13 septiembre 2002

La policía española asegura haber participado en la desarticulación de la red de Al Qaeda. El terrorista pasará a ser encarcelado en el centro de tortura de Guantánamo

Detenido el terrorista de Al Qaeda, Ramzi Bin al-Shibh, considerado ‘hombre clave’ en la coordinación de la masacre del 11-S

Hechos

El 11.09.2002 fue arrestado en el sur de Pakistán Ramzi Bin Al-Shibh.

Lecturas

ORDEN DE BÚSQUEDA MUNDIAL DESDE EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2002.

Mohamed Atta y Ramzi bin al Shibh. Los dos ejes del mal. El primero, como líder ejecutor de la operación y piloto de uno de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas; el segundo, como coordinador en la sombra de la Operación Martes Santo. Posiblemente, si uno de los dos hubiera fallado hoy no se estaría conmemorando el aniversario de la tragedia del 11-S. Atta murió en los atentados. De Ramzi se desconoce su paradero.

Los ataques del 11-S fueron el resultado de un minuciosísimo trabajo en el que se implicaron numerosas personas, muchas aún sin identificar, que mantuvieron infinidad de reuniones en distintos países. En casi todos estos encuentros coincidieron Atta y Ramzi, que compartieron desde su incipiente amistad, como compañeros de piso en Hamburgo, hasta su última cita en España, donde dejaron listo el plan. En medio, su encuentro con Bin Laden en los campos de entrenamiento que el líder de Al Qaeda había instalado en Afganistán.

La primera noticia que se tiene de Atta y de Ramzi fue en octubre de 1999, cuando asisten a la boda de Said Bahaji, un joven nacido en Alemania y de origen marroquí que se cree que estaba a cargo de la logística de la célula de Hamburgo, clave en los atentados.A la ceremonia también acuden Ziad Yarra y Marwan al-Shehhi, dos de los pilotos de los aviones secuestrados.

Atta y Ramzi se conocían de tiempo atrás. Ambos compartían apartamento en el número 54 de Marienstrasse, en un barrio obrero de Hamburgo.Allí fue cuando, según los investigadores citados ayer por The New York Times, los dos hombres decidieron que había llegado la hora de emprender una acción conjunta al servicio de la yihad (guerra santa).

Enemigos del islam

«El momento decisivo sucede en ese apartamento. Es cuando se producen intensas discusiones sobre qué hacer contra Estados Unidos y los judíos», relata el fiscal general alemán, Kay Nehm.

Poco después de la boda de Bahaji, que huyó de Alemania tras el 11-S, la célula de Hamburgo empieza a dar los pasos concretos para elaborar un plan contra los enemigos del islam. Respondían así al llamamiento realizado en febrero de 1998 por Bin Laden, que animaba a los musulmanes a «cumplir con la orden de Dios de asesinar americanos y saquear su dinero allá donde se encuentre».

A finales de 1999, Atta y Ramzi abandonan su refugio de Hamburgo y se trasladan a Afganistán, donde reciben instrucción hasta comienzos de 2000. Allí entran en contacto con una cultura de guerra santa bien establecida. Reciben entrenamiento militar junto a otros jóvenes procedentes en su mayoría de Arabia Saudí.

Aquellos que apuntan como promesas excepcionales son derivados a misiones especiales, incluidas las denominadas operaciones de martirio, como los ataques contra las embajadas de EEUU en 1998 o el 11-S.

Una duda pendiente de resolver es si Atta y su clan de Hamburgo llegaron a Afganistán sabiendo la misión que les iba a ser encomendada o fue allí donde los líderes de Al Qaeda los eligieron para secuestrar aviones y usarlos contra objetivos estadounidenses. Los investigadores se inclinan por esta segunda opción, ya que existe constancia de que Atta y sus camaradas se vieron con Bin Laden, un honor que el líder de Al Qaeda sólo reservaba para los elegidos en importantes misiones.

Los hombres de Hamburgo regresan a Alemania en febrero de 2000 y allí comienzan a llevar a la práctica el diabólico plan, solicitando información a 31 escuelas de vuelo en EEUU. A partir de esa fecha, los miembros de la célula de Hamburgo realizan diversos viajes a Estados Unidos y también a varios países europeos. En enero de 2001, Atta llega a Madrid procedente de Florida. El 8 de julio, vuelve a Madrid procedente de Zúrich. Ramzi estaba en España en esas fechas, según lo revelado ayer por EL MUNDO. En esa reunión, de acuerdo a las declaraciones que hizo Ramzi a un periodista de la cadena Al Yazira y que fueron publicadas por este diario el domingo, se decidió que Atta fuera el responsable de seleccionar los objetivos y la fecha de los ataques.

