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Carlos Saura respala la palabras de Cantó y pide la supresión, mientras que la Academia del Cine las rechaza al menos oficialmente

El actor y diputado de UPyD, Toni Cantó, propone desde la tribuna del congreso suprimir el doblaje para ayudar al cine español

HECHOS

  • El 30.03.2014 en el congreso el diputado Sr. Antonio Cantó, de Unión Progreso y Democracia (UPyD) sugirió la prohibición del doblaje de películas en España.

 D. Carlos Saura fue el primer director de cine español que aplaudió las palabras del Sr. Cantó para y abogó en declaraciones a LA SEXTA por la prohibición del doblaje en España.

Los directores de doblaje D. César Martínez (de Barcelona) y D. Salvador Aldeguer (de Madrid) publicaron sendas cartas de réplica. El Sr. Martínez lo hizo desde el diario EL PAÍS, mientras que el Sr. Aldeguer lo hizo desde la web del Sindicato ADOMA lo que podía interpretarse como un apoyo de todo el sindicato de actores de doblaje de Madrid a sus palabras y su tono.

09 Abril 2014

Malditos dobladores

César Martínez (Actor de doblaje)

El doblaje en España no nació con el franquismo, sino con la República, en el año 1932. Hemos tenido grandes actores de doblaje que durante muchos años nos han hecho disfrutar del gran cine. Ahora, los detractores del doblaje hablan en el Congreso. El señor Toni Cantó se erige en adalid de la causa y pretende erradicar el doblaje. En mitad de una huelga por la firma de un convenio pide acabar con el doblaje, lo que supone mandar al paro a todo un colectivo formado, además de por actores, por directores, adaptadores, técnicos, traductores, recepcionistas, personal de producción, etcétera.

Curiosamente, los ataques más feroces nos llegan siempre de algunos actores que creen que así defienden el cine español. Nosotros no somos la causa de sus males, sino, en muchos casos, el origen de sus carreras profesionales. Muchos actores consagrados aprendieron a amar el cine gracias a las voces de actores como Felipe Peña, José María Angelat, Rafael Luis Calvo, Elsa Fábregas, José Luis Sansalvador, Rogelio Hernández y muchos más que ya nos han dejado.

Señor Cantó, tal vez debería hablar con el ministro de Educación y entre los dos consigan cargarse el doblaje y el cine español, porque con gente como usted vamos en esa dirección.

09 Abril 2017

La Cantinela

Salvador Aldeguer

La cantilena (sí, o cantinela) sobre el doblaje que algunos indocumentados intentan propagar a diestro y siniestro, se cae por su propio peso y no aguanta medio asalto de argumentos contrastados. Uno de los últimos próceres de la tontuna, Toni Cantó, actor revelación en su papel de diputado de UPyD, tuvo la desfachatez de dirigirse al respetable desde la tribuna del Congreso para dar rienda suelta a su particular pájara mental y soltar, con su inquietante monogesto facial de estar descubriendo la rueda, un par de lindezas sobre el doblaje.

Les resumo la perorata del soplagaitas. Básicamente se centró en una sarta de falsas creencias que relacionan el nacimiento del doblaje como un invento franquista para perpetrar la censura; que claman al cielo por considerar al doblaje el culpable y responsable de que en España la ciudadanía no maneje el idioma inglés con la misma soltura que José Tomás el capote; y, como colofón de su arenga de cómico resentido, se pavoneó, esta vez poniendo cara de Isaac Newton al ver caer la famosa manzana, pidiendo literalmente ‘la erradicación del doblaje’. Y el muy papanatas se quedó tan ancho.

Pues bien, listillo, si tenemos en cuenta que el primer estudio de doblaje, T.R.E.C.E, inauguró sus instalaciones en Barcelona, en 1932, podemos confirmar que el doblaje en España nació bajo el gobierno de la República. Años más tarde, durante la dictadura franquista, el doblaje, al igual que tantos otros medios, sufrió las consecuencias de la censura. El doblaje, en realidad, nace con el cine sonoro. En 1927, un prometedor director británico, Alfred Hitchcock, estaba rodando una película, ‘Chantaje’ (La muchacha de Londres) y su protagonista era una excelente actriz checa, Anny Ondra, una rubita de esas que entusiasmaban al orondo Alfred. Cuando llevaban rodada media película, se estrenó ‘El Cantor de jazz’, la primera película sonora. El sonido era el futuro y obligó a replantear la forma de hacer cine. Hitchcock, no quiso quedarse atrás y decidió rodar ‘Chantaje’ con sonido. Tras comprobar que el excesivo acento checo de su actriz protagonista limitaba su interpretación, decidió contratar a otra actriz, Joan Barry, y la sentó a un lado del plató con un micrófono recitando el texto mientras que Anny Ondra se limitaba a mover la boca sin hablar. Y funcionó. Respecto al asunto de que el doblaje provoca que los españoles no hablen bien en inglés, pues qué quieres que te diga, es como si pretendieses tocar bien la guitarra viendo repetidamente videos de Eric ‘Slowhand’ Clapton. Los idiomas, como la guitarra y tantas otras cosas, se aprenden estudiando, otra cosa muy distinta es que utilices la versión original como un ejercicio de apoyo. Además, hoy la tecnología te permite escoger pulsando un botón el idioma de la pista de audio e incluso el de los subtítulos, pudiendo adentrarte en opciones tan respetables como la de oír la película en chino cantonés y leer los subtítulos en finés.

