5 octubre 1995

La emisión de las dos series por TELECINCO y ANTENA 3 TV se producen en medio del pleito entre los productoras por presunto plagio

‘Médico de Familia’ de Emilio Aragón en TELECINCO aplasta en audiencia a ‘Tres hijos para mí Sólo’ de Frade en ANTENA 3

Hechos

El 3.10.1995 se estrenaron a la misma hora las series ‘Médico de Familia’ producida por Globomedia para TELECINCO y ‘Tres hijos para mí sólo’ producida por D. José Frade para ANTENA 3 TV.

Lecturas

Cuando Médico de familia comenzó a emitirse en Telecinco en septiembre de 1995, su enorme éxito vino acompañado inmediatamente por una acusación incómoda. El productor José Frade Almohalla, de José Frade Producciones Cinematográficas S. A., además accionista de Antena 3, sostenía que la serie protagonizada por Emilio Aragón Álvarez había nacido de una idea suya: Tres hijos para mí solo, proyecto que había inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual en marzo de 1993. La obra de Frade partía también de un hombre joven, viudo y padre de tres hijos. Más importante todavía: Frade podía demostrar que había remitido aquella sinopsis al padre del actor, Emilio Aragón Bermúdez ‘Miliki’ quien posteriormente reconocería haber recibido por fax los veinte folios, aunque aseguró que los había archivado sin prestarles atención. Médico de familia, por el contrario, fue registrada por sus creadores en septiembre de 1994. Frade tenía, por tanto, una obra anterior y podía demostrar que había llegado al entorno familiar del posteriormente protagonista de la serie.

Frade Almohalla enumeraba alrededor de 18 coincidencias: un joven viudo con tres hijos, los abuelos preocupados por sus nietos, reuniones familiares en la cocina, un perro, un piano o incluso las tostadas que se quemaban durante el desayuno. La defensa de Aragón y José Miguel Contreras Tejera, por el contrario, sostenía que aquellos elementos eran lugares comunes de innumerables comedias familiares y que nadie podía apropiarse intelectualmente de la idea de «un viudo con hijos». Contreras explicó que el protagonista médico estaba inspirado parcialmente en su propio hermano, director de un centro de salud, y citó como referencias series estadounidenses como Padres forzosos y The Tony Randall Show. Además, mientras el proyecto original de Frade desarrollaba una trama relacionada con el secuestro de los tres niños, Médico de familia estaba construida alrededor de las relaciones familiares, sentimentales y profesionales del doctor Nacho Martín.

DOS SERIES Y UNA GUERRA ENTRE CADENAS

La disputa judicial se convirtió inmediatamente en otra batalla de la guerra entre Antena 3 y Telecinco. Frade produjo finalmente su propia versión, Tres hijos para mí solo, protagonizada por Enrique Simón, que Antena 3 enfrentó directamente con Médico de familia el 3 de octubre de 1995.

La audiencia emitió su propio veredicto mucho antes que los tribunales.

Médico de familia superó aquella noche los siete millones de espectadores, mientras la producción de Frade quedó muy lejos. Tres hijos para mí solo apenas permaneció unas semanas en la programación de Antena 3 y sus trece capítulos obtuvieron una media aproximada de 2.260.000 espectadores y un 13% de cuota.

Pero perder ante los espectadores no significaba perder ante un juez.

Frade presentó en septiembre de 1995 una querella criminal por delito contra la propiedad intelectual contra Emilio Aragón Álvarez, su padre Emilio Aragón Bermúdez, José Miguel Contreras y responsables de la productora Globomedia. Llegaría a reclamar alrededor de 468 millones de pesetas, cantidad que durante el juicio quiso elevar porque Médico de familia había multiplicado enormemente el número de capítulos inicialmente previsto.

CRONOLOGÍA DEL PLEITO

Marzo de 1993 — Frade registra primero.
José Frade y su hijo Constantino Frade inscriben en el Registro de la Propiedad Intelectual una sinopsis de veinte folios titulada Tres hijos para mí solo. Frade hace llegar posteriormente el proyecto a Emilio Aragón padre con la intención de que su hijo pudiera protagonizarlo.

Septiembre de 1994 — Se registra Médico de familia.
Los creadores del futuro éxito de Telecinco registran un proyecto mucho más desarrollado, de unas 136 páginas.

Septiembre-octubre de 1995 — Estalla la guerra.
Se estrena Médico de familia. Frade denuncia públicamente las semejanzas y presenta querella. El 3 de octubre Antena 3 enfrenta Tres hijos para mí solo directamente con la serie de Telecinco. Aragón responde acusando a Frade de haber introducido coincidencias artificiales en su propia producción.