El 19 de julio, Atta se traslada a EEUU desde Madrid. Ramzi no puede acompañarlo por problemas con su visado. Se encarga de enviar transferencias bancarias para sustentar a los miembros del grupo mientras reciben las clases de vuelo. El plan ha entrado en su fase final y los contactos se hacen a través del correo electrónico y por mensajes en clave.

El 29 de agosto, Ramzi recibe la llamada definitiva de Atta.Mediante un rompecabezas, le anuncia la fecha de los ataques: el 11 de Septiembre, y los objetivos seleccionados: las Torres Gemelas, el Pentágono y el Capitolio. Sólo erraron en este último.

UNA ENTREVISTA EN AL YAZIRA, PRELUDIO DE SU CAÍDA

Una semana antes de su detención, Ramzi Bin al-shibh concedió una entrevista al canal Al Yazira, realizada en un lugar secreto, en el que revelaba varios datos sobre los atentados, reconociendo que su primer plan había sido volar centrales nucleares. En esa misma entrevista retó a Estados Unidos a que le detuvieran, cosa que estos hicieron en poco tiempo.

15 Septiembre 2002

Detenido un terrorista clave en el 11-S

Enric González

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La detención del miembro de Al Qaeda Ramzi Binalshibh, el pasado miércoles en el sur de Pakistán, es la más importante de las realizadas hasta el momento de sospechosos de participar en los atentados terroristas del 11 de septiembre. Binalshibh tenía que haber subido a uno de los aviones, pero Estados Unidos le negó el visado de entrada al país, por lo que se dedicó a coordinar los distintos grupos en reuniones celebradas en España y Alemania. Una llamada de teléfono interceptada por el FBI llevó a su detención. La policía española ha enviado a Pakistán sus informes sobre Binalshibh, el único hombre directamente implicado en el atentado que permanece con vida y conoce hasta el último detalle de la trama.

El Gobierno de Estados Unidos mantiene silencio sobre la detención de Ramzi Binalshibh. El presunto miembro de Al Qaeda era una pieza codiciada y se ofrecía una recompensa de 25 millones de dólares a quien ayudara en su captura. Distintas fuentes de los servicios secretos indicaron ayer que aún no se había decidido qué hacer con Binalshibh, una vez concluyeran los primeros interrogatorios en territorio paquistaní y que lo prioritario era extraerle información. En la madrugada de ayer, cuando se supo que el presunto terrorista había caído en manos de la policía de Pakistán durante un asalto efectuado en cooperación con agentes de la CIA, un portavoz policial indicó al diario The Washington Post que Binalshibh sería trasladado inmediatamente a una base de Estados Unidos en Afganistán. Ayer, sin embargo, seguía en la ciudad paquistaní de Karachi. ‘Lo más urgente es interrogarle y averiguar si sabe algo sobre otros planes de Al Qaeda y sobre la estructura internacional de la red’, dijeron otras fuentes a la cadena de noticias CNN.

La detención del supuesto integrante de los comandos del 11 de septiembre, superviviente porque no consiguió visado para entrar en Estados Unidos, constituye un éxito que la Casa Blanca necesitaba con urgencia. Para demostrar que se avanzaba, pese al fracaso con Osama Bin Laden, y para obtener información. ‘Hemos obtenido una victoria, y seguirán otras’, declaró ayer George W. Bush. ‘Es una gran captura, porque fue uno de los coordinadores de los ataques del 11 de septiembre y porque puede conocer a miembros de Al Qaeda ocultos en Estados Unidos’, dijo Vincent Cannistraro, agente de la CIA especializado en antiterrorismo.

Su situación legal, sin embargo, es una incógnita. Agentes de la CIA y del FBI asisten a los interrogatorios, pero el prisionero no ha sido, por ahora, formalmente entregado a las autoridades de Estados Unidos. Si el Departamento de Justicia se hace con la custodia de Binalshibh, no tendrá otra opción que procesarle y, en principio, ordenar al fiscal que pida para él la pena de muerte, igual que ha hecho con el francomarroquí Zacharias Moussaoui, otra persona presuntamente vinculada a los atentados del 11-S. Eso implicaría problemas con Alemania, que dispone de gran parte de la información sobre Binalshibh y solicitará, probablemente, su extradición. Los países de la Unión Europea no cooperan con la justicia estadounidense cuando la información que pueden proporcionar es utilizada en un juicio que puede resultar en pena capital.

