11 julio 1992

Noriega acusa a los americanos de erigirse en 'guardianes del mundo'

El ex dictador de Panamá, Manuel Antonio Noriega, es condenado a 40 años de prisión en Estados Unidos por narcotráfico y lavado de dinero

Hechos

El 11 de julio de 1992 se hizo pública la sentencia.

Lecturas

Cronología | El ascenso y caída de Noriega

  • 11 de febrero de 1934: nace Manuel Antonio Noriega Moreno en Ciudad de Panamá.
  • Década de 1960: comienza su colaboración con los servicios de inteligencia estadounidenses y asciende dentro de la Guardia Nacional.
  • 11 de octubre de 1968: la Guardia Nacional derroca al presidente Arnulfo Arias. Omar Torrijos termina imponiéndose como hombre fuerte del nuevo régimen y Noriega se convierte en uno de sus principales hombres de inteligencia.
  • 1970-1981: como jefe de inteligencia de Torrijos, Noriega desarrolla simultáneamente relaciones con Washington y con numerosos actores políticos latinoamericanos. Esa utilidad explica en parte que los norteamericanos tolerasen durante años informaciones comprometedoras sobre sus actividades.
  • 1976: George H. W. Bush, entonces director de la CIA, mantiene contactos con Noriega. Documentación desclasificada confirma que ambos se reunieron aquel año. La relación Bush-Noriega, por tanto, existió personalmente mucho antes de que uno fuera presidente y el otro enemigo público de Estados Unidos.
  • 31 de julio de 1981: muere Torrijos en un accidente aéreo. Comienza la lucha por su sucesión dentro de las Fuerzas Armadas.
  • 12 de agosto de 1983: Noriega alcanza la comandancia militar y se convierte progresivamente en dictador de facto de Panamá, gobernando detrás de presidentes formalmente civiles.
  • Diciembre de 1983: el vicepresidente estadounidense George Bush vuelve a entrevistarse personalmente con Noriega en Panamá, circunstancia que años después resultará políticamente embarazosa para Bush cuando se conozcan las actividades criminales atribuidas al general.
  • 6 de mayo de 1984: Nicolás Ardito Barletta Vallarino gana oficialmente las presidenciales frente a Arnulfo Arias por un margen muy estrecho, en unas elecciones rodeadas posteriormente por graves acusaciones de manipulación del aparato norieguista.
  • Septiembre de 1985: aparece asesinado y decapitado Hugo Spadafora Franco, médico, antiguo guerrillero y feroz adversario de Noriega. Las acusaciones de responsabilidad contra el jefe militar se convierten en uno de los grandes puntos de inflexión de su régimen. Barletta pretende investigar y poco después es obligado a dimitir; lo sustituye Eric Arturo Delvalle Cohen-Henríquez.
  • Junio de 1987: el coronel Roberto Díaz Herrera, antiguo número dos de las Fuerzas de Defensa, rompe con Noriega y lo acusa públicamente de fraude electoral, corrupción y responsabilidad en crímenes políticos, incluida la muerte de Spadafora. La crisis interna se convierte en una movilización abierta contra la dictadura.
  • Febrero de 1988: dos grandes jurados federales estadounidenses, en Miami y Tampa, procesan a Noriega por narcotráfico y otros delitos relacionados con el cartel de Medellín. La vieja relación de conveniencia entre Washington y el general prácticamente queda rota.
  • Febrero de 1988: el presidente Delvalle intenta destituir a Noriega. El resultado demuestra quién manda realmente: es Noriega quien consigue deshacerse de Delvalle.
  • 1988: Estados Unidos intensifica las sanciones económicas y congela activos panameños. El objetivo pasa a ser conseguir la salida de Noriega.
  • 7 de mayo de 1989: elecciones presidenciales. La oposición presenta a Guillermo Endara Galimany, acompañado por Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford Boyd. Los recuentos disponibles muestran una contundente victoria opositora, pero el régimen anula las elecciones el 10 de mayo. Seguidores de Noriega atacan además públicamente a dirigentes opositores; las imágenes del ensangrentado Ford recorren el mundo.
  • 3 de octubre de 1989: un grupo de militares encabezado por el mayor Moisés Giroldi Vera intenta derribar a Noriega. La rebelión fracasa y Giroldi y otros oficiales son posteriormente ejecutados. Para Washington, que no intervino decisivamente en apoyo de los sublevados, queda la impresión de haber perdido quizá su última posibilidad de eliminar a Noriega sin una invasión.
  • 15 de diciembre de 1989: la Asamblea panameña declara que existe un «estado de guerra» con Estados Unidos y Noriega es proclamado Jefe Máximo de la Liberación Nacional.
  • 16 de diciembre: soldados panameños disparan contra varios militares estadounidenses que circulaban en automóvil y matan al teniente de Marines Robert Paz; otro oficial norteamericano y su esposa son detenidos y maltratados. Es el detonante inmediato que Bush utilizará para considerar agotada la vía de presión.
  • 17 de diciembre: Bush autoriza la operación militar.
  • 20 de diciembre: comienza Just Cause. Participan alrededor de 26.000-27.000 militares estadounidenses, muchos de ellos ya destinados en Panamá. Los objetivos declarados por Bush son cuatro: proteger a los ciudadanos norteamericanos, restaurar la democracia, detener a Noriega para juzgarlo por narcotráfico y garantizar los tratados y funcionamiento del Canal.
  • 20 de diciembre: mientras comienza la operación, Guillermo Endara, vencedor de las anuladas elecciones de mayo, jura como presidente de Panamá.
  • 20-24 de diciembre: las Fuerzas de Defensa son rápidamente derrotadas, aunque hay intensos combates, particularmente alrededor de La Comandancia, en el barrio de El Chorrillo. Noriega consigue escapar.
  • 24 de diciembre: Noriega se refugia en la Nunciatura Apostólica, representación diplomática del Vaticano. Los norteamericanos cercan el edificio y comienza una peculiar guerra psicológica que incluye música a enorme volumen.
  • 3 de enero de 1990: después de diez días refugiado, Noriega se entrega. Agentes de la DEA lo arrestan y es trasladado inmediatamente a Florida para responder ante la Justicia estadounidense.
  • 1992: un tribunal federal de Miami lo condenará por delitos relacionados con narcotráfico, crimen organizado y blanqueo. El antiguo colaborador de los servicios norteamericanos terminará pasando décadas encarcelado.

