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Es el cuarto titular del juzgado de Instrucción Nº1 de la AN consecutivo con un final polémico (tras Gómez Chaparro, Varon Cobos, Bueren y Gómez de Liaño)

El CGPJ suspende al juez Guillermo Ruiz de Polanco apartándole de su cargo de Juez Instructor Nº1 de la Audiencia Nacional

HECHOS

Eñ CGPJ sancionó en septiembre de 2004 por ‘falta grave’ al juez D. Guillermo Ruiz Polanco, suspendiéndole por un año como juez y reemplazándole del juzgado Nº1 de la Audiencia Nacional, donde sería reemplazado por D. Santiago Pedraz.

¿JUZGADO GAFADO?

varon_Cobosjuez_carlos_bueren_2liano_1996 Antes que el juez D. Guillermo Ruiz Polanco, el cargo de instructor del Juzgado Nº1 de la Audiencia Nacional lo habían ocupado los jueces Sr. Varon Cobos, Sr. Carlos Bueren o Sr. Javier Gómez de Liaño, y todos ellos acabaron abandonando su juzgado abruptamente y en medio de no pocas polémicas marcadas por los casos Bardellino, Lasa Zabala o Sogecable.

12 Septiembre 2004

La leyenda negra del Central 1 se repite

Nieves Colli

¿Mal de ojo o casualidad? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero de nada importa ante la realidad de los hechos. Y esos sí que son conocidos y recordados por los más viejos del lugar. Ya sea mal de ojo, gafe o simple casualidad, lo cierto es que la «leyenda negra» se ha repetido una y otra vez en el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional: todos sus jueces han salido de allí contra su voluntad… o casi.

Así les ocurrió a los primeros y así les ha ocurrido también a los dos últimos, más presentes en la memoria colectiva por ser sus historias más recientes. El primero de ellos, Javier Gómez de Liaño, seguramente nunca imaginó que la instrucción de un procedimiento -el «caso Sogecable»- le colocara al otro lado de la barrera arrancándole de las manos la balanza de la Justicia para sentarle ante el Tribunal Supremo en el banquillo de los acusados. Condenado por prevaricación a quince años de inhabilitación, fue expulsado de la carrera judicial y readmitido después tras el indulto del Gobierno del PP. Hoy, Gómez de Liaño ejerce como abogado.

Después vendría el turno de Guillermo Ruiz Polanco. En 1999 salió de Vigilancia Penitenciaria y Menores en Pamplona para cubrir la vacante dejada por Liaño y, tras una turbulenta permanencia en el despacho de la segunda planta de la Audiencia Nacional, pasillo de la derecha -de nada le sirvió cambiar la distribución de los muebles y la decoración-, tuvo que salir por la misma puerta por la que entró con una sanción disciplinaria en su cartera. Atrás ha dejado Ruiz Polanco amigos y no tan amigos, episodios sorprendentes -como aquél en el que tras ser amenazado por un miembro de ETA le advirtió que, de no ser juez, le «daría dos h…»- y actuaciones polémicas, algunas de las cuales llegaron a colocarle al borde del precipicio. Hace seis meses la gota colmó el vaso y tras un error de bulto no tuvo más remedio que poner en la calle a un miembro de ETA. El Consejo General del Poder Judicial le ha sancionado por falta disciplinaria muy grave y le ha suspendido en sus funciones jurisdiccionales durante un año. No podrá volver a ejercer como juez hasta marzo del próximo año.

Siendo sus caracteres y trayectorias profesionales completamente diferentes, lo cierto es que tanto Gómez de Liaño como Ruiz Polanco también protagonizaron sonados episodios antes de que de la puerta de su despacho colgara una placa con la inscripción «Magistrado Juez» del Juzgado Central de Instrucción número 1. No faltan voces en la «comidilla» judicial que defienden la tesis de que, para solicitar una plaza en la Audiencia Nacional, hay que ser de una «pasta especial».

Especiales o no -eso va en gustos- resulta imprescindible desandar la historia de ese Juzgado Central 1 para entender por qué se habla de «leyenda negra». Su primer titular, Rafael Gómez Chaparro, fue sancionado con un traslado forzoso tras la fuga de uno de los imputados en el «caso Atocha». El juez le había dado un permiso.

La plaza fue adjudicada entonces a Ricardo Varón Cobos. Éste fue juzgado por prevaricación en 1986 y expulsado de la carrera judicial por dejar en libertad al capo mafioso Antonio Bardellino, que aprovechó para huir. Varón Cobos fue readmitido dos años después y se jubiló como magistrado de Sala en la Audiencia Nacional.

El sustituto de Varón Cobos en el Juzgado Central 1 fue Carlos Bueren. Los casi diez años durante los que ocupó ese despacho le convirtieron en uno de los instructores «históricos» de la Audiencia Nacional. Sin embargo, cambió la judicatura por la abogacía ante las presiones que sufrió durante la investigación del «caso Lasa y Zabala».

El Juzgado Central de Instrucción número 1 vuelve ahora a quedar vacante -desde el pasado mes de mayo un juez en comisión de servicio lo saca adelante-, por lo que el Consejo General del Poder Judicial tendrá que sacar a concurso la plaza para nombrar al próximo titular. ¿Habrá siguiente capítulo en el libro de la «leyenda negra»?

22 Marzo 2004

Juez en entredicho

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

La suspensión cautelar del juez Guillermo Ruiz Polanco, al que el Consejo General del Poder Judicial ha abierto tres expedientes por faltas muy graves de desatención en su juzgado, cuestiona una vez más los criterios de selección de quienes tienen que desempeñar tareas tan importantes como las de juez central de instrucción de la Audiencia Nacional. Como pone de manifiesto la compleja investigacion judicial de los recientes atentados terroristas de Madrid, la Audiencia Nacional no sólo necesita medios materiales y personales suficientes -peritos, intérpretes y conexiones informáticas adecuadas, entre otras cosas-, sino jueces solventes, de perfiles sólidos y reacios a la tentación de transferir a su persona el protagonismo social del caso que llevan entre manos.

Si se demuestra que el juez Ruiz Polanco ha cometido las faltas que le imputa el Consejo del Poder Judicial, parece evidente que queda lejos de los niveles de solvencia y de dedicación exigibles a su función. Son errores de funcionamiento muy graves que obligan a la excarcelación de un presunto terrorista o paralizaciones indebidas de sumarios. Y, desde luego, el funcionamiento del juzgado queda en entredicho si, como señala el Consejo del Poder Judicial, carece de un sistema de control efectivo de las causas con preso y existen casos frecuentes de retrasos injustificados en la tramitación de procesos y diligencias previas.

Ruiz Polanco tiene derecho a la presunción de inocencia. Pero los cargos más fuertes frente a los que debe defenderse provienen, no del Consejo del Poder Judicial, sino de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, que le advirtió en más de una ocasión de las graves anomalías de su actuación jurisdiccional. Salvadas las distancias, el caso recuerda al del juez Gómez de Liaño, empeñado no sólo en ignorar las advertencias de dicha Sala de la Audiencia Nacional sobre la instrucción del asunto Sogecable, sino en hacer todo lo contrario hasta la resolución injusta y prevaricadora. Sea cual sea la resolución de los expedientes, el episodio tiene suficiente entidad, vistos antecedentes similares como los casos de los jueces Moreiras, Varón Cobos y Gómez Chaparro, para que el Consejo del Poder Judicial o, en su caso, el Gobierno a través de la iniciativa legislativa, establezcan criterios profesionales más cualificados que la antigüedad en el escalafón para ser juez de la Audiencia Nacional.

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