8 diciembre 2023

El Gobierno de Pedro Sánchez nombra al exSecretario de Estado de Comunicación Miguel Ángel Oliver, nuevo Presidente de la Agencia EFE destituyendo a Gabriela Cañas

Hechos

El 8 de diciembre de 2023 se hace público el nombramiento de D. Miguel Ángel Oliver como presidente de la Agencia EFE.

Lecturas

El 21 de diciembre de 2023 toma posesión Miguel Ángel Oliver Fernández como nuevo presidente de la Agencia EFE, la agencia de noticias del Estado, en sustitución de Gabriela Cañas Pita de Veiga, un nombramiento promovido por el Gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Miguel Ángel Oliver Fernández ya ocupó el cargo de secretario de estado de comunicación entre el junio de 2018 y julio de 2021 trabajando para el actual Gobierno, lo que acredita su cercanía a Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

08 Diciembre 2023

Respeto a la agencia Efe

EL PAÍS (Directora: Pepa Bueno)

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El nombramiento del exsecretario de Estado de Comunicación produce un daño innecesario al decoro institucional

El Gobierno ha propuesto a Miguel Ángel Oliver, quien fue secretario de Estado de Comunicación de La Moncloa entre 2018 y 2021, como nuevo presidente de la agencia pública de noticias española, Efe, tras comunicar su cese a la periodista Gabriela Cañas, nombrada en 2020 y primera mujer en presidir la mayor agencia de noticias del mundo en español. Pedro Sánchez sitúa al frente de Efe a una persona sin la más mínima apariencia de imparcialidad. El nombramiento daña la imagen de la agencia y del propio Ejecutivo, primer responsable de establecer los estándares de decoro institucional en una democracia. Las críticas están plenamente justificadas. Damos la bienvenida al PP al campo de la indignación ante los nombramientos partidistas.

Como responsable de Comunicación de La Moncloa, la gestión de Oliver destacó por la protección militante del Gobierno por encima del servicio a los medios. Llegó a provocar la protesta colectiva de cientos de profesionales por tratar de imponer un control previo en las preguntas al Ejecutivo, especialmente durante la pandemia. Fuera de la comunicación institucional, es un periodista con 40 años de trayectoria en radio y televisión en el Grupo PRISA, editor de EL PAÍS, y en Mediaset. Pero su cualificación profesional es irrelevante en este debate. La agencia Efe tiene unos criterios editoriales sólidos y públicos, recogidos en un Estatuto, y rinde cuentas al Parlamento. No necesita en su cúpula una mejor dirección editorial, sino una mejor gestión. Desgraciadamente, no es este el criterio de los partidos a la hora de nombrar directores de medios públicos, especialmente en el ámbito autonómico, que suele pasar más desapercibido.

La propuesta de Oliver se suma a la ratificación del presidente del CIS, José Félix Tezanos, quien, más allá de su capacitación técnica, contamina con su discurso la imagen de necesaria imparcialidad de un centro de estudios cuya credibilidad es capital para el debate público, al margen del acierto o el error de sus pronósticos.

La progresiva pérdida de credibilidad institucional en la que profundiza cada uno de estos nombramientos tiene consecuencias más allá de la imagen de La Moncloa a corto plazo, que parece no preocupar a Sánchez. Esta imagen partidista de las instituciones no es un juego inocente. Los precedentes se utilizan de forma revanchista por turnos y el daño dura décadas, hasta que alguien decide tomarse en serio la regeneración. El PSOE demostró entender ese daño cuando bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero la televisión pública española disfrutó del mayor margen de desgubernamentalización de la democracia. La respuesta de la audiencia y de la crítica le dio la razón, y pareció señalar un camino irreversible. No fue así, como pudo comprobarse en cuanto Mariano Rajoy llegó a La Moncloa.

Es una mala señal que Pedro Sánchez renuncie a frenar esa deriva e incluso la agrave nombrando a un exmiembro de su Gobierno al frente de la agencia estatal de noticias.

En política, y en la vida, el descuido de las formas se puede pasar por alto cuando es ocasional y se acompaña con explicaciones o disculpas. Pero hasta el momento, el Gobierno ha demostrado un absoluto desinterés por la debida apariencia de imparcialidad en los nombramientos directos. Se puede considerar ya un patrón de conducta continuado que carece de explicación coherente más allá de la decisión de la ocupación sin complejos de los espacios de poder por los más próximos. Hay tiempo para rectificar. Nombrar a Oliver al frente de Efe ahonda en el empeño incomprensible del Gobierno por justificar con sus acciones el relato paranoico de una oposición que sostiene que se va camino de una dictadura.

