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El columnista critica que un programa de TVE presentado por un director de cine español como José Luis Garci emita películas dobladas en vez de hacerlo en Versión Original

Félix de Azúa se suma a los detractores del doblaje de películas por el de ‘El Gran Flamarion’: “Es una salvajada lamentable”

HECHOS

El 3.02.1999 D. Félix de Azúa publicó el artículo ‘Cine’.

 El Sr. Azua se une al número de profesionales de los medios de comunicación que expresa en público su rechazo al doblaje. En su caso reprochaba al director de cine de TVE D. José Luis Garci que en su programa emitiera películas dobladas y no en versión original, siendo director de cine español.

  El doblaje de ‘El Gran Flamarion’ fue realizado en su día en Barcelona encabezado por una de las voces más prestigiosas del doblaje en Barcelona como es D. José Mediavilla como el Gran Flamarion. Otro miembros del reparto de voces son D. Juan Carlos Gustems o D. Armando Carreras. Posteriormente se redobló en Andalucía con voces de primer orden de esa comunidad como D. Miguel Ántel Montero o D. Antonio Inchausti.

 Tras la tribuna del Sr. Azúa se publicaron varios artículos sobre si el doblaje era o no un fraude.

03 Febrero 1999

Cine

Félix de Azúa

Habiendo pasado ya semanas desde que José Luis Garci abandonó la Academia de Cine, me permito un comentario alejado del trivial asunto de la compra de votos. No es ésa la cuestión. Ha hecho bien José Luis Garci en dejar la Academia, pero no por un agravio imaginario, sino por coherencia intelectual. ¿Cómo va a pertenecer a la Academia un realizador cuyo programa Qué grande es el cinemaltrata cintas de calidad hasta hacerlas fosfatina? Intenté ver El gran Flamariony hube de desistir. Todo doblaje es una salvajada, pero el que proyectó Garci era lamentable. La banda sonora original sonaba o enmudecía según las necesidades del diálogo, de manera que la continuidad narrativa se veía interrumpida por hipos y silencios que machacaban la planificación de Anthony Mann. Pero lo más intolerable es que Garci cortaba la película de un hachazo para arrojar toneladas de basura publicitaria. ¿Cómo puede aceptar semejantes condiciones un académico? Además de hacer de escaparate, seguramente la Academia fue creada para otros fines, como, por ejemplo, defender a los directores que practican su oficio con intenciones artísticas. En muchos pueblos españoles no hay más cine que el de la televisión. Ser el responsable de un programa nacional tan poco aconsejable supone cierta indiferencia ante los derechos del autor. José Luis Garci, que sólo desea ganar dinero honradamente, pero no tiene un particular respeto por el cine de calidad, prefiere ir por libre. Debemos felicitarle. ¡Ojalá hubiera otros como él! Y aprovecho para pedir a la inteligente presidenta de la Academia que proceda, como sus colegas italianos, a una declaración institucional sobre esos directivos de televisión que trituran el cine con la saña de los resentidos. Póngales en su sitio, señora.

16 Febrero 1999

Sobre el doblaje

Antonio Alonso Núñez

Sentencia inapelablemente Félix de Azúa que “Todo doblaje es una salvajada” (EL PAÍS, 3 de febrero).Yo no sé si son muchos o pocos los exquisitos partidarios de las versiones originales de las películas -y los más fervorosos de ellos quisieran prohibir incluso que se ponga la traducción en subtítulos-, pero espero y deseo que ellos sí sepan que somos muchísimos los que, con posicionamiento totalmente opuesto, opinamos que la mayor salvajada atentatoria contra la esencia misma del arte cinematográfico es justamente y en principio ese “Las películas, sólo en versión original”, y que ésta se justifica e incluso puede ser precisa sólo en casos muy especiales y muy escasos.

Otra cosa es que el doblaje sea bueno, mediano o malo, y que lo que haya que exigir es que sea tan bueno que incluso supere al original (lo que a veces ocurre, aunque los exquisitos finjan escandalizarse por lo que, en todo caso, condenan como “atentado (?) a una obra de arte”).

Y aprovecho la ocasión para señalar el caso totalmente opuesto de los discursos o declaraciones y entrevistas a personalidades y casos análogos, así como en los documentales etnográficos, pues, aunque en esto sí es absolutamente necesaria la versión original, lo que suelen darnos es, por el contrario, sólo doblajes o meras traducciones sobre la marcha, y todo ello malísimo, con una voz monótona, sin matices e impersonal y como en off continuamente (e incluso en los documentales etnográficos suele darse la máxima e incomprensible salvajada de que sus autores omitan toda escena en que se oigan el habla y los cantos de las personas y pueblos de que se trate).

23 Febrero 1999

El fraude del doblaje

Gonzalo Dotras

En relación a la carta publicada en su diario por Antonio Alonso Núñez sobre el doblaje de las películas, me parece notar cierta molestia por su parte a que se exhiban las películas en versión original e incluso ironiza llamando “exquisitos” a los que, como yo, nos consideramos partidarios de las películas en versión original. El señor Alonso incluso comenta que hay fervorosos seguidores de las películas en versión original que quisieran prohibir -peligrosa palabra, por su significado- que se ponga subtítulos a las películas. Sinceramente, no creo que nadie en su sano juicio desee tal cosa, aunque sea bilingüe o conozca varios idiomas. Me parece ridículo y egoísta.Personalmente, creo que el doblaje es el mayor de los fraudes que se hacen con una película. Con la voz original de Marlon Brando, Gena Rowlands o Claudia Cardinale, con sonido directo muchas veces, se coge y se graba la voz de otro señor/a, en otro idioma y con ruiditos o efectos especiales hechos en un estudio de grabación que, por muy bien que se hagan, son, para mí, un engaño. Prefiero oír la voz -aunque no me guste- y el sonido original con que se grabó la película, con sus imperfecciones o fallos -que los ha habido, hay y habrá-, que no la del doblador y el estudio de grabación. Además, en España siempre son los mismos dobladores para todas las películas, sea cual sea su nacionalidad, con lo que el fraude es, si cabe, mayor. ¿Qué diría Antonio si viese y oyese una película española cualquiera doblada al chino, por ejemplo? ¿No se reiría o sorprendería negativamente? Pienso que sí. Por tanto, estoy totalmente de acuerdo con Félix de Azúa y rotundamente en contra del doblaje de las películas. Sin ánimo de ofender, ¿no será que el señor Alonso trabaja en un estudio de doblaje?

01 Marzo 1999

Desventajas del doblaje

Igor Cubillo

¿Qué tiene una cinta en versión original que no tenga una copia doblada que todo el mundo entiende? Pese a que el doblaje en España es de una muy notable factura, siempre será más interesante escuchar directamente a los intérpretes y más divertido aún comprobar que aquel galán irresistible tenía la voz un pelín aflautada. “En el doblaje se pierde fundamentalmente el juego del actor; una parte muy importante de éste está en cómo dice las frases, cómo usa las sutilezas del tono, de su idioma, etcétera. Se puede doblar el idioma como información, pero como expresión pierde. Puede haber doblajes que incluso son mejores que el original en cuanto al sentido dramático, eso es indudable, pero, intrínsecamente, desvirtúan la realización original de una película”, describe José Julián Baquedano, responsable de la Cinemateca del Museo de Bellas Artes. El cine doblado sí tiene ventajas en el apartado económico, aunque Baquedano, con 50 espectadores de media en sus ciclos subtitulados, se conforma con lograr rentabilidad “en el aspecto cultural, social y educativo”.

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