31 julio 2003

Comisión Tamayazo – El PP intenta usar la comisión para poner de manifiesto los negocios del sector del PSOE de Madrid que encabezan Ruth Porta y Enrique Benedicto Mamblona

Hechos

  • El día 30 de julio de 2003 D. Adolfo Álvarez Sojo y D. Ángel Delgado, comparecieron a una comisión de diputados de la Asamblea de Madrid.
  • Los días 30 y 31 de julio de 2003 Dña. Ruth Porta Cantoni (PSOE) compareció ante una comisión de diputados de la Asamblea de Madrid.
  • El 6 de agosto de 2003 D. Enrique Benedicto Mamblona, marido de Dña. Ruth Porta, compareció ante la comisión de diputados de la Asamblea de Madrid.

Lecturas

enrique_benedicto_mamblona_2  La revisa INTERVIÚ dirigida por D. Manuel Cerdán publicó todos los negocios de D. Enrique de Benedicto, el polémico marido de la dirigente del PSOE madrileño, Dña. Ruth Porta. Aunque no había nada ilegal, la insinuación que se deslizaba es que buscaba tener trato de favor en ayuntamientos gobernados por el PSOE en subastas y concesiones.

Ya en el año 2000 Dña. Ruth Porta había denunciado la existencia de corrientes que comerciaban poder dentro de la FSM en referencia al Grupo de D. José Luis Balbás, pero desde este sector decían que era ella la que lideraba un grupo con intereses comerciales junto a su marido.

comision_balbas  D. José Luis Balbás (Expulsado del PSOE). Acusó a D. Rafael Simancas de haber incumplido los pactos comprometidos con su grupo ‘Renovadores de la Base’ en el reparto de consejerías para favorecer al ‘Clan Cajamadrid’ de D. Ramón Espinar y D. Virgilio Cano. Lamentó que junto con él fueran expulsados su esposa y su padre y consideró que se le había escogido como ‘cabeza de turco’ para distraer los ‘escándalos inmobiliarios’ en torno a Dña. Ruth Porta y su marido, D. Enrique Benedicto.

comision_angel_delgado  D. Ángel Delgado (Expulsado del PSOE). El concejal de Collado Villalba miembro de la corriente ‘Renovadores de la Base’ protestó porque junto con él hubiera sido expulsada su esposa. Denunció el poder que tenía en el ayuntamiento de Collado Villalba el empresario D. Enrique de Benedicto amparado en que era el marido de la dirigente socialista, Dña. Ruth Porta.

alvarez_sojo  D. Ádolfo Álvarez Sojo (Expulsado del PSOE). El ex alcalde de Humanes denunció en 2002 haber sido expulsado del partido por Dña. Ruth Porta por no haber beneficiado en un concurso a la empresa de D. Enrique de Benedicto. Durante la comisión declinó hablar más sobre el tema por considerar el caso sub-judice.

ESCÁNDALO EN IZQUIERDA UNIDA AL CONOCERSE EL PATRIMONIO DE LUIS SUÁREZ POR LA REVISTA ÉPOCA

epoca_luis_suarez

La revista ÉPOCA (propiedad del Grupo Intereconomía) hundió al diputado de Izquierda Unida, D. Luis Suárez, al desvelar que tenía un patrimonio multimillonario: dos chalés, cinco pisos, dos apartamentos, ocho plazas de garaje y una empresa inmobiliaria, algo que ‘no casaba’ con la imagen que Izquierda Unida en Madrid quería dar de enemiga de los empresarios.

09 Julio 2003

EL PRECIO DEL GOLPE

Ruth Porta

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Resulta fatigoso repetir las obviedades como si no lo fueran.Es comprensible que muchos ciudadanos, sometidos a un bombardeo de mensajes contradictorios -muchos expresamente concebidos para oscurecer- se sientan confundidos respecto a lo que ocurrido en Madrid. Los que habitamos en este mundo de la política, no; nadie está confundido. Todos sabemos aproximadamente lo que ha pasado. Y sabemos que todos lo sabemos.

Aquello que parece un pato, se mueve como un pato y grazna como un pato resulta ser un pato; y efectivamente, 20 casualidades en la misma dirección dejan de ser casualidades y se imponen como conclusión al alcance de cualquiera. Pero eso, insisto, lo sabemos todos: los socialistas, el PP, los periodistas, fiscales y magistrados A partir de ese sobreentendido, cada uno interpreta el papel que cree le corresponde y, sobre todo, el que responde a sus intereses. Los dinosaurios de Aznar nos han acostumbrado de tal manera al uso alternativo de la verdad que ya se asume con naturalidad que ésta no tenga valor.