08 Diciembre 2023

El PSOE y la insoportable colonización de las instituciones

EL MUNDO (Director: Joaquín Manso)

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LA PRETENSIÓN del Gobierno de usar todos los resortes a su alcance con fines partidistas constituye una de las consecuencias más lesivas y preocupantes de la creciente erosión institucional. La confusión entre el Estado y el partido en el Ejecutivo de turno es censurable en una democracia avanzada. Nunca como hasta ahora se había llegado a un grado tan acentuado de instrumentalización de las instituciones, lo que daña el funcionamiento de las mismas y ahonda en el descrédito ante la ciudadanía.

Tal como revela hoy EL MUNDO, el letrado de las Cortes y ex letrado del Tribunal Constitucional Manuel Fernández-Fontecha, crítico con los pactos entre el PSOE y Junts, ha sido apartado de la Comisión Constitucional del Congreso, a la que estaba adscrito desde 2020 y que ahora preside el dirigente del PSC José Zaragoza. Este órgano parlamentario será clave en la supervisión de la Ley de Amnistía, que forma parte del precio pagado por Pedro Sánchez por el apoyo del independentismo. El apartamiento de Fontecha -número dos en el escalafón del cuerpo de letrados- lo ha ejecutado la mano derecha de Francina Armengol, Fernando Galindo, quien dejó de ser subsecretario en el Ministerio de Política Territorial para ejercer de letrado mayor y secretario general del Congreso.

El veto al veterano letrado -que llega después de que Exteriores cesara a Javier Benosa, el diplomático que criticó la amnistía en una tribuna en este periódico- resulta indisociable de la voluntad del Gobierno de allanar la aprobación de una norma que quiebra el principio de igualdad. Se trata de decisiones arbitrarias, que además pretenden intimidar al resto de funcionarios públicos en sus tareas.

En este contexto de falta de decoro institucional hay que enmarcar el nombramiento de Miguel Ángel Oliver, ex secretario de Estado de Comunicación, como presidente de Efe, la primera fuente de información en español en el mundo, con especial proyección en regiones como América Latina. Una agencia pública no es una agencia al servicio del Gobierno. Que el Ejecutivo coloque al frente de esta agencia a quien dirigió en La Moncloa las relaciones con los medios de comunicación socava el prestigio de Efe y compromete gravemente su independencia informativa.

La reciente ratificación de José Félix Tezanos, ex miembro de la dirección del PSOE, al frente del CIS; y de Álvaro García Ortiz en la Fiscalía General del Estado -pese a que el Tribunal Supremo apreció «desviación de poder» en el ascenso de Dolores Delgado- prolongan una impresentable política de nombramientos que incluye situar a dirigentes socialistas en la cúpula de empresas públicas como Correos. Confundir las siglas de partido con el Estado supone uno de los mayores atropellos de Pedro Sánchez.

11 Diciembre 2023

La Agencia Ese, Sánchez y el ejemplo de Milei

Federico Jiménez Losantos

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SIEMPRE SE ha discutido el origen del nombre de la agencia Efe: por la coincidencia en la inicial de las predecesoras Fabra y Febus, por la efe de Falange o la de Franco. Pero su servidumbre política estaba clara. Con el nombramiento de Oliver por Sánchez, también. Agencia Ese y acabemos.

La verdad, importa poco que el primer canal de comunicación de España con el inmenso mundo de lengua española lo dirija un felipista, un zapaterista o un sanchista. La primera noticia que dará Oliver de su jefe es que, como Maduro, Ortega y Lula no ha ido a la investidura de Milei. Han ido el Rey, Abascal, Cayetana y Esperanza Aguirre, todos, sobre todo Cayetana, muy bien acogidos en los medios. Sin embargo, Argentina es patológicamente presidencialista y se fija más en un presidente que no va.

