El 19 de febrero pasado publiqué en este blog un post cuyo éxito de crítica y de público me sorprendió a mí la primera. No esperaba que la gente diera tanta importancia a una conversación mantenida por servidora con la joven socialista Beatriz Talegón a la salida de una tertulia de 13 TV. Nos metieron en el mismo coche para volver a Madrid y allí me contó ella una cosa que tanto me sorprendió que, siendo como soy mejor persona que periodista (para mi general desgracia), le pregunté si lo podía contar yo. Tras pensárselo unos segundos ella dio su aquiescencia.
Nació así mi escrito «Con tetas no hay La Tuerka: paga Irán», donde narraba el, en mi opinión, estrambótico episodio vivido por Talegón cuando acudió a ser entrevistada a un programa de televisión controlado por Podemos y financiado por la tele de Irán. Atención que yo entendí que ese programa era La Tuerka y así lo escribí pero al parecer se trataba de Fort Apache según me aclararon luego… Curiosamente este error no provocó ningún problema con Talegón como el que aquí paso a relatarles. Tienen aquel mítico post mío linkado, pero, para quien no sepa, no pueda o no quiera tirar de link, les entresaco aquí la almendra del suceso, el meollo del asunto:
Fue Beatriz a que la entrevistaran a La Tuerka. Y allí se encontró con que le demandaban, que digo demandarle, con que le exigían, algo que en ninguna otra tele pública ni privada de este país, ni siquiera en la de la Conferencia Episcopal, se habían atrevido jamás a proponer: que se pusiera un imperdible para cerrar el escote y que se cubriera los brazos sin mangas.
«Tía, pues aquí te tienes que tapar porque nos lo exige el patrocinador, que es la tele de Irán», le soltaron así por las buenas. Ella, atónita, se negó.
El lector espabilado (que yo sé que los hay de muchas otras clases, pero siempre hay que aspirar a lo mejor) ya habrá notado que los párrafos en cuestión son más bien cariñosos hacia Talegón y críticos con los que pretendían que se tapara.
Y de repente hoy, 1 de junio, más de tres meses después, vuelvo a coincidir con ella en 13 TV. Luciendo buen escotazo, declaro con orgullo. Yo que tampoco soy manca en estas lides respeto a las que se hacen respetar en este punto. Por eso rompí tal lanza en su favor.
Cuál no sería no digo mi sorpresa, sino mi pasmo, mi asombro mayúsculo, mi perplejidad cósmica, cuando esta señorita va y me acusa en directo…¡de haberla acusado yo a ella de ponerse el dichoso imperdible en las tetas que le querían calzar Pablo Iglesias y sus patrocinadores los ayatollahs!
Sólo hace falta leerse mi escrito para cerciorarse de que afirmo exactamente lo contrario. Es más, lo escribí impelida por una ingenua oleada de solidaridad femenina (y mamaria) que en su día creí que hasta Beatriz Talegón merecía.
Pero es que en el caso de Beatriz Talegón y sus tetas no ha habido cambio de opinión ninguno. Sigo pensando exactamente lo mismo que cuando escribí el post del 19 de febrero. Bueno, perdón, de ella pienso un poco peor ahora.
Eso sí, se me ocurre que tanta pataleta, tanto berrinche y tanta mentira (¡yo no he sido! ¡ha sido la periodista!) no tiene tanto que ver con el imperdible como por otro par de frasecillas de aquel post, con las que, lo que son las cosas, yo pretendía en su día completar el elogio de Talegón. Se las copio aquí:
Tú estarás de acuerdo o no, pero ella (Talegón) tiene su idea y HASTA su fe. Por ejemplo en lo de salir a campo abierto a rozarse con los de Podemos. «¿Tú sabes la de votos que nos han quitado?», reflexiona.
Y a la vez lo tiene claro: «esta gente es chunga».
Ay Bea, Bea…¿no será en realidad por esto, por lo que te regañaron, y no por el puñetero imperdible? Qué pena de muchacha, con las ideas tan claras y tan desaprovechada… Qué decepción, Talegón.