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Paulina Beato, segunda mujer que entra en el Consejo de Administración de un banco en España

Mario Conde renueva radicalmente la directiva del banco Banesto

HECHOS

Tras ganar la OPA, D. Mario Conde formó un nuevo Consejo de Administración del Banco, fichando a nuevos gestores entre los que destacaban D. Juan Abello como Vicepresidente, D. Arturo Romaní o Dña. Paulina Beato.

miguel_belloso_1987  D. Miguel Belloso (Consejero Delegado) es un hombre vinculado al PSOE.

paulina_beato_1987 Dña. Paulina Beato, por segunda vez una mujer se sentará en el Consejo de Administración de un gran banco. Al igual que el Sr. Belloso, la Sra. Beato también está considerada como próxima al PSOE.

NUEVA DIRECCIÓN DE BANESTO:

Presidente – D- Mario Conde

Vicepresidentes – D. Juan Abello y D. Ricardo Gómez-Acebo ‘marqués de Deleitosa’.

Nuevos consejeros – D. Juan Belloso, Dña. Paulina Beato, Antonio Torrero, D. Arturo Romaní, D. Luis Ducasse, D- Juan José Abaitua, D. Vicente Figaredo, D. Ramiro Nuñez, D. Enrique Lasarte, D. Pablo Garnica Gutiérrez y D. Jacobo Argüelles ‘marqués de San Severo’.

Se mantienen como consejeros – D. Juan Herrera, D. Antonio Sáez de Montagut, D. Pedro Masaveu, D. Moises Cosio, D. Cesar de la Mora, D. José Luis Oriol.

LOS GRANDES DERROTADOS: REPRESENTANTES DE LAS VIEJAS FAMILIAS, FUERA DEL CONSEJO

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Salen del consejo – D. Jaime Argüelles Armada (vicepresidente), D. Pablo Garnica Mansi, D. Gabriel Garnica Mansi, D. Luis Sela Figaredo, D. Inocencio Figaredo, D. Federico Silva Muñoz (ministro franquista), D. José María Sáinz de Vicuña, D. José Suñer y D. Francisco Luzuriaga.

MARIO CONDE, EL DESEADO

Otero_Conde_1988 D. Mario Conde, el nuevo presidente del Banco Banesto no es sólo visto como una destacada figura para el mundo de la banca, también se ha convertido en todo un referente social como el hombre hecho así mismo que ha logrado siendo joven a uno de los puestos más altos de la economía española. Además, al contrario que el resto de banqueros, acepta ir a platós de televisión tanto en TVE (con Dña. Julia Otero) como en TV3 (con D. Ángel Casas).

09 Diciembre 1987

Apología y peligro

Federico Jiménez Losantos

Disfruta en estos momentos Mario Conde de un éxito social sin precedentes. Es el primer millonario recibido con aplausos por los medios de comunicación quizá desde la fundación de España, país siempre refractario a la lógica del beneficio y a su sentimiento social. Sin embargo, hay un equívoco tremendo en el éxito de Mario Conde, y es que ha llegado a la cumbre no por lo que ha hecho, sino por lo que ha impedido hacer. Y lo que ha impedido es precisamente lo que por su edad y trayectoria vital le correspondería hacer a él.

Ha querido el destino que fuera un joven y prometedor talento de los negocios el que destruyera la ofensiva modernizadora en la Banca, encabezada por un hombre madurado en la reflexión y el estudio. Es muy castizo eso de que la juventud ponga su fuerza al servicio de lo establecido y que la madurez fracase en la reforma. Sin embargo, España está viviendo sus últimos años como sociedad relativamente aislada, y ni Conde, ni Sánchez Asiaín pueden suponer que su batallita significará demasiado en la guerra de posiciones que ha de liderar la economía española para intentar sobrevivir en una esquina de la Europa de los negocios.

Si tuviera que sinstetizar el destino deseable de Mario Conde diría que es conseguir hacer pronto desde el Banesto lo que ha impedido que hiciera Sánchez Asiaín desde el Bilbao. Conde no puede ser el paladín de la contrarreforma bancaria, sino, en todo caso, el que dirija la reforma frente a la ruptura, que es como muchos banqueros han entendido la operación de Sánchez Asiain.
El tiempo dirá y pronto, si Conde aspira a ser el Suárez del cambio o el Arias Navarro de la lágrima inmovilista.

Dado el vacío del liderazgo de la derecha española es inevitable que a Mario Conde le tienten con la política. No digo que ‘le tiente’ la política, porque eso es evidente. En la comparecencia televisiva que significó su entronación como estrella (y que ya glose la semana pasada) hubo un momento, desaprovechado por un Luis de Benito, seguramente urgido por el reloj, en el que Mario Conde mostró esa vocación y fue al final de la entrevista cuando dijo que su acceso a la presidencia de Banesto significaba, en última instancia, una mayor responsabilidad pública. No es textual la cita, pero sí el sentido. Y no hay ningún personaje que sienta su labor como responsabilidad pública que no esté pensando ya en clave política, dicho esto en el mejor sentido de la palabra.

