbol apesta a sexismo del más rancio. Del que ya no se ve por el mapa salvo en ciertos despachos, ciertas alcobas y ciertos semáforos. De ese que vas con el coche, te pita el de atrás porque te has parado en ámbar y encima te brama mujer tenías que ser y qué haces conduciendo cuando tenías que estar fregando.

Resulta que las jugadoras, tan buenas en lo suyo como el mejor de sus colegas varones, llevan 27 años aguantando que el seleccionador de la cosa, Ignacio Quereda, las trate como a niñas respondonas a las que en vez de jugar a cocinitas como está mandado les ha dado por darle patadas a una pelota. Hasta que la última quinta ha osado plantarle cara. Le exigen, oh escandalazo, que las respete, que les exija y que les dé más caña, pero de la deportiva, no de la otra. “Chavalitas”, dicen que las llama el preboste, qué simpático.

Chavalas, sí, educadas en presunta igualdad, qué se han creído, ilusas, que tienen el mismo derecho que los chavalotes. Por cierto, Quereda, lo de chavalita, bonita, reina, princesa, guapa, podemos decirlo nosotras y nuestros amigos. Discriminación positiva, de acuerdo. Después de milenios de patriarcado, merecemos esa mínima revancha. Y ahora, venga, ya pueden emplumarme. Ellos por feminazi y ellas por micromachista. No vine aquí para hacer amigos. Ni amigas. Nunca llegaré a nada.

02 Julio 2015

Las jugadoras, en 1996: “Quereda menosprecia el fútbol femenino”

Antonio Nieto

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La selección española protagonizó hace 19 años motín contra su entrenador similar al del Mundial de Canadá Enviaron una carta a la Federación pidiendo la dimisión del técnico, pero no hubo respuesta

Data de 1996, pero por el contenido podría haberse escrito en 2015. Es el grito de desesperación de la selección femenina contra Ignacio Quereda, pero hace 19 años, cuando el técnico solo llevaba ocho como seleccionador. El revuelo generado ahora por las jugadoras de la selección tras la eliminación en la fase de grupos del Mundial de Canadá ha unido al fútbol femenino y ha activado a las veteranas. Algunas de ellas intentaron un motín similar con un mensaje muy parecido: falta de entrenamiento y trato inadecuado de Quereda a las futbolistas. El objetivo también es idéntico: su dimisión.

Las jugadoras escribieron la carta en Suecia, en el hotel Wisby, durante una concentración. Se reunieron en una habitación, empezaron a dar ideas y el resultado fue una misiva manuscrita, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, y que contiene elementos demoledores contra Quereda: “Menosprecia el fútbol femenino en general por ser un desconocedor de esta parcela”.

Era otra época. Sin WhatsApp, Facebook, ni ordenadores de fácil acceso. Después de su redacción, las jugadoras entregaron la carta al seleccionador. El motín llegó a oídos de María Teresa Andreu, que entonces era la responsable federativa del fútbol femenino.Quereda se la dio a Ángel María Villar, presidente de la Federación. “Fui a hablar con Villar y defendí la carta, pero dijo que no quería ningún cambio”, asegura ahora Andreu. “Yo nombré a Nacho y por dos veces lo quise cesar”, añade.

Las jugadoras nunca obtuvieron respuesta. Ahora Quereda está en la cuerda floja, pero la carta refleja que la federación ya tenía noticias de sus métodos y sus formas hace 20 años y no hizo nada.

Las futbolistas expusieron dos bloques para argumentar su petición: los motivos humanos y los deportivos. Entre los primeros se encuentran acusaciones muy duras para un entrenador: “Su forma de ser hace que las jugadoras se sientan incómodas, provocando una incomunicación y una disminución del rendimiento deportivo”; “Utilizar estrategias de intimidación con ciertas jugadoras para sonsacar temas personales a nivel individual y grupal”; “No reconocer nunca sus errores”; “Ser un desconocedor total y rotundo de la psicología femenina”; “Abusar de su autoridad para tomar decisiones, a pesar de que no beneficien al grupo”. En los motivos deportivos se apuntaba a la falta de preparación: “Pobreza de los entrenamientos, monótonos y repetitivos”.

La única repercusión que tuvo esta rebelión fue que Begoña Jáuregui, quien escribió la misiva de su puño y letra, no volvió a una convocatoria. “A mí, antes Nacho [Quereda] me adoraba”, recuerda ahora. A sus 42 años, la situación que vive en este momento el fútbol femenino le ha removido cosas que guardaba desde entonces. “A algunas les daba vergüenza contar lo que les pasaba”, asegura. Catorce compañeras firmaron junto a ella aquella carta, como Mar Prieto, Roser Serra, Rosa Castillo, María Antonia Is, Esther Torner, Beatriz García, Puri Cano, Nagore, Marina Torres, Susana Alsina y Maider Castillo. Y como ha ocurrido ahora, su voz, decían, era la de todo el fútbol femenino.