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El periódico clausurado acusa al alcalde-presidente socialista de querer favorecer a EL FARO DE CEUTA

El alcalde de Ceuta, Francisco Fráiz, cierra el diario EL PERIÓDICO DE CEUTA por estar instalado en unas naves sin permiso de apertura

HECHOS

El 19.09.1991 las instalaciones de EL PERIÓDICO DE CEUTA fueron precintadas por la policía local de Ceuta.

LA SOMBRA DE EL FARO DE CEUTA

 D. Rafael Monteno, propietario de EL FARO DE CEUTA, lidera un partido político Ceuta Unida (CEU), que cuenta con dos concejales en el ayuntamiento de Ceuta, que son fundamentales para mantener en el Gobierno al alcalde-presidente de Ceuta, D. Francisco Fráiz, del PFC. El director de EL PERIÓDICO DE CEUTA, D. José López Franco sostiene que su cierre es un favor del ayuntamiento al Sr. Montero.

22 Septiembre 1991

Carta abierta al alcalde

José López Franco (EL PERIÓDICO DE CEUTA)

Excelentísimo señor:

Como ciudadano de a pie, primero y como director de este periódico después, he de manifestarle mi profunda preocupación por las cotas de caciquismo que vienen imperando en esta tierra que, ni es la suya ni la mía, pero a la que me siento entrañablemente unido por incuestionables lazos familiares.
Señor alcalde, siento una tremenda frustración al comprobar que la libertad de Prensa, en Ceuta, se encuentr seriamente amenazada. Y estoy convencido de que lo está proue trece años después de ser aprobada la Constitución Española el 31 de octubre de 1978, aquí en Ceuta se conculca, a cada dos por tres nuestra Carta Magna.

Ahora que nos llega por escrito su orden de cierre, rememoro la decisión que, en la época franquista, sucedió con la clausura del Diario MADRID y, aunque en uno y otro caso, las ‘razones’ teóricas son diferentes, en el fondo ambas situaciones se asemejan por el pronunciamiento aniquilador contra la libertad de prensa.

Quien esto escribe, que trabajó hace dieciocho años en un periodico de la extinta Cadena del Movimiento (LÍNEA) y que en 1984 también lo hizo en uno de los más progresistas entre los existentes en Andalucía (LA VOZ DE CÓRDOBA), al que se llamaba popularmente como LA HOZ DE CÓRDOBA (por razones obvias) y hasta en EL FARO DE CEUTA durante dos etapas (con mi suegro Joaquín Ferrer González y, más recientemente con su ‘compadre’ en el equipo de Gobierno [Rafael Montero]) he de decirle que nunca jamás podía imaginarme que un político como usted, con espolones, podía caer en la tentación (inducido o por consejo) de atentar contra la libertad de expresión, con un sistema democrático ya consolidado en nuestro país y unas felonías aberrante en esta tierra que, curiosamente, vuelvo a repetirle, ni es la suya ni la mía, pero por la que uno lucha con su mejor intención.

“La libertad de empresa en la Prensa, sin ninguna influencia gubernamental, y la pluralidad que ello implica, están entre los requisitos especiales para que exista la independencia de la Prensa”, según una Resolución del COngreso de la FIEJ en Bolonia celebrado en 1976. No concibo a un alcalde como ‘angel exterminador’ de medios de comunicación, ni tampoco como panacea de todos los problemas sociales de un pueblo.

Como recordatorio para quienes no entienden la libertad de expresión o pretenden aniquilarla, he de mencionar, señor alcalde, una frase que Adolph S. Ochs reflejó en el prestigioso NEW YORK TIMES el 19 de agosto de 1896 como declaración de principios: “El periódico ha de constituirse como foro para la consideración de todas las cuestiones de importancia pública y, a tal fin, que se propicie la discusión inteligente por parte de todos los matices de opinión”.

Quiere decirse que las dos cargas que se constituyen en la grandeza de este oficio, al servicio de la verdad y a la libertad, han de quedar slavaguardadas a cualquier precio. Cualesquiera que sean nuestras debilidades personales, la nobleza de este oficio arraigará siempre en los compromisos difíciles de mantener: la negativa a mentir sobre lo que sabemos y la resistencia a la opresión.

Señor alcalde, no voy a caer en el error exculpatorio ni en considerar que los responsables de sus acciones son esos malos consejeros de que se rodea. Sería caer en una nimiedad y en un craso error. Entiendo que tratar de sesgar la libertad de prensa, bajo el señuelo de una excusa tan endeble como la que se ha buscado supone retroceder varios lustros remontándonos a época que, en teoría, no debieran sintonizar con sus ideales políticos. Claro que, una cuestión es la teoría y otra la práctica, los hechos y las conductas.

En dieciocho años de profesión, jamás me había enfrentado a una situación similar y mrien por dónde, ha tenido que ser en Ceuta y además, teniéndole a usted, precisamente a ‘su señoría’ como alcalde. Usted que se escandalizaba en 1980 de las actuaciones del os hermanos Calvo Pecino, gente no tan ‘profesional’ como usted en política, aunque en aquel momento, señor Fraiz, era bastante más joven y, se encontraba en la oposición.

