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El ‘FIFA-gate’ salpica al Socio Fundador de Mediapro, Gerard Romy, que se ve forzado a vender sus acciones en Imagina y retirarse

HECHOS

En abril de 2020 el digital OKDIARIO publicó una serie de informaciones del llamado ‘caso FIFA-gate’ y el proceso judicial seguido contra Gerard Romy.

07 Abril 2020

La Justicia de Nueva York procesa a la mano derecha de Roures en Mediapro por sobornar a directivos de la FIFA

Manuel Cerdán

La Corte Federal de Nueva York ha procesado a Gerard Romy, el que fuera la mano derecha de Jaume Roures y fundador, accionista y CEO del grupo audiovisual Mediapro/Imagina. La decisión fue adoptada el pasado 18 de marzo por un Gran Jurado de la Corte Federal de Brooklyn, que decidió aumentar los cargos contra el ejecutivo de Mediapro.

Romy, que durante años ha sido investigado por el pago de sobornos a directivos de la FIFA para que Mediapro consiguiera los derechos de retransmisión de partidos de fútbol, se enfrenta a una acusación que puede llegar a una condena de más de 20 años de cárcel por cada cargo. Entre los derechos amañado por medio de prácticas corruptas se encontraban los encuentros de clasificación para el Mundial de Qatar 2022.

Fuentes de Mediapro aseguraron a OKDIARIO que Gerard Romy era una pieza importante dentro del entramado de Mediapro, pero que cualquier decisión que adoptara siempre estaba condicionada a la última palabra de Roures: “Aunque fue uno de los fundadores del grupo audiovisual resulta imposible que pagara sobornos sin el conocimiento y el visto bueno de Roures”, manifestó un ex directivo de Mediapro que colaboró con el editor trotskysta.

El procesamiento de Remy coloca a Roures en una situación comprometida, sobre todo si decide llegar a un pacto con la Fiscalía de Brooklyn, para atenuar sus cargos, y decide implicar finalmente a su ex socio. Mediapro por el mismo caso ya se vio obligada a desembolsar una multa de 20 millones de euros impuesta por el tribunal neoyorkino. Por aquel acuerdo, Mediapro se comprometía a reconocer púbicamente que se declaraba culpable de la acusación de soborno.

Los hechos investigados por el FBI se remontan a una época en la que Romy era el CEO de Imagina/Mediapro y responsable directo de la filial Media World, en Miami. Tras estallar el escándalo se desprendió de sus acciones aprovechando el interés del grupo chino Orient Hontai por tomar el control de Mediapro. El holding está ahora participado en un 24 % por Jaume Roures y Tatxo Benet, en un 22,5 % por WPP y en un 53,5 % por la sociedad de Hong Kong, Orient Hontai.

Mediapro, que el año pasado celebró una fiesta multitudinaria en Port Aventura para celebrar su 25 aniversario, es el grupo audiovisual que detenta los derechos de retransmisión de la Liga en España, además de otras competiciones deportivas.

Sobornos en el mundo del fútbol

Tras la decisión del tribunal de Brooklyn, el director asistente del FBI, William F. Sweeney Jr. declaró: “La especulación y el soborno en el fútbol internacional han sido prácticas arraigadas y comúnmente conocidas durante décadas. Estos hombres, junto con el público en general, saben que el FBI de Nueva York y nuestros numerosos agentes de la ley están investigando los acuerdos ilícitos y los ‘apretones de manos’ en la trastienda, ocultos en la infraestructura de eventos de fútbol, ​​sedes deportivas y contratos de comercialización (marketing). Los primeros cargos públicos se remontan a 2015. Esto debería ilustrar a todos los que todavía esperan ganar millones de forma corrupta, a quienes los vamos a descubrir”.

Las investigaciones, en las que han participado la Unidad del Crimen Organizado Euroasiático del FBI de Nueva York, el departamento para la Integridad en el Deporte y Juegos del FBI y la Oficina del IRS-CI de Los Ángeles, entre otros cuerpos policiales, han demostrado que los acusados “corrompieron a dirigentes y participaron en negocios del fútbol internacional con sobornos o comisiones ilegales, y se involucraron en tramas criminales fraudulentas que causaron un daño significativo al deporte del fútbol”.

