12 mayo 2026
El presidente del Real Madrid inician el estilo Clemente
Florenino Pérez comparece en rueda de prensa para arremeter contra los periodistas confabulados contra el Real Madrid y anunciar que se da de baja de ABC
Hechos
El 12 de mayo de 2026 el presidente del Real Madrid, D. Florentino Pérez, dio una rueda de prensa justo después que su club hubiera perdido la liga por segundo año consecutivo.
Lecturas
12 de mayo de 2026, a partir de las 18:00 horas, en la Sala de prensa de la Ciudad Real Madrid, Valdebebas D. Florentino Pérez Rodríguez, presidente del Real Madrid Club de Fútbol, dio una rueda de prensa.
Florentino Pérez Rodríguez cargó contra la prensa en general, acusándola de una “campaña organizada” y “confabulación” para “quedarse con el Real Madrid” y generar “una corriente de opinión” contra él y el club. Mencionó específicamente al diario ABC y a su línea editorial, anunciando: “Mi padre leía el ABC y me suscribió hace muchos años, pero ahora he tomado la decisión de que me voy a dar de baja del ABC por honrar a mi padre”.
Dirigió dardos a otros clubes: al FC Barcelona por el Caso Negreira y al Atlético de Madrid, señalando que “no soy de otros club que se quedaron con el club y ahora lo han vendido y se han enriquecido” (en alusión al fondo Apollo). Afirmó: “Me tendrán que echar a tiros” para sacarlo del club, insistiendo en el apoyo de los socios.
13 Mayo 2026
ABC y Florentino Pérez
Dicen que Florentino Pérez tiene mucho poder y pone y quita periodistas. Tiene algo de cierto y algo de leyenda, pero debo aclarar que en los casi seis años que llevo dirigiendo ABC no he pasado por ese trance. Nos conocimos en seguida, fue uno de los primeros en felicitarme, tomamos un café y me contó su gran proyecto para el nuevo Bernabéu, al poco me llamó para quejarse de una información con intención de que la cambiara, no le hice caso; hubo una segunda intentona de igual resultado fallido y nunca más me molestó; desapareció de mi móvil para siempre. Supongo que no hablaría bien de esta Casa por ahí, pero estaba en su derecho. Algunas veces nos deseamos buenas navidades, le tengo afecto y consideración como empresario y dirigente deportivo, pero no por eso debemos estar pendientes de si le gusta o le disgusta una crónica o un columnista. ABC apoya muchas instituciones esenciales, y el Real Madrid es una de ellas, pero ese apoyo no ha de ser indiscriminado ni ciego; que el club blanco marcha mal lo sabe todo el mundo, también ABC.
El problema de Florentino es que como tantos otros es incapaz de aceptar aquello que dijo Orwell: «En último término la libertad es decirle a la gente lo que no quiere oír». Este periódico padeció secuestros, multas y sanciones con una república y con una dictadura, y algunos de sus periodistas perdieron la vida por trabajar aquí. ABC ha sufrido atentados, ha estado amenazado por ETA. Y por circunscribirnos al presente inmediato, Pedro Sánchez nos ha bajado del avión presidencial, hemos recibido varios vetos ministeriales, incluyendo llamadas a anunciantes para que publicaran los anuncios de expropiaciones en otros periódicos, varios dirigentes socialistas (no sólo Óscar Puente) han hecho lo mismo que Florentino (señalarnos e intentar amedrentarnos), pasamos malas rachas con algunas grandes empresas cada vez que publicamos algo que no les conviene (está ocurriendo esta misma semana), el régimen cubano metió a nuestra corresponsal en un centro de torturas, soportamos las mentiras del patético Alvise Pérez, las trapacerías de algunos gurús de la comunicación y una ofensiva de Espinosa de los Monteros contra nuestras suscripciones, también la coacción de la portavoz de Exteriores de Puin para que publicáramos una falsa entrevista e infinidad de insidias de los Tezanos.
No es agradable, pero ninguna coacción contra ABC ha funcionado hasta ahora. Florentino Pérez tampoco lo conseguirá. ABC va a seguir haciendo su trabajo, con rigor, con veracidad, con autonomía y sin rebajarse ni acobardarse. Es el respeto que merecen nuestros lectores y 123 años de historia.
13 Mayo 2026
Y el presidente me acusó de antimadridista
Día histórico el martes 12 de mayo de 2026. Florentino Pérez convocó una rueda de prensa para acusar al periodismo y, en especial, y con saña, a ABC, al grupo Vocento, a Relevo y a quien escribe de ser antimadridistas, de publicar informaciones que no son ciertas y de querer adueñarse del club. Fue justo a partir de ese momento cuando me empezaron a llegar centenares de mensajes preguntándome por qué estaba haciendo eso el presidente del Madrid. Sinceramente, no lo sé. Y me daba mucha pena.
