15 marzo 2026
El PP superará los 40 años seguidos al frente de la comunidad autónoma
Elecciones Castilla y León 2026 – Alfonso Fernández Mañueco (PP) mantiene la presidencia frente a Carlos Martínez (PSOE)
Hechos
El 15 de marzo de 2026 hubo elecciones al parlamento autonómico de Castilla y León.
Lecturas
El 15 de marzo de 2026 se celebraron elecciones al parlamento autonómico de Castilla y León obteniéndose el siguiente resultado:
- Partido Popular (Alfonso Fernández Mañueco) – 33 escaños.
- PSOE (Carlos Martínez) – 30 escaños.
- Vox (Carlos Pollán) – 14 escaños.
- Unión del Pueblo Leonés – 3 escaños
- Por Ávila (Pedro Pascual) – 1 escaño.
- Soria Ya (Ángel Ceña)- 1 escaño
- IU-Sumar (Juan Gascón) – 0 escaños.
- Se Acabó La Fiesta – 0 escaños.
- Podemos (Miguel Ángel Llamas)- 0 escaños.
- Ciudadanos (Mitzin Mariana Trápaga) – 0 escaños.
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PARTIDOS CON REPRESENTACIÓN

El PP de D. Alfonso Fernández Mañueco ha logrado una victoria sin perder votos, al contrario de lo ocurrido en Aragón, lo que supone un alivio para su partido. Al no tener mayoría absoluta seguirá necesitando a Vox para gobernar.

El PSOE con D. Carlos Martínez ha sido derrotado, pero sus resultados son muchos mejores que lo que los sondeos pronosticaban, dado que sube en escaños al aglutinar todo el voto de la izquierda en Castilla y León.

D. Carlos Pollán (Vox) ha logrado consolidarse como tercera fuerza como una leve subida, menor que la esperada por las encuestas. El partido se vio dañado por la disidencia de exdirigentes, incluyendo el antecesor de Pollán, García Gallardo.

Dña. Alicia Gallego (UPL) mantiene los tres escaños de los leonesistas. Por debajo de su objetivo de ser primera fuerza en León, pero demostrando tener un electorado estable.

D. Pedro Pascual (Por Ávila) – Mantiene el escaño que ya logró en las elecciones pasadas.

D. Ángel Ceña (Soria Ya) se puede considerar derrotado. Tras el éxito que supuso en las pasadas elecciones ser la primera fuerza en Soria, en esta ocasión fue superado en votos por el PSOE y ha pasado de 3 a 1 procurador, pero seguirá formando parte del parlamento castellano leonés.
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PARTIDOS SIN REPRESENTACIÓN

D. Juan Gascón (Candidato de la coalición Izquierda Unida – Sumar) ha sido uno de los grandes derrotados, al perder la poca representación que tenían en el parlamento de Castilla y León, siendo todo su voto absorbido por el PSOE.

D. Miguel Ángel Llamas (candidato de Podemos – Alianza Verde) es humillado en estas elecciones. Podemos no llegó ni a la mitad de los votos logrados por Sumar y quedó incluso por detrás de ‘Se Acabó la Fiesta’, la marca del eurodiputado D. Luis Pérez ‘Alvise’.