Fuentes directivas del fútbol en España declararon a OKDIARIO que, con estas acusaciones, Mediapro debería ser expulsada del control televisivo de las competiciones futbolísticas: “No entiendo cómo nadie exige a la Liga que derogue su acuerdo con Roures. Si Rajoy fue expulsado de La Moncloa por cinco líneas de una sentencia ad hoc sobre la Gürtel, no tiene ninguna explicación que Roures siga retransmitiendo los partidos”.

La Justicia de Nueva York procesa a la mano derecha de Roures en Mediapro por sobornar a directivos de la FIFA

El contenido del texto del comunicado del Departamento de Justicia de Estados Unidos aún es más concluyente cuando afirma: “De acuerdo con los cargos anteriores, la acusación alega que durante un período de más de dos décadas los acusados y sus colaboradores corrompieron la organización, vinculándola en diversas actividades criminales, incluyendo fraude, soborno y blanqueo de capitales”.

La Justicia de Nueva York procesa a la mano derecha de Roures en Mediapro por sobornar a directivos de la FIFA

Y llega aún más lejos cuando mantiene: “Como se establece en la acusación, los demandados utilizaron sus posiciones en el mundo del fútbol internacional para participar en planes que involucran la solicitud, oferta, aceptación, pago y recepción de sobornos y comisiones ilegales, principalmente para obtener derechos de transmisión lucrativos para varios torneos internacionales de fútbol y eventos deportivos”.

Alto ejecutivo de Imagina

A Romy lo presentan como “un ejecutivo de alto rango y accionista de Imagina, un conglomerado de medios privados con sede en Barcelona, España, que poseía varias subsidiarias en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos”.

Según los fiscales, la mano derecha de Roures participó en la trama para pagar millones de dólares a altos funcionarios de la Unión de Fútbol del Caribe (CFU) y de federaciones de la Unión de Fútbol Centroamericano (UNCAF), que operaban bajo el paraguas de la CONCACAF. Siguiendo sus planes, Romy y “sus conspiradores” acordaron pagar a Jeffrey Webb, un alto cargo de la CFU y presidente de la CONCACAF.

A Romy y a Full Play, una compañía de marketing deportivo constituida en Uruguay, los fiscales americanos le aplican la ley federal RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act- Ley de Chantaje Civil, Influencia y Organizaciones Corruptas) que fue aprobada para combatir a la Mafia en 1970.

Para la Fiscalía de Nueva York, Remy y otros de los encausados formaban una trama que incluían el uso de compañías fantasmas en paraísos fiscales, contratos de consultoría simulados y otros métodos de ocultación para disfrazar los sobornos y hacerlos parecer legítimos.

Los hechos se remontan al año 2012 cuando Romy negoció para Imagina el contrato de las eliminatorias de la CONCACAF la empresa brasileña Traffic, que ya ha sido declarada culpable en el caso. Durante las conversaciones, Romy y Mediapro decidieron pagar el 50% del soborno al presidente de la CONCACAF, Jeff Webb, que ascendía a 3 millones de dólares.

Y transcurrieron de la siguiente forma, según fuentes internas de Mediapro: “Después de engañar a sus ejecutivos de Miami y hacerles firmar el contrato sin tener ellos ningún conocimiento del soborno, les indicó que ellos organizaran el pago, a lo que se negaron. Ante esa negativa, Romy se vio obligado a gestionar el pago a través de una empresa del grupo Mediapro en Europa, que fue la que transfirió el dinero del soborno”.

Todos esos datos aparecen en el sumario instruido en Nueva York en el que se acredita que el dinero de la coima salió de Mediapro a través de la filial portuguesa Medialuso.

Mediapro ya reconoció los sobornos y aceptó pagar en 2018 una multa de 20 millones de euros

No es la primera vez que el holding del propietario del diario podemita PúblicoJaume Roures, tiene que enfrentarse a la acción de la Justicia norteamericana. Ya en 2018 Mediapro se vio obligado a pagar una multa de más de 20 millones de euros (25 millones de dólares) por el caso de los sobornos a directivos de la FIFA, a fin de conseguir los derechos audiovisuales del fútbol.

Con aquel desembolso de dinero se evitaba que las autoridades judiciales americanas siguieran investigando las conductas delictivas del grupo, algo que inquietaba a Roures y a su socio Tatxo Benet, los máximos responsables de Mediapro e Imagina. Un comportamiento mafioso que investigaron los agentes del FBI durante más de tres años y que la Fiscalía de Nueva York completó para presentar los cargos de fraude.