1 de abril de 1997 — Apertura de juicio oral.
El Juzgado de Instrucción número 17 de Madrid ordena llevar a juicio a Emilio Aragón, su padre y José Miguel Contreras por el supuesto delito contra la propiedad intelectual. A estas alturas, la posición de Frade no parecía en absoluto extravagante: poseía un registro anterior y podía acreditar que su texto había llegado a Emilio Aragón padre antes de la creación de Médico de familia.

6 de octubre de 1997 — Comienza el juicio.
Ante el Juzgado de lo Penal número 26 de Madrid, Frade insiste en que la «idea básica» le pertenece. Emilio Aragón niega haber conocido su proyecto antes del conflicto. Su padre reconoce haber recibido aquella sinopsis, pero asegura que nunca le prestó atención ni se la entregó a su hijo.

9 de octubre de 1997 — El giro del proceso.
Durante la declaración del profesor de Teoría de la Literatura José Ángel Blesa, perito de la defensa, se descubre que el texto registrado por Frade en 1993 no es idéntico al incorporado posteriormente a la querella. La diferencia resulta especialmente comprometida: en el original registrado, el protagonista era huérfano y no tenía suegros; en el documento utilizado en el procedimiento aparecían padres y suegra, elementos que lo aproximaban más a Médico de familia. La revelación sorprende incluso al abogado de Frade, que manifiesta desconocer que existiesen dos versiones diferentes. Los peritos de la comisión de conflictos de la SGAE introducen además una distinción fundamental: existe semejanza en la «idea germinal» —un joven viudo con tres hijos—, pero las dos obras son «absolutamente diferentes» en desarrollo, tono y género.

Durante el proceso, el Ministerio Fiscal termina retirando la acusación.

5 de noviembre de 1997 — Absolución.
El juez José Luis García Trujillano, titular del Juzgado de lo Penal número 26, absuelve a los acusados. Considera probado que no existe plagio entre los veinte folios registrados por Frade y el proyecto de Médico de familia. La sentencia descarta una por una las supuestas coincidencias; incluso considera perfectamente casual que en ambas historias puedan quemarse unas tostadas durante un desayuno apresurado.

Abril de 1998 — Derrota definitiva de Frade.
La Sección 17.ª de la Audiencia Provincial de Madrid rechaza íntegramente su recurso y confirma las absoluciones de Emilio Aragón Álvarez, Emilio Aragón Bermúdez, José Miguel Contreras y Globomedia.

Y lo hace en términos particularmente duros: considera que Frade ha actuado con «temeridad y mala fe» y realizado un «uso abusivo del derecho», imponiéndole las costas. La sentencia ya no admite recurso ordinario.

La paradoja final resulta difícil de mejorar:

José Frade Almohalla podía demostrar que había escrito y registrado antes una historia sobre un viudo con tres hijos y que había enviado aquel proyecto al padre de Emilio Aragón. Lo que no consiguió demostrar fue precisamente lo decisivo: que Médico de familia hubiera sido copiada de aquella historia.

05 Octubre 1995

EMILIO, EN PLAN ABUSÓN

María Penedo

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A tenor de los índices de audiencia, poca más gente aparte del propio Frade y allegados y yo misma seguimos una serie que llegaba con el marchamo de la originalidad como principal mérito. Y si he de ser sincera, los más de siete millones de espectadores que se decantaron por el viudo Aragón acertaron de pleno. Ni siquiera el dato de que la serie visionada fue inscrita antes que su competidora en el Registro de la Propiedad Intelectual sirve de excusa a un trabajo extremadamente original, según su productor, y extremadamente flojo, según la que suscribe.

En cualquier caso, los vencedores cuando se saben tales, deben ser generosos en su victoria, no ensañarse con el enemigo moribundo e incluso ofrecerle unas condiciones más ventajosas de rendición que no le conviertan en un rencoroso crónico. Emilio Aragón no cumplió ayer tales premisas e infringió a José Frade (el productor de ‘Tres hijos para mí solo’) una humillante derrota.

‘Tres hijos para mí solo’ es peor que la de Emilio, que mejora cada semana, pero lo del martes no es de recibo. Si falla el plagio, Frade debería denunciar ante el Tribunal de Defensa de la Competencia el abuso de posición dominante en el que sin duda ha incurrido el ‘tal Milikito’.

María Penedo

05 Octubre 1995

Un huevo y una castaña

Javier Maqua

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Tres hijos para mí solo, la serie que ha producido Frade para Antena 3, y Médico de familia, la telecomedia a mayor honra y gloria de Emilio Aragón, estandarte, dicen, de la renovación de Tele 5, se parecen entre sí como un huevo a una castaña. Así que habrá que suponer que la querella por plagio era sólo una habilidosa maniobra publicitaria para salir en los periódicos. En fin, es listo Frade; ha dejado a todos contentos: a los diarios porque llenan páginas; al público porque huele sangre que no llega al río; y a él y a Emilio Aragón porque han conseguido campaña publicitaria gratis.

