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Jaime Sartorius echa en cara a Haro que no hiciera nada durante la dictadura y que permitiera que su hermano fuera despedido de TRIUNFO

El ataque de Haro Tacglen (EL PAÍS) contra el ex comunista Nicolás Sartorius causa la intervención de su hermano Jaime Sartorius

HECHOS

El 17.01.1994 D. Eduardo Haro Tecglen publicó el artículo «Cambio de a y de piel» contra D. Nicolás Sartorius.

D. Nicolás Sartorius, que fuera Vicesecretario general del Partido Comunista de España  (PCE) hasta que se peleó con D. Santiago Carrillo y luego fuera Portavoz parlamentario de Izquierda Unida hasta que se peleó con D. Julio Anguita, había evolucionado a posiciones moderadas y cada vez más próximas al PSOE. Durante la Huelga General de 1994 convocada por los sindicatos CCOO y UGT, criticó a los sindicalistas por atacar tanto al Gobierno del PSOE acusándoles de hacer el juego al PP.

Sus críticas a los sindicatos fueron utilizadas por el Sr. Haro Tecglen, columnista diario de EL PAÍS y representante del ala más izquierdista del Grupo PRISA, para cargar contra el Sr. Sartorius y todos los comunistas que habían dejado de serlo, como los hermanos Semprún, uno de los cuales acabó en la órbita del PSOE (D. Jorge Semprún) y el otro en la derecha (D. Carlos Semprún).

17 Enero 1994

Cambio de era y de piel

Eduardo Haro Tecglen

Paleocomunismo; comunismo de una era anterior a la nuestra. Pienso al oír a Sartorius que ha tenido la fortuna inmensa de pertenecer a una especie velozmente evolutiva. Está, en la televisión distinguido, más elegante que entonces apenas mayor, el mismo apasionamiento, pero en sentido contrario. ¿Qué secreto tienen estos mutantes de aristocracia genética, comunismo ardiente y capitalismo iluminad, los Semprún Maura, los Sartorius, Álvarez de las Asturias que les rejuvenece?

Nos enterrarán a todos, ya hacen lo posible.

Fue un comunista valiente, capaz de perseguir con los medios a su alcance a quien le pareciera ajeno a su idea. Discrepé de que él, dirigente de Comisiones, libre y colocado, siguiera haciendo la crónica sindical de TRIUNFO, en detrimento de otros sindicatos: una idea mía de la independencia en esta profesión. Discrepé de actitudes carrillistas y Sartorius dijo que éramos cazadores de brujas y fundó otra revista LA CALLE, del partido; cripto – lo niegan quienes la hicieron  – para hundir la nuestra (algo contribuyó). Aquel dirigente sindical, aquel presidiario del proletario, aquel comunista puro dice ahora que la huelga es un instrumento contra la izquierda, que es un arma política para derribar un Gobierno elegido y contra unos hombres que en la era anterior eran sus enemigos.

Como los Semprún Maura. El peor, Carlos, reclutaba comunistas entre los intelectuales, ahora escribe en ABC denunciando a quienes le siguieron por haberle seguido. De otros lo inventa todo: allí no hay escrúpulos. No lo reprocho, este tiempo es así o lo hacen ellos: una era de contradicción, que repite dietados del liberalismo biológico, económico y político: la ley del más fuerte, la lucha por la vida de Malthus Darwin, la simplificación del antagonismo en la lucha de clases , la paz social. Eso es lo moderno, lo actual, aunque se usen para ello expresiones de una era antes de la era de Sartorius Vae Victis por seguir haciendo paleocitas. Que actual, que moderno, que listo en Sartorius, mirando hacia atrás para ver si dejó bien escondida la piel de serpiente que cambió entre los matorrales: aún se ve.

