El mundo de la banca sorprendido por el ascenso del nueva gran promesa de las finanzas

Fracasa la OPA hostil del Banco Bilbao contra el banco Banesto, Mario Conde nuevo Presidente

HECHOS

En diciembre de 1987 el Banco Bilbao presentó una OPA hostil contra el banco Banesto para absorverlo. El Banesto nombró a D. Mario Conde Presidente. Aquella OPA fracasó y fue retirada.

A finales de noviembre fracaso un intento amistoso entre el Banco de Bilbao dirigido por D. José Ángel Sánchez Asiaín y el Banco Español de Credito (Banesto) dirigido por el Sr. López de Letona para una fusión amistosa.  El Banesto acababa de sufrir un cambio accionarial con la entrad de D. Mario Conde y D. Juan Abelló que estaban dispuestos a tomar el control de Banesto contra la voluntad del Banco de España, pero si el Banesto era absorvido por el Banco de Bilbao los Sres. Conde y Abelló quedaban fuera de juego.

Finalmente el 1 de diciembre de 1987 al fracasar las negociaciones el Banco de Bilbao optó por la vía de la OPA hostil: lanzando una oferta a los accionistas de Banesto para quedarse con el banco. Una operación que contó con el visto buena del Banco de España, gobernado por D. Mariano Rubio y por el Gobierno del PSOE. El Sr. López de Letona dimitió inmediatamente favoreciendo así la OPA que supondría el fin de Banesto, pero rápidamente el Consejo de Banesto colocó a D. Mario Conde al frente que se encargó de iniciar las gestiones para frenar la OPA.

Las gestiones del nuevo presidente tuvieron éxito y, tras poner de su parte a la Junta de Accionistas de su banco, el Sr. Sánchez Asiaín tuvo que retirar la OPA.

Durante el tiempo en que duró la batalla la OPA del Banco de Bilbao contó el apoyo expreso del Grupo PRISA (diario EL PAÍS) y también del Grupo Correo (diario EL CORREO español – El Pueblo Vasco). El diario ABC intentó mantenerse neutral pero publicóe ditoriales criticando el procedimiento de la OPA Hostil, mientras que el diario EL INDEPENDIENTE, del que D. Mario Conde era accionista, defendió las posiciones de este en Banesto presentando la OPA como un acto de intervencionismo político.

LOS PERDEDORES

sanchez_asiain_desenfocado D. José Ángel Sánchez Asiaín, Presidente del Banco Bilbao.

Solchaga D. Carlos Solchaga, ministro de Economía, fue señalado por la prensa como el auténtico ‘cerebro’ de la OPA del Banco Bilbao, dentro de su planes para una concentración bancaria en España.

mariano_rubio D. Mariano Rubio, el Gobernador del Banco de España era un firme partidario de que el banco Banesto fuera absorvido por el Banco Bilbao.

EL GANADOR: MARIO CONDE, EL DESEADO

Otero_Conde_1988 D. Mario Conde, el nuevo presidente del Banco Banesto no es sólo visto como una destacada figura para el mundo de la banca, también se ha convertido en todo un referente social como el hombre hecho así mismo que ha logrado siendo joven a uno de los puestos más altos de la economía española. Además, al contrario que el resto de banqueros, acepta ir a platós de televisión tanto en TVE (con Dña. Julia Otero) como en TV3 (con D. Ángel Casas).

DIVISIÓN EN LA PRENSA:

BancoBilbao000Opa BancoBilbao001Opa El periódico EL CORREO ESPAÑOL – EL PUEBLO VASCO que dirigía D. Antonio Barrena, ejerció como portavoz mediático del Banco Bilbao durante la OPA. No en balde el vicepresidente del banco, D. Emilio de Ybarra es uno de los principales accionistas de ese medio.

Indep_Bilbao_Asiain El periódico EL INDEPENDIENTE que dirigía D. Pablo Sebastián fue el portavoz mediático del Banco Banesto durante la OPA. Se daba la circunstancia de que el presidente de ese banco, D. Mario Conde, era accionista de este medio de comunicación.

