5 mayo 2025

Gran parte de los personajes de 'Sálvame' como Lydia Lozano, Kiko Matamoros o Víctor Sandoval estarán en su tertulia

RTVE estrena La Familia de la Tele, presentado por María Patiño y Belén Esteban, y producido por La Osa Producciones (Óscar Cornejo & Adrián Madrid)

Hechos

El 5 de mayo de 2025 se estrena el programa ‘La Familia de la Tele’ en TVE.

07 Mayo 2025

Que alguien se tome en serio a TVE

Ángeles Caso

Artículo 14

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Me había prometido a mí misma que no lo haría: desde el pasado lunes, no iba a permitir que mi dedo se detuviese sobre el número 1 de los canales en el mando de la televisión entre las cuatro y las ocho y media de la tarde. Ayer, sin embargo, en el momento de escribir este artículo, pasé por ahí unos minutos para verificar que no estaba equivocada y que tal vez lo que TVE estuviera ofreciendo fuese algo muy distinto de lo que yo imaginaba.

Por desgracia, no lo estaba. Ahí aparecieron de nuevo todos esos “personajes” que durante años han estado presumiendo en una televisión privada de ser ignorantes, han hablado de todas las chorradas imaginables como si estuviesen dándonos una clase sobre un asunto crucial, han despellejado a mujeres por su físico o su comportamiento asegurando al mismo tiempo que eran feministas, nos han puesto delante de los ojos las partes más cutres, incultas, cotillas y desequilibradas de una sociedad que ya no sabe con qué entretenerse. Ahí están haciendo otra vez lo mismo, pero ahora en la televisión pública. En este mismo instante, mientras arranco mi texto y apago el sonido insoportable de su griterío, un rótulo anuncia en pantalla: “Un momento muy calentiktok. Nuria Marín rescata el archivo de TVE con imágenes que Lolita no querría volver a ver”.

El archivo de TVE… La claveInforme Semanal, RockopopLa bola de cristalEstudio 1Metrópolis, Cuentos para no dormir, y tantos y tantos programas —muchos de ellos, y duele decirlo, hechos en los años finales del franquismo— que marcaron las vidas de infinidad de personas, y reportajes y documentales y películas y series que serían el orgullo de cualquier archivo audiovisual del mundo. Ese tesoro lleno de momentos vibrantes, de talento y esfuerzo colectivo, de humor y tragedia, de realidad imponente y espléndida ficción, convertido ahora en el objeto kitch y ridículo de un programa absurdo.

¿Qué ha ocurrido? Yo trabajé ahí, en los servicios informativos de TVE, hace muchos años, y también en RNE. Superando el desconocimiento total que me acompañaba el primer día, aprendí a admirar a los trabajadores de esa casa, desde los técnicos hasta los directivos de la época, empeñados todos en una labor dificilísima, exigente, arriesgada, frágil y sometida para colmo no solo a la opinión volátil y caprichosa del público, sino también a las exigencias a menudo vanidosas y a veces insolventes de los políticos y otros poderes.

Televisión y radio públicas

Aprendí a creer en la televisión y la radio públicas, guardianas de un papel complejo y delicado, que mezcla la exigencia de informar de manera rigurosa con la de entretener sin desmanes y permitir el acceso de una población numerosa a conocimientos y experiencias que la gran mayoría de las cadenas y emisoras privadas, empeñadas en obtener grandes beneficios, no están dispuestas a facilitar.
Sigo creyendo en esa televisión y esa radio. Sigo admirando a los profesionales que trabajan ahí, en Torrespaña, en Prado del Rey, en los centros territoriales, haciendo esfuerzos a veces enormes y contracorriente, y no siempre reconocidos como es debido. Y estos días pienso en la vergüenza que deben de estar sintiendo muchas de esas personas al ver cómo sus platós, sus cámaras, sus grandes conocimientos técnicos y hasta su impresionante archivo se ponen al servicio de una causa que nadie sabe muy bien cuál es.

Alguien del entorno del presidente del gobierno (quien quiera que sea que se dedique a esto) debería darse cuenta de que lo único importante en una cadena pública no es solo la información, que TVE, por otra parte, sigue haciendo muy bien. Alguien debería pararse a pensar que eso que llaman el “entretenimiento” es un espejo de la sociedad que sostiene esa televisión y que, al mismo tiempo, la forma y la conforma, en un proceso imparable de retroalimentación. El discurso de las pantallas afecta a nuestro propio discurso, y no solo en lo relativo a si el partido tal lo hace mejor o peor que el partido cual.