En el caso del ciudadano yemení, Washington tendría que elegir entre enjuiciarlo sin disponer de todas las pruebas o alcanzar un acuerdo con él para reducir la condena a cadena perpetua y contar con la ayuda de las autoridades alemanas. Otra opción sería la de mantener al detenido en Pakistán, donde se le puede interrogar sin límites constitucionales y donde también se aplica la pena de muerte.

La posibilidad de un pacto permanece abierta mientras se decide si Binalshibh sigue en Pakistán o es enviado a Afganistán, de donde podría ser trasladado posteriormente a la base cubana de Guantánamo o, más probablemente, a un centro de alta seguridad en Estados Unidos.

‘En Alemania expedimos la orden de captura internacional y queremos hacerla valer’, afirmó ayer el ministro del Interior alemán, Otto Schily, al margen de una reunión con sus homólogos europeos en Dinamarca, informa Ciro Krauthausen. ‘Si hay intereses encontrados, tendremos que llegar a un acuerdo’, agregó.

Nacido el 1 de mayo de 1972 en Yemen, Binalshibh apareció por vez primera en Alemania el 27 de septiembre de 1995, cuando pidió asilo identificándose como un ciudadano de Sudán llamado Ramzi Mohamed Abdalá Omar. Cuando su solicitud fue definitivamente negada, en diciembre de 1997, Binalshibh volvió a asumir su verdadera identidad y regresó legalmente a Alemania ese mismo mes.

En noviembre de 1998, Binalshibh se mudó a un piso en Hamburgo, junto a Mohamed Atta, el piloto del primer avión que se estrelló contra las Torres Gemelas. En sus declaraciones a Al Yazira, Binalshibh incluso se vanaglorió de haber sido el verdadero coordinador del 11 de septiembre.

Por otra parte, una presunta célula de Al Qaeda formada por cinco estadounidenses originarios de Oriente Próximo fue desmantelada el viernes en Buffalo (Nueva York), anunció ayer el vice fiscal general Larry Thompson. Los detenidos, a los que se acusa de dar apoyo material a Al Qaeda, estuvieron en campos de entrenamiento de ese grupo en Afganistán en el verano de 2001.

15 Septiembre 2002

Así cayó el terrorista que hablaba demasiado

Alfonso Rojo

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 Setenta y dos horas después de que EL MUNDO publicara sus desafiantes confesiones a la televisión Al Yazira, la interceptación de una llamada telefónica vía satélite por la CIA permitió la detención de Ramzi Bin al Shibh en la ciudad paquistaní de Karachi.

Todavía no se sabe quién cobrará los 25 millones dólares (25,7 millones de euros) que se ofrecían por su cabeza o por cualquier pista que llevara a su captura. De lo que no hay duda es de que Ramzi Bin al Shibh sigue en Pakistán, en una de las mazmorras del servicio secreto, el siniestro ISI, y sometido a un interrogatorio feroz.

Para los asuntos realmente serios, la CIA y el FBI recurren a los amigos. A algunos de los terroristas arrestados en la guerra contra Osama bin Laden y Al Qaeda se les deja una temporada en manos de la policía local -egipcia, marroquí, paquistaní-, que bajo la supervisión de agentes norteamericanos y con sus propios métodos se encargan de ablandar a los detenidos y de extraer las confesiones.

El yemení Ramzi Bin al Shibh tiene 29 años, mide apenas 1,55 y pesa escasamente 50 kilos, pero es un pez gordo. Después de Abu Zubaydah, atrapado el pasado marzo en la ciudad paquistaní de Faisalabad, se trata del lugarteniente de Bin Laden de mayor rango que cae en manos de EEUU. Hace poco más de una semana, cuando se sentía invulnerable y ni sospechaba que la CIA lo vigilaba de cerca, concedió una entrevista a la cadena de televisión Al Yazira -publicada por EL MUNDO-, vanagloriándose de haber tenido a su cargo la logística y la coordinación del 11-S.

Una de las revelaciones hechas por el locuaz y vanidoso Ramzi fue que fijó la fecha de los ataques por teléfono. Parece que los terroristas actúan sin respetar normas básicas de las organizaciones subversivas, como son no convivir con militantes de la banda y no usar teléfonos susceptibles de ser pinchados.

A pesar del misterio que rodea la espectacular operación ejecutada este miércoles en Karachi, se han filtrado algunos datos. Uno de los más relevantes es que el escondite de Ramzi fue localizado merced a las llamadas que el terrorista realizaba desde su apartamento, usando un teléfono por satélite.

