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LA VANGUARDIA y ELDIARIO.ES desmientes su 'información'

PÚBLICO.ES y TV3 tratan de vincular al Estado español en la matanza terrorista de Las Ramblas: «El imán de Ripoll fue confidente del CNI»

HECHOS

En agosto de 2019 el diario LA VANGUARDIA publicó el reportaje ‘El dossier de la conspiración’.

La «información» de PÚBLICO comenzó a difundirse el 14 de julio de 2019 y ese mismo día ya fue difundida por TV3, que dedicó programas monográficos a indagar sobre la posible implicación del Estado español en la matanza de las Ramblas durante los cinco días siguientes. El día 16 en el programa ‘Els Matins’ con D. Carlos Enrique Bayo entre los invitados y el día 20 con el propio propietario del medio, D. Jaume Roures, en el programa ‘FAQS’.

15 Julio 2019

El cerebro de la masacre de Las Ramblas fue confidente del CNI hasta el día del atentado

Carlos Enrique Bayo

Tras un año de investigación, ‘Público’ ha reunido fuentes de inteligencia, documentos confidenciales y datos extraídos de las investigaciones sobre los atentados terroristas cometidos en Barcelona y Cambrils por la célula yihadista que dirigía Abdelbaki es Satty, como para poder asegurar que ese imán de Ripoll seguía siendo considerado informador de los servicios secretos españoles –por ellos mismos– el día en que su discípulo Younes Abouyaaqoub asesinó a 13 personas, hace dos años.

Bin Laden fue quien inventó el sistema indetectable de comunicación conocido como “buzón muerto”. Pero los servicios de espionaje lo han adoptado como herramienta de contacto con sus informantes encubiertos, y ese método de transmisión –que no se puede interceptar porque en realidad no se envía nada– es el que empleó el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para comunicarse con su confidente más secreto: el imán de Ripoll, Abdelbaki es Satty, cabecilla de los terroristas que cometieron la matanza de Las Ramblas de Barcelona hace dos años.

Más aún, ese «correo muerto» (como también lo denominan los espías) estuvo activo al menos hasta dos meses antes del atentado de Las Ramblas –en el que perecieron 13 personas, incluido el niño de 3 años Javi Martínez, y más de un centenar resultaron heridas–, tal como ha podido verificar Público, que ha logrado acceso a las capturas de pantalla de esa cuenta secreta de Gmail: [email protected]

Códigos manuscritos entre los restos de Alcanar

Los códigos de este «buzón muerto» estaban escritos en un papel manuscrito hallado entre los restos del chalet abandonado de Alcanar (en Tarragona, cerca del límite con Castellón), donde los terroristas almacenaban gran cantidad de explosivos y voló en pedazos el 16 de agosto de 2017, descuartizando al propio Es Satty y a uno de sus cómplices: Youssef AAlla.

En ese trozo de papel figuraba, junto a la dirección del buzón secreto, lo que a todas luces parecía como una contraseña: PEREJUAN18. Y lo era, claro. Como se pudo comprobar cuando –tras solicitar los investigadores el oportuno permiso a la autoridad judicial– accedieron a ese correo electrónico y extrajeron la siguiente información:

Fecha de la última modificación de la contraseña del "buzón muerto" empleado por el CNI para comunicarse con el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty.

Fecha de la última modificación de la contraseña del «buzón muerto» empleado por el CNI para comunicarse con el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty.

El sistema del «buzón muerto» es imposible de interceptar porque jamás se transmiten datos por Internet

Y, tal cual sospechaban, figuraban dos borradores sin enviar. Puesto que es así como funciona el sistema del buzón muerto: se abre una cuenta nueva de correo electrónico en cualquier plataforma pública –Gmail, Hotmail o la que se desee– pero no se hace nunca uso de ella para enviar o recibir mensajes, sino que los que conocen las claves de usuario y contraseña se limitan a escribir borradores y dejarlos allí pendientes de envío. Su interlocutor accede después a la cuenta y puede ver lo escrito, respondiendo por el mismo método.

Como jamás hay transmisión de datos en la red, este sistema es imposible de interceptar puesto que no se registra señal ninguna en internet de esa actividad, salvo para los que conozcan de antemano que ese usuario –siempre identificado con nombres anodinos– es de interés, y además cuenten con el password elegido por el que lo creó; código que no está registrado ni siquiera por el administrador del servidor de correo.

No sólo eso, sino que también se puede añadir una segunda capa de protección con la verificación en dos pasos, la cual envía un código de un único uso al teléfono preestablecido para que se introduzca cada vez que se inicie sesión. De forma que aunque alguien lograse robar la contraseña no conseguiría acceder a la cuenta a menos que también se hubiera hecho con el móvil correspondiente.