02 - Diciembre - 1987

Algunos misterios

Lorenzo Contreras

Ahora que la contienda de los Bancos Bilbao y Español de Crédito se ha estabilizado con el aparente equilibrio que proporcionan las dos OPA, que recíprocamente se han lanzado, parece llegado el momento de preguntarse hasta que punto la operación iniciada por Sánchez Asiaín y apoyada por el Gobierno, ha estado bien calculada. El tema es financiero, pero también rigurosamente político. El Poder ejecutivo no ha sido imparcial. Por otra parte, el hombre de la calle especula con las razones que hayan podido mover a López de Letona a dimitir y dejar el campo libre a sus rivales internos del Banesto. La conexión conocida de Letona con Mariano Rubio, gobernador del Banco de España, hace todavía más misterioso el sigilo con que la pretensión del Banco de Bilbao pudo alimentarse meses y meses. Ni la más mínima filtración, por más que el Gobierno estuviera el tanto de lo que se preparaba. Notable, además, el hecho de que Mariano Rubio no comunicase nada a su íntimo amigo López de Letona. ¿O es que el gobernador lo que se avecinaba? Eso es algo que suena a absurdo.

La espectacular promoción de Mario Conde es otro de los aspectos relevantes de esta historia. Cualquiera habría dicho que el anuncio de OPA por parte del Bilbao si no se producía la fusión amistosa significaba, con la anuencia del Gobierno, la caída rápida del más joven de los banqueros españoles. Pero, lejos de ello, se ha colocado briosamente al frente del Banco requerido por el Bilbao. Un espectacular rejuvenecimiento del Banesto, que en tres años hapasado de Aguirre Gonzalo a Mario Conde.

Sánchez Asiaín ha jugado fuerte, seguramente con la vista puesta en lo más importante del año 1992 no es la conmemoración del Descubrimiento de América ni la olimpiada, sino el Acta Única europea.

De todos modos es curioso comprobar que cuando el Gobierno expropió Rumasa, una de sus argumentaciones consistió en invocar la necesidad de aliviar de tensiones al mundo de la Banca. Ahora, por el contrario, con el apoyo a fusiones bancarias y otras operaciones concomitantes, el Gobierno ha venido a crear las mayores tensiones que podían imaginarse. Bancos que invaden o tratan de invadir a otros, Bancos que se resisten a ser invadidos, altos cargos bancarios que dimiten… ¿Qué ocurre aquí?

Nadie podrá negar que el misterio de lo sucedido está monopolizado por muy pocas personas. Esto parece lo más aproximado a un secreto de Estado. Sólo se ven las OPA, es decir, la punta del iceberg de una aventura financiera. ¿Cuánta política se encierra en ella?
El torpedo del Banco de Bilbao ha sido contratorpedeado. Las armoniosas relaciones interbancarias han entrado en crisis. Probablemente no se ha elegido el mejor procedimiento para llevar a cabo concentraciones necesarias.

Lorenzo Contreras

01 - Diciembre - 1987

¡Viva la competencia!

José María García Hoz

Golpe a golpe, verso a verso, se hace camino al andar. Un banco grande hace una oferta pública de adquisición de acciones (OPA) sobre otro más grande: jamás en la historia de España se había producido un fenómeno semejante.

Pero, nervios aparte, todo entra en la más estricta lógica del mercado: una empresa que tiene dinero y cotiza en Bolsa lanza una OPA sobre otra que, sin estar mal, no conoce sus mejores momentos de forma.

Ante ese ataque, los gestores de la seguridad articulan simultánemanete una OPA para que el control de la compañía n oescape de sus manos. La última palabra la tienen los accionistas, lo cual es lógico, porque son los propietarios de la empresa. Pero la razonable lógica capitalista tiene, en este caso, dos reparos. Primero: no es lo mismo tratar de comprar una compañía de fertilizantes que un banco que forma parte sustancial del núcleo de sistema de pagos nacional. Segundo: el Banco de Bilbao nunca habría formulado la OPA sobre Banesto sin asegurarse previamente el visto bueno del Gobierno y del Banco de España.