Aprovechando su red de satélites, sus aviones-espía AWAC y la tupida malla de escuchas montada en cientos de ciudades, los expertos norteamericanos detectaron una llamada de Ramzi. Aunque insisten en que la primera pista no estuvo relacionada con la entrevista, todo indica que las conversaciones previas, en las que el periodista Yosri Fouda negoció su exclusiva con los terroristas, fueron determinantes. Si se hubiera tratado de una charla única y muy breve, no habrían podido localizarle, pero usó repetidamente su teléfono y eso permitió triangular las llamadas y determinar su ubicación.

Hay quien sostiene que inicialmente desconocían la identidad del miembro de Al Qaeda que habían descubierto. Eso explica que los agentes del ISI acudieran al apartamento sin tomar excesivas precauciones. Fue tras realizar los dos primeros arrestos y al desatarse un recio tiroteo, cuando entraron en acción fuerzas de elite, que tomaron posiciones en los tejados y bloquearon toda escapatoria. Los profesionales norteamericanos se conformaron durante tres horas con «supervisar discretamente la operación», como hacen ahora con los interrogatorios, y se han hecho cargo del ordenador personal, de los disquetes y documentos encontrados.

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Intenso tiroteo

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Prueba del encono con que trataron de resistir Ramzi y sus acólitos son los dos terroristas muertos y los seis policías paquistaníes heridos. En el apartamento, situado en un moderno edificio del centro de Karachi, residían al menos 12 miembros de Al Qaeda.El general Pervez Musharraf, presidente de Pakistán, ha confirmado que, entre los 10 detenidos en la operación del miércoles y en otra llevada a cabo la víspera, hay ocho yemeníes, un egipcio y un saudí. Ninguno de ellos es Khalid Sheikh Mohamed, quien también aparecía en la entrevista de Al Yazira y al que se considera nuevo jefe operativo de Al Qaeda.

Varios de los terroristas están heridos y alguno, antes de ser maniatado y de que le vendaran los ojos, tuvo tiempo de escribir con su propia sangre en la pared de la sala: «Alá es grande y misericordioso». Al ser sacados a rastras a la calle, varios dieron gritos como «¡Alá akbar!» e intentaron levantar el puño.Una mujer y dos niños se vieron involucrados en el tiroteo, pero no se ha aclarado si son parientes de los miembros de Al Qaeda.

La captura de Ramzi y toda su célula, ejecutada exactamente cuando se cumplía un año del 11-S, es un éxito espectacular de los servicios antiterroristas norteamericanos. Esta siendo aireada también como un triunfo de la colaboración de las autoridades paquistaníes en la «guerra contra el mal», pero en ese campo hay muchas incógnitas.

Que Ramzi y Zubaydah hayan sido aprehendidos en Pakistán confirma que los gerifaltes de Al Qaeda se refugian en el país. Algunos permanecen en las agrestes áreas tribales de la frontera noroeste, pero otros se han asentado en núcleos urbanos y siguen operativos .

Sin las cortapisas legales que constriñen a los agentes norteamericanos, el ISI no tardará en hacer «cantar» a Ramzi, al igual que ha convertido a Zubaydah en una especie de garganta profunda.

Lo que confiese es vital. Ramzi es una de las pocas personas que puede saber si Bin Laden sigue vivo y, en caso de que así sea, dónde se oculta. En la entrevista a Al Yazira revelaba múltiples detalles del 11-S, pero aportará muchos más en los próximos días.Tras su aparición en la pantalla de Al Yazira, ahora lo hace en carne y hueso, pero como prisionero de EEUU, condición en la que probablemente permanezca hasta el fin de su días. Eso, si es no es condenado a muerte.

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15 Septiembre 2002

Un testimonio fundamental

José María Irujo

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¿Dónde durmieron Atta y Binalshibh desde el día 9 hasta el 13? ¿Dónde se reunieron? ¿Pasaron a Francia? ¿Les prestó algún colaborador alguna casa en el interior donde reunirse? ¿Estuvieron también en la cumbre Marwan al Shehhi, el piloto del segundo avión, y Ziad Yarrah, el que estrelló el aparato en Pensilvania? Varios de los testigos interrogados por la policía en Madrid y en Port Aventura (Salou) los han reconocido fotográficamente. Mar-wan les dijo el día 17 que tenía sólo tres horas y que, buscaba ‘emociones fuertes’. En agosto, pocas semanas después de la cumbre de Tarragona, el yemení envió fuertes sumas de dinero a sus compañeros en Estados Unidos para financiar el atentado.