Por eso renuncio al esfuerzo de refutar de nuevo el infantil cuento de hadas según el cual Tamayo es un honrado socialdemócrata preocupado por el avance del comunismo; Bravo y Vázquez, dos límpidos emprendedores ajenos a toda preocupación política y ocupados únicamente en contribuir al progreso; el abogado Verdes, un respetado jurista y, en la últimas semanas, un joven enamorado pendiente de su boda; Romero de Tejada, un prohombre del pensamiento político de arraigadas convicciones democráticas y exquisito respeto por el adversario; y Esperanza Aguirre, una líder carismática sorprendida por unos hechos de los que jamás tuvo noticia ni intención de obtener ventaja. Y que las relaciones entre todos ellos y sus innumerables conversaciones desde la noche del 25 de mayo hasta ayer mismo son totalmente ajenas a lo ocurrido en Madrid y sólo responden al benemérito propósito de dar lucimiento a la boda de Verdes y García Romero. Y fueron felices, y comieron perdices

Siempre habrá voluntarios para comulgar con ruedas de molino, a esta edad cansa ponerse seria para repetir que los Reyes Magos son los padres y los niños no vienen de París.

Prefiero pasar del mundo de la ficción al de la realidad y analizar los efectos de lo ocurrido. Primer efecto: el PP va a lograr lo que quería. Quería provocar la repetición de las elecciones y se repetirán. Quería mantener a toda costa el poder en Madrid y al menos tiene una nueva oportunidad de conseguirlo. Quería destruir a su adversario político y no lo termina de conseguir, pero se regocija cada vez que le provoca una avería.

Si hablamos del resultado obtenido en función del objetivo, enhorabuena al PP. El desenlace es el esperado. ¿A qué precio? No me refiero al precio de Tamayo y Sáez, sino al precio político que todos vamos a pagar por esta operación. Ya sé que ni el uno ni el otro inquietan a los dirigentes del PP, pero, al menos, que nos permitan a los demás preguntarnos por ello.

¿Qué paisaje quedará tras la batalla? ¿Qué herencia dejará el contubernio (perdón, la desgraciada concatenación de hechos casuales sin conexión)? No es difícil predecirlo desde ahora:

a) Un aumento de la crispación, acompañada de una polarización.Un retroceso de la convivencia.

b) Un evidente malestar ante la evidencia de las oscuridades de nuestra democracia.

c) Un sistema electoral bajo sospecha, ya que a partir de ahora iremos a votar sin tener la certeza de que el voto será decisivo.

d) Un deterioro de las instituciones autonómicas y de las instituciones en general.

e) La voladura de cualquier puente de diálogo y de una relación de confianza entre las fuerzas políticas. Uno de los dos partidos que pueden gobernar este país, que representa a cerca de la mitad de la población está profundamente convencido de haber sido atracado.Dicho coloquialmente, uno de los dos principales jugadores está seguro de que le hacen trampas. En estas condiciones, ¿puede seguir normalmente la partida sin que todos se empeñen en clarificar lo ocurrido y despejar dudas? ¿Qué posibilidad de diálogo cabe sobre este poso de desconfianza?

f) Una Legislatura herida de muerte. Todo, el debate político, las prioridades, los estados de ánimo, todo está hipotecado y contaminado por lo ocurrido.

Este es, pues, el precio del golpe: un campo de hierba quemada y una atmósfera irrespirable. Yo me pregunto si la primera vez que alguien susurró en el oído de alguien que tenemos dos pájaros en la jaula, ese alguien pensó en todo esto. Me temo que no.

La actual generación de dirigentes del PP ha implantado un principio de eficacia regido por dos baremos: a) capacidad de destrucción del adversario, y b) capacidad de ocupación de ámbitos de poder.Lo enumero deliberadamente en ese orden porque, en su cultura, una cosa lleva a la otra: la destrucción del adversario es el pavimento sobre el que se avanza hacia la ocupación y mantenimiento del poder. Tras la retirada del líder de esta corriente de pensamiento, tardaremos años en liberarnos de sus efectos.

