23 abril 1991
Jiménez Losantos acusa en ANTENA 3 RADIO a la ONCE de querer montar un grupo mediático al servicio del PSOE y su director Miguel Durán llama en antena para replicar
Hechos
El 23 de abril de 1991 en el programa ‘El Primero de la mañana’ de Antena 3 Radio el director general de la ONCE llama para replicar al tertuliano D. Federico Jiménez Losantos.
Lecturas
El 23 de abril de 1991 en el programa ‘El Primero de la mañana’ de Antena 3 Radio el tertuliano D. Federico Jiménez Losantos acusa a la ONCE de Miguel Durán Campos de entrar en el sector de los medios (donde es dueño de Onda Cero, El Independiente, Diari de Barcelona, El Periódico de Guadalete y es el accionista español mayoritario del operador de televisión Telecinco) para defender los intereses del PSOE.
Ese mismo día, también en Antena 3 Radio, Miguel Durán Campos, entrará en antena para desmentir lo dicho por este y calificar de ‘indocumentado’ al tertuliano. Jiménez Losantos responderá desde ABC con otro artículo reiterando su idea calificando a la ONCE de ‘bastón informativo del PSOE’.
27 Abril 1991
EL BASTÓN INFORMATIVO DEL PSOE
El martes pasado, en «El primero de la mañana», hacía yo una crítica razonablemente dura de la estrategia de la ONCE, o, para ser exactos, de Miguel Durán. Y el presidente, jefe o secretario general de la Organización de Ciegos me puso en el mismo programa como hoja de perejil. Esto es lo que tienen los medios de comunicación independientes: que hay debate, y donde las dan, las toman. Mi crítica se basaba en dos extremos: la privilegiada situación de la ONCE, que le lleva a compartir el monopolio de loterías del Estado a cambio de su dependencia del Gobierno, y la actuación de la ONCE como fuerza de choque del felipismo en los más diversos sectores de la vida pública española, desde las fusiones bancarias al control de los medios de comunicación. Durán me acusó de muchas cosas en la radio, entre otras, de «indocumentado». Cierto que es difícil encontrar documentos que avalen la teoría de que la ONCE es un ariete del PSOE y no una organización de beneficencia: No hay documentos que prueben que «El Cuponazo» se llevó a cabo en contra de las indicaciones de Hacienda, por motivos fiscales. No hay documentos que prueben la intención de crear una cadena de radio fiel al PSOE comprando, por muchos miles de millones, la cadena Rato, las emisoras dela «Cadena Blanca» y otras concesiones radiofónicas a personajes próximos al PSOE y alejados del mundo de la comunicación. No hay documentos que puedan probar la connivencia de Durán con el poder socialista en Tele 5, ni tampoco puede haber documentos que demuestren que la verdadera intención de la ONCE al comprar «El Independiente» es o cerrar un periódico hostil al felipismo o reconvertirlo arrimándolo al Sol que más calienta. Pero que no haya pruebas no quiere decir que no existan evidencias. Y el análisis político se basa en evidencias razonables. Sucede que en países trufados por métodos mafiosos es bastante corriente que las evidencias se conviertan en pruebas, y así ha sucedido con la conversación de Benegas, en la que se demuestra de modo inequívoco que el PSOE estaba detrás, o delante, de una operación a tres bandas de la ONCE, Berlusconi y el Grupo Zeta, fallida porque Antonio Asensio, «el otro catalán», se negó a las condiciones del apaño. ¿Qué pinta Benegas en los negocios de la ONCE? ¿Qué pinta Miguel Durán hablando con Benegas de sus proyectos en los medios de comunicación? ¿Es que este medio empresarial tan difícil es el que puede asegurar el bienestar presente y futuro de los invidentes españoles, más que, por ejemplo, las letras del Tesoro? ¿Acaso invertir en «El Independiente» es un negocio indiscutible? ¿Puede considerarse una formidable inversión el crear una gran cadena de emisoras de radio sin tener la menor idea de lo que es la radio comercial, arriesgando muchos miles de millones sin una línea clara en lo informativo, lo divulgativo o lo divertido, salvo la de no molestar al poder? ¿Es lógico que Miguel Durán sea el financiero de «¡Ay, qué calor!»? Pues no. No, no y no. Estamos ante una auténtica aberración empresarial, ante una perversión de los fines de una organización benéfica, ante un caso palmario de competencia desleal y ante una discriminación fiscal que sólo se justifica por motivos políticos. No había documentos que probaran esto, decía Miguel Durán. Había evidencias obvias, añado yo; pero, además, ahora hay una prueba documental: la conversación de Benegas en la que se delata la connivencia del Partido del Gobierno con Durán. Ya no hay la menor duda, si alguien la tenía aún, de que la ONCE es un bastón para apoyarse, para tantear y para medirle las costillas al disidente. ¿Hasta cuándo durará este oficio de tinieblas? ¿Qué explicaciones puede dar ahora Durán?