La detención de Binalshibh puede aclarar todas las lagunas de esta reunión y desenmascarar a los presuntos colaboradores de Al Qaeda que les dieron apoyo en España, un objetivo que la policía española no ha logrado desde que detuvo el pasado mes de noviembre a Abu Dahdah y a otros ocho sirios y marroquíes, a los que el juez Baltasar Garzón vincula indiciariamente con el 11-S. ¿Sabía Binalshibh quién es el tal Shakur, que a finales de agosto de 2000, semanas antes del atentado, telefonéo a Abu Dahdah y le confesó que estaba entrenando con aviones, que tenía un gran objetivo y que había degollado al pájaro?

El rastro de Binalshibh en España volvió a aparecer pronto. El 5 de septiembre, seis días antes del ataque, el yemení regresó a Madrid procedente de Düsseldorf con la compañía Lufthansa. Iba vestido de occidental y no utilizó su billete de regreso a Alemania fechado para el día 19 de ese mismo mes. La policía cree que durmió dos días en un barrio de Madrid, presumiblemente en casa de un colaborador de Al Qaeda, porque no ha encontrado su nombre en ningún hotel de la ciudad. A partir de ahí se perdió su rastro hasta que en febrero el Ejército estadounidense encontró cinco vídeos en unos escombros de un cuartel militar de los talibanes en Kabul. En una de las cintas, el yemení, vestido con un turbante rojo y blanco, ropas árabes y mirada desafiante, lanzaba frases de martirio y anunciaba nuevos atentados contra Occidente.

15 Septiembre 2002

Al Qaeda, en desbandada

Felipe Sahagún

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¿Quién dio las órdenes directas el 11-S? ¿Cómo se seleccionaron los secuestradores y los aviones? ¿Quién dirigió toda la operación desde Afganistán? Ramzi Bin al Shibh, el yemení detenido el miércoles en un barrio residencial de Karachi, es de los pocos que pueden saber las respuestas, pues asistió a las dos reuniones preparatorias: en Malasia, en enero de 2000, y en España, en julio de 2001.

La dirección de Al Qaeda está en desbandada, pero casi todos sus jefes sobrevivieron a Afganistán. M. Atef, el jefe militar, murió en los bombardeos de noviembre; Abu Zubaida, el jefe de estrategia, fue detenido el 27 de marzo en Faisalabad, Pakistán; y Abu Zubair al-Haili, el jefe de operaciones, fue detenido en Marruecos en junio.

Gracias a los testimonios arrancados en los interrogatorios de Zubaida y de Omar al-Faruk, detenido en Indonesia también en junio, se cerraron 13 embajadas estadounidenses esta semana en el sur de Asia y el 11-S se elevó la alerta en Estados Unidos al segundo nivel (naranja).

Quedan otras preguntas importantes en el aire que la detención de Bin al Shibh puede ayudar a aclarar. ¿Quiénes formaron los cuatro equipos de reconocimiento que, según confesó a Yosri Fouda, de la cadena Al Yazira, hicieron el trabajo de campo para el 11-S en Estados Unidos?

En dicha entrevista, Bin al Shibh se presentó como coordinador de los atentados del Martes Santo, pero con él estaba, se supone que en algún lugar de Karachi, Jalid Mohamed, que se presentó como jefe del Comité Militar de Al Qaeda y que sigue en libertad.

¿Por qué Al Yazira logró las declaraciones en junio y no las ha emitido hasta esta semana? Hasta ahora ha dado excusas, pero ninguna razón convincente. El Gobierno estadounidense ha negado cualquier relación entre la entrevista y la detención de Bin al Shibh.

A partir de las escuchas electrónicas, los documentos intervenidos y los interrogatorios de miles de detenidos, los servicios secretos occidentales creen que Al Qaeda cuenta aún con células durmientes en docenas de países, reductos aislados dentro de Afganistán y de 10 a 15 dirigentes con las listas de todos los que pasaron por sus campos de entrenamiento y con acceso a dinero suficiente para seguir financiando atentados. Hasta hoy se han congelado unos 113 millones de dólares vinculados a la red en 160 países, casi todo antes del pasado 1 de enero.

La mejor prueba de que Al Qaeda sigue activa son sus atentados en Túnez en abril (20 muertos), los tres ataques en Pakistán contra objetivos occidentales, el plan fallido de hundir buques militares en el estrecho de Gibraltar y, de confirmarse su responsabilidad, el asesinato frustrado del presidente afgano.

Bin Laden o, si él ha muerto, sus sucesores siguen obsesionados con otro atentado igual o más destructivo que los del 11-S, a ser posible con armas de destrucción masiva. Mientras tanto, se conformarían con algún magnicidio, una acción cibernética espectacular o coches bomba como los de Kenia y Tanzania.