Sería sin duda un error que Mario Conde se dejara seducir por la tentación de un protagonismo político que, hoy por hoy, no le corresponde. Pero también sería grave que no asumiera elcompromiso político al que su recién adquirida responsabilidad y su formidable proyección popular le obligan.

En cada aparición pública Mario Conde dbeería intentar convencer a una España de ricos y pobres igualmente poco emprendedores que la fortuna y el éxito son fruto de la inteligencia y el esfuerzo, y que esos valores son los que hace respetable a cualquier persona en cualquier país respetable.

Ojalá Conde no caiga en la trampa de representar a los ricos del pasado. Ojalá tenga el valor político de representar a los capitalistas del futuro. Ojalá se capaz de transformar su triunfo en aventura.

Federico Jiménez Losantos

18 Diciembre 1987

Suprema paradoja

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

LA PROFUNDA renovación del Consejo de Administración del Banco Español de Crédito (Banesto), tradicional reducto de la oligarquía española más reaccionaria, ha sido uno de los más sorprendentes efectos del fracasado intento del Banco de Bilbao de fusionar ambas entidades. La llegada de Mario Conde y Juan Abelló al banco fue bien recibida inicialmente por las familias del Banesto, que vieron en esta pareja un posible ariete a utilizar contra la figura de José María López de Letona, impuesto por el Banco de España para controlar un plan de saneamiento de la entidad. A algunos sectores de la derecha los dedos se le hicieron huéspedes ante la perspectiva de un líder aureolado de triunfador que los sacase de su postración. Habiendo derrotado al Gobierno, que reconoció ver con buenos ojos la operación del Bilbao, Conde se convirtió en un héroe para esos sectores.La oferta pública de adquisición de acciones (OPA) lanzada por el flanco de Bilbao llegó en momentos delicados para el Consejo de Administración del Banesto, cuando la presencia de Conde-Abelló aún no estaba digerida, pero sirvió para catalizar la política de alianzas frente al enemigo común. La salida de López de Letona, a quien se consideraba cómplice de la operación, dejó las puertas abiertas para que Conde accediera a la presidencia aglutinando a las familias contra la iniciativa de Sánchez Asiaín.

Pero el precio de la victoria ha sido muy alto para esas mismas familias, empezando por el harakiri de Pablo Garnica Mansi. Con el poder ejecutivo del Banesto en sus manos, Conde se ha decidido a renovar el consejo de administración del banco en profundidad. Renovación, primero, generacional, por más que los grandes apellidos -los Garnica, Argüelles o Figaredo- sigan presentes a través de sus retoños, o que continúen en el consejo los Gómez Acebo o los Herrera. Pero también política, al sustituir a figuras como el ex ministro franquista Federico Silva Muñoz o José María Saiz de Vicuña e incorporar a personas próximas al PSOE, como Juan Belloso, Antonio Torrero Mañas y Paulina Beato. Esta última, la segunda mujer -tras Marita Villalonga, en el Central- que accede al consejo de uno de los siete grandes.

El perfil político del nuevo consejo, completado con hombres de confianza de Conde, no tiene mucho que ver con el anterior, y marca la posibilidad de que la segunda entidad financiera del país se adentre por unas vías impensables hace apenas unas semanas. Conde intenta probablemente un acercamiento al poder socialista que no dejará de serle útil en el futuro. En primer lugar, porque la política económica seguida por el PSOE no tiene por qué ser contradictoria con los planes y expectativas de un empresario con deseos de acreditar su imagen de hombre de negocios dinámico y de corte liberal. Pero sobre todo porque, pese al fracaso del ensayo del Bilbao, procesos de concentración bancaria van a seguir produciéndose, y seguramente con apoyos gubernamentales. Y la debilidad institucional del Banesto no desaparece por el simple hecho de que haya podido evitar la OPA.

La apertura del mercado financiero a las entidades comunitarias a partir de 1992 es un reto que los grandes bancos españoles deben asumir en busca de una dimensión que les permita hacer frente a la competencia exterior. Algunas de las grandes familias bancarias no ven con buenos ojos este proceso, que sólo puede desembocar en un debilitamiento de sus privilegiadas posiciones. Pero la lógica de la situación empuja en esa dirección.

Conde se enfrenta ahora a la necesidad de acabar con la visión estrechamente familiar respecto a ese proceso de concentración. Los presidentes de los otros grandes bancos parecen inmersos también en una dinámica de este tipo, y todos los expertos coinciden en predecir nuevos movimientos en la misma dirección. Pero en toda esta historia, además de una paradoja, hay un interrogante: ¿la inclusión de los socialistas en el consejo del Banesto se debe a un pacto o a un gesto de buena voluntad del banco? Resulta que el Banesto, que acusaba al Bilbao de estar inmerso en una operación política dirigida por el Gobierno, sale de la crisis en medio de una alianza con personas relevantes del partido del Gobierno y con un consejo sumamente politizado ante la opinión. Ésta tiene derecho a saber las representaciones concretas que los nuevos consejeros poseen. Porque si las batallas bancarias han de seguir conviene conocer cuáles son de veras los auténticos contendientes.

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