16 marzo 1985

El Director General de RTVE, Calviño, se declara contrario a las televisiones privadas asegurando que serían caras para los ciudadanos y no ve viable una televisión de pago como en Francia

El debate de ‘La Clave’ sobre pluralismo informativo acabó con cruces de acusaciones entre Félix Gil, Calviño (TVE) y Asensio (Grupo Zeta)

Hechos

El 15.03.1985 se emitió un programa de ‘La Clave’ dedicado al pluralismo informativo.

Lecturas

El 15.03.1985 se emitió un programa de ‘La Clave’ de TVE dedicado al pluralismo informativo.

En el debate, moderado por José Luis Balbin participaron el propio director de RTVE, José María Calviño y el periodista izquierdista de TVE, Félix Gil, detractores de las televisiones privadas y defensores de que se mantuviera el monopolio de la televisión pública como única tele en España, y el presidente del Grupo Zeta, Antonio Asensio Pizarro, defensor de que se aprobaran televisiones privadas.

Calviño y Gil criticaban que la televisión privada significaba dejar estas televisiones en manos de empresarios como Silvio Berlusconi (Italia) o Robert Hersant (en Francia). Antonio Asensio ratificó su defensa del modelo de empresarios como Berlusconi frente al modelo de monopolio del Estado.

En el debate también participó Juan Carlos Goñi, miembro del Comité de Empresa de la Cadena SER, empresa que se encuentra en medio de una lucha accionarial por el intento del presidente del Grupo PRISA, Jesús Polanco de comprar dicha emisora. Goñi y Félix Gil consideraron que si Jesús Polanco, sumaba al control que ya tiene del diario EL PAÍS, el control de la Cadena SER, pondría en peligro la pluralidad en España y que el Gobierno, debía impedirlo, de nuevo frente a ellos se posicionó Antonio Asensio Pizarro que, a pesar de ser competidor de Jesús Polanco, le defendió y dijo que Polanco tenía todo el derecho a comprar la Cadena SER.

17 Marzo 1985

El nivel de la clave

ABC (Director: Luis María Anson)

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¡Cielo santo, que nivel! Aquello parecía un debate en la República de Cabo Verde… Un señor con barba llamado Gil, hablaba de revistas que hacen chantaje a los anunciantes. Don Antonio Asensio, dueño de INTERVIÚ y de DINERO anunció que se querellaría de inmediato. Don José María Calviño despachó el fenómeno de FÍGARO y el caso Hersant con un solo terminó: “Es un fascista”, dijo textualmente el director general de RTVE con la finura analítica que le caracteriza. Otro señor llamado Virseda, aseguró en medio de los guiños de la concurrencia, que la intervención gubernativa en la venta de acciones de la SER había sido clara y transparente como el agua del manantial. El señor Balbín, para completarlo todo, aseguró, reverencial hacia su jefe, que la selección de los invitados a la clave era estrictamente apolítica e imparcial. Todo ello en medio de un vocerío de protestas, denuestos y agresiones, mientras todos hablaban a la vez. Aquello no era una tertulia de café; no ofendamos ese civilizado marco de convivencia. Aquello era un guirigay tabernario, una pelea de plazuela, un diálogo de Cotolengo.

18 Marzo 1985

Pluralismo

Ramón Miravitllas

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La película que ilustró el debate sobre pluralismo informativo debió ser ‘Sólo ante el peligro’ y no ‘Sucedió mañana’, a la vista del ingrato papel que se reservaba en La Clave a los empresarios de medios de comunicación privados en general y a Antonio Asensio, promotor de televisión, en particular. Desde los primeros compases, la tertulia fue desviada hacia lo que parecía una segunda parte de ajuste de cuentas de TVE contra la prensa, todo ello ante la casera pasividad del árbitro – Calviño – que se hizo el sueco cuando se dijo que allí nadie representaba al PSOE y hasta se permitió chanzas de mal gusto con sus jueces de línea Balbín y Merino.

La táctica era clara: borrar del mapa unos invitados – de la radiodifusión y de un diario en cooperativa – para atacar el nuevo botón del televisor y la vieja prensa crítica. Félix Gil, de los informativos de TVE, con imputaciones calumniosas y otras laborales de choque. Calviño, más sacerdotal, bajando a rematar las jugadas. Donde Gil decía chantaje, Calviño decía fórmulas de presión hábiles. Tal finura, sin embargo, no le impidió soltar la grosería de que la prensa española recordaba la propaganda de Hitler. El presidente del Grupo Zeta puso en fuera de juego a Virseda con la agencia EFE y a Gil en el modelo italiano. Si tienen la paciencia de ver el debate dos veces, las contradicciones de Félix Gil no tienen desperdicio. El mismo acusó a sus jefes de manipulaciones y destierros informativos. Acabáramos.

El Análisis

Argumentos que envejecerán mal

JF Lamata

Era interesante ver con la intensidad con la que popes progresistas como Calviño o Félix Gil defendían la maldad que suponía permitir que hubiera más televisión que la televisión del Estado. Interesante por lo rápido que envejecerán dichos argumentos y por lo común que iba a ser, no sólo en España, sino en toda Europa occidental, que entraran en escena las televisiones privadas que acabaran con el dominio de la televisión única controlada por el Gobierno.

El mismo Félix Gil no tardará en intentar un proyecto privado, el periódico LA TARDE, y el mismo José María Calviño, trabajará, una vez finalice su etapa en el sector público, pasara a trabar para el sector privado. Poniendo marcha toda una tele privada de pago como Canal 10 y asesorando a otras como Telecinco.

Las televisiones públicas eran juguetes de los políticos y las privadas, juguetes de los empresarios privados, pero a mayor número de televisiones, públicas o privadas, menos poder individual tenía cada una de ellas. Sólo un año después del debate de 1985 comenzaría el proceso de legislación de las televisiones privadas.

J. F. Lamata