Y, por último, Señor Toni Cantó, o, si usted lo prefiere, Mr. Tony Sang, su idea de ‘erradicar el doblaje’, entre muchas otras cosas, atenta directamente contra el noble concepto de la tolerancia. Hoy nadie impone el doblaje por ley, las opciones son lo suficientemente amplias como para que el espectador pueda escoger libremente. En definitiva, majete, tú sigue meando fuera del tiesto, y el día menos pensado quien se va a encontrar ‘erradicado’ eres tú. Porque por mucho que te empeñes en poner cara de inventor de la percha, a ti, cuando hablas, no se te entiende ni en versión original, ni doblado, y, ni mucho menos, subtitulado. A tu lado, Víctor Mature, es Marlon Brando.

Salvador Aldeguer

El Análisis

DEMASIADO DIVOS

JF Lamata

Un diputado, D. Antonio Cantó, antiguo actor de series de éxito como ‘7 Vidas’, sube a la tribuna del Congreso y propone que para ayudar a un colectivo artístico se suprima a otro colectivo artístico porque le hace la competencia. Que es como decir que hay que prohibir la tele para que los niños lean más. Esperemos que no aplique esas recetas ningún Gobierno o las cifras del paro alcanzarán proporciones titánicas. Pero con toda la crítica que merezca el diputado/actor, la superan las que merecen las réplicas desde el doblaje, que reflejan bien la enfermedad que padece una parte del sector:

D. César Martínez (director de doblaje de Barcelona perteneciente a una saga familiar de actores de doblaje, Familia Corsellas) va y suelta que muchos actores de cine español se hicieron fan del cine «gracias a ellos» y que «aprendieron a amar el cine gracias a las actuaciones de José Luis Sansalvador o Rogelio Hernández». Pues no, mire usted, aprendieron a amar el cine gracias a las actuaciones de Humprey Bogart (doblado por José Luis Sansalvador) o de Paul Newman (doblado por Rogelio Hernández), pero la actuación era de Bogart y Newman. La obligación de Sansalvador y Hernández, era traducir y trasladar esa interpretación al castellano, no hacer las suyas propias o de lo contrario no estarían desempeñando bien su trabajo.  ¿O no?

Y D. Salvador Aldeguer (director de doblaje de Madrid, perteneciente a una saga familiar de actores de doblaje, Familia Aldeguer) da un salto aún más divo al recurrir al ataque personal y despreciar toda la trayectoria profesional de Toni Cantó «no sabe ni hablar’, dice.  Lo cuál ni es verdad ni aunque lo fuera le invalidaría para ser un buen actor, porque aunque algunos actores de doblaje – la parte de los que no se han enfrentado a una cámara en su vida  – no sean capaces de entenderlo, ser actor no es sólo cuestión de la la voz.

El desprecio que muestran determinados actores de cine español por el doblaje es perfectamente equiparable por el desprecio que muestran determinados actores del doblaje hacía los actores de cine español cuando hablan con desprecio de ‘lo mal que hablan’ en el cine español o de ‘que se creen que con ser guapo basta’, obviando el esfuerzo que también supone para un actor cuidar su forma física y su aspecto, tan fundamentales en el cine y tan irrelevantes en el doblaje.

Los dobladores pueden decir mil veces que son ‘actores’ para sentirse ‘iguales’ a los de los Óscars. Pero son realidades diferentes y profesiones diferentes, como es diferente la realidad del cantante de Musicales de Teatro con la del cantante de discos o el tenor de óperas. Y actores de uno y otro lado harían bien si evitaran declaraciones como las de Cantó, Aldeguer o Martínez, con argumentos de divo acomplejado impropios para sus grandes trayectorias que tantos hemos disfrutado y admirado.

Federico García Jiménez & J. F. Lamata

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