Mediapro, por tanto, se vio obligada a asumir los delitos de los sobornos a altos cargos de las asociaciones caribeñas de la FIFA para hacerse con las retransmisiones de los partidos de fútbol de la fase de clasificación de los mundiales de 2014, 2018 y 2022.

Cuando saltó el escándalo, Roures y Benet desviaron toda la responsabilidad en aquellas prácticas corruptas hacia sus altos cargos de la delegación de Miami, en la filial en Estados Unidos de Imagina, que entonces se llamaba Media World. Dos de sus ejecutivos se declararon culpables, al tiempo que el empresario trotskysta se lavaba las manos. Las investigaciones, en cambio, averiguaron que la trama llegaba a Madrid y Barcelona desde donde se hicieron los pagos. Era poco creíble que decisiones de tal envergadura, que comportaban grandes cantidades de dinero, se adoptaran en una sucursal en el extranjero sin pasar por la cúpula de Mediapro.

El fiscal del caso, Richard Donoghue, lo dejaba muy claro en una nota de prensa: “Las empresas que operan en Estados Unidos tienen la obligación de asegurarse de que sus directivos no se implican en una conducta corrupta”.

Tras el acuerdo con la Fiscalía neoyorkina, la matriz española de Mediapro se comprometía a pagar una multa de 11 millones de euros e Imagina USA, el resto. Los nueve millones de euros incluían otras sanciones así como la restitución económica del soborno a diferentes asociaciones de la FIFA: a la Unión Caribeña de Fútbol (2,5), a la Federación Hondureña de Fútbol (1,4), a la Federación de Guatemala (0,7), a la Federación de Costa Rica (0,5) y a la Federación de El Salvador (0,5). La multa obligaba a Mediapro a la devolución de los beneficios obtenidos por medio de los sobornos y pagos irregulares.

Según las pesquisas del FBI, el grupo Mediapro llegó a pagar 5,5 millones de euros en sobornos para conseguir la retransmisión de los partidos de fútbol sólo en la zona del Caribe.

El grupo Imagina/Mediapro durante el juicio en Nueva York reconocieron que los pagos irregulares comenzaron en 2008 e insistieron en que los responsables estaban ubicados en Miami. En la ciudad de Florida, Roures había posicionado su grupo hacía casi 20 años para ofrecer productos de televisión a la población hispana.

29 Abril 2020

Roures traicionó a su nº 2 al negociar una multa con la Fiscalía de EEUU y no incluirlo en el pacto

Manuel Cerdán

Jaume Roures traicionó a su amigo, socio fundador y número dos de Mediapro, Gerard Romy, cuando pactó con la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York el pago de una multa de 20 millones de euros. De esa manera, podía saldar la responsabilidad de la productora catalana en los sobornos a directivos de la FIFA, en el conocido como Fifagate.

Roures, para salir de un atolladero que colocaba a Mediapro al borde del precipicio, dejó tirado a quien había sido su socio y hombre de confianza durante dos décadas. Romy, el CEO de Mediapro, había actuado de intermediario, en nombre de Media World, la filial del holding con sede en Miami, en el pago de las mordidas a los altos cargos de la FIFA para obtener los derechos televisivos de los Mundiales de fútbol.

Sus contactos y el pago de varios millones de dólares a los corruptos de la FIFA dejaron un rastro suficiente para que los agentes del FBI desmontaran aquella trama corrupta, cuyo tufo llegaba hasta la sede de Mediapro en Barcelona.

 

Roures traicionó a su nº 2 al negociar una multa con la Fiscalía de EEUU y no incluirlo en el pacto
Gerard Romy, alto cargo de Mediapro con sede en Barcelona, imputado por el caso Fifagate. Documento de la Corte Federal de Brooklyn.

 

Cuando parecía que Mediapro iba a servir de paraguas para proteger a su ejecutivo que había actuado en nombre de la empresa, Roures prefirió que Romy y otros ejecutivos se convirtieran en los chivos expiatorios de las mordidas ilegales investigadas por el FBI.

