2 junio 2004
Dimite Mel Karmazin como director general del Grupo Viacom de Estados Unidos tras un enfrentamiento con Sumner Redstone
Hechos
El 2.06.2004 se hizo pública la dimisión de Mel Karmazin como Director General del Grupo Viacom.
Lecturas
02 Junio 2004
Dimite Mel Karmazin, director general de Viacom
El director general y director de operaciones del grupo de medios de comunicación Viacom, Mel Karmazin, anunció ayer la renuncia a su cargo. Karmazin deja su cargo después de más de veinte años en el negocio por «razones personales y profesionales».
El presidente del consejo de administración y consejero delegado de la empresa, Summer Redstone, quien además es el mayor accionista individual de la compañía, informó por su parte de que también dejará su puesto en los próximos tres años.
Para sustituir a Karmazin han sido nombrados los hasta ahora presidentes de las divisiones de la cadena de televisión CBS, Leslie Moonves, y de MTV, Tom Freston, quienes compartirán los cargos de director general y director de Operaciones de la compañía, respectivamente.
Gran experiencia
Karmazin llegó a su actual cargo después de haber sido presidente de la compañía de radio Infinity Broadcasting, que fue comprada por CBS en 1996. En 1998 se convirtió en presidente de CBS, compañía que fue adquirida por Viacom en mayo de 2000. Desde entonces, Karmazin ocupaba el cargo de director general, y sus decisiones estaban sometidas a la aprobación de Redstone.
Summer Redstone señaló que ni él ni el equipo ejecutivo de la compañía le habían solicitado la renuncia a Karmazin. En los últimos meses la tensión se había acrecentado en la compañía por la caida del precio de las acciones de la empresa y por las poco satisfactorias perspectivas del negocio de radio.
Junto con MTV, CBS e Infinity Broadcasting, Viacom controla un gigante de medios que incluyen los canales de televisión por cable Comedy Central y Nickelodeon, que se encuentran entre los más rentables del mercado de las comunicaciones.
Viacom también maneja un importante negocio de vallas publicitarias en varios de los principales mercados de EEUU.
Despedida sorprendente
El ejecutivo asegura que se va de la empresa «por razones personales y profesionales»
La compañía dice que el equipo directivo no había solicitado su renuncia al cargo
03 Junio 2004
El cambio de guardia en Viacom
Años de tensión en la cumbre han terminado por separar los caminos de los dos principales ejecutivos del grupo de medios.
Cuando el pasado mes de marzo Mel Karmazin renovó su contrato con Viacom por tres años, los inversores se sintieron aliviados, lo que se reflejó en el aumento de un 5% en la cotización. Sin embargo, aunque el martes Karmazin presentó su dimisión como director general de forma inesperada, las acciones de Viacom apenas se vieron afectadas. La aparente falta de interés demuestra el rápido cambio de actitud que Wall Street ha experimentado en el último año con respecto a Viacom, que ha pasado de ser la empresa de medios con una gestión modélica a una compañía expuesta a los mercados publicitarios más desarrollados.
Pero el hecho de que el octogenario Sumner Redstone, consejero delegado y accionista mayoritario de Viacom, fijara una fecha para su jubilación, al declarar su intención de dejar el puesto durante los próximos tres años, supuso un alivio para los inversores.
Ambos anuncios ponen fin a una disputa en la cúpula que no ha hecho más que empeorar desde 1999, momento en el que Redstone y Karmazin llegaron a un acuerdo de fusión entre Viacom y CBS.
Redstone, un empresario tenaz que transformó Viacom en un gigante multimedia, no estaba acostumbrado a compartir el poder con ningún otro directivo. Sin embargo, tuvo que acomodarse a Karmazin, un brusco ejecutivo con fama de conseguir los mejores resultados financieros de sus empresas. Los enfrentamientos entre los dos solían ser frecuentes y a menudo los consejeros externos se veían obligados a intervenir. Sin embargo, esta situación de tensión no parecía afectar a Viacom que experimentó un fuerte crecimiento y se ganó los elogios de Wall Street por evitar acuerdos catastróficos con el sector de Internet como la fusión de Time Warner con America Online.
Cuando Karmazin renovó su contrato, se justificó diciendo que no podía pensar en ninguna otra empresa a la que dedicar su trabajo.
Hace sólo un mes, en una reunión con directivos de los medios de comunicación, Karmazin dijo que mirando a la lista de Fortune en la que aparecen las empresas estadounidenses más importantes, decidió que no había ninguna otra en la que le gustaría trabajar.
Tras el telón, continuaban los enfrentamientos con Redstone y, lo que es peor, Viacom acabó cayendo en desgracia en Wall Street.
La reciente decisión de desprenderse de Blockbuster, la cadena de alquiler de vídeos, no ha cambiado mucho la opinión de Wall Street. Karmazin, la cara de la empresa frente a los inversores, no dudó en admitir su culpabilidad por el mal comportamiento de las acciones de la empresa. La tensión entre Redstone y Karmazin llegó a tal punto que cuando éste decidió dimitir no se lo dijo a Redstone directamente, quien por su parte afirmó que nadie había solicitado la dimisión de Karmazin.
Todavía está por ver la estrategia que seguirá Viacom para recuperar la confianza de los inversores. En opinión de algunos analistas, la salida de Karmazin seguramente conlleve cambios en la división de radio de Viacom, que no arroja buenos resultados, una afirmación que Redstone no se molestó en desmentir en sus declaraciones de ayer.
Por otra parte, el primer ejecutivo descartó cualquier gran acuerdo.
«Bajo ninguna circunstancia consideraríamos una adquisición de gran envergadura. Basta pensar en el precio de la acción para darse cuenta de que sería absurdo tomar una decisión de ese tipo», afirmó Redstone.
La dimisión de Karmazin, director general de Viacom, no parece haber afectado al valor de las acciones de la empresa
El consejo de administración siempre se ha caracterizado por las desavenencias entre Karmazin y Redstone
Según Redstone, consejero delegado de Viacom, la compañía no contempla adquisiciones de gran envergadura
Traducido por Paloma Echazarra