Florentino me conoce perfectamente. No de hoy, de hace muchos años. Y sabe perfectamente que si algo no soy es antimadridista. Y si se le ha olvidado, le invitado a que pregunte a todos los periodistas que él sí considera madridistas sobre si yo soy anti o no. Va a perder por goleada. Por eso no siento rabia, ni siquiera estoy molesto. Me da pena que el mejor presidente de la historia del Madrid, al que tengo en un altar y admiro, utilizara su primera rueda de prensa en once años para intentar vender que ABC y yo somos antimadridistas. Es esperpéntico.
Salió caliente a la sala de prensa de Valdebebas por ese «estoy muy cansado» que mis compañeros publicaron en el minuto a minuto previo a su aparición. Leyó en voz alta el firmante de ese minuto a minuto, mi compañero David Sánchez de Castro, y luego quiso también atacar dos informaciones que publicaba ayer ABC en refencia al Real Madrid. Una de ellas firmada por mí. «¿Dónde está Rubén Cañizares»?, preguntó el presidente mientras miraba su móvil. Levanté la mano y empezó un cara a cara.
Bueno, un cara a cara no. Un intento del presidente de manchar mi nombre y el de mi periódico con opiniones subjetivas, parciales e incorrectas que solo eran eso. Opiniones subjetivas, imparciales e incorrectas: «Es usted un antimadridista. ¿Trabajó sted en Relevo?», me pregunto, obsesionado con el medio digital deporivo de Vocento, tristemente desaparecido hace un año, y creado a juicio de Florentino para atacar al Madrid. «No, yo nunca he trabajado en Relevo. Yo soy periodista de ABC», le contesté. Se quedó parado unos segundos y cuando procesó la respuesta insistió en que Vocento había hecho un periódico digital antimadridista que le provocó pérdidas de 25 millones, buscándome las cosquillas continuamente. Después, volvió a decirme que era «antimadridista» y que por qué escribía informaciones en contra del mejor club de la historia como es el Real Madrid, la envidia del deporte mundial.
No tenía intención ninguna de entrar en el cuerpo a cuerpo con él. Creo que el show que estaba montando hablaba por sí solo y le dejaba muy señalado. Pero como no dejó de insistir en sus acusaciones llegó un momento en el que obligó a salvaguardar el nombre de mi periódico y el mío propio: «Yo no soy el CEO de ABC, ni de Vocento, ni de Relevo. Yo sólo soy un periodista que estoy muy orgulloso de mi trabajo, de mi periódico y de mi empresa», le espeté en un par de ocasiones, advirtiéndole que cuando saliera por la puerta por la que entró, se daría cuenta del gravísimo error que estaba cometiendo.
«Está en su derecho de darse de baja de ABC». le repetí también en varias ocasiones ante las continuas amenazas de que iba a dejar de ser suscriptor del periódico, algo que le daba mucha pena tras cuarenta años siéndolo, siguiendo el legado de su padre. Presidente Florentino Pérez, dese usted de baja de ABC, sólo faltaba. Aquí nadie le obliga a leernos, pero no intente faltarme al respeto porque nadie le ha faltado a usted nunca el respeto en mi periódico. Nadie. Por supuesto, tampoco yo. Y se lo voy a dejar bien claro. Aunque ya no quiera leer ABC, nunca cambiará mi opinión sobre lo que pienso de usted. Ha sido y será el mejor presidente del Madrid, incluso a pesar de cerrar estos dos últimos años en blanco. Incluso cuando ha intentado acusarme de cosas que no son verdad. Igual que hoy en el cara a cara, mi respeto lo tendrá siempre, pero jamás permitiré que manche mi nombre de forma gratuita. Suerte con las elecciones. SI es que hay.
13 Mayo 2026
Yo soy esa mujer de la que habla Florentino
Yo soy esa. Ha dicho Florentino Pérez en su primera rueda de prensa en no sé cuanto tiempo – perdón, no soy de la sección de deportes – que él no «sabe si sé algo de fútbol». Es decir, ha dejado la puerta abierta a que sí, a que yo sea una comentarista deportiva de referencia. Pero no, no lo soy. En mi carrera periodística he pasado por, diría, casi todas las secciones: de Economía, de Investigación, de Educación a Sanidad… casi todas excepto Deportes. Por eso, cuando mi teléfono empezó a echar fuego a media tarde y vi que eran mis amigos diciéndome algo de Florentino, con muchas exclamaciones, no entendí nada.
El primer wasap de aviso me lo mandó mi mejor amigo, también periodista. De otro medio. El segundo, otra antigua compañera, también de otro periódico. Nada, es el tema del día y se sorprenden de que haya escrito del Real Madrid, pensé. Tampoco eral a primera vez, pero la cosa está calentita… Al mediodía ya había visto con algo de sorpresa el anuncio de la rueda de prensa del presidente, porque, como periodista, una sabe cómo anda la cosa, pero como no soy de Deportes, no le he prestado más atención.
