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El locutor y el presidente del club blanco mantienen pleitos judiciales

Los ultras del Real Madrid exhiben pancartas contra el locutor José Antonio Abellán (COPE) por sus críticas a Ramón Calderón

HECHOS

En septiembre de 2007 los diarios MARCA y PÚBLICO reprodujeron las pancartas que miembros del público sentados en las gradas del Santiago Bernabeu.

Ramon_Calderon Ramón Calderón, presidente del Real Madrid, denunciaba que el periodista y locutor de radio D. José Antonio Abellán, mantenía una campaña contra él. Entre otras cosas, el Sr. Abellán le había acusado de irregularidades con el voto por correo en su elección como presidente del club, de irregularidades con el reparto de los abanos para los partidos y de irregularidades en la adquisición de dos pisos para sus hijos. Por lo que ambos mantenían varios pleitos judiciales.

30 - Septiembre - 2007

La grandeza de un grande

José Antonio Abellán

Lo sabía. Me lo había dicho muchas veces. Lo había leído en los libros de historia del fútbol. Pero nunca lo había comprobado en mis carnes. Nunca había sentido de cerca la grandeza del Real Madrid. Ahora sí. Porque la grandeza del Real Madrid. Ahora sí. Porque la grandeza de un club no se mide porque pase de los cien años (que también) ni por los títulos que ha conseguido (que también). La grandeza se mide por la forma de actuar de sus componentes. A la mujer del César no le basta con ser honrada, sino que tiene que comportarse como tal. Y yo he sabido de la grandeza del Real Madrid en la gala del 21 aniversario de Tiempo de Juego.

Agradecido. Y no parecía fácil. Porque de todos es conocida la batalla profesional que mantengo con don Ramón Calderón. Presidente del Real Madrid. A causa de esa batalla hubo quien creyó que las personas del Real Madrid que habían sido premiadas no iban a asistir a la gala. Yo había atacado a su presidente y ahora era el momento de pasar factura. Tiempo del ojo por ojo. Se decía que Casillas no iba a estar, ni Raúl, ni Schuster. Que iba a ser imposible reunir a la Quinta del Buitre. Que nadie iba a estar representado pal Real Madrid en el acto. Pero todos vinieron, con Pedja Mijatovic, su director general deportivo, a la cabeza, lo que destaco y agradezco por lo que conlleva. Y todos demostraron su grandeza, distinguiendo mi relación profesional con el presidente del Real Madrid, de mi relación profesional con el Real Madrid institución. Institución a la que respeto admiro y estimo.

Pancartas. El jueves pasado hubo en el Bernabeu varias pancartas contra mí (cuanto honor) en las que se mezclaban las churras con las merinas. Se aludía en ella a mis gustos personales y su influencia en mi profesionalidad. Flojo argumento. Torticero, incluso. Se notaban que los que las escribieron andan muy confundidos. Que han jugado con ellos. Con su madrilismo. Porque algo así no lo hacen los madridistas. Lo hacen los forofos. Simplemente, los forofos. Forofos vulgares. Gente menor que vende su alma por una entrada o un viaje con el equipo. Mercenarios del aplauso y del grito.

Si fuesen auténticos madridistas, imbuidos de su grandeza, se hubiesen interesado por saber si lo que digo sobre don Ramón Calderón es verdad o mentira; por conocer los documentos en los que baso las denuncias que hago de sus tropelías y no en sacar pancartas escritas al dictado de cualquiera de los correveidiles del presidente. Me gustaría que los que han colocado las pancartas vengan a El Tirachinas a ver los documentos que tengo y, después, si entienden que las denuncias están basadas en hechos y documentos reales, coloquen otra pancarta en el Bernabeu contra su presidente. Serían auténticos madridistas.

Guerra Televisiva.

Otra vez las dos Españas. Aunque ahora la lucha sea herziana entre Mediapro y Sogecable. Pero es la misma, la eterna. La de cerrado y sacristía, la devota de Frascuelo y de María. Sólo un matiz la diferencia de las dos Españas inmortales: esta vez, el fuego cruzado es entre amigos, como dice Felipe González. Y eso me tiene más perplejo porque indica que el problema no es económico sino político. ME recuerda la lucha del Duque de Lerma y el Conde-Duque de Olivares por ser el valido de Felipe IV. PRISA se muere, no la matan desde fuera – y no será porque no se han creado enemigos – . La matan desde dentro y lo hacen con cargas de profundidad lanzadas desde el salón.

José Antonio Abellán

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