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Después de haberse mantenido el episodio en silencio durante tres meses tanto TV3 como Atresmedia y Mediaset dan máxima difusión al pleito y a sus protagonistas

Caso Mainat: El veterano productor de televisión Josep María Mainat Castells demanda a su esposa Angela Dobrowolski por sospechar que ha intentado asesinarle mientras dormía

HECHOS

El 1 de octubre de 2020 el periódico LA VANGUARDIA informó en primicia del pleito entre D. Josep María Mainat Castells y esposa Dña. Angela Dobrowolski por presunto intento de asesinato producido en la noche entre el 22 y 23 de julio de 2020.

08 Octubre 2020

Josep Maria Mainat, el visionario que triunfó en televisión y se ha convertido en víctima

Toni Polo Bettonica

El empresario, productor y exmiembro del grupo La Trinca afronta con ironía el tétrico culebrón de su intento de asesinato y pide respeto para sus hijos

Josep Maria Mainat (Canet de Mar, Barcelona, 1946) estudió arquitectura, aunque no acabó la carrera, es programador informático, habla seis idiomas, tiene los estudios completos de conservatorio y siempre ha presumido de trabajar por vocación, ya sea artística o emprendedora. Una vocación que le ha dado mucho dinero. Él es el rubio del grupo La Trinca, pero también el hombre que ha ganado millones gracias a programas como Operación triunfo —un formato que se exportó a cinco continentes— y Crónicas Marcianas (1997-2003 en Telecinco). Sin embargo, estos días su vida parece más un reality que una realidad: un juez investiga si la mujer de Mainat intentó asesinarlo al descubrir que había iniciado los trámites de divorcio que podían despojarla de una herencia multimillonaria.

Mainat es uno de los referentes de la televisión en España. En su carrera profesional, a menudo muy ligada a su vida familiar, pasó a manejar formatos televisivos de presupuestos millonarios. No todo el mundo se embolsa 45 millones de euros por la venta de una empresa. Mainat ganó de golpe esa cantidad en 2007 cuando vendió Gestmusic —la empresa que creó en 1987— a la holandesa Endemol por 90 millones de euros; los otros 45 fueron para su compañero de vida y negocios, Toni Cruz. Los dos se quedaron como productores ejecutivos del nuevo negocio.

Mucho antes, en 1969, Mainat formó con Cruz y Pasqual La Trinca, un grupo musical satírico, contestatario, crítico, incómodo para el poder en los últimos años del franquismo, que llegó a editar 42 discos, primero cantando solo en catalán y desde 1983, también en castellano, conviertiéndose en un referente en toda España y en Latinoamérica. Mainat y sus socios empezaron a ganar dinero, también, con programas de televisión desde 1987, cuando triunfaron en TV3 con No passa res!, un programa de entrevistas, música y humor. Fue el estreno de su productora, Gestmusic, que enseguida pudo importar el exitoso formato a Televisión Española con Tariro, tariro (1988-89).

Mainat también tiene negocios inmobiliarios, que no han resultado tan boyantes como sus iniciativas televisivas. En 2012 creó, con su inseparable Toni Cruz (“Nosotros hemos dormido juntos más veces que con nuestras mujeres”, bromeaban) la productora Reset TV, desde donde siguen buscando nuevos formatos televisivos.

El productor siempre se ha rodeado de un equipo de plena confianza, desde sus compañeros de La Trinca hasta la que fue su pareja durante más de veinte años, la recientemente desaparecida Rosa Maria Sardà, pasando por su cuñado, uno de los hermanos de la actriz, Xavier Sardà, su primer hijo, Pol Mainat, que también se ha dedicado a la producción, o su hermano, Joan Ramon, que falleció en 2004 víctima de un cáncer y que había sido una de las cabezas pensantes de Gestmusic.

Ha superado un cáncer de estómago y es padre de cinco hijos: el mayor, Pol, nacido en 1975; Mar y Misha, adoptados con su segunda pareja; y los más pequeños, Jana, de 8 años, y Joan Ramon, de 5, hijos de su última pareja y única esposa, Angela Dobrowolski.

