30 julio 2014

No ocultó su admiración hacia Felipe González

Muere María Antonia Iglesias González, ex Directora de Informativos de TVE (1990-1996) y tertuliana espectáculo en defensa del PSOE

Hechos

El 30 de julio de 2014 fue noticia la muerte de Dña. María Antonia Iglesias González.

30 Julio 2014

Pura energía informativa

Juan Cruz

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Fue comunista practicante, católica practicante, madre, periodista practicante. Su energía rebasaba lo probable y se dedicó por igual a todas esas tareas; descolló en todas, en ninguna se quedó atrás: ni como madre, que lo fue con orgullo muy pregonado de su hija, ni como periodista, que fueron sus dos ocupaciones vitales más queridas y más absorbentes. La también escritora ha muerto a los 69 años de edad en Vigo.

María Antonia Iglesias era periodista, y últimamente polemista, requerida en las tertulias ahora al uso no sólo porque demandaba la polémica y la cumplía con amplia audiencia pública, sino porque además daba unas muestras de rigor que no eran disminuidas por el apasionamiento.

Su trabajo como periodista fue muy anterior y mucho más de bajo perfil en la Televisión Española, donde entró como redactora en 1984, desde la prensa escrita (Informaciones, Triunfo), y terminó siendo directora de Informativos en la última etapa, la más conflictiva, de los gobiernos de Felipe González. Suya fue la decisión de emitir entrevista, desde la cárcel, hecha por Paloma Cañadas, al director general de Seguridad, Sancristóbal, que fue puesto en prisión por su implicación en los asesinatos del GAL. Esa entrevista se emitió en un telediario, abriendo, y esa emisión quizá fue lo más sonado de sus contribuciones personales a tan discutido puesto mediático.

Ella arrostró siempre dificultades así y asumió, en ese puesto, decisiones igualmente arriesgadas; la fragilidad de su físico no fue jamás un elemento que la arredrara, al contrario; hasta el final de su vida siguió asistiendo a tertulias televisivas con una constancia que a veces desataba la solidaridad de sus oponentes más encarnizados, que la echaban de menos cuando no iba. Los telespectadores también la echábamos de menos, porque en discusiones en las que el tópico formaba parte de los razonamientos ella siempre sacaba a relucir su información compleja por encima de las opiniones sencillas.

Tuvo un privilegiado acceso (y no por los puestos que desarrolló, sino porque su personalidad se lo permitió) a grandes personajes de la Transición, como Adolfo Suárez, Xabier Arzallus, Manuel Fraga y el ahora tan popular de nuevo Jordi Pujol. Ese acceso provenía de la fiabilidad de su trabajo, y de su encanto personal; pero también de su independencia para abordar a estos personajes como si les estuviera tomando a todos ellos la lección sobre lo que hacían.

Ese carácter suyo de patrona de sus amigos y también de sus adversarios la convirtió en una mujer querida y temida a la vez, querida y temida por los suyos y por los contrarios. De esa pasión suya por conversar con los políticos y conseguir de ellos confesiones que otros no iban a alcanzar surgieron no sólo entrevistas memorables a esos personajes señalados, sino también libros en los que se recogen diálogos que son imprescindibles ahora para entender la Transición, tal como ella la vio, tal como la vieron los otros.

Últimamente dedicó muchos esfuerzos (sus editores lo saben) a desentrañar las venas abiertas en el País Vasco; ese territorio, y sus habitantes sobre todo, fue objeto perpetuo de su preocupación civil y periodística.

Hay algo más que reseñar en la urgencia de su adiós: en los últimos tiempos, decían sus convocantes en las tertulias de la televisión, ella iba a los estudios, estaba allí durante el programa en el que fuera a intervenir, y desde mucho antes, y no se iba hasta que aquello no terminada del todo, aunque ella interviniera quince minutos. Estaba allí como agarrada del oficio, hasta el fin. Su energía era proverbial, le nacía del amor al periodismo, que sólo era menos grande, en su caso, que la devoción que sentía por su hija.

