18 noviembre 1965
El candidato ganador ha contado con la ayuda de su popular esposa, Imelda Marcos
Elecciones Filipinas 1965 – Ferndinand Marcos (Partido Nacionalista) se impone al hasta ahora presidente Diosdado Macapagal (Liberal)
Hechos
- Ferdinand Marcos (Partido Nacionalista) – 207.972 votos
- Diosdado Macapagal (Partido Liberal) – 147.574 votos
- Raúl Mangalpus (Partido Progresista) – 51.509 votos
Lecturas
Las anteriores elecciones fueron en 1961.
Después de una campaña marcada por la violencia el candidato del Partido Nacionalista, Ferdinad Marcos, ha resultado elegido presidente de Filipinas.
Los escrutinios de última hora conceden a Marcos 650.000 votos más que el hasta ahora presidente Macapagal, del Partido Liberal.
Ferdinand Marcos fue diputado entre 1947 y 1959 y senador desde 1959 hasta 1964, año en que pasó de las filas del Partido Liberal a las del Partido Nacionalista para liderarlo.
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Resultado elecciones a la Presidencia:
Ferdinand Marcos (Partido Nacionalista) – 3,861,324 (51.94%)
Diosdado Macapagal (Partido Liberal) – 3,187,752 (42.88%)
Raúl Manglapus (Partido Progresista) – 384,564 (5.17%)
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Resultado elecciones a la Vicepresidencia:
Fernando López (Partido Nacionalista) – 3.531.550 (48.48%)
Gerardo Roxas (Partido Liberal) – 3.504.826 (48.11%)
Manuel Manahan (Partido Progresista) – 247.426 (3.40%)
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Los comentaristas políticos se preguntan si Marcos cumplirá sus promesas electorales de reducir el presupuesto, eliminar la corrupción administrativa y mejorar el nivel de vida de los filipinos. Pronto se despejarán las dudas.
El Análisis
Las elecciones de 1965 han vuelto a demostrar que Filipinas mantiene viva la alternancia política. El Partido Nacionalista recupera el poder con el triunfo de Ferdinand Marcos en la presidencia y de Fernando López en la vicepresidencia, derrotando a los candidatos del Partido Liberal. El cambio, sin embargo, no es solo un relevo de siglas: es también el resultado de un electorado insatisfecho con la gestión de Diosdado Macapagal, marcado por un crecimiento económico irregular, desigualdades persistentes y un creciente malestar social. La situación del país exige soluciones urgentes: infraestructuras modernas, una reforma agraria efectiva y un combate real contra la corrupción.
Uno de los argumentos más repetidos por Marcos durante la campaña fue la “excesiva dependencia” de Filipinas respecto a Estados Unidos, crítica que encontró eco en una población que empieza a reclamar mayor autonomía política. Macapagal, firme aliado de Washington, había respaldado la intervención estadounidense en Vietnam, enviando un contingente filipino de apoyo. No deja de ser paradójico que Marcos, quien usó esta posición como arma electoral, no solo no retirará esa ayuda, sino que la incrementará. En política exterior, pues, el cambio podría resultar más de forma que de fondo, aunque en el plano interno la expectativa es que se abra un nuevo estilo de gobierno.
El triunfo nacionalista también se explica por factores de campaña. La presencia carismática de Imelda Marcos (esposa del candidato ganador y ahora primera dama), convertida en una figura muy popular, ayudó a proyectar una imagen de frescura y modernidad en el candidato. Al mismo tiempo, la división del voto liberal, fracturado por la candidatura independiente de Raúl Manglapus, debilitó las opciones de reelección de Macapagal. El mandato que ahora recibe Marcos viene cargado de promesas y de ilusiones, pero también de la responsabilidad de demostrar que la alternancia no es solo un juego de sillas en el poder, sino una oportunidad real para mejorar la vida de los filipinos.
J. F. Lamata