La investidura de Milei tiene, pese a las sandeces y calumnias que sobre él o Villarruel se publican, una enorme importancia. Es la primera gran derrota del socialismo del siglo XXI, de los regímenes bolivarianos o narcotiranías como la de Caracas, ocho millones de venezolanos que huyen del hambre, la del pederasta Daniel Ortega, que ha metido en la cárcel a todos los candidatos opositores, o la de Cuba, la madre de todas las tiranías. Sin olvidar a Lula, que fundó con Fidel Castro, tras la caída del Muro y el colapso de la URSS, el Foro de Sao Paulo, ahora Grupo de Puebla, la nueva Komintern contra los USA, la democracia y el capitalismo. Los nuevos millonarios de Zetapé.

En Buenos Aires estaba Zelenski, símbolo de la libertad, y los representantes de los USA, Israel, Chile, Uruguay, Ecuador o Paraguay. Hasta Macron mandó una foto con la camiseta de Boca Juniors y el «¡Viva la Libertad, carajo!», autografiado por Milei. Pero España, que tiene mucha más relación con Argentina, sólo participó con la coz de Sánchez. Por este dictador en ciernes, España está en el Cartel de Puebla, como Venezuela, Cuba, Bolivia o Nicaragua.

Cuando ante el pueblo que masivamente lo ha votado Milei anunció un ajuste durísimo para salir de una miseria atroz, cuyos extremos no quiso ocultar, el grito de la multitud fue «¡Libertad, Libertad!». Mal, muy mal están los argentinos, pero, moralmente, ¡qué envidia nos dan a los españoles! Milei va a correr el riesgo de mejorar su país. ¿Cuál es el país de Sánchez?

14 Diciembre 2023

CUANDO ‘EL PAÍS’ CARGA CONTRA LOS PUBLICISTAS DE SÁNCHEZ

Víctor de la Serna Arenillas

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Hasta que llegó un propagandista profesional de Pedro Sánchez a la presidencia de la agencia de noticias estatal Efe no vimos en las páginas de opinión de El País un ataque severo al Gobierno de Sánchez, y Miguel Ángel Oliver sirvió de blanco para unos flechazos que jamás dedicó ese diario a los pactos y las cesiones con Bildu o Puigdemont: Oliver, anteriormente encargado de comunicación de la Moncloa, es «una persona sin la más mínima apariencia de imparcialidad», que se dedicó a «la protección militante del Gobierno por encima del servicio a los medios». Y más aún: «El nombramiento daña la imagen de la agencia y del propio Ejecutivo, primer responsable de establecer los estándares de decoro institucional en una democracia».

De haber sucedido bajo la dirección de Antonio Caño, que fue corresponsal en Estados Unidos y claramente proclive a la democracia occidental, este ataque no habría sorprendido tanto. Pero, en los vaivenes de poder dentro de la propiedad del grupo Prisa, el interregno de Caño fue breve: fue apartado de la dirección en 2018, siguió como columnista, pero fue destituido fulminantemente en 2021, por lo que él definió como «razones ideológicas». Y, desde luego, las dos directoras y el director que se han sucedido tras él tienen historiales impecables desde un punto de vista del centro-izquierda y se amoldan al camino, de la mano del PSOE, que el principal periódico de este país emprendió decididamente desde el intento de golpe de Estado de 1981.

La identificación fue estrechísima desde siempre. Un redactor que llegó a El País desde otro medio a mediados de los 80 vio, atónito, cómo el diario de referencia pasaba sin apenas mencionarlos por escándalos de terrorismo de Estado como los GAL, o de corrupción como el de Filesa/Pamesa/Time Export, de financiación ilegal del PSOE. Así que pidió la liquidación y se fue.

Con tan largo camino juntos, el partido y el periódico, el estallido contra Oliver queda fuera de norma. Pero, además, leyendo el editorial vemos que también atacan con igual dureza a otro relaciones públicas del Gobierno Sánchez, pero nombrado hace ya mucho tiempo: «La propuesta de Oliver se suma a la ratificación del presidente del CIS, José Félix Tezanos, quien, más allá de su capacitación técnica, contamina con su discurso la imagen de necesaria imparcialidad de un centro de estudios cuya credibilidad es capital para el debate público, al margen del acierto o el error de sus pronósticos. Esta imagen partidista de las instituciones no es un juego inocente».

Llevamos años con Tezanos favoreciendo al Gobierno con sus encuestas desviadas… ¿y ahora llega la descalificación de El País? ¿Están de verdad cambiando los tiempos mediáticos? Pasan cosas hasta hace poco inimaginables.