31 marzo 1994
'El Chou' había logrado derrotar a 'Un, Dos, Tres' (TVE), pero el canal de Asensio carecía de presupuesto suficiente para mantener el espacio
ANTENA 3 TV suprime el exitoso programa ‘El Chou’ de Alfonso Arús al no poder seguir manteniendo sus costes
Hechos
En marzo de 1994 la dirección de ANTENA 3 TV encabezada por D. Antonio Asensio, decidió suprimir el programa ‘El Chou’ de D. Alfonso Arús – cuyo contrato se prolongaba a julio – por la negativa de su director a bajar los elevados costes que tenía el programa.
Lecturas
El 7 de enero de 1994 Alfonso Arús Leita vuelve esta noche a Antena 3 Televisión con El Chou, la sucesión de aquel Al ataque! que durante la temporada anterior había convertido sus caretas de látex, sus cromas deliberadamente rudimentarios y sus personajes imposibles en uno de los éxitos más inesperados de la cadena. Pero si el equipo es básicamente el mismo, la ambición es muy diferente. Al ataque! había presumido de televisión barata; El Chou pretende demostrar qué puede hacer el universo de Arús cuando Antena 3 le proporciona dinero para construir un gran espectáculo de horario estelar. Y el resultado será justamente uno de los programas más caros de la cadena.
El espectador ha podido contemplar ya un anticipo durante la madrugada del 1 de enero, después de las campanadas, con El Chou: la gran noche del humor. Pero la emisión regular comienza este viernes 7 de enero a las 21.30 horas, con un compromiso inicial de 26 programas de aproximadamente noventa minutos. Antena 3 lo coloca además en una de las batallas más difíciles de la semana: enfrente tendrá al histórico Un, dos, tres… responda otra vez de TVE.
La apuesta resulta coherente con la Antena 3 construida desde 1992 por Antonio Asensio Pizarro. El editor había llegado a la presidencia respaldado por un nuevo bloque accionarial en el que Banesto, presidido por Mario Antonio Conde Conde, desempeñaba un papel importante, y había iniciado una costosa política de fichajes y producción para convertir la cadena en alternativa a TVE y Telecinco. Alfonso Arús había sido uno de los aciertos de aquella operación.
Pero El Chou empieza precisamente cuando aquel escenario económico acaba de sufrir un terremoto: el 28 de diciembre de 1993 el Banco de España ha intervenido Banesto. No puede atribuirse directamente a esa intervención la posterior cancelación del programa, pero Antena 3 comenzará 1994 aplicando una política de reducción de gastos que terminará afectando directamente a la nueva criatura de Arús.
DE AL ATAQUE! A EL CHOU
La diferencia entre ambos programas se comprende mirando sus presupuestos.
Al ataque! había convertido la precariedad en una estética. Caretas grotescas, decorados realizados con cromas, pelucas, disfraces baratos y una compañía de imitadores permitían parodiar cada semana a Julio Iglesias, Papuchi, Jesús Gil, Ramón Mendoza, Felipe González o cualquier otro personaje de actualidad. La propia Antena 3 recordará años después aquel espacio como un programa de «escaso presupuesto» que, pese a ello, llegó a convertirse en el segundo espacio más visto de la cadena, sólo por detrás de Farmacia de guardia.
El Chou conserva ese humor, pero lo introduce dentro de una estructura mucho mayor.
Ya no estamos únicamente ante una sucesión de sketches y parodias. Arús pretende realizar un gran programa familiar de entretenimiento para el viernes por la noche, combinando humor, concursos, personajes, vídeos, actuaciones musicales y material cómico procedente de televisiones de todo el mundo.
La fórmula se acerca así más al gran espectáculo de variedades que al programa satírico de la temporada anterior.
LOS PERSONAJES SOBREVIVEN
Arús no desmonta, sin embargo, aquello que había funcionado. El Chou mantiene el equipo básico de Al ataque! y recupera varios de sus personajes.
Continúan alrededor del presentador intérpretes y colaboradores procedentes de su factoría humorística, entre ellos Andreu Buenafuente Moreno, Oriol Grau Elías, Sergi Mas Balaguer, Fermí Fernández Martínez, Javier Cárdenas Pérez y Jorge Salvador Hernández, además del propio Arús.
El principio continúa siendo el mismo: la actualidad proporciona personajes que pueden ser deformados hasta convertirlos en caricaturas. Sobrevive, por tanto, parte del universo creado en Al ataque!: políticos, futbolistas, cantantes, personajes de televisión y criaturas inventadas pueden reaparecer ahora dentro de un programa mucho más espectacular.
Pero las imitaciones han dejado de constituir por sí solas toda la estructura. Los personajes son ahora una sección dentro de un espectáculo, y no el espectáculo entero.
Ésa es la diferencia fundamental entre Al ataque! y El Chou.
DOS CONCURSOS
Una de las grandes novedades es la incorporación del concurso.
El programa incluye dos modalidades. En una de ellas se plantean a personajes famosos preguntas divertidas y deliberadamente alejadas de aquello por lo que son conocidos profesionalmente. En la otra, El Chou solicita a los espectadores que envíen vídeos domésticos humorísticos, recuperando de alguna manera un terreno que Arús conoce perfectamente desde su etapa en Vídeos de Primera de TVE.
Pero Arús pretende ir más allá de la típica recopilación de caídas y accidentes domésticos. Busca grabaciones suficientemente insólitas como para convertirse por sí mismas en pequeñas piezas cómicas.
También los premios pretenden ser extravagantes. Antena 3 anuncia incluso recompensas como una cena con estrellas internacionales del calibre de Kim Basinger o Arnold Schwarzenegger, gestionadas a través de la multinacional electrónica patrocinadora de los concursos.
