25 agosto 2014

Diego Hidalgo Schnur puntualiza los motivos de la desaparición de Alianza Editorial, vendida al Grupo Anaya 1989

24 Agosto 2014

Martin du Gard y la ceguera editorial

Ezequiel Méndez Vidal

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Muy acertada la carta que publicaron el pasado día 19 sobre la suerte editorial corrida por Los Thibault, la excelente novela realista escrita a comienzos del pasado siglo por Roger Martin du Gard, y publicada en seis volúmenes por Alianza Editorial en 1974 en su, entonces, prestigiosa colección El Libro de Bolsillo, con traducción de Félix Caballero procedente de la edición de Aguilar de 1961 (colección Premios Nobel). Se pregunta el autor de la carta por qué esta obra no ha sido reeditada al calor del centenario de la Primera Guerra Mundial y la respuesta solo puede ser una: el descuido de los editores. Descuido (¿y también ignorancia?) que tiene su plasmación en la continuada pérdida de derechos de edición. Sería interminable la relación de títulos y autores que Alianza Editorial ha perdido desde que, en 1989, fue precipitadamente vendida a un tercero (Grupo Anaya) por su propietario. Con Javier Pradera, director histórico de Alianza hasta su cese (y el de todo su staff directivo) en aquel año, esto no hubiese ocurrido.

25 Agosto 2014

La venta de Alianza Editorial

Diego Hidalgo Schnur

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Quisiera responder a la carta de Ezequiel Méndez sobre Martin du Gard y la ceguera editorial publicada en EL PAÍS de ayer 24 de agosto, que dice que Alianza Editorial fue vendida precipitadamente en 1989 por su propietario a un tercero (Grupo Anaya), y que sin el cese de Javier Pradera y todo su staffdirectivo la pérdida de derechos de edición no hubiera ocurrido.

Se suele olvidar que toda empresa editorial o cultural tiene un “contenido” pero también un “continente”, y que por excelente que sea aquel, no puede sobrevivir sin el continente, es decir, la viabilidad de la empresa. Alianza Editorial, como empresa de pequeño tamaño, floreció entre 1983 y 1986, pero tras la posterior ausencia por enfermedad del consejero delegado estaba en caída libre; la auditoría de Arthur Andersen de las cuentas de 1988 descubrió pérdidas enormes debidas a la deuda acumulada para mantener un excesivo número de ediciones no previstas en el presupuesto aprobado por el consejo de administración, invendibles y acumuladas en el almacén. Ante el riesgo de quiebra y pérdida de puestos de trabajo, se decidió venderla a un grupo más sólido y solvente como Anaya.

Quisiera puntualizar:

a) que yo era el accionista mayoritario de Alianza por haberla salvado de la quiebra en 1978 con una inversión que entonces parecía a fondo perdido;

 b) que el 94% del resto de los accionistas votó a favor de la venta a Anaya;

c) que Javier Pradera y su staff no fue cesado sino que fue confirmado por Anaya, se fue por su propia voluntad al suponer que el nuevo accionista mayoritario iba a ser mucho más riguroso con su gestión y decisiones;

d) que este accionista mayoritario distribuyó el 100% de sus plusvalías por la venta a Javier Pradera, Daniel Gil y todos los empleados, incluyendo a Ezequiel Méndez.