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Cosby asegura ser víctima de una extorsión

Acusaciones contra el actor y humorista norteamericano Bill Cosby por haber drogado y abusado sexualmente de numerosas mujeres

HECHOS

  • En Julio de 2015 la revista THE NEW YORK MAGAZINE publicó en portada la imagen de todas las mujeres (35 en total) que aseguraban haber sido víctimas de abusos sexuales de Bill Cosby.

16 Diciembre 2014

EL DEPREDADOR

Pablo Scarpellini

SU LADO OSCURO RESULTÓ MÁS tenebroso de lo que ningún guionista de Hollywood hubiera logrado elucubrar. Lo suyo es un descenso paulatino a los infiernos, una pérdida irrevocable del prestigio acumulado durante toda una vida en pleno proceso de vejez, sin que haya, a simple vista, marcha atrás. Lo que comenzó como un tímido caño de rumores y de acusaciones aparentemente baldías se ha transformado en un río de aguas negras que amenazan con convertir los últimos años de Bill Cosby en un calvario, mientras un nutrido grupo de mujeres clama justicia, por una cadena perpetua.

Si los testimonios son ciertos y las partes acusadoras capaces de probarlo, el que fuera el perfecto padre televisivo y uno de los humoristas de más prestigio en Estados Unidos podría cumplir unos cuantos años de prisión, pero la mayoría de las mujeres que le acusan ahora de haberlas violado o haber abusado de ellas sexualmente han salido a la palestra varias décadas después de que sucedieran los hechos, lo que complica mucho el poder probar el delito por haber prescrito en la mayoría de los estados del país.

Aún así, la cascada de denuncias en contra del actor y director de 77 años ha sido incesante en los últimos días, casi una veintena de mujeres que han descrito a Cosby como un «violador en serie», un «monstruo» y un «depredador sin escrúpulos», entre otros epítetos, interponiendo demandas con la esperanza de que se haga justicia.

El martes fue el turno de Judy Duth, que, de acuerdo a los documentos presentados en un juzgado de Los Ángeles, tenía 15 años cuando Cosby usó su tradicional sistema de drogas o altas cantidades de alcohol para después abusar de ella en el dormitorio. En este caso la cama era una de las muchas que contemplan la mansión Playboy de su amigo Hugh Hefner, el fundador del imperio de las conejitas.

Dice que Cosby «le puso su mano en sus pantalones». Después, le tomó la mano en la suya y le comenzó a masturbar «sin su consentimiento», un «incidente traumático, a tan tierna edad, que ha causado daños psicológicos y angustia mental, significando problemas a lo largo de su vida», de acuerdo a los argumentos posteriores expuestos por su abogado.

Este miércoles, otras tres mujeres narraron los asaltos del actor. «Cosby me llevó a su habitación, comenzó a pellizcarme mi pezón izquierdo y a acariciarme la pierna. Me desvanecí», dijo una de las presuntas víctimas identificada como Chelan en una dramática rueda de prensa en Los Ángeles.

Tenía tan sólo 17 años, trabajando como recepcionista en el hotel Hilton de Las Vegas, con la sana intención de convertirse en modelo. Cosby, como al parecer hizo con otras, usó su fama para embaucarlas con la promesa de un trabajo o un enchufe en la industria del entretenimiento. Resultó ser una vil mentira.

«Me desperté 13 o 16 horas más tarde cuando Cosby daba palmas diciendo: ‘Papá dice: despiértate’. Me dio 1.500 dólares», antes de ser despedida del hotel.

Junto a ella estaba Beth Ferrier, que no se libró de ser drogada por el actor antes de ser violada. «Me desperté sola en mi coche totalmente desaliñada, con el sujetador desabrochado». Dice que durante años no dijo nada por temor a que creyeran que estaba loca por el hecho de enfrentarse a un hombre de la fama de Cosby, además de tener en su contra el haber mantenido una relación con el actor durante varios meses.

La tercera sentada a la mesa, Helen Hayes, explicó que Cosby le tocó los pechos en un restaurante en 1973.