HUACHAPÁ COMBO
El salto hacia el gran show se aprecia también musicalmente.
El Chou dispone de una orquesta permanente, Huachapá Combo, que proporciona acompañamiento musical y refuerza el carácter de espectáculo de plató.
La música, los concursos, los invitados y los personajes convierten el programa en algo bastante distinto del sencillo decorado desde el que Arús presentaba los sketches de Al ataque!.
Y todavía falta el elemento más caro.
«LOS MARTES Y TRECE DE CADA PAÍS»
Arús ha decidido que El Chou no dependa únicamente del humor que pueda producir su propio equipo. Su intención es mostrar al espectador español lo mejor de la comedia televisiva internacional.
Para ello, la productora Backstage adquiere derechos de emisión de fragmentos humorísticos procedentes de cadenas de distintos países. La idea de Arús consiste, según explicó entonces, en encontrar algo parecido a los grandes humoristas de cada televisión nacional y reunirlos dentro de un mismo programa.
La propuesta es atractiva, pero contiene la semilla del problema económico que acabará destruyendo El Chou.
Comprar derechos internacionales significa pagar los precios exigidos en cada mercado. A diferencia de una careta de látex, un croma o una peluca de Al ataque!, los mejores minutos de programas extranjeros tienen propietarios y tarifas.
Y El Chou compra mucho material.
28 MILLONES CADA SEMANA
El resultado es un presupuesto cercano a 28 millones de pesetas por programa, según las cifras manejadas por el propio equipo.
La comparación con Al ataque! resulta paradójica. Arús había conseguido uno de los mayores éxitos de Antena 3 haciendo deliberadamente una televisión de apariencia barata; su recompensa había sido recibir los medios para fabricar un programa mucho más ambicioso. Ahora esa misma abundancia presupuestaria amenaza su continuidad.
El gasto tiene una explicación. El Chou dura alrededor de noventa minutos, se emite en prime time, dispone de concursos, orquesta, espectáculo de plató, equipo de actores y, sobre todo, una importante partida destinada a comprar derechos de humor internacional.
Arús considera que el precio está justificado por la audiencia.
Y los resultados parecen darle argumentos.
GANAR AL UN, DOS, TRES Y SER CANCELADO
El Chou ronda los cuatro millones de espectadores y consigue algo especialmente llamativo: según Arús, durante sus diez últimas semanas supera en nueve ocasiones a Un, dos, tres.
El problema de El Chou, por tanto, no es esencialmente de audiencia.
Es de dinero.
A comienzos de 1994 Antena 3 inicia una política económica de ajustes. El contexto de la cadena ya no es exactamente el de aquella ofensiva expansiva iniciada por Asensio en 1992. Uno de los grandes socios financieros de aquel proyecto, Banesto, acaba de ser intervenido por el Banco de España y la televisión empieza a revisar sus costes.
A principios de marzo la dirección comunica a Arús una propuesta difícilmente compatible con el programa que había diseñado: reducir aproximadamente a la mitad los cerca de 28 millones de pesetas que cuesta cada entrega.
Arús se niega.
Su argumento resulta sencillo: Antena 3 conocía perfectamente el precio del proyecto cuando lo aceptó. El programa funciona, gana frecuentemente a su competidor de TVE y el coste de los derechos internacionales no puede reducirse arbitrariamente porque depende de los precios fijados por sus propietarios.
La cadena opta entonces por cancelar.
MARZO DE 1994: SENTENCIA DE MUERTE
El 8 de marzo de 1994 se hace pública la decisión. Antena 3 y Arús acuerdan no prolongar el espacio cuando alcance su decimotercera entrega. El presentador evita el enfrentamiento contractual pese a que inicialmente había firmado por 26 programas.
La noticia resulta especialmente sorprendente porque se cancela un programa que funciona en audiencia.
Arús lo resume sin demasiado dramatismo: cuando presentó el proyecto en julio de 1993 preguntó a Antena 3 si estaba dispuesta a asumir aquella apuesta internacional y la cadena respondió afirmativamente; si entretanto la situación económica había cambiado, sostenía, nadie tenía necesariamente la culpa.
No habrá, por tanto, una reconversión barata de El Chou.
Habrá cierre.
8 DE ABRIL DE 1994: FIN DE EL CHOU
El programa continúa unas semanas más para completar la primera tanda. El 8 de abril, después de trece emisiones regulares, El Chou desaparece definitivamente de Antena 3. La cadena confirma que la razón es económica: considera excesivo un presupuesto próximo a 28 millones por entrega.
El balance resulta extraño.
Al ataque! había demostrado que Alfonso Arús podía conseguir una audiencia enorme con una televisión deliberadamente barata. Antena 3 respondió permitiéndole construir algo mucho más ambicioso. El Chou incorporó concursos, música, un gran plató y humor internacional; conservó a la compañía de actores del programa anterior; rondó los cuatro millones de espectadores y consiguió derrotar repetidamente a uno de los grandes formatos de TVE.
Y precisamente por eso terminó desapareciendo.
No fracasó porque el público dejara de verlo. Fracasó porque Antena 3 decidió que ya no podía permitirse pagar lo que costaba que el público lo viera.
La paradoja resume también el cambio experimentado por la cadena en apenas dos años. En 1992, la Antena 3 de Antonio Asensio, respaldada por un nuevo accionariado en el que Banesto desempeñaba un papel fundamental, había irrumpido gastando dinero para contratar estrellas y conquistar audiencia. En los primeros meses de 1994, con Banesto intervenido y la cadena aplicando una política de ajustes, empieza otra fase: ya no basta con que un programa sea un éxito; también tiene que salir rentable.
Y uno de los primeros en descubrirlo será Alfonso Arús.