13 marzo 2004

Los medios 'batasunos' lo consideran un nuevo mártir de su causa y responsabilizan del crimen al Gobierno Aznar

Asesinado Ángel Berrueta Legaz por la familia Peña-Rubio tras negarse a colocar un cartel de ‘No a ETA’ en su negocio en una sociedad conmocionada por la masacre del 11-M

Hechos

El 13 de marzo de 2004 murió asesinado D. Ángel Berrueta.

Lecturas

El crimen tuvo poco seguimiento en la prensa de ámbito nacional, pero sí fue muy seguido por la prensa vasca. La ilegalizada Batasuna consideró que la muerte de Berrueta era ‘culpa del PP’ al igual que las de todas las víctimas del 11-M.

LOS ASESINOS:

Una ciudadana llamada Dña.  María Pilar Rubio acudió al comercio de Ángel Berrueta con un cartel de ‘No a ETA’ tras los atentados del 11-M y lo intentó poner en el escaparate de este, que se negó, lo rechazó y la echó del local. Al poco tiempo entraron en el local el marido el hijo de esta,  D. Valeriano de la Peña y su hijo D. Miguel José de la Peña Rubio y asesinaron a Berrueta. Padre e hijo fueron condenados a 20 y 15 años de cárcel. Ella sería absuelta.

14 Marzo 2014

Víctima de la impunidad

GARA (Director: Josu Juaristi)

Leer

Ángel Berrueta resultó muerto ayer en Iruñea a consecuencia de los disparos de un policía español. Al parecer, se había negado a cumplir la exigencia de poner en su panadería el cartel ‘ETA No’, en referencia a los atentados del jueves en Madrid. Nada más conocerse la muerte de este ciudadano vasco, familiares, amigos y muchos otros ciudadanos se concentraron ante el lugar de los hechos, y fueron disueltos y golpeados por los compañeros del autor de los disparos, que también arrancaron la ikurriña con crespón que, a modo de sencillo homenaje al fallecido, habían colocado en el lugar. La violencia policial llegó al interior mismo del tanatorio donde los familiares acompañaban el cuerpo sin vida de Ángel Berrueta. A lo largo de toda la jornada se sucedieron las declaraciones y movilizaciones de protesta, pero ninguna autoridad legalmente constituida había dado su opinión ni mostrado su indignación por el luctuoso suceso. Y eso que a nadie se le escapa que la muerte de Ángel Berrueta no es ajena a la línea mantenida por el Gobierno español desde que el pasado jueves una cadena de explosiones acabara con la vida de doscientos ciudadanos en Madrid.

La adjudicación inmediata de los atentados a ETA tenía ciertas reminiscencias de llamamientos hechos en el pasado, que pueden estar en la mente de todos, en contra de un sector de la sociedad vasca. Las primeras consecuencias no se hicieron esperar allí donde la vida de los ciudadanos vascos se encuentra en una situación de mayor indefensión en las cárceles, donde las agresiones y amenazas se sucedieron desde las primeras noticias sobre las explosiones. Pero la amenaza se extendía a gran parte de la sociedad vasca, que ha terminado siendo víctima colectiva de la manipulación que se ha realizado de los atentados del jueves.

Esta muerte ha sido una de las consecuencias de esos llamamientos contra la izquierda abertzale que los distintos portavoces del Gobierno español han lanzado las últimas jornadas. Ángel Berruete ha sido, sobre todo víctima del clima de impunidad que el PP ha querido crear desde el Gobierno español para sus continuos ataques al independentismo vasco y a la defensa de las señas de identidad de Euskal Herria. Y estas tristes jornadas están dejando más en evidencia si cabe el hecho de que la sociedad vasca no tiene los instrumentos institucionales y políticos que precisa para poner freno a este tipo de ataques y para acabar con la impunidad con que el Estado español actúa en Euskal Herria.