5 noviembre 1995

Javier Pradera (EL PAÍS) acusa a EL MUNDO de trabajar para Mario Conde y Javier de la Rosa, Pedro J. Ramírez le tacha de ‘sinvergüenza’

Hechos

El 15 de noviembre de 1995 el diario EL PAÍS aseguró que el diario EL MUNDO había trabajado al servicio del banquero D. Mario Conde y el financiero D. Javier de la Rosa. El diario EL MUNDO respondió en su editorial del día siguiente.

15 Noviembre 1995

LA EXTRAÑA PAREJA

Javier Pradera

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La estrategia chantajista de Javier de la Rosa, conocida hace ya tiempo en los mentideros políticos y aflorada a los medios de comunicación la semana pasada, ha marchado en paralelo con las prácticas extorsionadoras de Mario Conde desde que ambos salieron de la cárcel a comienzos de 1995. Al igual que la convivencia forzosa de Walter Matthau y Jack Lemmon en la película The Odd Couple estaba salpicada por desencuentros temperamentales, la estabilidad de esta pareja no menos extraña también atraviesa sobresaltos provocados por diferencias de carácter: De la Rosa fue tan lejos al incluir al Jefe del Estado entre los blancos de sus acusaciones que Conde se ha sentido obligado a proclamar de labios hacia afuera su lealtad incondicional a la Corona. Sin embargo, los objetivos son idénticos en ambos casos: así como los milagros ponen, en vilo durante un momento, las leyes de la naturaleza para permitir la resurrección de los muertos o las curaciones portentosas, los chantajes de Conde y De la Rosa aspiran a una suspensión temporal de las leyes de los hombres y del funcionamiento del Estado de Derecho que opere en u beneficio y les asegure la inmunidad penal y fiscal. Tanto Conde como De la Rosa amenazan con difundir informaciones políticamente desestabilizadoras a fin de conseguir que el Poder Ejecutivo presione al Poder Judicial e incluso a las Administraciones de otros países para liberarles de uss responsabilidades económicas. Las armas de la extorsión pueden difererir de calibre, pero siempre tienen el mismo gatillo: si Conde había venido amenazando con la publicación de documentos secretos robados del CESID y relacionados con la seguridad del Estado, De la Rosa había estado filtrando off the record a un número indeterminado de periodistas, empresarios y políticos información comprometedora para el Rey. Pero ambos chantajistas han cometido una doble y gruesa equivocación: por un lado, ignorar que la Jefatura o la Presidencia del Gobierno de un Estado de Derecho no puede (incluso aunque quisiera) saltarse las leyes y violar la independencia del Poder Judicial; por otro, olvidar que los efectos intimidatorios de un chantaje desaparecen desde que la amenaza hace explosión.

Si para algunos cenáculos. madrileños y barceloneses las acusaciones propaladas contra el Rey por De la Rosa eran el secreto de Polichinela, esos infamantes rumores están ahora al alcance del gran público. A la vista de las conversaciones grabadas a De la Rosa y difundidas radiofónicamente la semana pasada, resulta incomprensible (o se entiende demasiado bien) que algunos medios de comunicación traten de seguir metiendo a chantajeadores y chantajeados en el mismo saco y equiparando delictivamente a Conde y De la Rosa con un Gobierno democrático que se ha negado a ceder a sus extorsiones. Porque los ataques contra el Rey han demostrado que el depósito de material intimidatorio no incluía sólo documentación secreta relacionada con las eventuales responsabilidades personales de Felipe González en la guerra sucia contra ETA, sino que se ampliaba a otras áreas institucionales.

Una vez ridiculizada por los hechos la tesis según la cual el presidente del Gobierno estaba defendiendo exclusivamente intereses particulares al enfrentarle con las amenazas al Estado, la última maniobra de diversión es convertir a Conde y De la Rosa en peones, criaturas o excrecencias de González. La broma hasta podría ser graciosa si no fuese porque los chistosos propaladores de ese inverosímil embuste han sido los comadrones de la extraña pareja. Va siendo hora de que algunos medios de comunicación -como EL MUNDO- asuman sus responsabilidades en esta sucia historia: porque sería imposible explicar el ascenso -afortunadamente resistible- de Conde y De la Rosa en estos años sin hacer el recuento previo de los periodistas que han trabajado a su servicio.

Javier Pradera

16 Noviembre 1995

JAVIER PRADERA APUNTALA INTERESADAMENTE EL FELIPISMO

Editorial (Pedro J. Ramírez)

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El sinvergüenza de Javier Pradera, en perfecta sintonía con las últimas descalificaciones de González a EL MUNDO, vuelve a intentar implicar a nuestro periódico en la teoría de la conspiración. Si de lo que se trata es de establecer qué personajes del periodismo mantuvieron estrechas relaciones con Mario Conde, puede empezar por preguntarle a su jefe Jesús Polanco quién fue el anfitrión de una de las últimas fiestas de cumpleaños de su mujer, quién le facilitó en óptimas condiciones la adquisición a Banesto de la sede de la Ser y en beneficio de quién su propio periódico silenció constantemente las dificultades de Banesto antes de la intervención. Pero Pradera no busca esclarecer nada sino confundirlo todo. Propiciar una atmósfera de desorientación y de caos en la que se diluyan las tremendas responsabilidades del felipismo en relación a los GAL y demás asuntos de corrupción, aunque el precio de ello sea tirar por elevación e implicar a la más alta institución del Estado. Y lo peor de todo es que la estrategia de Pradera y de su grupo no es desinteresada. A diferencia de lo que ocurre con EL MUNDO, que puede acertar o equivocarse en función de una visión tan subjetiva como honesta de cada problema, Pradera y los suyos tratan de apuntalar el felipismo como contrapartida a los multimillonarios favores recibidos y como procedimiento para exprimir al agonizante régimen. ¿Por qué no aceptan una discusión franca y abierta sobre los miles de millones en créditos FAD a las empresas de Polanco? ¿Por qué eluden rendir cuentas del antenicidio de la primera cadena privada de radio, engullida por la SER a través de un rosario de irregularidades consentidas por la Administración? ¿Por qué no explican la descarada parcialidad de Telefónica con CANAL PLUS en el cable? No deja de ser sintomático que en el mismo ejemplar en el que Pradera arremetía ayer contra EL MUNDO, se publicara un editorial en el que se afirmaba que el comportamiento de Aznar es la principal causa de la crispación existente. Y raro es el día en que EL PAÍS no dedica alguna invectiva o ataque personal a IU y su líder Anguita. Si al término de este periodo alguien debe sentarse en el banquillo imaginario de la responsabilidad moral, es precisamente Javier Pradera, acompañado de sus compinches.