Eduardo Haro Tecglen

26 Enero 1994

Réplica a Haro TecgIen

Jaime Sartorius

No puedo sino manifestar mi asombro al leer el artículo de Eduardo Haro TecgIen Cambio de a y de piel, publicado el pasado mes 17 de enero en el diario EL PAíS, Su fobia contra Nicolás Sartous, que al parecer viene de lejos es sino la culminación de otros comentarios anteriores que, al menos, resultaron meras opiniones personales que evitaban los errores informativos. En éste no. Es lamentable que falte a la verdad calificando la postura de Nicolás de mutación del «comunismo ardiente» al «capitalismo fulminado», poniendo en su boca e la huelga es «un instrumento contra la izquierda», cuando toda su vida, y más ahora, ha apoyado a los sindicatos; o que fundó LA CALLE para hundir a TRIUNFOcuando nada tuvo que ver en su nacimiento, cómo puedo atestiguar en mi condición de antiguo director general de su editora. La información de Haro parece estar destinada a confundir a los lectores. Pero donde la opinión de Haro TecgIen resulta más bochornosa es cuando le define como «un comunista valiente capaz de perseguir… a quien le pareciera ajeno a su idea». ¡Así se escribe la historia! O algunos la acomodan a su conveniencia. Dar la imagen de Nicolás Sartorius como perseguidor, cuando él fue el perseguido sufriendo prisión durante casi siete años por defender la democracia y oponerse a la dictadura de Franco, puede calificarse de miserable.

No estará de más recordar a Haro Tecglen que cuando al final de la década de los sesenta Nicolás Sartorius y Javier Alfaya fueron despedidos de  TRIUNFO, acusados de «formar una célula comunista», siendo subdirector de la publicación, no movió un dedo para impedirlo. Ya está bien de hacer uso públicamente de su patente de «rojo oficial», pontificando sobre los demás, quien no tuvo participación alguna en la lucha democrática contra el franquismo, refugiándose tras las paredes de su despacho cada vez que le iban a solicitar su firma para algún manifiesto en defensa de las libertades y en protesta por las injusticias de la dictadura.

01 Febrero 1994

Precisión

José Ángel Ezcurra

Como director de TRIUNFO durante su larga historia, entiendo que me corresponde precisar algunos datos que, sobre Nicolás Sartorius y su relación con aquella revista, contiene la carta firmada por Jaime Sartorius publicada en EL PAÍS el miércoles 26 de enero.En 1966, desde Movierecord, entonces accionista mayoritario de la empresa editora de TRIUNFO, habían lanzado un ultimátum: informados de un inmediato registro policial en la redacción persiguiendo documentación clandestina, estaban dispuestos a suspender definitivamente la edición de la revista si se producía el registro. Mantuve una larga, confidencial y también tensa entrevista con Nicolás Sartorius, a la sazón reciente redactor de la revista. De la mutua actitud ante el trance -evité preguntarle sobre sus compromisos políticos o sindicales, tampoco él se refirió a ellos- surgió el acuerdo de convertir su situación de redactor en la de colaborador, mientras yo me comprometía a conseguirle un largo contrato, sin obligaciones, con idéntica retribución a la que tenía en nómina. Todo se resolvió en cuestión de horas. Por tanto, ni Nicolás Sartorius fue despedido de TRIUNFO acusado de formar una célula comunista, ni Javier Alfaya tuvo que ver con la cuestión, ni, por último, Eduardo Haro Tecglen pudo intervenir en este asunto porque estaba en Tánger dirigiendo el diario ESPAÑA de Tanger aunque sí escribía -y mucho, afortunadamente- en TRIUNFO.

Limitándome al texto de la carta citada, omito cualquier referencia a otras cuestiones sobre la relación posterior -ya en la transición- de Sartorius con TRIUNFO. Pero no puedo silenciar su innegable participación en aquella especie de conspiración que precedió a la aparición de LA CALLE; convirtiendo en víctimas de una «caza de brujas» al grupo de colaboradores de TRIUNFO que, obedientes a una obvia operación política, literalmente nos sorprendieron pasándose de golpe a la nueva publicación.

Para terminar, y como me concierne la consideración peyorativa que Jaime Sartorius muestra ante la conducta de quienes no firmábamos manifiestos, escritos, etcétera, le recuerdo que en TRIUNFO supimos arriesgarnos en otro tipo de acciones, dedicando nuestras páginas a la lucha incesante por la libertad y la cultura, abriendo espacios para protestas implícitas y explícitas, constantes, sustanciales e, históricamente, más eficaces…-

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