25 octubre 1976

EL ALCÁZAR de Gibello acusa en portada a los viñetistas de EL PAÍS de estar convirtiendo el nuevo periódico en un ‘libelo’

Hechos

En su portada del 25 de octubre de 1976.

Lecturas

La acusación de la portada en EL PAÍS se producía tras una polémica de D. Juan García Carrés con D. Francisco Umbral a propósito del Premio Planeta.

19 Octubre 1976

¿Ya ha leído usted el libro?

Francisco Umbral

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A la viuda de Mao dicen que la han ejecutado. Aquí no llegamos a tanto, pero la gente se hace la pregunta en los cócteles, los saraos y los bautizos:-¿Ya ha leido usted el libro?

El libro es el libro, claro. Qué libro va a ser. Hay como un recochineo particular en leer lo que ya sabíamos, en ver escrito lo que tantas veces habíamos oído. Porque el caso es que el libro vale más por lo que ratifica que por lo que notifica. Estos grandes libros de éxito pueden arruinar a un editor -en este caso a Lara-, porque el personal se los pasa de mano en mano y, así, un solo ejemplar ha dado ya varias vueltas a Madrid. Hay también como una cierta concupiscencia en dejar esta clase de libros. Casi es como si lo hubiera escrito uno mismo.

Estando como estamos en los últimos días de Pompeya, el libro político y desmitificador prolifera, y hay quien ha arriesgado que la novela de Alfonso Grosso, finalista del Planeta, glosa la vida de Girón. Eso nunca se puede saber, pero dicen que Juan García Carrés está muy indignado contra los periodistas que aventuran semejante tesis.

-Bueno, el indignado tendría que ser Giron -arriesga el parado.

-Girón, según dicen, es el biografiado.

Mientras me llega y no me llega el libro, el quiosquero me remedia la impaciencia con el otro libro, el de Gil-Robles:

-Tome don Francisco, y vaya usted enterándose de lo que cuesta un peine.

Bueno, está muy bien lo de don José María, es interesante. Pero el libro es el libro. Yo he venido a por LSD y me dan bicarbonato. A mí, en los cócteles, suelen preguntarme qué estoy escribiendo. Estos días sólo me preguntan si he le leído el libro:

-¿Ya ha leído usted el libro?

Empiezo a sospechar que el país en bloque está dejando de interesarse por mi producción literaria. Y eso sí que no. El protagonista del libro, que tantas batallas nos ganó en vida, está ganándonos ahora una última batalla a los escritores después de m.uerto. Como el Cid, pero en best-seller.

Por la mañana temprano iba yo a comprar el pan y me encontré a José Miguel Ullán:

-Han secuestrado la revista Guadalimar por sus originales sobre arte y erotismo.

Otra batalla que ganan los muertos. Y así la batallita de cada día. Me lo dijo Alfonso Sánchez, que venía de un garbanzo de plata e iba hacia un cocidito madrileño:

-Desde que hay menos censura, el cine español está conquistando mercados universales.

O sea que de este lado también se ganan batallas. La gente, esta semana, no habla de siglas ni de crudos ni de abortos, que son las conversaciones nacionales que han sustituido al fútbol, las criadas y los novios de la niña. La gente habla del libro. Hay, ya digo, como un gran regodeo nacional, una sonriente complicidad en enterarse de lo que ya se sabía. En España, como en la China, ha empezado el revisionamiento. Ya decía Ortega que lo más parecido a un chino es un andaluz.

-Y eso que Mao lo había dejado todo atado y bien atado.

– Yes.

Fernández de la Mora y Martínez Esteruelas han dicho en estos días que elecciones cuanto antes. Quizá tienen prisa por que la gente vote antes de leer el libro. Mientras en Portugal, en China y en Rusia estas cosas cuestan muertos, aquí somos tan finos que estamos haciendo el deshielo a base de libros. Más vale. Hay quien cambia el libro por una licencia de taxi o por un kilo de café, y quien lo utiliza para ligar: «Señorita, ¿ya ha leído usted el libro?» Los supermercados están preparando ya las cestas de Navidad, Y en lugar de un jamón meten el libro. Esta semana no sabía si enviarle a Nadiuska joyas o gladiolos. Ella me ha sacado de dudas: «Envíame el libro.»