En un principio, el acuerdo era que la productora negociara con la Fiscalía norteamericana una multa después de reconocer su culpabilidad, lo que en el argot judicial de Estados Unidos se conoce como Non Prosecution Agreement (‘acuerdo de no enjuiciamiento’). Pero, finalmente, esa negociación no incluyó la protección de su CEO. Desde entonces, Romy se queja a quien lo quiere escuchar de que su amigo Roures lo traicionó.

Y el comportamiento desleal de Mediapro no acabó ahí. La Presidencia de la compañía apretó aún más la soga en el cuello de Romy cuando asumió ante la Fiscalía de Nueva York los pagos realizados a los corruptos directivos de la FIFA. Desvió toda la atención sobre la filial de Mediapro en Miami, que había recibido el dinero de la portuguesa Medialuso. Roures llegó aún más lejos: facilitó al tribunal de Nueva York toda la documentación de su tentáculo en Estados Unidos, Media World.

 

Roures
Sede de Media World, filial del grupo Imagina.

 

El dinero era de Mediapro

Con toda esa información en poder de la Fiscalía de Nueva York es casi imposible que Romy pueda salir airoso del proceso judicial. A mediados de marzo fue procesado por la Corte Federal de Brooklyn por los delitos de pertenencia a crimen organizado, que incluye la extorsión y la coacción; fraude electrónico y blanqueo de dinero, que pasó por paraísos fiscales y fue utilizado para la comisión de un delito. Parte de todo ese dinero, facilitado por Medialuso Portugal, fue destinado para reunir los 2,7 millones de euros que pagaron de una tacada al presidente de la CONCACAF, Jeff Webb.

En los años en los que se cometieron los delitos de soborno, Romy como CEO era el tercer directivo de la cúpula de Mediapro y hombre de confianza de Roures. Quienes conocen por dentro las entrañas del grupo audiovisual catalán mantienen que «cualquier decisión de Romy tuvo que recibir antes el visto bueno del trotskysta Roures».

 

Roures traicionó a su nº 2 al negociar una multa con la Fiscalía de EEUU y no incluirlo en el pacto
Gerard Romy procesado por la Corte Federal de Brooklyn como tercer directivo de la cúpula de Mediapro.

 

Las mismas fuentes señalan que Romy siempre tuvo dependencia de su socio y amigo. Aunque disponía del mismo número de acciones, el editor del diario podemita ‘Público’ estaba por encima de él. Cuentan que cuando estalló el escándalo de Roures en Barcelona por ayudar a unos proetarras, la dirección de la cadena catalana TV3, donde ambos trabajaban, decidió despedirlos. Sin embargo, el compañero de viaje de los independentistas fue trasladado de la sección de Noticias a la de Deportes, mientras Romy sí fue despedido. Más tarde, acabó trabajando para una televisión privada y fundando Mediapro.

Chivo expiatorio

Como ha sucedido en el caso FIFA, Romy se convirtió entonces en el chivo expiatorio. Un ex alto directivo de Mediapro destaca a OKDIARIO que, en la productora audiovisual, todas las decisiones se tomaban entre los tres fundadores –Roures, Benet y Romy– aunque siempre prevalecía la última palabra del trotskysta.

Antes de que Romy fuera procesado por el Tribunal de Nueva York, otros dos ejecutivos de la filial Media World fueron abandonados a su suerte por Mediapro y Roures. Ambos llegaron a un pacto con la Fiscalía y se declararon culpables. Gracias a ello, hoy día siguen en libertad.

Las relaciones entre Roures y Romy han cambiado en los últimos tres años. A finales de 2017, ambos establecieron un pacto de no agresión. El acuerdo conllevaba el compromiso de Romy de no declarar contra Ciudadano Roures en el proceso que se seguía contra Mediapro en los tribunales de Nueva York. El compromiso estaba principalmente motivado por la venta al fondo de inversión chino Orient Hontai Capital del 53,5% de las acciones de Mediapro. La operación fue cerrada en el primer trimestre del 2018. Los fundadores de la productora querían ganar tiempo para no interferir en la venta de las acciones al grupo chino. De ese paquete, el 12% correspondía a Romy, una inversión que le iba a reportar unos 276 millones de euros.

En el círculo próximo a Romy comentan que el ex ejecutivo de Mediapro dispone de suficiente dinero para afrontar la multa de la Fiscalía norteamericana. Y ese sería un motivo suficiente para propiciar un acuerdo con los investigadores del Fifagate: dinero por menos años de cárcel.

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