En todo caso, los investigadores policiales comprobaron que [email protected] era un correo electrónico sin datos personales asociados, cuya última modificación de contraseña fue el 14 de marzo de 2017, y que tenía todas las características de la técnica del “buzón muerto” usada en el mundo del espionaje y del que también se hacen eco en varios manuales terroristas de Al Qaeda accesibles en Internet:

Los dos borradores del «buzón muerto» de Es Satty

Captura de pantalla de los dos borradores en el "buzón muerto" de Es Satty, en los que el controlador del CNI le pide que informe.

Captura de pantalla de los dos borradores en el «buzón muerto» de Es Satty, en los que el controlador del CNI le pide que escriba mensajes por ese método imposible de interceptar.

Como se aprecia en la imagen que encabeza este artículo, una persona en perfecto castellano, el 24 de mayo de 2017, escribió:

«VEO QUE HAS PODIDO ENTRAR, NO TIENES MAS QUE DEJAR ESCRITO UN MENSAJE COMO ESTE COMO BORRADOR Y YO LO LEERÉ. YA PUEDES EMPEZAR A ESCRIBIR COSAS. GRACIAS AMIGO«.

Posteriormente, el 19 de junio de 2017, esa misma persona escribe:

«NO TIENES NADA QUE ESCRIBIRME O ES QUE NO PUEDES HACERLO. HOY ES LUNES 19 DE JUNIO”.

A los investigadores que descubren esos mensajes no les cabe ninguna duda de que el controlador (en el CNI) de Es Satty había creado un correo electrónico para comunicarse con él, donde el imán de Ripoll pudiera dejarle las informaciones que consiguiera. En el correo del 24 de mayo el controlador observa cómo Es Satty ya ha entrado en el correo, le da una especie de bienvenida, y le indica que lo que le quiera contar lo escriba en la carpeta de “borradores”. Después, el 19 de junio, el controlador, ante la ausencia de informaciones de su confidente, le pregunta si no le ha escrito nada porque no ha podido o porque no tenía nada que contarle.

Pero lo verdaderamente relevante es que este último correo, el del 19 de junio, es de menos de dos meses antes de los atentados de Barcelona y Cambrils, cuando la célula yihadista de Ripoll ya había iniciado los preparativos para cometer acciones terroristas, tanto en la búsqueda de objetivos como en la adquisición de los medios que iban a utilizar en los atentados.

Younes y Aalla estuvieron «meses» fabricando bombas

De hecho, en los interrogatorios del único superviviente de la gran deflagración de Alcanar (Mohamed Houli Chemlal), reflejados en el sumario de la investigación –al que Público también ha tenido acceso–, éste afirma que Younes Abouyaaqoub –el asesino de Las Ramblas– y Aalla llevaban “meses” fabricando allí explosivos (folios 188 y 189):

2.- Mohamed HICHAMY, junto con Younes ABOUYAAQOUB y Youseef AALLA fabricaban explosivos. Según la declaración de Mohamed HOULI CHEMLAL, en concreto confeccionaban bombas de tubo y Mohamed HICHAMY introducía cajas pequeñas de tornillos como metralla.

3.- Mohamed HICHAMY tenía una caja llena de láminas metálicas de diferentes tamaños con diferentes formas geométricas y cortantes para usarlo como metralla en el interior de las furgonetas, hecho que se ha demostrado cierto tras la práctica de la diligencia de entrada y registro de su domicilio (INDICIO A-10)

Pero este diario ha podido ver, asimismo, los informes reservados que el CNI ha aportado al equipo de investigadores de los atentados, en los que se especifican con todo lujo de detalles los viajes que efectuaron esos mismos terroristas medio año antes:

El CNI conocía los planes de los terroristas en sus viajes

El viaje de Hichamy y Aalla a Suiza y Alemania (Basilea, Freiburg im Breisgau y Zurich) del 18 al 20 de diciembre de 2016; así como el de Abouyaaqoub, Aalla y Hichamy a Francia y Bélgica (París y Bruselas) los días 25 a 28 de ese mismo mes, esta vez a bordo del mismo Audi A-3 (matrícula 9676BHF) que después emplearían en el atentado de Cambrils:

Informe reservado del servicio secreto sobre los viajes en Europa, a finales de 2016, de los autores de los atentados de Barcelona y Cambrils.

Informe reservado del servicio secreto sobre los viajes en Europa, a finales de 2016, de los autores de los atentados de Barcelona y Cambrils.

