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Firme oposición del sector del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que busca el apoyo de la dirección nacional del PP para impedirlo

Esperanza Aguirre Gil de Biedma propone a su lugarteniente Ignacio González González, como Presidente Caja Madrid con el apoyo de PSM, IU, CCOO y CEIM

HECHOS

El 22.10.2009 toda la prensa de ámbito nacional anunció la candidatura del Vicepresidente de la Comunidad de Madrid, D. Ignacio González González, para ocupar la Presidencia de Caja Madrid.

26 Octubre 2009

Caja Madrid, ese oscuro objeto de deseo

Casimiro García Abadillo

En el mes de junio, Rodrigo Rato mantuvo una discreta reunión con Mariano Rajoy. Para nadie es un secreto que la relación entre ambos es fría y distante. Tras su regreso a Madrid, abandonando, antes de cumplir su mandato, la dirección del FMI, Rato se ha dedicado a ordenar su vida personal y profesional (en la que no le va nada mal), pero siempre mirando con el rabillo del ojo la situación política. Sigue siendo militante del PP, acude a algunos de sus actos y se dejó ver y querer en el tenso Congreso de Valencia, donde el presidente del partido acabó con la disidencia.

El mensaje del ex vicepresidente económico de Aznar y antaño considerado por muchos su sucesor natural, se acercó a Génova en son de paz. Dicen las fuentes que le transmitió a Rajoy su deseo de colaborar, de involucrarse más, siempre respetando el liderazgo de su interlocutor, faltaría más. «Y si -dicen las fuentes que le dijo a Rajoy- consideras que yo pudiera ser un candidato para presidir Caja Madrid, puedes contar conmigo».

Las vueltas que da la vida. El gallego le miró circunspecto y le preguntó: «¿Has hablado del tema con Esperanza y con Alberto?». «No. Lógicamente tu has sido el primero, porque eres el presidente del partido, pero, conociéndoles, no creo que mi candidatura presente problemas para ninguno de los dos».

Vale. Ahí quedó la cosa. El alcalde de Madrid había defendido abiertamente la continuidad de Blesa al frente de la Caja. Sin embargo, la presidenta de la Comunidad había dejado caer en público y en privado que Rato sería un excelente candidato.

Así que, con ese panorama, Rajoy habló con el que suponía podía poner más problemas a la inesperada solución al sudoku que vivía la cuarta entidad financiera del país. A finales de ese mismo mes de junio habló con Ruiz Gallardón. «He estado con Rodrigo y me ha dicho que el estaría dispuesto a presidir la Caja si hay consenso». «Yo no le voy a poner pegas a Rodrigo. Si ésa es la solución, de acuerdo», dicen las fuentes que contestó el regidor madrileño.

Pero, mientras tanto, Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid y ojito derecho de Aguirre, cerraba un acuerdo «de estabilidad» con sindicatos, empresarios, IU y PSOE que implicaba que el PP nombraría al presidente de la Caja (que sería él mismo) y el PSM de Tomás Gómez designaría al vicepresidente.

Con el acuerdo cerrado, González se fue a ver en el mes de julio a Rajoy, con el que no mantiene precisamente una relación cálida. El número dos de Aguirre le contó a Rajoy el pacto, incluida su candidatura, y, según dicen las fuentes, el presidente del PP estuvo más gallego que nunca. No dijo ni que sí, ni que no. Lo que González interpretó como que daba su visto bueno, claro.

Tras el verano las cosas fueron a peor. La información de que Aguirre apostaba por su número dos llevó a Gallardón a presentar un recurso contra la nueva ley que, de hecho, ha paralizado el proceso electoral.

Es más, todo este embrollo de candidatos y guerras internas podría quedar en agua de borrajas si la juez decide dentro de unos días mantener la suspensión del proceso electoral.

El único que puede desactivar esa bomba es Ruiz Gallardón, retirando el recurso.

Rajoy había dejado caer en alguna cena privada que ya tenía «una solución para Caja Madrid», lo que muchos, entre otros, Aguirre, interpretaron como que iba a lanzar abiertamente la candidatura de Rato.

A todo esto, la situación de la Caja se ha ido deteriorando poco a poco, más aún cuando a Blesa ya todo el mundo le da por muerto.

El Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO para los amigos), transmitió hace unos días su preocupación por la situación de la Caja a la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado.

El pasado lunes, en los maitines que se celebran en Moncloa, el asunto salió a colación. Zapatero se mostró rotundo sobre los candidatos que en ese momento estaban sobre el tablero. «Ignacio González no tiene ninguna experiencia. Pero Rato, en ningún caso. Dejó a España en mal lugar cuando abandonó el FMI sin concluir su mandato», dicen las fuentes que sentenció.

Para Moncloa, la mejor opción sería Luis de Guindos, ex secretario de Estado de Economía, ex presidente de Lehman Brothers y ahora directivo de la consultora Pricewaterhouse Coopers.

Su nombre se filtró ese mismo día como si hubiera un acuerdo PP/PSOE para colocarle al frente de la Caja.

Esa misma mañana se celebraba en Génova la Ejecutiva del PP de Madrid. El teletipo de Europa Press cayó como una bomba. González pidió a Aguirre desmentir el inexistente acuerdo de inmediato.

Pero no sólo se desmintió, sino que el número tres de la Comunidad, Francisco Granados, dijo públicamente que el candidato más probable para la Caja sería Ignacio González.

El pulso estaba echado. De nuevo el lío, la guerra de Madrid ensombrecía al terremoto de Gürtel.

Rajoy, señalan las fuentes, comentó a sus cercanos: «No hemos echado a González de la dirección nacional del partido para nombrarle ahora presidente de la Caja».

Eso mismo, o parecido, le dijo el líder del PP a Aguirre en una reunión mantenida en Génova el jueves.

Zapatero, por su parte, insistía el viernes ante un interlocutor privilegiado: «Ni González, ni Rato».

Esa misma tarde, Aguirre se sintió en la cuerda floja por haber dado la cara por Nacho.

¿Cómo salir de este lío?

En primer lugar, la opción de Rato no está sobre la mesa. Rajoy comentó a una persona de su confianza ese mismo viernes por la noche: «Yo no he dicho que mi candidato fuera Rato, lo que si digo es que González no».

Segundo, Aguirre podría proponer un candidato de consenso, que sólo podría ser Guindos o el ex presidente de Endesa y de la CECA, Manuel Pizarro, que cuenta con el respaldo de Aznar.

Tercero, si el PP no soluciona el asunto pronto, el Banco de España podría tomar medidas con la Caja, como, por ejemplo, nombrar una comisión gestora.

Por último. Sea cual sea la solución final, la persona que ocupe ese puesto tiene por delante una tarea dura y desagradable. Caja Madrid es una pieza clave del sistema financiero y tiene que ser una de las entidades que, junto a la Caixa, piloten las fusiones y la reconversión del sector. O sea, un poquito menos de política y un poco más de sentido común.

Casimiro García Abadillo

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