6 mayo 1990

Era presidente desde 1967

Ángel María Villar acaba con la etapa de José Plaza al frente del Comité de Árbitros

Hechos

El 6 de mayo de 1990 José Plaza Pedraz anunció su dimisión como presidente del Comité de Árbitros de España.

16 Enero 1990

Árbitros

EL PAÍS (Director: Joaquín Estefanía)

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LA SUCESIóN de conflictos en el fútbol español revela su incapacidad para conducirse con sensatez, sus tendencias tabernarias y la supremacía de los personajes laterales -directivos, entrenadores-que-van-con-la-verdad-por-delante, comentaristas superlativos- sobre los únicos héroes genuinos del espectáculo, los futbolistas. La jerarquía de valores en nuestro deporte más popular se establece ahora por vía histérica. El estrepitoso embrollo arbitral ofrece todos los síntomas del desorden esquizoide que afecta al fútbol.La naturaleza de este juego reserva al árbitro un papel decisivo y a la vez discreto. Su carácter esencial está determinado por el papel de juez que le atribuye el reglamento. El juez, símbolo de la civilidad de las sociedades humanas, es aquella instancia que permite, mediante una decisión única e inapelable, zanjar pacíficamente las disputas potenciales, evitando así que se desate el mecanismo recurrente de la venganza privada. En el caso del fútbol, su tarea consiste en aplicar unas pocas reglas sencillas e interpretar algunas acciones que se producen en la cancha. Sin su presencia, el juego no existiría o quedaría sumido en un estado caótico. Humano como es, el árbitro puede equivocarse. Sin embargo, conviene no debilitar su posición, aunque sólo sea por un sentimiento egoísta de defensa del espectáculo futbolístico.

Los británicos consideran desde siempre que la fijación obsesiva sobre las decisiones de los árbitros genera efectos indeseables: se le toma como excusa para las derrotas, las sospechas y las agresiones y, desafiando el orden natural de valores, se le entroniza como protagonista principal del juego. En el país que inventó el fútbol, a los alevines se les instruye en la máxima que predica que «el árbitro siempre tiene razón, aunque se equivoque». Esta educación futbolística ha convertido a los colegiados británicos en un elemento discreto, y esencial siempre, del espectáculo. En la Prensa, su nombre apenas merece una referencia de cortesía bajo la ficha del partido. Este carácter social secundario no rebaja, sin embargo, su grado de autoridad. Ello hace posible la paradoja de que incluso cuando la pasión en los graderíos es máxima, el juego se rige en la cancha por el respeto al delicado trabajo del árbitro.

El fútbol español reserva a sus jueces un papel estruendoso. Quizá no puede esperarse otra cosa de una cultura futbolística que coloca prioritariamente a los presidentes, los entrenadores, los charlatanes de feria o cualquier otro prescindible personaje lateral del espectáculo por encima del futbolista, convertido ahora en un elemento de tercer orden. Las dos últimas semanas han reforzado esta idea peregrina del fútbol. Todos los aspectos más nobles del crucial partido Real Madrid-Atlético de Madrid, o el importante Barcelona-Sevilla, es decir, el juego y los jugadores, quedaron sepultados, reducidos a un estado miserable, por la inútil trascendencia de las declaraciones cuarteleras de cualquier tuercebotas, y por las desproporcionadas cotas de repercusión pública que alcanzan en estos días las decisiones arbitrales.

La responsabilidad de los medios de comunicación en esta confusión es notoria. La voluntad de permanecer al margen de la trifulca y el garito no basta ya para conseguirlo. Hay especialistas en crear ambiente -esa cosa que así llaman- a costa de lo que sea, y ¡ay de quien se resista! No faltan predicadores que, estando al plato y a las tajadas, dedican idéntico afán a exacerbar los ánimos antes y a pontificar después sobre los indeseables efectos de las pasiones desatadas. Los problemas arbitrales existen y deben atajarse con rapidez. No se puede permitir un, sistema que vive más del capricho que del rigor y se rige por el temor y la fidelidad interesada a un reducido núcleo de dirigentes. Pero tampoco es de recibo convertir a estos personajes en los reyes de la fiesta. Ocurre finalmente que los pecados de vanidad de los árbitros acaban por reflejarse en las canchas como método para alcanzar la trascendencia pública y la intervención descacharrante en un espectáculo que, en principio, sólo exige de ellos honradez, discreción y buena vista.

