10 marzo 1962

Encarcelado por el Gobierno de la II República, fue diputado a Cortes en 1933 y mantuvo intereses en el sector de los medios de comunicación

Muere el banquero Juan March en un accidente de automóvil, uno de los artífices económicos de la victoria franquista en la Guerra Civil

Hechos

D. Juan March Ordinas murió el 10 de marzo de 1962 de las heridas sufridas en un accidente de automóvil sucedido dos semanas antes, el 25 de febrero de 1962, en Las Rozas.

Lecturas

Sus hijos heredarán la gestión de su grupo económico encabezado por la poderosa Banca March.

Don Juan March Ondinas ha fallecido a las cuatro y media de esta madrugada de 10 de marzo de 1962 en la clínica de la Concepción de Madrid, donde se hallaba ingresado tras el accidente automovilístico sufrido el 25 de febrero pasado.

El señor March nació en Santa Margarita (Mallorca), hace 81 años, e el seno de una familia humilde.

Gracias a su esfuerzo, aunque se le ha llegado a acusar de realizar actos de piratería en sus primeros tiempos, logró amasar una gran fortuna.

Su afianzamiento proviene de los tiempos de la Dictadura, en que logró el monopolio de la venta de tabaco en Marruecos y constituyó la compañía Transmediterránea y Petróleos de Porto Pi.

Durante la II República salió elegido diputado por la derecha, pero los diputados de la izquierda le despojaron de su inmunidad parlamentaria y le encarcelaron acusándole de actividades contrarias a la República, en 1933.

Sin embargo logró fugarse de la cárcel y volvió a ser elegido diputado tanto en las elecciones de 1933 como en las de 1936, tras ser amnistiado.

Su apoyo financiero constituyó el principal pilar económico del llamado alzamiento (el Golpe franquista que derivó en la Guerra Civil).

Finalizaba la Guerra Civil, consolidó en una de las principales fortunas del país.

En 1952 instituyó la Fundación March, para el momento de las artes y las ciencias, que actualmente cuenta con un capital de mil millones de pesetas y otorga becas anuales.

Durante la II República el Sr. March fue propietario de los periódicos INFORMACIONES (de derechas) y LA LIBERTAD (de izquierdas). Aunque se desprendió de ambos antes de la Guerra Civil. Durante la dictadura franquista se ha mantenido en los medios como propietario de DIARIO DE MALLORCA; que ahora queda en manos de su familia.

29 Octubre 1980

Los veinticinco años de la Fundación Juan March

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián Echarri)

Leer

LA CONTROVERTIDA figura del financiero mallorquín Juan March Ordinas ha sido muy diversamente tratada a lo largo de la historia española de este siglo. En torno a su vida y a su obra ha corrido mucha tinta, que ha tejido leyendas junto a hechos contrastables, y ha logrado una abstrusa mezcla de mitificación y panfleto en torno al capitalista que más rotundamente hizo suyo ese calificativo en la España de este siglo.Esta figura singular tuvo, siete años antes de su muerte, una idea que al correr de los años resulta verdaderamente excepcional en este país: la de la creación, el 4 de noviembre de 1955, de la fundación que lleva su nombre, y que dentro de unos días cumplirá su primer cuarto de siglo de existencia. Esta fundación, que ahora vuelve la vista atrás, hace balance y puede enaltecerse de la densidad y calidad del trabajo realizado, y que con toda seguridad hará pervivir el nombre de su fundador más allá de cualquier leyenda, de cualquier mito o polémica.

Parecía que en España, con la llegada del Estado moderno, desaparecieron las capacidades de mecenazgo de la sociedad, y la cultura, abandonada en las simples manos de la cada vez más escasa iniciativa privada y encomendada a las de Gobiernos absorbidos por los temas políticos y económicos, sobreviviría a duras penas. El Museo del Prado es una realidad gracias a una donación de la Corona y a infinidad de donativos individuales; el Lázaro Galdeano, el Sorolla, el Marés, el Cerralbo o el de Arte Abstracto de Cuenca han surgido también de iniciativas particulares de sus fundadores. Pero también es verdad que unas mezquindades municipales están poniendo en peligro la subsistencia del Museo Sempere, de Alicante.

A pesar de estas dificultades y de las incomprensiones públicas y sociales -no es posible olvidar tampoco que.la Fundación Gulbenkian, de Lisboa, pudo instalarse en Madrid, y que cada cual busque las responsabilidades-, Juan March Ordinas vivió lo suficiente para poder encarrilar lá vida de la fundación que lleva su nombre, y que sus herederos han potenciado hasta la espléndida realidad actual. Desde aquellas becas y premios que se convocaban en los primeros años, donde resultaban galardonadas figuras de la primera fila de nuestra cultura, de Azorín a Ramón Gómez de la Serna, de Josep Pla a Pérez de Ayala, de Gerardo Diego a Antonio Buero Vallejo, hasta las 300.000 asistencias contabilizadas el año pasado a sus actividades culturales, sus 165 conciertos, 64 conferencias, diecinueve exposiciones artísticas de primera magnitud, sus trescientos becarios en ejercicio -y todo ello en un solo año-, el camino recorrido ha sido largo,

La Fundación Juan March es hoy una de las primeras del mundo en su género. Produce y fomenta cultura, ayuda a los hombres de la cultura y la pone al servicio de la colectividad. Cuálquier historia crítica de la cultura en Espaiía tendrá inevitablemente que atender a esta labor fecunda y encomiable.