8 junio 1978
Porcel controló la empresa editora mientras Jordi Pujol mantuvo la mayoría del capital ahora en manos de José María de Porcioles
Querella contra el director de la revista DESTINO, Jordi Doménech, por un artículo contra el ex editor de la publicación Baltasar Porcel
Hechos
Un artículo publicado en la revista DESTINO publicado el 8 de junio de 1978 motivó un pleito entre D. Jordi Doménech y D. Baltasar Porcel.
Lecturas
El 8 de junio de 1978 la revista Destino dirigida por Jordi Domenech Mateu publica un texto firmado por ‘Evarist Pinyol’ que responsabiliza a la etapa en que la publicación estuvo dirigida por Baltasar Porcel Pujol (1975-1978), al que califica de ‘arribista’ de haber destruido su legado histórico. Baltasar Porcel Pujol reacciona demandando a Domenech Mateu. Los abogados de ambos expondrán sus posiciones en sendos artículos en el periódico La Vanguardia.
08 Junio 1978
DESPUÉS DEL NAUFRAGIO
Durante muchos años la revista DESTINO ha jugado un papel de primer orden tanto en el aspecto cultural como político de nuestro país – y al decir nuestro país me refiero, claro está, a Cataluña, pero no olvido la influencia que DESTINO tuvo en la élite de toda España. ¿Qué tenía DESTINO que nos complacía a todos? Catalanista siempre, liberal hasta donde era factible, culturalmente impecable, amena y distraída, su lectura se hacía indispensable y éramos muchos miles los que esperábamos ansiosos el fin de semana para dedicarnos a la lectura de DESTINO del comienzo al fin. Todo ello señor director no duró un año ni dos sino cerca de treinta, toda una vida. Un auténtico regalo que nunca agradeceremos bastante.
Pero de pronto todo ello se rompió y DESTINO empezó a hacerse agrio, deslavazado, soez casi y de un extremismo poco acorde con su público fiel. Uno a uno vimos desaparecer a los viejos colaboradores, la secciones más leídas, las cuidadas críticas y aquel espíritu delicado que nos acompañó, que nos guio casi, durante tanto tiempo.
Este cambio brusco, alocado e imprudente tiene un nombre: Baltasar Porcel. El proceder de este extraño mallorquín demostró que no basta tener una pluma discreta para dirigir con tino una publicación como DESTINO. En menos de dos años Porcel destruyó lo que parecía indestructible y perdió miles de lectores y suscriptores, le abandonó la mejor publicidad que pueda imaginarse y transformó DESTINO en una caricatura de izquierda. ¿Qué es Porcel? ¿Comunista, maoísta, anarquista, socialista? O un simple arribista rencoroso y con más ambición que ética, que aprovechó el pedestal que se le brindaba para despacharse a gusto contra todos, sobre todo contra los que habían sido sus amigos y más le habían ayudado. Vistos los resultados opino que Porcel ha sido el peor y más funesto director que jamás ha tenido una revista catalana.
Me dicen que DESTINO va a cambiar radicalmente y que B. Porcel ya no está. En estas últimas semanas su nombre ya no figura y por ello me atrevo a enviarle estas letras ya que, naturalmente, Porcel no las hubiera publicado, porque una de las características de este señor fue no publicar las cartas de queda de los amigos de DESTINO que veían hundirse la revista.
Mucha gente que piensa en el viejo DESTINO confía en que usted vuelva a editar un semanario parecido adaptado a los nuevos tiempos: una revista catalanista, liberal, cultural y políticamente estable, tanto en la crítica como en los juicios de todo orden. Hace mucha falta y no dude que será correspondido, señor director.
Evarist Pinyol
10 Julio 1979
QUERELLA DE BALTASAR PORCEL
En algunos medios informativos ha aparecido la noticia de que el periodista Jorge Doménech, director de DESTINO, había sido procesado a raíz de una querella interpuesta por el escritor Baltasar Porcel. Como la forma en que algunos medios de comunicación han publicado la noticia de inconcreta y poco exacta, la representación de Baltasar Porcel se ve en la necesidad de explicar los hechos tal y como han acontecido.