Llegados a este punto, reconozco que tengo en la cabeza más preguntas que respuestas. Por ejemplo, tres preguntas: ¿Todo esto ha valido la pena por un gobierno regional? ¿Por qué será tan difícil en este país que la derecha abandone el poder sin problemas? Y en fin, ustedes me dirán, ¿agachamos la cabeza o plantamos cara?

Ruth Porta

Resulta fatigoso repetir las obviedades como si no lo fueran.Es comprensible que muchos ciudadanos, sometidos a un bombardeo de mensajes contradictorios -muchos expresamente concebidos para oscurecer- se sientan confundidos respecto a lo que ocurrido en Madrid. Los que habitamos en este mundo de la política, no; nadie está confundido. Todos sabemos aproximadamente lo que ha pasado. Y sabemos que todos lo sabemos.

Aquello que parece un pato, se mueve como un pato y grazna como un pato resulta ser un pato; y efectivamente, 20 casualidades en la misma dirección dejan de ser casualidades y se imponen como conclusión al alcance de cualquiera. Pero eso, insisto, lo sabemos todos: los socialistas, el PP, los periodistas, fiscales y magistrados A partir de ese sobreentendido, cada uno interpreta el papel que cree le corresponde y, sobre todo, el que responde a sus intereses. Los dinosaurios de Aznar nos han acostumbrado de tal manera al uso alternativo de la verdad que ya se asume con naturalidad que ésta no tenga valor.

Por eso renuncio al esfuerzo de refutar de nuevo el infantil cuento de hadas según el cual Tamayo es un honrado socialdemócrata preocupado por el avance del comunismo; Bravo y Vázquez, dos límpidos emprendedores ajenos a toda preocupación política y ocupados únicamente en contribuir al progreso; el abogado Verdes, un respetado jurista y, en la últimas semanas, un joven enamorado pendiente de su boda; Romero de Tejada, un prohombre del pensamiento político de arraigadas convicciones democráticas y exquisito respeto por el adversario; y Esperanza Aguirre, una líder carismática sorprendida por unos hechos de los que jamás tuvo noticia ni intención de obtener ventaja. Y que las relaciones entre todos ellos y sus innumerables conversaciones desde la noche del 25 de mayo hasta ayer mismo son totalmente ajenas a lo ocurrido en Madrid y sólo responden al benemérito propósito de dar lucimiento a la boda de Verdes y García Romero. Y fueron felices, y comieron perdices

Siempre habrá voluntarios para comulgar con ruedas de molino, a esta edad cansa ponerse seria para repetir que los Reyes Magos son los padres y los niños no vienen de París.

Prefiero pasar del mundo de la ficción al de la realidad y analizar los efectos de lo ocurrido. Primer efecto: el PP va a lograr lo que quería. Quería provocar la repetición de las elecciones y se repetirán. Quería mantener a toda costa el poder en Madrid y al menos tiene una nueva oportunidad de conseguirlo. Quería destruir a su adversario político y no lo termina de conseguir, pero se regocija cada vez que le provoca una avería.

Si hablamos del resultado obtenido en función del objetivo, enhorabuena al PP. El desenlace es el esperado. ¿A qué precio? No me refiero al precio de Tamayo y Sáez, sino al precio político que todos vamos a pagar por esta operación. Ya sé que ni el uno ni el otro inquietan a los dirigentes del PP, pero, al menos, que nos permitan a los demás preguntarnos por ello.

¿Qué paisaje quedará tras la batalla? ¿Qué herencia dejará el contubernio (perdón, la desgraciada concatenación de hechos casuales sin conexión)? No es difícil predecirlo desde ahora:

a) Un aumento de la crispación, acompañada de una polarización.Un retroceso de la convivencia.

b) Un evidente malestar ante la evidencia de las oscuridades de nuestra democracia.

c) Un sistema electoral bajo sospecha, ya que a partir de ahora iremos a votar sin tener la certeza de que el voto será decisivo.

d) Un deterioro de las instituciones autonómicas y de las instituciones en general.

e) La voladura de cualquier puente de diálogo y de una relación de confianza entre las fuerzas políticas. Uno de los dos partidos que pueden gobernar este país, que representa a cerca de la mitad de la población está profundamente convencido de haber sido atracado.Dicho coloquialmente, uno de los dos principales jugadores está seguro de que le hacen trampas. En estas condiciones, ¿puede seguir normalmente la partida sin que todos se empeñen en clarificar lo ocurrido y despejar dudas? ¿Qué posibilidad de diálogo cabe sobre este poso de desconfianza?

f) Una Legislatura herida de muerte. Todo, el debate político, las prioridades, los estados de ánimo, todo está hipotecado y contaminado por lo ocurrido.