El “entretenimiento” puro no existe. Tiene ideología, aunque no lo aparente. Es un acto político, mucho más manipulable en su opacidad —y por ello mucho más peligroso— que los actos políticos puros. Alguien debería preguntarse sobre cuáles son los intereses de una parte de las productoras que están detrás de algunos de los programas de “entretenimiento” de TVE, más allá de la obvia ganancia económica. Alguien debería oponerse al evidente desmantelamiento de RNE y de la 2, seguido ahora sin tapujos por el desmantelamiento de la 1. Alguien debería tomarse en serio todo esto. Entretanto, me uno al grito colectivo: un programa como ese, con mis impuestos, no.

09 Mayo 2025

La desestructurada familia de RTVE

Miguel Ángel Idigoras

(Periodista de TVE hasta 2018)

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Una televisión pública no tiene razón de existir si su objetivo es copiar lo peor de las cadenas privadas. Y cuando decimos lo peor, nos referimos a lo que siempre se ha considerado “televisión basura”, más allá de cualquier otra consideración.

La Familia de la tele, con su desfile de carrozas, cabezudos y colaboradores reciclados del universo Sálvame (Belén Esteban, María Patiño y compañía), no es más que un intento desesperado de rascar audiencia a base de chismorreo y espectáculo zafio.

Lo malo es que se hace con dinero público y con el silencio de los sindicatos y los trabajadores, esos que tan estupendos se ponían los “viernes de negro” por mucho menos.

Aquellos días de pancartas y protestas por la independencia y el prestigio de la cadena han pasado a mejor vida. Ahora, con el deterioro de la marca RTVE en caída libre, los sindicatos mayoritarios guardan un mutismo cómplice.

Tampoco los comités de informativos ni las direcciones de control de calidad y contenidos, tan celosos con el lenguaje de género y las expresiones machistas en los informativos, parecen preocuparse por el desprestigio que el chuminero ha traído a la cadena.

Todos están ahora callados, asumiendo el desánimo y la desconexión con una audiencia que ya no reconoce a TVE como referente siquiera de buen gusto.

El estreno ha sido un fracaso. Apenas ha tenido un 10,1 % de share, con tramos hundidos en un 7,4 %, superado por programas de la competencia que no necesitan dinero público para sobrevivir. La Familia de la tele no es solo un programa fallido, es el símbolo de una TVE que ha perdido el norte.

José Pablo López, un presidente puesto a dedo por el Gobierno, responde perfectamente a lo que se le pide desde La Moncloa: subir las audiencias y hacerlo con contratos millonarios a las productoras amigas. Dos pájaros de un tiro, pensaban, cuando en realidad lo que han conseguido es convertir TVE en un reality de tercera.

López, con su historial de contratos millonarios a productoras afines, parece haber convertido RTVE en un coto privado de favores. La Fábrica de la Tele, ahora mutada en La Osa Productores Audiovisuales, se ha hecho con un jugoso contrato para producir este despropósito.

Porque esto no es servicio público, es un mercadeo de recursos pagados por los contribuyentes, que ven cómo sus 1.300 millones anuales de presupuesto se diluyen en programas que no aportan nada más allá de ruido y titulares baratos.

Y lo más sangrante: todo esto sucede sin un ápice de control, con un presidente que actúa como si RTVE fuera su cortijo personal, saltándose los principios de calidad, pluralidad y rigor que siempre se le exigieron a la cadena pública.

Hubo un tiempo en que los trabajadores de RTVE nos enorgullecíamos de pertenecer a esa empresa. Ahora, el comentario generalizado de quienes hemos tenido que dejarla por razón de edad es: “Menos mal que ya no estoy ahí”.

Pero pienso en los muchos amigos y compañeros que siguen y que esperan terminar su carrera profesional en la radiotelevisión pública.

El desánimo y la impotencia los domina, porque son conscientes de que una parte importante de la plantilla no tiene ningún interés en rebelarse contra la situación; es más, son quienes, desde su posición de poder, hacen todo lo posible por silenciar cualquier voz crítica que discrepe con la dirección.

Las nuevas apuestas del presidente, José Pablo López, ponen en peligro las señas de identidad que siempre fueron motivo de orgullo: calidad, prestigio y servicio público; información y entretenimiento digno.

Dilapidar la herencia de tantos años a cambio de audiencias más que dudosas es poner en riesgo el futuro laboral de los trabajadores del ente. Parece mentira que los sindicatos no sean conscientes de la miopía empresarial que supone poner la radiotelevisión pública al servicio cortoplacista de un Gobierno sin escrúpulos.

Dedicar recursos millonarios a un formato que incluso la televisión privada que lo emitía descartó por su baja calidad tenía que haber encendido todas las luces rojas de avería.

