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La detención sacude al actual gobierno de Navarra, presidido por Javier Otano (PSOE), considerado 'un hombre de Urralburu'

El socialista Gabriel Urralburu, ex presidente de Navarra, es encarcelado por corrupción junto a su consejero Antonio Aragón

HECHOS

El 30.11.1995 el juez D. Juan Manuel Fernández, titular del juzgado de Instrucción número 1 de Pamplona, dictó prisión provisional con fianza de 100 millones para D. Gabriel Urralburu y D. Antonio Aragón.

LA LARGA SOMBRA DE ROLDÁN…

Roldan2Urralburu1996 D. Gabriel Urralburu estaba considerado un fiel colaborador de D. Luis Roldán en el Partido Socialista en Navarra (PSN-PSOE). Ahora ambos afrontaran sendos procesos judiciales por casos de corrupción: el Sr. Roldán por haberse enriquecido con negocios ilegales como Director de la Guardia Civil y el Sr. Urralburu por, aparantemente, haber hecho lo mismo desde la presidencia de la Comunidad Foral de Navarra.

06 Diciembre 1995

En busca de autor

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

El ex presidente del Gobierno navarro entre 1984 y 1991 y líder indiscutible del PSOE en esa comunidad, Gabriel Urralburu, y su consejero de Obras Públicas entre 1987 y 1991, Antonio Aragón, permanecen desde hace varios días en la cárcel bajo la acusación de haberse enriquecido ilícitamente al amparo de la trama navarra del caso Roldán. Una vez más, la justicia ha debido actuar como cortafuegos en un caso de corrupción política ante la increíble incapacidad de otras instancias, institucionales y partidarias, para desactivarlo a tiempo. Gracias a su labor, las iniciales GU y AA, camufladas en los papeles que Luis Roldán pretendió poner a buen recaudo en la caja fuerte de un banco suizo, llevan camino de identificarse con sus personajes de carne y hueso.Hacía tiempo que la sombra del caso Roldán se proyectaba sobre el núcleo de personas que compartieron estrechas relaciones de amistad y de negocios con el que fue delegado del Gobierno en Navarra entre 1983 y 1986 y posteriormente director general de la Guardia Civil. Esa sombra ha terminado por materializarse en un proceso judicial en toda regla contra esos dos dirigentes del socialismo navarro, cuyo primer y espectacular efecto ha sido dar con sus huesos en la cárcel.

La pista suiza, seguida desde hace meses por el juez Perraudin, ha permitido al juez español que investiga la trama navarra del caso Roldán dar un paso significativo: acusar formalmente de corrupción a Urralburu y Aragón (cohecho, prevaricadón, malversación y corrupción de funcionarios) y decretar su prisión preventiva bajo una fuerte fianza de 100 millones de pesetas. Las rasgos del modelo Roldán son fácilmente observables en las actuaciones que la justicia imputa al ex presidente del Gobierno navarro y a su consejero de Obras Públicas: creación de sociedades instrumentales y escrituración de pisos y fincas a nombre de familiares y amigos como tapadera de todo un montaje de cobro de comisiones ilegales a constructoras adjudicatarias de obras públicas (Universidad Pública de Navarra, autovía de Leizarán, etcétera).

De momento, esas imputaciones se basan exclusivamente en indicios. Pero son tan fuertes y abundantes que ni Urralburu ni Aragón han podido desmontarlos en su larga declaración ante el juez. El ex presidente navarro no ha dejado de proclamar su inocencia y de afirmar que «nada ilegal me es imputable». Pero tanto él como su consejero de Obras’Públicas han sido incapaces de dar una explicación mínimamente creíble sobre el origen de su patrimonio. De ellos depende, y de nadie más, que los indicios que relacionan ese enriquecimiento con la percepción de comisiones ilegales no se conviertan en pruebas que les conduzcan hasta el banquillo de los acusados y quizá a la cárcel. Y no de forma provisional como ahora.