Es más, me ha alegrado un poco, porque como comunicadora que soy, defiendo siempre que se salga a dar la cara. Por eso, lo que no me esperaba jamás, como la periodista no deportiva que soy, es que en una rueda de prensa sobre el Real Madrid y su situación actual Florentino hablara – sin nombrarme – de mí. «Una mujer no sé si sabe algo de fútbol». Aquí está esa mujer que no sale de su asombro.
Por eso de estar en la actualidad y publicar cosas que otros no quieren, una se acostumbra a que los políticos le tiren pullas, a que los corruptos o supuestos corruptos te intenten desprestigiar y hasta busquen cómo llevarte a los tribunales… pero, ¿que todo un presidente del Real Madrid me dedique unas palabras por opinar? ¿A esta periodista mindundi que no escribe de deportes? Esto no me lo esperaba. Pero, sobre todo, no me esperaba esa referencia al fútbol porque no hablo de fútbol en mi columna. Hablo de lo que el Real Madrid, como institución histórica, representa para la sociedad. De sus colores. De la deportividad. Lo mismo daría que en el Bernabéu se jugara al baloncesto, al beisbol o a las canicas – nota mental: preguntar a mis compañeros de Deportes si las canicas son deporte-.
Porque soy madre y sé a qué juegan los niños, y quiénes son sus ídolos y cómo hay que cuidar los referentes. Porque soy, además, vecina del barrio del estadio. Sí, estimado presidente, todo eso soy yo. Una mujer, ay, mujer, que, ¿Qué más dará lo que sea de fútbol?, sí sabe del daño que hace fuera lo que pasa dentro del Bernabeu. Porque esto no va de fútbol. Y ahora soy yo la que duda si usted lo sabe o no lo sabe.
13 Mayo 2026
La desconcertante exhibición de Florentino Pérez
EN EL marco de una de las peores crisis deportivas de los últimos años en el Real Madrid, Florentino Pérez protagonizó ayer una inédita y desconcertante comparecencia en la que mostró su propia personalidad. Pese a su notable proyección social, el presidente del Real Madrid, que no ofrecía una rueda de prensa desde 2015, era hasta ahora un desconocido para el grueso de la opinión pública. Sin embargo, aprovechando el anuncio de unas nuevas elecciones, ayer no tuvo reparos en dejar asomar los rasgos de su carácter. En un tono desafiante, y tras verter una batería insólita de ataques a los medios de comunicación, Pérez afirmó que no dimite, reveló que piensa elevar a la UEFA su guerra contra el caso Negreira y denunció una campaña contra el club por parte de una amalgama de supuestos enemigos entre los que incluye no sólo a la prensa crítica con su gestión, sino a empresarios –como Enrique Riquelme– a los que se refirió con veladas alusiones.
El mandatario blanco, de 79 años, además de expresarse de forma inconexa y sin guardar la compostura, señaló de forma reiterada a varias cabeceras y periodistas como parte de una «confabulación de los malos». El tono ofensivo empleado ayer por Pérez no sólo contrasta con la entidad a la que representa, sino con su propia trayectoria a lo largo de más de dos décadas. Sin atisbo de autocrítica, su intervención puede considerarse el reflejo de su propia debilidad después de dos años sin títulos, con una situación económica confusa y un proyecto deportivo roto: sin entrenador definido para la próxima temporada y con un vestuario convulsionado tras la pelea entre Valverde y Tchouaméni. En este contexto, atrincherarse en una posición victimista no contribuye a abordar los graves problemas reales que arrastra el club.
Florentino Pérez, con un bagaje de siete Champions y siete Ligas durante sus mandatos, es el artífice de una de las etapas más gloriosas del Real Madrid. Esta posición exige un comportamiento institucional a la altura de su propia relevancia y del peso del club más laureado de la historia.
14 Mayo 2026
A la altura del Real Madrid
Ningún equipo de fútbol puede exhibir un palmarés comparable al del Real Madrid, con 15 Copas de Europa, nueve Mundiales de clubes, seis Supercopas europeas y 36 Ligas como estandarte. Ningún club puede presumir de potencia económica como el Real Madrid, cuyo presupuesto para esta temporada prevé 1.248 millones en ingresos, el mayor del mundo. Considerado oficialmente por la FIFA el mejor club del siglo XX, ha sido en el XXI cuando ha asentado su dominio. Siete de sus Champions se han sucedido desde 2002, todas con Florentino Pérez como presidente de la entidad, cargo que ocupa ininterrumpidamente desde julio de 2000, solo con un paréntesis de menos de tres años entre 2006 y 2009. Con esa historia detrás, de la que el propio presidente blanco se enorgullece, resulta todavía más incomprensible su extravagante rueda de prensa del martes, la primera con preguntas que ofrecía en 11 años.