El problema es que parece que alguien se ha dedicado a inutilizar los sistemas de alarma y antiincendios de RTVE para que no molesten al personal, que sigue bailando el chuminero como si no pasara nada.

09 Mayo 2025

En Defensa de la Credibilidad de RTVE

Consejo de Informativos de TVE

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El Consejo de Informativos de TVE urge a la presidencia y al Consejo de Administración de RTVE a actuar para que el programa ‘La Fábrica de la Tele’ no merme la credibilidad de nuestros servicios informativos ni perjudique nuestra imagen de marca. Los profesionales de la información de esta casa llevan largas jornadas en Roma informando con seriedad y rigor sobre el cónclave por la elección del nuevo papa. Ayer ‘La familia de la tele’ envió a una de sus colaboradores a Roma, a un evento claramente informativo, utilizando el micrófono de TVE. Ni el tono ni la forma de este programa es lo que se espera de una televisión pública en un evento de esta importancia. Nuestros profesionales y nuestros espectadores merecen respeto.

A ellos, a nuestros profesionales, les felicitamos por el gran trabajo llevado a cabo estos días, por estar a la altura de la función de servicio público que tenemos encomendada. Ponemos en valor, además, la capacidad de reacción de la dirección, interrumpiendo la programación para abrir paso a los servicios informativos en el desenlace del cónclave.

Un saludo.

Consejo de Informativos de TVE

10 Mayo 2025

Vertiginosa degradación de TVE

EL MUNDO (Director: Joaquín Manso)

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EL ESTRENO del universo Sálvame en TVE a través del programa La familia de la tele es el epítome del acusado proceso de degradación al que el Gobierno ha sometido a la televisión de todos.

El entretenimiento y la información del corazón son contenidos que caben en la parrilla de TVE. Sin embargo, espacios como La familia de la tele sobrepasan los límites del buen gusto, de la elegancia y del respeto propios de un ente público. El modelo de televisión que representa no se corresponde con los principios fundacionales ni con los objetivos que guían a una televisión pública de calidad. Ni siquiera logra el objetivo prioritario de sus gestores, que es subir la audiencia de la cadena: el programa conducido por María Patiño, con un presupuesto superior a los 5 millones de euros, apenas atrae al 8% de los espectadores.

Las críticas que se están sucediendo entre los profesionales de RTVE son lógicas. El Consejo de Informativos ha emitido un demoledor comunicado en el que urge a la cúpula de la radiotelevisión a actuar para que el programa no perjudique la imagen de la cadena ni merme la confianza de la ciudadanía en su credibilidad, piedra angular de toda institución.

Sin embargo, la reputación de TVE ya está muy dañada. La familia de la tele es la punta del iceberg de la concepción patrimonialista de lo público que tiene el Gobierno. Con la misma ferocidad con que ha intervenido otros organismos públicos, la Moncloa ha convertido a TVE en un instrumento político a su servicio. Controlar las televisiones es una tentación compartida por los gobiernos de todo signo, y el modelo impulsado en tiempos de Zapatero fue en avance en favor de la profesionalización del ente. Hoy la situación es de enorme retroceso.

El draconiano contrato de David Broncano desató una guerra interna que demostró el afán del Gobierno por colonizar TVE. Pero existe un punto claro de no retorno. El día después de la dana, el Ejecutivo llevó al Congreso un decreto ley que acabaría otorgando plenos poderes al nuevo presidente de la corporación, José Pablo López, y conformando un Consejo de Administración que copia la composición del bloque de investidura.

Desde aquel asalto, la deriva ha sido manifiesta. Predominan las contrataciones ideológicas, la polarización y la militancia, y presentadores como Silvia Intxaurrondo, Javier Cintora o Javier Ruiz son una pieza clave para apuntar día tras día el marco discursivo de la Moncloa. Ni el capital profesional de un medio de referencia, como lo ha sido TVE, ni menos aún los ciudadanos que lo sufragan con sus impuestos merecen este desastre.

En este contexto hay que situar la campaña de acoso del Gobierno contra los medios privados que fiscalizan su labor, que se ha visto acelerada desde el amago de dimisión con el que Pedro Sánchez encaró la imputación por corrupción de su mujer. Con el fin de blindarse de los escándalos que lo rodean, el Ejecutivo extiende una sospecha generalizada sobre la credibilidad de la prensa crítica la «máquina del fango», los bulos mientras presenta como única fuente fiable a los medios oficialistas.

La injerencia política del Gobierno y su plan intimidatorio son graves: cercenan un derecho básico como es el acceso a una información rigurosa, independiente y plural, y a un entretenimiento de calidad. Un servicio público merecedor de tal nombre mejora la calidad del debate social. Lo que está sucediendo en TVE es justo lo contrario.