08 Mayo 1990

Plaza cesó ayer como presidente, pero medita presentarse de nuevo

Carlos Cantarero

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José Plaza Pedraz, presidente del Comité Nacional de Arbitros de fútbol, hizo valer ayer la carta de dimisión presentada hace unos meses al presidente de la Española, Ángel Villar, y cesó en su cargo. Sin embargo, según fuentes próximas a su persona consultadas por este periódico, podría dar la gran sorpresa y presentarse de nuevo a las elecciones. Ayer comenzó el proceso electoral que tendrá su culminación, como máximo dentro de 45 días. El candidato que cuenta con más posibilidades de salir elegido es el actual presidente de la Asociación Madrileña de Árbitros de Fútbol, Pedro Sánchez Sanz, hombre elegido «in pectore» por el presidente saliente para sustituirle. A partir de ahora, se formará una junta gestora, que será la encargada de dirigir el Comité Nacional, en el que ha cesado también todo el equipo dirigente de Plaza durante los últimos años. Otro de los que entrará a la lucha electoral es el colegiado vizcaíno Ildefonso Urizar Azpitarte, con pocas posibilidades de salir elegido, ya que sus últimas actuaciones en los conflictos arbitrales le ha creado una mala imagen dentro del colectivo. Los árbitros con derecho a voto, y por tanto los que van a elegir nuevo presidente, son los 60 del grupo especial, los 125 de segunda B, los 21 presidentes de los comités territoriales y un representante de los árbitros de tercera división por cada comité territorial. En total poco más de 220 personas. En caso de que finalmente Plaza se presentase, Sánchez Sanz saldría de la lucha electoral y todo quedaría en un interesante mano a mano entre Urizar Azpitarte y el propio Plaza.

16 Junio 1990

Plaza, hasta el 92, no podrá volver a dirigir a los árbitros españoles

Carlos G. Cantarero

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A José Plaza, la junta electoral del Comité Nacional de Arbitros,le ha dado el mayor varapalo de toda su andadura en el colectivo arbitral. El ex presidente del C.N.A., que tras presentar su dimisión el día seis de mayo decidió presentar su candidatura para las elecciones a la presidencia el pasado miércoles, ha visto cómo la junta electoral ha decidido rechazar su candidatura. En el plazo reglamentario para la presentación de candidaturas eran ochenta y tres los que habían presentado la documentación para poder acudir a las elecciones. De estos, ochenta han sido desestimados, muchos por defecto de forma, otros por no reunir los requisitos reglamentarios y uno por un concepto que reglamentariamente no está muy claramente especificado. Este uno, Plaza, ha visto desestimada su candidatura porque, según la propia junta electoral, «no es lógico que una persona que presenta su dimisión se vuelva a presentar a las elecciones 38 días después. Plaza no podrá volverse a presentar hasta que acabe el actual período olímpico». Los tres candidatos que sí han sido aceptados son, Albert Giménez, colegiado catalán del grupo especial, Cruz Ribagorda, ex colegiado de Tercera división del colegio madrileño, y Sánchez Sanz, actual presidente de la Asociación Madrileña de Árbitros. La junta electoral está formada por Fombona, presidente del colegio asturiano, Lorente del C.N.A., Iraola, presidente del colegio guipuzcoano y Zubizarreta, representante de la Federación Española y presidente de la Junta. La votación para el «caso Plaza» fue de dos votos (Fombona y Lorente) favorables a la presentación del ex presidente y dos votos (Iraola y Zubizarreta) contrarios. Al final el voto de calidad del presidente decidió en contra de Plaza. El anterior dirigente de los colegiados tiene de tiempo hasta el miércoles para presentar recurso ante la propia junta electoral que decidiría el viernes. Posteriormente, Plaza tendría la opción de seguir el procedimiento ordinario para seguir presentando recursos, pero difícilmente las votaciones serían aplazadas. Unas votaciones que, ahora, tienen como claro vencedor a Sánchez Sanz. Mientras tanto, Angel Villar, según informa desde Magnano Angel Cabeza, y antes de conocer la noticia ya se había planteado incluso la posibilidad de abrir un expediente al ex presidente «por irregularidades en su anterior gestión». El alto «staff» federativo ha estado permanentemente reunido en Udine para buscar soluciones al problema que había planteado Plaza. Incluso se buscaba que la asamblea general extraordinaria modificase los estatutos para que el presidente de los árbitros sea elegido por el presidente de la Federación. Otra posibilidad era aprobar una norma por la que quedase inhabilitado todo directivo que tenga intereses en empresas ‘de gestión deportiva, como es el caso de Plaza.