23 abril 2016

Marido de la política socialdemócrata Carmela García Moreno

Muere Luis González Seara, ex ministro con UCD que luego evolucionó a socialdemócrata y fundador de CAMBIO16, DIARIO16 y EL INDEPENDIENTE

Hechos

El 23 de abril de 2016 falleció D. Luis González Seara.

25 Abril 2016

Intelectual, político y editor

F. P.

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Luis González Seara, un político e intelectual relativamente desconocido por el gran público, fue, sin embargo, un activo protagonista de la Transición. Fundador de UCD, senador, parlamentario y ministro, no limitó su labor a la política, ya que fue también impulsor de empresas editoriales, como Información y Publicaciones, editora del Grupo 16, de cuyo consejo de administración fue presidente desde 1971 hasta 1977, y desarrolló una prolífica carrera académica que le llevó hasta la cátedra de Sociología de la Universidad Complutense. Internado hace unos días tras una complicación provocada por las secuelas del alzhéimer que padecía, murió el sábado semanas antes de cumplir los 80 años.

Hijo de maestros represaliados por la dictadura franquista, llegó a la política de la mano de Manuel Fraga, que había sido profesor suyo mientras cursaba su licenciatura en Ciencias Políticas y Económicas. Designado jefe de la Secretaría Particular del Ministerio de Información y Turismo, Fraga lo nombró en 1963 director del Instituto de la Opinión Pública, convirtiéndose en un estrecho colaborador suyo hasta la traumática salida del ministerio de Fraga tras el escándalo Matesa en 1969. Ese mismo año pasó a ocupar la subdirección general de Orientación Pedagógica del Ministerio de Educación y Ciencia y dos años después sería designado director de la Fundación para el Desarrollo de la Función Social de las Comunicaciones.

De talante reformista y alejado de las posiciones conservadoras, no acompañó a Fraga en Alianza Popular, sino que fundó junto a Francisco Fernández Ordóñez el Partido Socialdemócrata, que se integró en UCD de cara a las primeras elecciones democráticas en 1977, en las que González Seara salió elegido senador por Pontevedra.

Desde su escaño en la Cámara Alta participó en las sesiones constituyentes y en las elecciones de 1979 pasó a ocupar un escaño en el Congreso. Debido a su perfil académico (había sido decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de Madrid entre 1970 y 1974) Adolfo Suárez le confió la cartera de Universidades e Investigación. En los dos años que estuvo al frente de la misma, puso en marcha la Ley de Autonomía Universitaria, que acabó con la nefasta injerencia política en el mundo académico, pero cuya aprobación no estuvo exenta de polémica y de contestación estudiantil.

Tras la dimisión de Adolfo Suárez, fundó junto a otros 17 parlamentarios escindidos de UCD el Partido de Acción Democrática, liderado por Fernández Ordóñez, que terminó por integrarlo en el PSOE en 1982. Un viaje en el que ya no le seguiría González Seara, que abandonó la política partidista definitivamente. Además de presidente del Club Siglo XXI e ingresar en la Academia de Ciencias Morales y Políticas, volvió a embarcarse en otra aventura editorial, en este caso junto a Pablo Sebastián, con el que puso en marcha El Independiente, cerrado en 1991 tras una maniobra política del Gobierno de Felipe González.

En 1996 fue distinguido con el Premio Nacional de Ensayo por su libro El poder y la palabra, en el que defendía los valores de democracia, tolerancia y control del poder político que definen el proyecto europeo.

Entre otras muchas condecoraciones, estaba en posesión de la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio y la Gran Cruz de la Real Orden de Carlos III.

Luis González Seara, político y sociólogo, nació en La Merca (Orense) el 7 de junio de 1936 y murió en Madrid el 23 de abril de 2016.

29 Abril 2016

Luis González Seara, intelecto y compromiso

Carmela García Moreno

(Viuda de Luis González Seara)

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Sociólogo pionero en el estudio de la opinión pública, fue ministro de Universidades en los primeros Gobiernos de la Transición

Hoy, cuando se constata el fracaso de una política en la que los partidos son capaces de llegar a acuerdos que resulten en un Gobierno democrático; hoy, cuando el marketing, los argumentarios y los mantras electorales se superponen a cualquier idea que nos infunda confianza y respeto, es forzoso volver a plantearse aquel viejo debate del papel del intelectual en la política.

Un debate al que Luis González Seara —mi marido, fallecido hace justo una semana—, ministro de Universidades en los primeros Gobiernos de la Transición, tanto aportó.

Un debate que en nuestra sociedad de tertulias superficiales pone de relieve la necesidad de mayor profundidad y transparencia ideológica. Un debate que exige una mayor presencia del pensamiento, un protagonismo mayor de la confrontación de ideas.

Luis, volteriano y jacobino, se acercó al compromiso político con tolerancia, respeto y diálogo. Con él viví muy de cerca los acuerdos, pactos y desencuentros de la Transición. Con otros muchos intelectuales, que aportaban enseñanzas y sobre todo dudas, nos planteamos cómo dar el paso desde la dictadura a una democracia duradera.

Siento ahora en lo más profundo la falta de pensamiento aplicado a la acción política; como también siento la imposibilidad de llegar a acuerdos de mínimos en esta democracia consolidada. Una democracia que se desenvuelve en una sociedad muy diferente de aquella que quiso romper, desde las reformas y los acuerdos básicos, una larga noche de cuatro décadas.

Luis fue uno de los intelectuales comprometidos con la socialdemocracia; con ellos promovió una renovación de los medios de comunicación —fue uno de los fundadores EL PAÍS— y apoyó la democratización de la universidad. Impulsó también las plataformas cívicas que pavimentaron el camino de la apertura social.

Hoy más que nunca estamos faltos de un pensamiento en profundidad para salir de tanta mediocridad y falta de miras. Los ciudadanos queremos volver a sentir emoción por la política, queremos recuperar las cotas de igualdad que nos permiten ser más libres. La sociedad civil tiene mucho que decir. Los partidos deben renovarse; los últimos en llegar tienen que evitar parecerse tanto a lo más viejo de los más viejos.

A Luis, pionero de la sociología política, uno de los primeros intelectuales en reflexionar sobre la formación de la opinión pública, le desalentaban la deriva de la política actual, la falta de imaginación y la escasa apertura a horizontes más utópicos.

Su amplitud de miras y su imaginación política es lo que hoy necesitamos todos. Ojalá actitudes como las suyas sean aún posibles. Porque esas son las actitudes que necesitamos.

Carmela García Moreno