DESTINO publicó en junio de 1978 una carta firmada por Evarist Pinyol, que Baltasar Porcel considero injuriosa, puesto que en lenguaje abrupto y adjetivo malsonantes, contenía un ataque a su persona. También consideró que el nombre de ‘Evarist Pinyol’ era falso. Interpuso entonces una querella por injurias contra el autor de la carta, contra el director de la revista y contra la empresa editora por las responsabilidades que pudieran alcanzarle.
Después de ser reiteradamente citado Jorge Doménech a declarar se responsabilizó de la publicación de la carta manifestando que el autor de la misma era del señor José Vergés. Citado, efectivamente, a declarar dicho, se manifestó autor de la carta.
Finalmente, el magistrado juez del citado Juzgado, considerando que dicha carta contiene vocablos, expresiones y opiniones que, tanto por su propio y aislado sentido gramatical como el intencional deducido de su conjunto, afectan directamente a la honra, crédito y honor público del ofendido, y que pudiendo ello constituir un delito de injurias, previsto y penado en los artículos 457 y 458 del Código Penal vigente, declara responsable criminalmente a los acusados José Verges Coma y Jorge Doménech Mateu, declarando a su vez responsable civil responsable subsidiario a la empresa editora de DESTINO.
Se decreta así, el citado procesamiento, así como la libertad provisional de los señores Vergés y Doménech, con la obligación de comparecer ante dicho Juzgado los días 1 y 15 de cada mes, según determinada la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Asimismo, a los procesados se les ha señalado una fianza de responsabilidad civil conjunta y solidariamente de tres millones de pesetas.
Antonio Cuenca Puigdellivol
(Abogado y representante de Baltasar Porcel)
11 Julio 1979
QUERELLA DE BALTASAR PORCEL
He leído con perplejidad la carta publicada en su periódico en el día de hoy, 10 de julio, con referencia a la querella presentada por Baltasar Porcel contra el actual director de la revista DESTINO, Jordi Doménech, no entro en el fondo del asunto porque, aparte de que se trata, a mi entender, de una cuestión puramente particular entre un lector defraudado y el antiguo director de la publicación, se encuentra actualmente ‘sub judice’ y serán los tribunales quienes lo zanjarán definitivamente.
Lo que me ha llenado de asombro esta insistencia del querellante en atacar, yo diría casi hasta el ensañamiento y aprovechando el secreto del sumario, a mi cliente, empleando a modo de justificación de su actitud, argumentos dignos de mejor causa. Y el hecho de que dicho ataque se base, precisamente, en la negación de uno de los pocos logros que han conseguido los periodistas en su largo discreto batallar por conseguir una mejora de su situación profesional y legal, como es el deslinde claro de las responsabilidades que surgen en su labor diaria.
Que la representación del Sr. Porcel nos diga que se limitó a poner en conocimiento del Juzgado los hechos que han dado lugar al procesamiento está bien. Pero que insista en que no es correcta la inculpación de Jordi Doménech, me parece exagerado. No sólo porque el Código Penal vigente, en su artículo 15 establece bien claramente que el director de una publicación sólo responderá criminalmente en el supuesto de no conocerse el autor material del escrito, sino porque el Real Decreto Ley que dejó hace unos años sin efecto este artículo, la tristemente famosa Ley de Protección Jurisdicional de la Persona aprobada por el Congreso democrático el 26 de diciembre de 1978. Esta ley fue redactada con el asesoramiento de periodistas y recogió alguna de las aspiraciones de éstos. Su desconocimiento implica la ignorancia de la lucha de los periodistas por normalizar su situación o la intención de aprovechar una legislación autoritaria caduca para perjudicar a un compañero, pasando por encima de todos los esfuerzos que se han hecho para evitar precisamente situaciones como la presente.
El delito por el que se ha procesado al director de DESTINO es de los llamados ‘delitos privados’. El perdón del ofendido extingue la acción penal. Discúlpese el autor de la carta si virtió conceptos demasiado airados; perdone Baltasar Porcel; quede fuera de la cuestión Jordi Doménech, que no tuve otra participación en los hechos que la de permitir expresar libremente un juicio de valor sobre el desarrollo de una determinada tarea profesional. De la misma manera que también se han publicado en DESTINO y bajo la dirección de mi defendido comentarios muy elogios sobre la obra literaria del querellante.
Víctor Sen Samaranch
(Abogado defensor de Jordi Doménech)