Él ha dicho que fue en la capital catalana donde conoció a Angela, de 37 años, que estudió Medicina en la Universidad de Barcelona, aunque hay quien sostiene que se conocieron en un centro de bienestar de Suiza adonde Mainat acudió para realizar un tratamiento antiedad. Mainat asegura que empezó a cuidarse a los 45 años. A partir de ahí decidió que viviría… 120 años: “Lucharé con todas las fuerzas que me den la ciencia, la medicina y el sentido común para que el envejecimiento sea solo cronológico, no vital”, le dijo en 2013 al periodista Albert Om en el programa El convidat, de TV3, un formato televisivo (no de Gestmusic) en el que el presentador se plantaba en casa de un personaje famoso, con maleta y cepillo de dientes, para pasar allí 24 horas. “Quiero no envejecer”, ha proclamado más de una vez. “Seguir activo física, mental y sexualmente, sin ser viejo”. Envejecer, para él, es “un fracaso de la ciencia, de la sociedad y del ser humano”.

Mainat afronta ahora el tétrico culebrón de su supuesto intento de asesinato. Lo hace con cierta preocupación, pues ha lanzado un comunicado pidiendo respeto para sus dos hijos, y con ironía en las redes sociales, donde se ha dado a conocer también como militante y convencido independentista. De hecho, en estos últimos días ha retuiteado mensajes en los que se lee por ejemplo: “¿Y si el productor de televisión, Josep Maria Mainat, nos está troleando a todos y esto no es más que otro producto televisivo suyo?”. También ha recuperado un tuit suyo de 2015 a propósito de una noticia titulada El alumno que mató a un profesor era fan de ‘The walking dead’, en el que comentaba: “¡Mi mujer también! ¿Me tengo que preocupar???”. En su mensaje, Mainat no esconde la escueta respuesta que le ha dado, ahora, una chica: “Sí”. En 2015, el productor estaba felizmente casado con quien ahora es sospechosa de intento de asesinato.

11 Octubre 2020

Mainat

Pilar Rahola

No tengo ningún interés por los detalles y los personajes que pululan por el esperpéntico caso Mainat. Primero, porque tengo alergia a los asuntos morbosos y no entiendo la fascinación que provocan en la gente. Segundo, porque siento un gran respeto por Josep Maria Mainat, un auténtico genio del mundo audiovisual, creador y empresario, cuya carrera profesional se acerca a la excelencia. Con el añadido de ser una gran persona.

Si a ello sumamos el hecho dramático de un presunto intento de asesinato, el respeto personal pasa a ser una obligación ética. Por mucho que Mainat sea un hombre de buen carácter, capaz incluso de hacer humor negro con su desgracia, nada justifica el vodevil estrambótico que se ha montado a su alrededor. Además, Mainat ha sido siempre un hombre hermético con su vida privada, y si nunca se ha expuesto en el circo rosa, resulta deplorable que se aprovechen de un hecho luctuoso para convertirlo en el saco de boxeo de un plató televisivo. O, peor, en la carnaza para alimentar las fieras de las cloacas. Es más, y sinceramente, las personas que se harán famosas con el caso, gracias a su paseo triunfal por las televisiones, me parecen personajes ruines de un interés tan nulo, que no sirven ni como divertimento ocioso. Aunque hay que hacer una salvedad obligada: el delirante sketch de un personaje emboscado delante de una puerta cerrada, a la espera de unas maletas que tenía que devolverle un escort que, según el rumor, al parecer había querido convertir en prostíbulo la casa del empresario, y que además era no sé qué de la exmujer, y ya me he perdido…, todo de un surrealismo cómico atronador. Tanto que los listos del Polònia copiaron rápidamente la idea.

Es verdad que la televisión rosa puede ser muy divertida y personalmente confieso que a menudo me ayuda a limpiar las nieblas de la vida cotidiana, pero no debería ser a costa de la gente que no quiere, ni ha entrado nunca en su juego. Otra cosa es la exhibición pactada, convertida en una generosa fuente económica, bajo cuyas reglas parece que tiene cabida el descuartizamiento en el ágora pública. Nada que decir, en este caso, porque cada uno sabe hasta dónde quiere arrastrar su intimidad.

Es evidente, sin embargo, que Mainat no pertenece a este mundo de tripas, barro y detritus, y estoy convencida de que el plus de notoriedad soez que el caso le reporta tiene que ser difícil de digerir, tanto para él como para su familia. Poco más puedo añadir más allá de mostrarle una sincera y cálida solidaridad y desearle que el show dure lo menos posible. Ánimos, colega.

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