6 enero 1963
El presidente ghanes Kuame Nkrumah ve como desaparece uno de sus principales enemigos
Asesinado el presidente de Togo, Silvanus Olympio, en medio de la tensión del país con su vecino Ghana
Hechos
El 14.01.1963 fue asesinado el presidente de Togo, Silvanus Olympio.
El Análisis
La madrugada del 13 de enero de 1963, las balas segaron la vida de Sylvanus Olympio, presidente de Togo y una de las figuras más prominentes de la África independiente. Hombre de formación cosmopolita —educado en Londres y antiguo alto directivo de la Unilever—, Olympio encarnaba la imagen de un líder pragmático, más preocupado por la administración y la economía que por el culto personal. Sin embargo, su estilo de gobierno se enmarcaba en un régimen de partido único, con el Comité de la Unidad Togolesa como fuerza dominante, lo que, aunque común en la África recién descolonizada, limitaba el pluralismo político que él mismo decía defender.
Su muerte no fue un accidente de la historia, sino el resultado de tensiones acumuladas desde la independencia en 1960. Olympio había apostado por reducir la influencia francesa y limitar el tamaño del ejército togolés, lo que le ganó la enemistad de oficiales desempleados tras la disolución de las Fuerzas Armadas coloniales. Entre ellos estaba el sargento Gnassingbé Eyadéma, figura clave en el golpe que lo derrocó y que, según múltiples testimonios, participó directamente en su asesinato frente a la embajada de Estados Unidos, donde Olympio buscaba refugio. La sombra de Francia también planea sobre el crimen: su política de distanciamiento económico y político con la antigua metrópoli irritó a París, que veía peligrar su influencia en la región.
Las consecuencias para Togo fueron inmediatas y profundas. El golpe abrió la puerta a una inestabilidad crónica: en menos de cuatro años, Eyadéma consolidaría su propio régimen autoritario, que duraría hasta su muerte en 2005. La desaparición de Olympio marcó el final de una ilusión: la de que las jóvenes repúblicas africanas podían forjar democracias estables en un entorno poscolonial plagado de presiones externas e internas. En Togo, como en tantos otros países del continente, la promesa de independencia quedó pronto sustituida por la realidad de gobiernos militares y largas décadas sin alternancia.
J. F. Lamata