El Madrid encadena dos temporadas de fracasos deportivos sin un título relevante en un equipo de su categoría, tras reforzarse con el mejor futbolista del mundo. Y acaba de ofrecer la imagen menos edificante de sus problemas con dos peleas de colegio entre Tchouameni y Valverde, penalizadas con la mayor multa en la historia madridista, un incidente grave al que tanto el presidente como el entrenador blanco, Álvaro Arbeloa, han restado trascendencia. En ese escenario, Pérez se volcó en su rueda de prensa, sin filtros, sin la menor autocrítica y sin respuesta a las preguntas que se le formulaban, en buscar chivos expiatorios entre los prensa, los árbitros, sectores de la afición y posibles rivales en las elecciones que quiere celebrar. Además de los ataques personales a algunos periodistas, lanzó comentarios teñidos de un sexismo que no está a la altura de un club que compite de forma destacada en la Liga femenina.El presidente blanco parece que quiere vincular su figura al nombre y la historia de un equipo legendario. Solo así se explica que dijese, en primera persona, “me han robado” títulos, como si fuesen suyos y no de su plantilla y el cuerpo técnico. Si tiene pruebas de cualquier ilegítima alteración de las competiciones puede dirigirse a la UEFA o al juzgado de guardia. Pero si asocia de tal forma el club a su persona también debe pensar en la imagen que dio al mundo, y no solo al madridismo. El Real Madrid es un club que siempre ha querido llevar a gala la ejemplaridad: la de sus dirigentes y la de sus jugadores. “Nuestra obligación colectiva es cuidarlo, a la vez que mantenemos nuestros valores”, enfatizó Pérez en la Asamblea General de noviembre pasado. Debería actuar en consecuencia, separando al ciudadano Florentino Pérez, cuyas opiniones tienen igual respetabilidad y pueden ser criticadas como las de cualquier otra persona, de la representación de una institución que para millones de personas es mucho más que un club de fútbol.
13 Mayo 2026
Este es Florentino
Ayer escribí un artículo para ABC en el que, entre otras cosas, decía que Florentino tenía que hablar de una vez. Lo envié a las 12.27. Se publicó una hora y media después en la web. A las 16.00 el club anunció que el presidente comparecería en una rueda de prensa a las 18:00 en Valdebebas. El acontecimiento no se producía desde diciembre de 2015. Es decir, más de diez años después, Florentino se ponía ante los periodistas. Su mensaje de arranque estaba claro: no iba a dimitir, convocaría elecciones y se daría de baja de ABC porque según él, hay muchas informaciones en este periódico contra el Madrid. La última, una de David Sánchez de Castro en la que se aseguraba que le había dicho a miembros de su Junta que se sentía «cansado». Es increíble, que con todo lo que se ha dicho del Madrid en las últimas semanas, lo que más le haya dolido es leer que él está cansado. Hasta ahí podíamos llegar.
No es sencillo hablar de la comparecencia de Florentino. Hay tantos matices, tantas derivadas, tantos titulares, que es un material inabarcable. Si empiezo por lo que me toca, por su petición de que yo trate mejor y cuide al Real Madrid, por supuesto que la tendré en cuenta. Siempre escucho con atención las críticas de mis oyentes. Más sí, como ésta, son educadas y clamadas. Otra cosa es que Florentino, cabreado, hubiera llamado a algún jefe para pedir mi cabeza. Eso ni ha pasado ni volverá a pasar.
El Florentino de esta rueda de prensa es lo más cercano al Florentino de verdad. Detrás de esa imagen de hombre prudente y calmado, detrás de ese traje azul, habita el más batallador de los presidentes. Esos de los que no quedan. Un presidente de sangre caliente que no tiene reglas para luchar en defensa de su club y de sus socios, y de sí mismo. Por este orden, la culpa de lo que ha pasado en Madrid la tienen: periodistas, reventas, ultras y Sánchez Galán, presidente de Iberdrola y archienemigo. Entre todos queremos hacernos con el Madrid. Es increíble cómo una cabeza tan privilegiada, tan capaz, tan envidiable para los negocios, puede llevar a maquinar algo tan absurdo. Es lamentable que ninguno del os que le rodean le hagan reconsiderar estas disparatadas ensoñaciones. Pero aún, que se las alimenten con wasaps en los que se adjuntan artículos y clips de programas de radio. Todo veneno es poco.
La mejor noticia es que Florentino está bien de salud. La peor, que faltan 10 años para su próxima rueda de prensa.. Yo no me la perderé. Nadie se la perderá.