Antes, habló en el portal TMZ la actriz Louisa Moritz. «De repente se me acercó y se sacó el pene, que estaba ante mi cara, y lo presionó contra ella. Cogió sus manos y las puso en la parte posterior de mi cabeza y me metió el pene en la boca diciendo: ‘Prueba esto. Te vendrá bien en muchos sentidos’». Aquello sucedió en el camerino antes de participar en el Tonight Show de Johnny Carson en 1971.

«De hecho, es un violador en serie», señaló Joan Tarshis en una entrevista con la CNN, una joven aspirante a guionista de 19 años cuando conoció a Cosby. Dice que le ofreció trabajar con él en su bungalow y que la oferta le pareció tentadora. Después de beberse lo que el actor y comediante le había preparado, se despertó «atontada» en un sofá mientras Cosby le bajaba las bragas. «Yo le dije: ‘¿Qué está pasando?’ y él contestó: ‘¿Tú que crees?’. Me obligó a hacerle una felación, que fue horrible». Y cuando terminó «actuó como si nada hubiera pasado».

ACOSO LABORAL

Therese Serignese, ahora una enfermera, fue invitada por el actor a ver el show que tenía entonces en Las Vegas y acabó drogada. «El siguiente recuerdo que tengo es que estaba en un baño, doblada hacia delante y él estaba detrás de mí teniendo sexo conmigo. Yo estaba sencillamente allí pensando: estoy drogada. Mi mente sólo pensaba en que se acabaría pronto y podría salir de allí».

Linda Joy Traitz, una antigua camarera en el Café Figaro propiedad de Cosby, escribió en Facebook el pasado 17 de noviembre que también intentó drogarla. «Condujo hasta la playa y abrió un maletín lleno de drogas variadas, mientras me insistía en que las tomase para relajarme, algo que rechacé. Empezó a ponerse sexualmente agresivo y no aceptaba un no por respuesta. Me volví loca y le exigí que me llevase a casa».

Janice Dickinson, la supermodelo, no tuvo tanta suerte. Cosby la drogó y la violó en 1982. «Antes de que me despertase por la mañana, lo último que recuerdo era a Bill Cosby en una bata, dejándola caer y montándose encima mío. Recuerdo mucho dolor. La mañana siguiente recuerdo despertarme sin el pijama y con semen entre mis piernas».

El 21 de noviembre Kristina Ruehli dijo que Cosby la trató de emborrachar y la obligó a hacerle una felación en 1965. También la actriz Renita Chaney Hill asegura que el actor la drogó y la violó varias veces cuando era una adolescente; y la modelo Angela Leslie ha denunciado que el humorista la invitó a su habitación de hotel de Las Vegas en 1992, se desnudó y la obligó a que lo masturbase.

La primera en dar un paso al frente fue Andrea Constand, directora de operaciones del equipo de baloncesto de la Universidad de Temple, donde conoció a Cosby. Hace más de una década, en enero de 2004, explicó que le dio píldoras para calmar la ansiedad, «le tocó los pechos y la zona vaginal, frotó su pene contra su mano y la penetró». Finalmente, llegaron a un acuerdo antes del juicio. Y eso que los abogados de Constand habían reclutado a otras 13 mujeres víctimas de Cosby, para que testificasen contra él. Entre ellas estaba la actriz Barbara Bowman, quien declaró al Daily Mail, que deseaba meter en la cárcel a Cosby. «Fui drogada y violada por ese hombre. Es un monstruo. Vino a por mí, como un monstruo».

Pese a toda esa larga secuencia de denuncias con múltiples puntos en común, los abogados de Cosby han dicho que no son más que exageraciones. «Hemos llegado a un punto absurdo. Las historias están siendo más y más ridículas». No lo son tanto las cancelaciones de programas especiales sobre su figura ni el rechazo por parte de las organizaciones con las que ha tenido que ver durante gran parte de su vida, incluyendo la Universidad de Temple. Así pues Cosby ha pasado al contrataque: ha presentado una demanda contra la primera mujer que le ha demandado desde que estalló el escándalo. El actor asegura que la mujer intentó extorsionarle (pidiéndole hasta 200.000 euros) antes de demandarle. Insiste en que la denuncia carece de fundamento y pide que se desestime el caso y que la mujer sea multada. Va a ser difícil para él limpiar una reputación tirada por el barro.