Este es, pues, el precio del golpe: un campo de hierba quemada y una atmósfera irrespirable. Yo me pregunto si la primera vez que alguien susurró en el oído de alguien que tenemos dos pájaros en la jaula, ese alguien pensó en todo esto. Me temo que no.

La actual generación de dirigentes del PP ha implantado un principio de eficacia regido por dos baremos: a) capacidad de destrucción del adversario, y b) capacidad de ocupación de ámbitos de poder.Lo enumero deliberadamente en ese orden porque, en su cultura, una cosa lleva a la otra: la destrucción del adversario es el pavimento sobre el que se avanza hacia la ocupación y mantenimiento del poder. Tras la retirada del líder de esta corriente de pensamiento, tardaremos años en liberarnos de sus efectos.

Llegados a este punto, reconozco que tengo en la cabeza más preguntas que respuestas. Por ejemplo, tres preguntas: ¿Todo esto ha valido la pena por un gobierno regional? ¿Por qué será tan difícil en este país que la derecha abandone el poder sin problemas? Y en fin, ustedes me dirán, ¿agachamos la cabeza o plantamos cara?

Ruth Porta

02 Agosto 2003

Los gansos del Capitolio

Eduardo Haro Tecglen

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Un compañero de la SER contó hasta 109 preguntas iguales del ganso del PP a la inalterable Ruth Porta, socialista decidida y valiente. Respondió: siempre lo mismo. De esas preguntas, 14 eran una sola referida a su marido. Ruth: las preguntas sobre documentos se pueden resolver pidiéndolos, porque son públicos; las referidas a su marido, que se las hagan a él cuando comparezca. Por lo demás, lo que se trata de averiguar es quiénes pagaron, y en nombre de quiénes, a los tránsfugas para cambiar la democracia. Se fastidiaron. Tanto que Abc hace un minieditorial («brevería») y la llama hombre: «Su gesto fiero y adusto, su tono mitinero y sus modos hacen que al verla más de uno se sienta tentado a responderle: ¡Señor, sí, señor!».

Ah, yo llamo ganso al señor Muñoz sin ningún ánimo peyorativo: recordaba los gansos del Capitolio, que fueron declarados sagrados porque graznaron cuando llegaban los bárbaros y evitaron que invadieran Roma. Son estos gansos quienes graznan desde dentro. Los bancos de la derecha. Los conozco bien, veo sus trajes, sus sonrisas, sus gestos de desprecio; ni elegancia ni dandismo, sino caro uniforme de clase para la tele. Son muy visibles: lo quieren así para distinguirse de «la greña jacobina», si llamamos jacobinos a los pobres de la izquierda: traje y corbata, sí, pero otro estilo. Peor tela, más arrugas. A veces ¡se quitan las chaquetas! Ellas son también rubiales, pero hay que ver la diferencia del alisado del pelo, del tono, del color. No hablo de ir «bien vestido», sino disfrazados de esa manera: disfrazados de señorito, que en la vida tienen otra libertad y otra elegancia. Muchas otras veces los he visto en los espectáculos ante las cámaras. En Venezuela, por ejemplo: los que se manifiestan contra Chávez van así, quizá más naturales, pero distintos de quienes le apoyan. Y en Chile: los que gritaban por Pinochet, ¡cómo eran! En contra: con el «torpe aliño indumentario», que decía Machado, como lo de la «greña». Tiene uno la tentación de adivinar quiénes son los dueños de las viviendas, los que las venden y dan los terrenos: pero no sería justo. Una primera impresión. Yo tengo esa primera impresión desde hace setenta años; estoy esperando la segunda y los gansos que entraron en el Capitolio de Madrid no me dan la segunda. (Los gestos, los apartes, las risas: Beteta como jefe de claque y como segundo apunte. Que decimos en el buen teatro).