Estas elecciones suponen la erradicación final de Ciudadanos. El partido participó en estos comicios con Dña. Mitzin Mariana Trápaga como candidata intentando, sin éxito, repetir el acta que lograron en los comicios autonómicos de 2022, desapareciendo así de la última institución en la que habían obtenido representación.
16 Marzo 2026
Más derecha en Castilla y León
El PP ganó este domingo con holgura las elecciones en Castilla y León, pero, al igual que sucedió en diciembre en Extremadura y el mes pasado en Aragón, dependerá de la ultraderecha para formar Gobierno. Alberto Núñez Feijóo apostó por una sucesión de cuatro comicios autonómicos en poco más de un semestre con el doble objetivo de beneficiarse de la debilidad socialista y mermar su dependencia de Vox. A la espera de lo que ocurra en Andalucía, puede exhibir tres claros triunfos, pero su estrategia le sigue dejando en manos de Santiago Abascal. La derecha moderada ha facilitado a un partido antisistema la llave de los Ejecutivos de tres comunidades que suman 4,8 millones de habitantes y una legitimación añadida en autonomías cuyos gobiernos abandonó ruidosamente en 2024 por puro tacticismo.
El popular Alfonso Fernández Mañueco —que, a diferencia de sus homólogos en Mérida y Zaragoza, no adelantó la convocatoria electoral—, gana dos diputados (pasa de 31 a 33), pero queda lejos de la mayoría absoluta. Tras casi 40 años al frente de Castilla y León, alcanzar el 35% del voto supone para el PP una muestra de resistencia al desgaste, pero también una responsabilidad añadida para resolver sin excusas los problemas de los ciudadanos, miles de los cuales no han visto a otro partido al frente de la Junta. Dentro del incontestable triunfo de la derecha (populares y ultras suman más del 54% de los sufragios), los primeros crecen más que su rival y exsocio de gobierno. Fue Mañueco el primer dirigente del PP que ayudó a Vox a poner en práctica sus políticas dándole entrada en su Ejecutivo en 2022. Dos años después, tras una gestión errática ejemplificada en su vicepresidente, Juan García-Gallardo, los ultras abandonaban sus consejerías por orden de Abascal.
Pese a quedar segundo, el PSOE puede considerar un éxito lo logrado este domingo (30 escaños) tras encadenar dos penosos resultados en las citas precedentes. En su subida (dos procuradores) ha jugado un papel destacado su cabeza de cartel, Carlos Martínez, alcalde de Soria desde 2007 y con cuatro mayorías absolutas seguidas. Tras las apuestas del PSOE primero por un político imputado (en Extremadura) y después por la exministra portavoz del Gobierno (en Aragón), supone un recordatorio a Ferraz de la importancia de construir liderazgos territoriales desde abajo y pegados al terreno. También el “no a la guerra” puede haber jugado a favor de la movilización del espectro progresista, que ha optado por aglutinar el voto en torno al PSOE y castigar, otra vez, la ruinosa división a su izquierda: ni Podemos ni Sumar logran entrar en las Cortes.
Aunque gana un diputado (saca 14), Vox queda lejos de su expectativa de superar el 20% de los votos. Partía de su techo más alto en unas autonómicas (17,6%), pero el resultado supone un freno a un crecimiento explosivo del que Santiago Abascal llevaba meses presumiendo para forzar al PP a aceptar su agenda extremista. Con los resultados de este domingo, Vox debe aclarar a todos los ciudadanos, incluidos sus votantes, si piensa seguir instalado en el simple desgaste por el interés de su presidente nacional.
Castellanos y leoneses no votaron este domingo para echar a Pedro Sánchez ni, al contrario, para detener la guerra de Irán o frenar la ola reaccionaria global. Lo que se medía en las urnas eran las posibles soluciones a sus problemas específicos: de la despoblación al envejecimiento, pasando por la sanidad, el paro, la vivienda o la tensión entre agricultura y transición ecológica. Esos son los retos para el Gobierno que pueda formar Mañueco, no la táctica de las cúpulas nacionales de los partidos.
16 Marzo 2026
El PP frena por primera vez a Vox
SI EN EXTREMADURA y en Aragón el suceso electoral más relevante fue la pujanza de Vox, los comicios de Castilla y León pusieron ayer freno a la subida del partido de Santiago Abascal. Junto al buen resultado de Alfonso Fernández Mañueco y a la resistencia del PSOE, las urnas dejan un mensaje claro: Vox tiene un techo. Tras exhibir a su partido como un factor de inestabilidad durante la campaña al impedir la investidura de María Guardiola, Abascal crece por primera vez menos que el PP. Vox se queda así sin autoridad moral para seguir impidiendo la gobernabilidad extremeña y aragonesa, mientras que los populares salen fortalecidos de cara a las elecciones andaluzas, verdadera clave del cambio de ciclo nacional.
Aunque los resultados no difieren sustancialmente de las encuestas que venían publicándose, el apoyo cosechado por el PP es mayor del esperado. Fernández Mañueco necesitará a Vox para gobernar, pero mejora sus expectativas obteniendo una mayoría cómoda de 33 escaños, dos más de los que tenía hasta ahora.
Es cierto que ningún dirigente político con siete años de gobierno es capaz de crecer cuatro puntos (hasta el 35,47%) si no presenta un balance de gestión valorado por los ciudadanos. No obstante, la campaña castellanoleonesa también proporciona una lección valiosa para el PP: en vez de centrar el foco exclusivamente en la pugna emocional contra Pedro Sánchez, Mañueco dedicó el último tramo a confrontar con Vox, presentándola como la fuerza que pretende dificultarle la gobernanza a la marca estabilizadora, creíble y de gestión que representa el PP. Y ello precisamente en la primera región donde, en 2022, Vox entró en un Gobierno, dejando tras de sí un sonoro fracaso.
Mientras tanto, Abascal se ha esforzado por confirmar ese retrato de impredecibilidad: al bloqueo extremeño se han sumado su alineamiento trumpista en plena guerra de Irán y las purgas autoritarias de las voces disidentes. Los resultados en Castilla y León son frustrantes para el partido: aunque Abascal bate su récord en el conjunto de España con un 18,92% del voto (un escaño más, hasta los 14), no supera la barrera psicológica del 20% que se había marcado y sube tres veces menos que lo que crece el PP.
El PSOE, por su parte, resiste frente al desplome de Extremadura y Aragón. Crece siete décimas –hasta el 30,74%– y lo rentabiliza mucho, sumando dos escaños, hasta los 30. Lo hace en buena medida gracias a la caída de Podemos y de IU-Sumar, posiblemente con el impulso del No a la guerra. La lección de fondo, en todo caso, debería ser útil también para los socialistas: el candidato menos cercano a Sánchez, el ex alcalde de Soria Carlos Martínez, de perfil moderado y con experiencia de gestión, ha logrado un resultado notablemente mejor que los aspirantes que, bajo el control de la Moncloa, fracasaron tanto en Aragón como en Extremadura.