Lo único en común es que ambos protagonistas son viudos de buen ver que, tras la defunción de su prójima, se tienen que hacer cargo, ellos solitos -quiero decir: con su mamá, su suegra, sus pretendientas, y un sinfín de voluntarios-, de su prole huérfana. Lo cual puede querer decir que, para Frade y Aragón, esa idea tan simple y tan vieja (Jerry Lewis batió récord de taquillas en USA en los 60 con Yo soy el padre y la madre), vale hoy oro. No había notado yo que aumentara el número de viudos, la verdad. Pero lo que sí es cierto es que un viudo joven, haciendo de papá y mamá, ha dado siempre mucho juego y, en época en que tanto se habla de la liberación de la mujer, puede ser un señuelo magnífico para la audiencia; a las mujeres les gustará, se reirán con ternura de él, de su torpeza, de su invalidez: «Para que te enteres de lo que nos cuesta, rico». Y ellas, con liberación o sin ella, siguen siendo mayoría en la audiencia, llevan la sartén por el telemango.

A Frade, y sobre todo a su realizador, Ganga, les interesa, además, la comparación. Con razón: en términos profesionales ganan de calle, no hay color. Lo de Emilito es una chapuza notable. Sin embargo, los datos de audiencia dicen que Aragón tuvo más de siete millones y Frade no llegó a dos. Lo cual podría llevarnos a la conclusión de que Frade ha perdido y que el público es idiota, no aprecia la profesionalidad.

En tiempos como estos de degradación de todos los valores considerados hasta hace poco positivos, muchos se agarran, como a un clavo ardiendo, a su profesionalidad; sucede en todos los trabajos; el profesional, que se ve obligado a obedecer bajezas sin cuento, protesta y reivindica su profesionaldad. Ser un buen profesional de lo que sea no es demasiado difícil, pero no todos los son, y, a falta de otros valores por los que luchar, se ha convertido en la batalla de muchos: «Lo que hago será cutre, pero lo hago bien»; hacer telecomedias es grabar barato y a matacaballo en un plató, produciendo capítulos en serie, hasta conseguir un producto amable, que no te dé mucha vergüenza ajena y consiga la audiencia esperada; y no todos lo saben hacer.

Pero, por lo que se ve, con datos en la mano, para la audiencia, hacerlo bien o mal, ser buen profesional, importa poco. Ni siquiera esa mínima batalla se puede ganar.

El Análisis

FRADE PODÍA GANAR DINERO; ARAGÓN YA HABÍA GANADO LA SERIE

JF Lamata

Para cuando un juez se ha sentado a decidir quién tuvo primero la idea de un viudo con tres hijos, la televisión ya ha dictado una sentencia imposible de recurrir. Tres hijos para mí solo ha fracasado en Antena 3 mientras Médico de familia se ha convertido en uno de los mayores éxitos de Telecinco. Incluso una victoria judicial de José Frade difícilmente habría conseguido que la cadena renunciase voluntariamente a semejante mina: llegado ese punto, el conflicto podía convertirse en indemnizaciones, derechos o participación económica, pero resultaba difícil imaginar a Telecinco desprendiéndose de Nacho Martín y su familia. Frade poseía inicialmente argumentos que merecían ser escuchados: registró primero su proyecto y consiguió demostrar que Emilio Aragón padre lo había recibido. Pero una cosa es acreditar que alguien tuvo acceso potencial a una idea y otra demostrar que una obra posterior constituye jurídicamente su plagio. Y cuando en pleno juicio se descubre que el texto presentado con la querella contiene diferencias respecto al realmente registrado en 1993, la acusación que pretendía demostrar que otro había copiado su obra queda obligada a explicar por qué su propia obra parece haber cambiado durante el camino.

Nunca podremos saber si Frade habría obtenido otro resultado sin aquel episodio; afirmar que habría ganado sería ir demasiado lejos, porque los propios expertos de la SGAE encontraron únicamente una idea inicial semejante y desarrollos completamente diferentes. Lo que sí sabemos es quién ganó fuera del juzgado. En 1995 Antena 3 y Telecinco habían convertido dos familias ficticias extraordinariamente parecidas en otra batalla de su interminable guerra por la audiencia: una desapareció rápidamente de la parrilla y la otra se convirtió en fenómeno nacional. Dos años después, Frade todavía discutía en un tribunal quién había imaginado primero aquella familia mientras Emilio Aragón y Globomedia llevaban ya más de cincuenta episodios producidos. La Justicia terminó declarando que no hubo plagio; la audiencia llevaba mucho tiempo comportándose como si la discusión ya no tuviera ninguna importancia. Y así, una querella que aspiraba a cuestionar el origen de Médico de familia terminó convertida en poco más que una nota al pie dentro de la historia de su éxito.

JF