15 Agosto 2003

El brazo armado de santa Teresa

Juan José Millás

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Beteta no puede ser tan simple como para ignorar el registro mental que la expresión «brazo armado» destapa en los ciudadanos de este país, de modo que cuando acusó al presidente de Agecovi de ser el brazo armado del PSOE tenía que conocer muy bien la red asociativa que estaba tejiendo en el inconsciente colectivo. Menos mal que vimos el rostro de Orencio Osuna por la tele y era el de un hombre inerme, al contrario del de Romero de Tejada, cuyos ojos apuntan al interlocutor con la agresividad de una escopeta de caza de dos cañones. Aunque para brazo armado, por poner un ejemplo que no deje lugar a dudas, el de los generales utilizados por los correligionarios de Beteta para mentir, intoxicar y engañar a los ciudadanos sobre la guerra de Irak.

Añadió Beteta que si el presidente de Agecovi no era del PSOE, estaba haciendo méritos para ganarse el carné. Los militares que repitieron como loros la doctrina del Gobierno ya deben ser, sin embargo, miembros honoríficos del PP, y quizá empleados de la tienda de fotocopias de los hermanos Sánchez Lázaro. Se lo han ganado actuando de terminales del ventrílocuo Trillo en los medios de comunicación de tierra, mar y aire. Pero como la existencia de un brazo armado sugiere la existencia de un brazo político, ahí tenemos a Ana de Palacio rubricando con su brazo de ministra de Exteriores de Bush el informe soez que justifica el asesinato de José Couso.

Más analogías, señor Beteta: El acuerdo del PSOE con Agecovi fue firmado con un brazo en cuyo extremo sólo había una pluma estilográfica y ante la presencia, por lo visto, de cámaras de televisión y periodistas, es decir, a la luz del día y con taquígrafos, mientras que el panfleto con el que el Gobierno adoctrinó a sus generales para justificar una matanza se imprimió clandestinamente, por la noche, quizá en la misma empresa de fotocopias de la que Romero de Tejada se acaba de despedir sin haber trabajado en ella un solo día. No nos extrañaría que el brazo que daba vueltas a la manivela de la máquina de imprimir fuera el mismo brazo armado que juega al pádel con Aznar.

Beteta no debería hablar con esa soltura de brazos armados, porque inevitablemente nos trae a la memoria que el brazo derecho de Gallardón ha denunciado la existencia de un brazo armado, dentro del PP, encargado de liquidar a su jefe. No debería hacerlo, cuando todos vimos cómo se arrastraba ante un constructor mafioso, al que pidió perdón por haberle ofendido después de que un brazo del PP le colocara en la sien un teléfono móvil que disparaba órdenes, en ráfaga y una a una.

No debería hacerlo después de haber actuado a la vista del público de brazo armado de Tamayo y Sáez, a quienes veremos sentados en el Consejo de Caja Madrid, con enorme riesgo para nuestras cuentas corrientes.

Si hablamos de brazos armados, señor Beteta, tendríamos que ver en qué momento suspendió Telemadrid sus emisiones y a quiénes habría beneficiado esa interrupción. Y mencionamos Telemadrid por no hablar de los brazos armados de La Primera, La 2, o Antena 3, que ya no son brazos armados, sino divisiones acorazadas como las que sacó Milans del Bosch a la calle el día de autos. Pero, aparte de que es indecente hablar de brazos armados en un país donde el diablo carga esta clase de metáforas, usted, qué quiere que le diga, procede de donde procede, lleva unos trajes demasiado amplios (como si escondiera una artillería debajo de la chaqueta), y se inclina al interrogar a sus víctimas del lado de la sobaquera.

Al principio pensamos que había utilizado usted esa expresión desdichada por orden de la superioridad, como primer paso para acusar a Zapatero de pertenecer a ETA (lo que no es más que una cuestión de tiempo), aunque quizá tenga usted tan interiorizada la predisposición satanizadora de su jefe que le saliera de motu propio. En tal caso, lo que ocurrió es que le traicionó su inconsciente, porque al inconsciente también lo carga el diablo, y el suyo debe añorar el brazo armado de santa Teresa con el que su homo antecesor firmaba las penas de muerte de la misma izquierda que hoy, sentada en el banquillo (además de cornuda, apaleada), intenta defenderse de haber sido agredida ante una comisión en la que, pese a estar hecha a la medida del PP, no han podido ustedes disimular el peso de la sobaquera en el lado de la caja torácica donde normalmente sólo se lleva el corazón.