30 Julio 2014

Información y militancia

EL MUNDO (Director: Casimiro García-Abadillo)

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Reportera, cronista política, directora de Informativos, tertuliana y escritora. Tras una carrera de fondo en muy variados medios y casi 50 años dedicados al periodismo, María Antonia Iglesias fallecía ayer en Vigo. Retirada desde 2012, fue testigo de momentos históricos de la Transición –vivió desde el Congreso el golpe de Estado de Tejero–, gozó de una gran relación con dirigentes políticos de la izquierda y siempre estuvo ligada a la denuncia social.

Hija del pianista Antonio Iglesias Álvarez, comenzó a estudiar Derecho, aunque sin terminar, decidió dedicarse al periodismo. En 1968 obtuvo la diplomatura en Periodismo por la Escuela Oficial de Madrid y empezó a realizar prácticas en el diario Informaciones, donde estuvo hasta su desaparición en 1979. Después trabajó de reportera y cronista de información política en Interviú; colaboró en la primera tertulia política de la SER, La Trastienda y fue redactora jefe de la agencia Off the record. Además, colaboró en las publicaciones Triunfo y Tiempo.

En 1984 ingresó en los Servicios Informativos de TVE como informadora y encargada de la corresponsalía política de los Telediarios, actividad que simultaneó con colaboraciones en Informe semanal, donde ejerció de editora y, entre 1989 y 1990, de directora.

El 28 de marzo de 1990, fue nombrada directora de los Servicios Informativos de TVE, donde dejó patente que no permitiría injerencias de ningún partido, a raíz de un documento de los consejeros representantes del PP en el consejo de administración del Ente, en el que recogían –según ellos– «diez formas de manipular que serían impensables en una televisión pública de un país democrático». Desempeñó el cargo hasta el 14 de mayo de 1996, poco después de la victoria del PP, según Efe.

Ha participado en las tertulias del programa de Telecinco Día a día (1996-2004), presentado por María Teresa Teresa Campos, con quien repitió en la Cope en María Teresa Campos en la tarde de Cope (1998); fue subdirectora del programa de los sábados en Telecinco Cruce de caminos, de la misma presentadora, y a la que acompañó en el espacio Lo que inTeresa (2006), en Antena 3. Además, intervino en Las mañanas de Cuatro, presentado por Concha García Campoy, y en Madrid opina de Telemadrid, entre 2006 y 2008.

Desde 2008, participó en Telecinco en La mirada crítica y en La Noria. En septiembre de 2009 sufrió un microinfarto tras una acalorada discusión en este último programa, por lo que se ausentó hasta diciembre. Luego, desde enero de 2012 participó en El gran debate, espacio sucesor de La Noria.

El 22 de septiembre de 2012 reapareció en televisión, tras cinco meses de ausencia, para una entrevista con Jordi González en la que repasó su vida profesional y personal. Entonces, reconoció que se sometía tres días en semana a diálisis.

También participó en La brújula del mundo de Onda Cero (2001-2002), moderado por Victoria Prego, y Protagonistas de Punto Radio (2004-2006). Y era colaboradora habitual de El País, donde realizaba entrevistas periódicas.

Asimismo, ha escrito los libros La España dulce y amarga (1999); La memoria recuperada; Lo que nunca han contado Felipe González y los dirigentes socialistas (2003); Maestros de la República (2006); Cuerpo a cuerpo (2007) y Memoria de Euskadi (2009). En 1997 se encargó de la coordinación del libro Ermua 4 días de julio, sobre Miguel Ángel Blanco.

Iglesias, considerada cercana al ex vicepresidente socialista Alfonso Guerra, mantuvo excelentes relaciones con este partido aunque también fue amiga personal de Manuel Fraga.

María Antonia Iglesias González, periodista y escritora, nació en Orense el 15 de enero de 1945 y murió en Vigo el 29 de julio de 2014.