Sobre Urralburu y Aragón pende la más grave acusación que cabe hacer a un político en democracia: la de prostituir el mandato popular utilizándolo en beneficio propio y en contra de los electores e intereses generales que representa. Pero, entretanto se dilucida si el que fue todopoderoso presidente del Gobierno de Navarra durante siete años y su consejero de Obras Públicas durante cuatro han saqueado o no las arcas públicas, reconforta que la justicia tome medidas para impedir que esas conductas queden impunes.

02 Diciembre 1995

«Affaire Urralburu»: tras la pista de las cuentas suizas

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

El ingreso en prisión de Urralburu ha conmocionado a los socialistas navarros. «Si se confirman los delitos que se le imputan -señaló Javier Otaño, secretario general del partido en Navarra y presidente de la Comunidad- para el PSOE sería un grave disgusto porque ha confiado en esta persona». Más severa ha sido la oposición al valorar el encarcelamiento del ex presidente foral. La impresión general de algunos dirigentes es que el destino de las comisiones eran las arcas del partido. Especialmente duro estuvo Anguita al señalar que el affaire Urralburu demuestra la existencia de «un sistema montado por el PSOE». Más cauto, Del Burgo se remitió al momento en el que el secreto sumarial sea levantado «para ver si se trata de un asunto de enriquecimiento personal o también de financiación ilegal del PSOE». De lo instruido hasta el momento por el juez no ha podido determinarse que el cobro de comisiones se tradujera en financiación del partido. En cualquier caso, lo que sí parece claro es que el dinero pagado por empresarios que trabajaron para la Administración navarra fue a parar a cuentas suizas. Una pista que el juez y el fiscal van a rastrear así como la totalidad de las adjudicaciones hechas por el Departamento de Obras Públicas. Recuérdese que las siglas de Urralburu y Aragón aparecieron en cuentas helvéticas de su amigo y compadre Roldán.

08 Mayo 1998

Verdad y justicia

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

EL EX CONSEJERO de Obras Públicas del Gobierno foral de Navarra Antonio Aragón reconoció ayer ante el tribunal que le juzga haber cobrado comisiones -que él calificó de «regalos en metálico»- de Jorge Esparza, el cerebro de la trama navarra del caso Roldán, también conocido como caso Urralburu. Es la primera vez que alguien acusado de delitos de corrupción tan graves admite abiertamente cobros de esa naturaleza. Aragón pidió perdón y alegó como única excusa que Esparza le había asegurado que se trataba de una «práctica habitual».Felipe González dijo en su día que de todos los escándalos de corrupción aflorados en los últimos años ninguno le había resultado tan increíble como el de esta trama navarra: sobre todo, por la presencia entre los acusados de Gabriel Urralburu. Sin embargo, fue el ex presidente navarro el primero del clan -antes que Roldán- en abrir una cuenta en Suiza, de la mano de Esparza, para ocultar el dinero ilegalmente obtenido. Según el informe fiscal, Urralburu y Aragón obtuvieron más de 700 millones de pesetas de diversas empresas constructoras a las que se adjudicaron obras públicas. Antonio Aragón sólo admitió haber recibido 70 millones de pesetas, que trató de justificar porque se encontraba «en un mal momento anímico» por las amenazas recibidas de ETA.

Lo más repugnante de este escándalo es precisamente la utilización del terrorismo como coartada para enriquecerse. La construcción del tramo navarro de la autovía de Leizarán, cuyas obras fueron objeto de varios sabotajes, sirvió de pretexto para tejer una red de corrupción en la que era decisiva la condición de director de la Guardia Civil de uno de sus miembros. Además de las comisiones por las adjudicaciones, el clan cobró otras relacionadas con la contratación de empresas de seguridad. Todo ello ayuda a entender que el tramo navarro de la autovía, 28 de los 43 kilómetros, costara el triple que el tramo guipuzcoano. Aragón tiene motivos sobrados para pedir perdón. También para tirar de la manta. El desprestigio de las instituciones al que tanto contribuyeron, y al que tanto rendimiento sacó y sigue sacando ETA, es de los que sólo pueden repararse mediante la verdad íntegra y la acción de la justicia.

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