¿Para comprar uno de los siete grandes bancos hace falta el permiso del Gobierno? Si la respuesta es afirmativa, la cuestión derivaría sustancialmente, ya que las razones políticas o de amistad con el Ejecutivo valdrían más que los fundamentos del mercado. En definitiva, la tutela que desde hace lustros tiene el Gobierno sobre el sistema bancario contribuye a desvirtuar en buena medida la lógica del mercado.

Esa lógica, paradójicamente, la salva la respuesta de Banesto. Una entidad que, pese a sus luchas intestinas, las dificultades de explotación y las presiones administrativas, ha sido capaz de presentar una OPA defensiva que permite al mercado – al accionista – elegir el camino a seguir. Es la primera vez que un accionista puede elegir en una operación de este calibre.

Porque, en definitiva, es también la primera vez que una fusión bancaria española se hace a la luz del día y al aire de la libre competencia. Los nervios primerizos son lógicos, pero la rivalidad de los dos bancos es un buen precedente para el futuro.

José María García Hoz

09 - Diciembre - 1987

Apogeo y peligro

Federico Jiménez Losantos

Disfruta en estos momentos Mario Conde de un éxito social sin precedentes. Es el primer millonario recibido con aplausos por los medios de comunicación quizá desde la fundación de España, país siempre refractario a la lógica del beneficio y a su sentimiento social. Sin embargo, hay un equívoco tremendo en el éxito de Mario Conde, y es que ha llegado a la cumbre no por lo que ha hecho, sino por lo que ha impedido hacer. Y lo que ha impedido es precisamente lo que por su edad y trayectoria vital le correspondería hacer a él.

Ha querido el destino que fuera un joven y prometedor talento de los negocios el que destruyera la ofensiva modernizadora en la Banca, encabezada por un hombre madurado en la reflexión y el estudio. Es muy castizo eso de que la juventud ponga su fuerza al servicio de lo establecido y que la madurez fracase en la reforma. Sin embargo, España está viviendo sus últimos años como sociedad relativamente aislada, y ni Conde, ni Sánchez Asiaín pueden suponer que su batallita significará demasiado en la guerra de posiciones que ha de liderar la economía española para intentar sobrevivir en una esquina de la Europa de los negocios.

Si tuviera que sinstetizar el destino deseable de Mario Conde diría que es conseguir hacer pronto desde el Banesto lo que ha impedido que hiciera Sánchez Asiaín desde el Bilbao. Conde no puede ser el paladín de la contrarreforma bancaria, sino, en todo caso, el que dirija la reforma frente a la ruptura, que es como muchos banqueros han entendido la operación de Sánchez Asiain.
El tiempo dirá y pronto, si Conde aspira a ser el Suárez del cambio o el Arias Navarro de la lágrima inmovilista.

Dado el vacío del liderazgo de la derecha española es inevitable que a Mario Conde le tienten con la política. No digo que ‘le tiente’ la política, porque eso es evidente. En la comparecencia televisiva que significó su entronación como estrella (y que ya glose la semana pasada) hubo un momento, desaprovechado por un Luis de Benito, seguramente urgido por el reloj, en el que Mario Conde mostró esa vocación y fue al final de la entrevista cuando dijo que su acceso a la presidencia de Banesto significaba, en última instancia, una mayor responsabilidad pública. No es textual la cita, pero sí el sentido. Y no hay ningún personaje que sienta su labor como responsabilidad pública que no esté pensando ya en clave política, dicho esto en el mejor sentido de la palabra.

Sería sin duda un error que Mario Conde se dejara seducir por la tentación de un protagonismo político que, hoy por hoy, no le corresponde. Pero también sería grave que no asumiera elcompromiso político al que su recién adquirida responsabilidad y su formidable proyección popular le obligan.

En cada aparición pública Mario Conde dbeería intentar convencer a una España de ricos y pobres igualmente poco emprendedores que la fortuna y el éxito son fruto de la inteligencia y el esfuerzo, y que esos valores son los que hace respetable a cualquier persona en cualquier país respetable.

Ojalá Conde no caiga en la trampa de representar a los ricos del pasado. Ojalá tenga el valor político de representar a los capitalistas del futuro. Ojalá se capaz de transformar su triunfo en aventura.