24 Octubre 1976

Sobre Umbral

Juan García Carrés

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Soy asiduo lector del diario EL PAIS y, como es lógico, leo con todo detenimiento el Diario de un snob. Hoy observo que alude a mi «indignación contra los periodistas » que aventuran la tesis de que el finalista del premio Planeta glosa la vida de José Antonio Girón.El pasado domingo día 17, publicado en ABC, leí una entrevista firmada por Pilar Trenas en la que se sostenía la tesis a la que hago referencia, al principio de esta carta. La llamé por teléfono y la pregunté si era exacto cuanto se decía en la misma, contestándome que eso se lo había manifestado el finalista del Premio Planeta.

Seguidamente hablé con José Manuel Lara, le expliqué la entrevista publicada en ABC y me contestó que era falso que el argumento de la novela pudiese ser identificado con la biografía de José Antonio Girón y para mayor testimonio me entregó las galeradas de la novela, que estoy leyendo.

En estos últimos meses y después de la muerte de nuestro Caudillo se están cumpliendo casi con exactitud, los objetivos del Partido Comunista Español acordados en el VIII Congreso que se celebró en 1972 en Bucarest: entre otros, figuraban la petición de amnistía, disolución inmediata de la Brigada Político-Social; disolución de los cuerpos de la Guardia Civil y Policía Armada; destitución de todos aquellos generales, almirantes, jefes, oficiales y suboficiales de los tres Ejércitos que hayan colaborado con el régimen de Franco; disolución de las Cortes, Consejo de Estado, Secretaría General del Movimiento (está en trance de desaparecer el Consejo Nacional); todas las instituciones políticas, legislativas, ejecutivas y administrativas; procesamiento de quienes participaron en- los Gobiernos de Franco. etc… y sobre todo, el sistemático desprestigio y aniquilamiento de sus grandes personalidades políticas; negociar con los distintos partidos de la oposición, porque el primer objetivo que se propone el Partido Comunista es convertir a España en un Estado liberal transitoriamente para después establecer la dictadura comunista (léase democracia popular), así como fomentar las huelgas de todo tipo y quebrantar la economía.

25 Octubre 1976

Siguen los libelos

EL ALCÁZAR (Director: Antonio Gibello)

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Hay temas en los que no quisiéramos ser reiterativos. Pero está claro que hay gentes empeñadas en convertir ciertos diarios españoles en espontáneo muestrario del más repugnante libelo. Sobre la fama de un español honrado, que ejerció la política con un sentido social revolucionario y justo hasta entonces no conocido en el ámbito laboral que le competía y que consiguió la más completa legislación reivindicativa, previsora y participante para los trabajadores de su tiempo, se han lanzado como cuervos una serie de libelistas de oficio a quienes de nada sirve la invocación a la verdad y a la justicia, porque cumplen órdenes estrictas con la rumiante docilidad de los cabrios. La última muestra infamante la ofreció ayer el ‘humorista’ (¿?) de EL PAÍS que añadía a la insidia una alta dosis de miserable mal gusto en algo que todavía es sagrado para las personas decentes: el recuerdo a los Caídos por Dios y por España. Ideales estos que acaso no conozcan en EL PAÍS, pero que, pueden estar seguros de ello, iluminaron la existencia y el martirio de centenares de miles de españoles, y que no es tolerable sirva de rechifla a cierta caterva de malnacidos.

¿Se trataba de contrarrestar, con la mala baba de un pintamonas sin ingenio, la carta que, con su habitual expresividad, había enviado a EL PAÍS Juan García Carrés? Quienes escribimos a diario en los periódicos, conocemos que nada de lo que se publica carece de intención y sentido. La intención infamante e insidiosa del ‘humorista’, aparee clara. Pero ¿tiene sentido convertir EL PAÍS en un libelo?