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ETA sigue sembrando de cadáveres los suelos de toda España

Asesinados en Logroño los Guardias Civiles Lucio Revilla y José Rodríguez de la Lama por el comando de ETA de Mercedes Galdós

HECHOS

El 11 de noviembre de 1978 fueron asesinados los Guardias Civiles D. Lucio Revilla Alonso y D. José Rodríguez de la Lama.

LAS VÍCTIMAS:

 El guardia civil Leucio Revilla Alonso, natural de Benavente (Zamora), estaba soltero y tenía 25 años cuando murió en un atentado de ETA. La mañana del 11 de noviembre de 1978, una patrulla de la Segunda Comandancia Móvil de la Guardia Civil, con base en Logroño, viajaba en dos Land Rover tras haber prestado servicio en la carretera que une Beasain con Zumarraga. En el término de Ezkio, miembros del comando Urola de ETA habían colocado una bomba escondida en un terraplén, que se activaba a distancia. Al pasar el segundo vehículos, los terroristas hicieron estallar el artefacto, que alcanzó a tres agentes. Dos de ellos, el cabo José Rodríguez de Lama y el guardia civil Leucio Revilla Alonso, salieron expulsados del coche y murieron. El guardia civil Francisco Córdoba Ramos resultó gravemente herido. La intención de los terroristas era alcanzar a los dos automóviles, pero justamente antes el primer Land Rover adelantó a un camión, por lo que se había distanciado del segundo.

 El cabo primero José Rodríguez de Lama, de 31 años, natural de León, estaba casado con María del Carmen Villar, con quien tenía dos hijos. Su esposa, que se encontraba en León en el momento del atentado, estaba embarazada de más de ocho meses de su tercer hijo. José estaba adscrito a una compañía de la Guardia Civil de Logroño, al igual que su compañero asesinado, el guardia civil Leucio Revilla Alonso. En el documental Trece entre mil, dirigido por Iñaki Arteta, la viuda de José Rodríguez recuerda así aquellos años: “El primer destino fue Santoña, ahí estuvimos un año. Él, la verdad, era muy inquieto. Hizo el curso de automovilismo, se hizo conductor y nos destinaron al lado de Ferrol. Y aquí, ya esperando el nuevo destino como cabo, fue cuando le mandaron para el parque móvil de Logroño. El parque móvil estaba formado por la Guardia Civil que salía destinada al País Vasco, donde iban siempre concentrados. Y, de hecho, en una de esas concentraciones fue donde le mataron”. Carmen Villar escuchaba la radio junto a su padre cuando se enteró de que había tenido lugar un atentado en el que habían muerto dos guardias civiles. Estaba nerviosa porque no habían dado los nombres de los fallecidos. Entonces, decidió llamar por teléfono a un amigo de su marido, quien le dijo que no se preocupara, que José estaba bien. Para Carmen fue indignante enterarse por la radio de que su marido era uno de los asesinados. “Nadie, nadie me comunicó que mi marido había muerto en ese atentado”, dijo. Durante el funeral, pidió expresamente que no se pusiera ninguna medalla sobre el féretro: “Recuerdo perfectamente que siempre me decía que, si alguna vez le ocurriera algo de eso

LOS ASESINOS:

María Mercedes Galdós Arsuaga fue condenada a 27 años de reclusión mayor por cada uno de los asesinatos consumados y a cuatro penas de 17 años de prisión menor por los frustrados. Félix Ramón Gil Ostoaga fue condenado a una pena de 29 años y a otra de 27 de reclusión mayor. Ambas sentencias obligaban al pago conjunto y solidario de una indemnización a los herederos de José Rodríguez y Leucio Revilla. Se incluía también una indemnización para Francisco Córdoba, por las heridas sufridas.

Mercedes Galdós salió de prisión el 30 de septiembre de 2005. Gil Ostoaga, extraditado por Francia en 1994, fue puesto en libertad el 9 de octubre de 2002. Pocas semanas después, el 23 de noviembre, se suicidó con una escopeta de caza.

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