¿Cuántos murieron en la intervención de EEUU de 1989?

Éste sigue siendo uno de los aspectos más discutidos de la invasión. Estados Unidos perdió 23 militares, además de tres civiles estadounidenses, y hubo más de 300 soldados heridos. El primer balance del Comando Sur habló de 314 miembros de las fuerzas panameñas y 202 civiles panameños muertos. Pero posteriormente el propio Comando Sur reconoció que los 314 militares eran una estimación de campo probablemente muy inflada y que sólo había podido confirmar aproximadamente 50 militares panameños muertos. En sentido contrario, Physicians for Human Rights calculó al menos 300 civiles panameños muertos, mientras otras estimaciones fueron superiores. Por ello evitaría dar una cifra única de panameños fallecidos como definitivamente establecida: los cálculos rigurosos sitúan los muertos en varios centenares, mientras las afirmaciones de varios miles de víctimas que circularon posteriormente no quedaron demostradas. La devastación de El Chorrillo se convirtió, en cualquier caso, en el símbolo del coste humano de una operación militar abrumadoramente superior.

12 Julio 1992

Noriega condenado, victoria para EEUU

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

Leer

Cuando Manuel Antonio Noriega fue declarado culpable de diversos cargos por un tribunal de Miami, Bush comentó que estaba ante una «gran victoria contra los barones de la droga». La cínica frase era el colofón de un polémico proceso iniciado cuando EEUU invadió Panamá, colocó un gobierno títere, puso precio a la cabeza de Noriega, bajo la coartada de su implicación en el narcotráfico y lo capturó. Washington quería tener a buen recaudo a un hombre, antaño relacionado con la CIA, que perjudicaba sus intereses y dar, de paso, una lección a quien osara seguir sus pasos en la zona. La condena a 40 años de cárcel, tras siete meses de proceso, es el broche de la operación. Y se produce escasas semanas después de la aberrante sentencia del Supremo norteamericano, que autoriza el secuestro en suelo extranjero de cualquier persona reclamada por la Justicia de EEUU.

El Análisis

El incómodo monstruo de Washington

JF Lamata

La caricatura según la cual «la CIA creó a Noriega y después tuvo que invadir Panamá porque su criatura se volvió contra ella» contiene una parte importante de verdad, pero exagera al convertir a un político panameño con agenda propia en simple marioneta norteamericana. Noriega fue producto ante todo del aparato militar construido alrededor de Torrijos, pero durante décadas fue también un colaborador útil de la inteligencia estadounidense: proporcionó información, permitió operaciones encubiertas y sirvió a Washington en el complicado tablero centroamericano; documentos hoy desclasificados confirman además que Bush lo conoció personalmente siendo director de la CIA en 1976 y volvió a reunirse con él como vicepresidente en 1983. El problema no fue, por tanto, descubrir repentinamente en 1988 que Noriega era un personaje poco recomendable, sino que aquello que Washington había estado dispuesto a tolerar mientras resultaba útil —autoritarismo, corrupción y unas relaciones cada vez más turbias con el narcotráfico— terminó haciéndose políticamente insoportable cuando el general dejó además de ser manejable. Bush tenía motivos serios para quererlo fuera: estaba procesado por narcotráfico, había anulado unas elecciones que había perdido, reprimía violentamente a sus adversarios, había declarado un estado de guerra con Estados Unidos y finalmente sus soldados habían matado a un militar norteamericano. Ésas fueron las razones alegadas por Washington para la invasión. Pero queda una cuestión jurídica mucho más incómoda: ¿autorizaba todo ello a Estados Unidos a invadir unilateralmente un Estado soberano para detener a su gobernante? La OEA condenó la intervención por 20 votos contra uno —el estadounidense—, lo que demuestra que incluso muchos gobiernos que deseaban ver desaparecer a Noriega rechazaban el método empleado. El resultado inmediato, al menos, fue inequívoco: Noriega cayó, las Fuerzas de Defensa fueron desmanteladas y Guillermo Endara, auténtico vencedor de las elecciones de mayo, pudo asumir la Presidencia junto a sus vicepresidentes Arias Calderón y Ford. Panamá recuperaba así un Gobierno civil y emprendía la reconstrucción democrática, aunque bajo la incómoda paradoja de haber recuperado las urnas gracias a los soldados de una potencia extranjera. Y para Bush la operación encerraba una ironía todavía mayor: el antiguo director de la CIA terminó enviando al Ejército de Estados Unidos a capturar a un hombre que había trabajado durante años para la CIA que él mismo había dirigido.

JF