¿Recuerda, señor alcalde, aquellos artículos suyos en EL FARO DE CEUTA ejerciendo la crítica libremente? Ahora, si fuera colaborador nuestro, también podría hacerlo, aunque el ‘caso’ parece que le resultaba difícil comprender desde la Alcaldía, quizás por el peso de la púrpura.

Lo siento, señor Fraiz: yo me mantengo en la misma trinchera y usted, se ha cambiado. Y desde el poder, el horizonte de la libertad se debe ver un tanto más empañado.

De otra manera, no se entendería su cerrazón y ese obstinamiento en la persecución que ha emprendido hacia el periodismo libre, independiente y comprometido con el pueblo.

Lo siento, alcalde. Me reitero en que, once años después, usted ya no es el mismo. O bien se encuentra ya muy maleado por la vida o ha perdido sus ideales políticos. Siendo benevolente, está sería la única manera de entender tanta sinrazón.

José López Franco

23 Septiembre 1991

Traspasar el derecho

EL FARO DE CEUTA

Decía el alcalde Fráiz en la entrevista que ayer publicábamos, que existe un interés por desviar la actuación municipal al precintarse una de las empresas de Muñoz Yepes por no cumplir los requisitos legales. Ese desvío de atención se hace apelando a lo que en la Constitución se marca como el derecho a la libertad de expresión.

Este derecho limitado constitucionalmente también por el del derecho al honor, a la intimidad y la vida privada, supone en la actualidad un verdadero quebradero de cabeza para jueces y magistrados tanto del Supremo como del Constitucional, por cuanto les compete a ellos en ocasiones, establecer el límtie donde uno se entromete en el otro.

Ayer domingo, en el número 606 de EL PERIÓDICO DE CEUTA, con la cabecera del diario propiedad entre otros de Félix Muñoz Yepes, y se supone que bajo su licencia, el director adjunto del medio a la parte que presidente de la asociación de la prensa en Ceuta, Luis Manuel Aznar, expresaba con respecto a un alcalde que ha aplicado la normalidad legal emanada de leyes democráticas: “hubiera sido un alcalde perfecto, del régimen de Franco, para firmar todas las penas de muerte que fueran necesarias”.

No parece que en un proceso electoral supervisado por la delegación del Gobierno de Ceuta, máximo garante de la aplicación de las leyes del Estado, 9.500 ceutíes, la mayoría de ellos de inclinación socialista hayan votado a un hipotético ‘asesino’ a juicio de un director adjunto con el permiso del director Lóepz Francoy de su Consejo de Administración si lo hubiere. El mismo epriodista firma que la libertad de expresión está pagando un precio muy alto con el cierre de un periódico, sin caer tal vez en la gravedad que supone la prostitución de la libertad de expresión para alcanzar cotas intolerables contra un alcalde democráticamente elegido que es censurado con estos calificativos por aplicar la legalidad vigente.

No es esa desde luego la libertad de expresión por la que este medio aboga, el hecho de que se reúna un capital y se monte una empresa llamada de información supuestamente para ganar dinero como toda sociedad anónima además de prestar un servicio público, porque una cabecera de publicación no es una patente de corso para dilapidar y derrochar los derechos del artículo 20 de la Constitución hasta traspasarlo. Hay muchos artículos anteriores que preservan otros derechos, tal vez de rango superior, entre ellos el de la aplicación de la legalidad vigente y sobre todo, la propia definición de estado democrático, la regulación del mismo y el respeto a las instituciones. Allá quienes por intereses de otro tipo, aplaudan este uso de la libertad de expresión que desprestigia más a quien escribe y a su publicación, que al que se pretende insultar así como los que le respaldan democráticamente y en paz en las urnas.

22 Septiembre 1991

Fráiz, tapar la boca al mensajero

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

La táctica de Francisco Fráiz, alcalde de Ceuta, es tan rancia como burda. Cuando el clamor popular crece ante las injusticias del cacique, éste cree que conseguirá acallarlo tapándole la boca al mensajero. El edil, atrabiliario personaje que basó su campaña electoral en el insulto a sus rivales políticos, se ha granjeado la antipatía de los vecinos y de diferentes colectivos por sus medidas arbitrarias. Y ante las críticas de «El Periódico de Ceuta», portavoz del descontento general, optó por por cerrarlo, pretextando que carecía de licencia de apertura (cuando el resto de los locales de la zona, también sin licencia, permanecen intactos). Tal vez Fráiz no podía soportar las denuncias del diario por desviar publicidad oficial a «El Faro de Ceuta». El alcalde ceutí está vinculado políticamente al propietario de este último periódico, Rafael Montero.

25 Octubre 1991

Con la libertad de expresión

ABC (Director: Luis María Anson)

A los 33 días de precintados equipos y locales de EL PERIÓDICO DE CEUTA por el Ayuntamiento de la Ciudad, la Sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Supremo de Justicia de Andalucía ha suspendido cautelaramente la orden de cierre contra el diario. Una decisión acertada que reconoce la libertad de expresión y confirma la tesis defendida por ABC en ese sentido el mismo día que trascendió la noticia. Porque o se está con la libertad de expresión o se está contra ella. Cerrar un periódico porque sus opiniones resultan incómodas al poder pertenece a tiempos felizmente pasados.

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