28 Julio 2015

TODAS LAS VÍCTIMAS DE BILL COSBY

Pablo Scarpellini

La lluvia de relatos desperdigados en el tiempo se ha unido, por fin, en un solo punto común. Al editor de la revista The New York Magazine se le ocurrió en diciembre proponerle a todas las víctimas de Bill Cosby que posaran y contaran su historia en un mismo reportaje, y el resultado ha sido atronador. Para empezar, acceder al portal de la revista resulta cuando menos complicado, después de que la avalancha de visitas colapsara la página durante horas.

Pero más allá de la repercusión mediática, ha trascendido el impresionante efecto de la causa colectiva, de la disparidad de los retratos en blanco y negro de 35 mujeres con inmensos contrastes en su aspecto físico y su procedencia, pero con una misma historia en común, su relación con un comediante siempre afable de cara al público que llevaba una vida paralela como violador en serie, sedando a sus víctimas para después abusar de ellas.

Es el recuento definitivo de una historia que fue viendo poco a poco la luz el año pasado y que animó a docenas de mujeres a denunciar al hombre con una Medalla al Mérito al Trabajo otorgada por la Casa Blanca; al afroamericano de origen humilde que logró convertirse en una estrella de la televisión. Al ídolo. Pero esa idolatría se ha derrumbado como un castillo de naipes al calor de los testimonios, muchos de ellos recogidos de nuevo por una revista más acostumbrada a recomendar las mejores hamburgueserías de Nueva York en portada que a publicar artículos sociales de fondo y de gran impacto.

Una de las víctimas, P.J Masten, asegura en la revista que una de sus amigas le advirtió que no se sumara al reportaje. «¿Sabes que es el mejor amigo de Hugh Hefner, verdad? Nadie te va a creer. Te sugiero que cierres la boca». Sin embargo, eran demasiadas como para obviar la cuestión y seguir teniendo miedo. Con el paso de los meses, mujeres como Beverly Johnson o Andrea Constand fueron contando lo sucedido, la forma en que Cosby las convencía de quedar con él bajo un falso pretexto para después sedarlas con Quaalude, un fármaco que él mismo reconoció haber comprado para su objetivo.

Esa declaración, recogida en un testimonio durante un juicio en 2005, reabrió con fuerza el caso, después de que Cosby se hubiera amparado en la negación constante y en el silencio de sus representantes. Sin embargo, la abogada Gloria Allred, que cita la historia del New York Magazine, asegura que hay esperanzas para la docena de mujeres que ella representa. Confía en poder acusar formalmente a Cosby de sus delitos de violación y abusos sexuales pese a que muchos sucedieron hace ya décadas.

A sus 78 años recién cumplidos, Cosby es el centro de un caso criminal masivo y podría dar con sus huesos en prisión en breve, con un argumento sencillo pero irrefutable. «Si le das a una mujer –o a un hombre, para el caso– medicamentos sin que lo sepan, y después tienes sexo con esa persona sin su consentimiento, eso es violación».

En total ya son 46 mujeres las que han acusado formalmente a Cosby de acoso sexual, y de las 35 que accedieron a ser fotografiadas y a contar su historia, hay un poco de todo, féminas desde los 20 años de edad hasta los 80, incluyendo a modelos como Janice Dickinson o a camareras y chicas Playboy. Las hay incluso que sostienen que conocen a otras mujeres que pasaron por lo mismo pero que han optado por permanecer en silencio, temerosas de la repercusión y el estigma social que puede causar una declaración semejante.

Otras, como Chelan Lasha, representan un tanto el espíritu del resto del grupo. «He dejado de tener miedo. Ahora me siento más poderosa que él».

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