Federico Jiménez Losantos

07 - Diciembre - 1987

Elogio de un banquero

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

El día 1 de enero de 1986, con la integración de España en la Comunidad Europea, empezó la verdadera transición económica en nuestro país. Superada con éxito la transición política, comenzaba una nueva etapa que ha de suponer profundos cambios en las estructuras de poder. En estos dos años se ha afianzado la interdependencia respecto de nuestro entorno y hemos sufrido los efectos de una balanza comercial cada vez más deficitaria. Sin embargo, los terremotos de la integración europea aún no han llegado.Para evitar los daños de estosterremotos, que previsiblemente tendrán su epicentro en el año 1992, es preciso, entre otras cosas, adecuar el sistema financiero de forma que con la libre y plena circulación de capitales España no se convierta simplemente en una sucursal más de las grandes entidades bancarias europeas y conserve una buena parte de su capacidad y soberanía crediticias. Éste es el mensaje que durante muchos años ha predicado, casi como una voz en el desierto, el presidente M Banco de Bilbao, José Ángel Sánchez Asiaín.

Ocurre que mientras el mensaje ha sido teórico ha merecido el cabeceo positivo y los aplausos de la comunidad financiera y empresarial española, halagada de encontrar en su seno un intelectual orgánico tan brillante como Asiaín. El presidente vasco ha dado esplendor a un sector poco inclinado a la modernidad y a la brillantez intelectual. Sin embargo, cuando la entidad vasca ha decidido poner en práctica sus teorías, las cañas se han tornado en lanzas y casi con unanimidad los portavoces más tradicionales y conservadores del mundo de los negocios lo han acusado de romper el statu quo protector y oligopolista.

Pero los hechos objetivos están ahí: España no posee entidades financieras equivalentes a su producto nacional bruto; el primer banco español (cuyo presidente es el que más se ha opuesto a las fusiones bancarias) tiene una dimensión que apenas se acerca a la cuarta parte de su homólogo británico o alemán. Y si bien es cierto que la envergadura de un banco no asegura per se su mayor capacidad de competencia, también lo es que un banco más grande es más capaz de penetrar en mayores mercados que un banco pequeño; que un banco grande es más capaz de resistir los tiburoneos especulativos que una entidad pequeña, lo que redunda positivamente en los beneficios de los pequeños accionistas, la inmensa mayoría; y que un banco grande genera mejores economías de escala para aumentar su margen comercial y reducir los costes, verdadero cáncer del sistema español, que una entidad pequeña.

Sánchez Asiaín ha sido el primero en verlo y el primero en intentar ponerlo en práctica, lo que sin duda le eleva a la categoría de heterodoxo o a la galería de raros del sector financiero, un sector, repetimos, alineado en su mayor parte con el conservadurismo más rancio y más tradicional de nuestro país.

El fracaso con que ha terminado el intento de fusión del Banco de Bilbao con el Español de Crédito es, por consiguiente, un fracaso histórico que retardará la plena integración europea y, lo que es peor, que la hará más difícil para nuestro país. El error de Sánchez Asiaín, su ingenuidad,como él la denomina, ha sido creer que España es una economía libre de mercado cuando el reglamentismo y las resistencias al cambio rezuman en el mundo económico por todos sus poros. Y especial mención hay que hacer a la actitud del síndico de la Bolsa de Madrid, que al rechazar la oferta pública de compra de acciones presentada por el Banco de Bilbao ha dado una interpretación estrecha y reglamentista a una legislación nueva, con escasos precedentes y mínimo rodaje, que no parece coincidir con el espíritu del legislador. Un síndico que con apenas 10 meses de rodaje en su puesto ha estado ya en el ojo del huracán con la suspensión de la cotización de las acciones de FECSA cuya parcial actuación en este caso es un motivo añadido para proceder con urgencia a la modernización legal y profesional de las bolsas españolas. Tiene razón Asiaín de que alguien ha de responder en algún momento del fracaso de una operación cuyo fin era homologar un gran banco español con sus competidores europeos. No serán necesarios muchos años para saber quién se ha equivocado. Mientras tanto, es justo valorar la estatura moral y científica de quien ha defendido la necesidad de una modernización en el elefantiásico mundo de las finanzas españolas.

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