Como se puede leer en esta última imagen, los agentes del CNI siguieron minuciosamente todos los movimientos, a través de cuatro países, de los tres jóvenes que fabricaban los artefactos explosivos en Alcanar, no sólo controlando sus itinerarios y medios de desplazamiento, sino incluso conociendo previamente sus planes:

El objetivo de este viaje era que Mohamed Hichamy comprase en Freiburg un Subaru Impreza de segunda mano, hecho que finalmente no se produjo”.

Es obvio que el CNI sabía lo que esos terroristas pretendían hacer –pero no llegaron a efectuar– porque estaba escuchando lo que hablaban entre ellos, ya que también es capaz de señalar los números de los teléfonos móviles de los tres y de precisar:

“Al no comprar el automóvil, se ven obligados a buscar un medio de transporte para la vuelta. Así, Mohamed Hichamy contactó con Younes Abouyaaqoub y le solicitó que les reservase el vuelo de regreso (Zurich-Barcelona el 20.12.2016).”

«Utilizan el Audi A3 empleado en el atentado de Cambrils y usado con frecuencia por miembros de la célula para sus desplazamientos entre Ripoll y Alcanar»

¿Cómo es posible que los servicios secretos españoles estén al corriente de todos esos detalles, incluidas las conversaciones entre los terroristas sobre sus proyectos y objetivos, pero no ponga fin a esas actividades de preparación de los atentados? Porque también conocen sus continuos tránsitos por carretera entre Ripoll, en cuya mezquita Es Satty pronunciaba inflamatorios sermones islamistas, y Alcanar, donde se dedicaban a fabricar los explosivos y construir las bombas (la negrita y subrayado son nuestros):

“En este traslado utilizan el vehículo empleado para el atentado de Cambrils (Audi A3 matrícula 9676BHF) cuyo titular es Mohamed Aalla, pero utilizado con frecuencia por varios miembros de la célula para sus desplazamientos entre Ripoll y Alcanar”.

Pero esto no es todo, ya que Público tiene conocimiento de que el servicio secreto español seguía vigilando y controlando a los terroristas hasta el mismo día del atentado de Las Ramblas, puesto que no fue hasta la mañana siguiente de la masacre cuando se borró del registro central de fuentes del CNI la ficha del mismísimo Es Satty.

Y este diario está en posesión de muchas más pruebas que sostienen y acreditan el titular de esta primera crónica de nuestra exclusiva, pero cuya exposición es larga y merece un nuevo artículo… mañana mismo.

17 Julio 2019

‘Público’ plagia una exclusiva de OKDIARIO de 2017 y se queja de que otros medios no la rebotan

OKDIARIO (Director: Eduardo Inda)

El diario podemita de Jaume Roures, el magnate de la comunicación audiovisual, se quejaba ayer de que el resto de medios periodísticos de España no se habían hecho eco de lo que presentaba como una «exclusiva» de Público. El periódico de cabecera de Pablo Iglesias titulaba a bombo y platillo: «Exclusiva: La verdad sobre el imán de Ripoll (1). El cerebro de la masacre de Las Ramblas fue confidente del CNI hasta el día del atentado».

Con la firma de Carlos Enrique Bayo arrancaba el scoop afirmando que «tras un año de investigación», Público estaba en condiciones de afirmar que el imán de Ripoll, el cerebro de la matanza de Barcelona, había sido confidente de los servicios secretos españoles hasta el mismo día del atentado.

Pero Bayo no necesitaba muchas alforjas para ese tan largo viaje periodístico. Con tan sólo entrar en la hemeroteca de OKDIARIO se habría encontrado con un calco de esa noticia pero desvelada casi dos años antes, el 16 de noviembre de 2017: «El imán de Ripoll montó la célula yihadista de la matanza de Las Ramblas mientras era confidente del CNI».

¿Y cómo comenzaba OKDIARIO esa información, firmada por Manuel Cerdán?: «Aldelbaki Es Satty, el imán de Ripoll y cerebro de los atentados de Barcelona y Cambrils, era confidente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en el momento en el que su célula yihadista cometió la matanza en Las Ramblas, el pasado 16 de agosto».

Y este medio destacaba: «Esa es la información con la que trabaja el Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional y que está recogida en una pieza separada, que el magistrado Fernando Andreu mantiene declarada secreta».

Y aportaba más detalles sobre las actividades terroristas de Es Satty: «El imán, al tiempo que facilitaba información a los servicios secretos y cobraba fondos treservados por esa labor, montaba la célula terrorista que perpetró el segundo atentado más sanguinario de la historia del terrorismo en Cataluña».

Un año para una investigación ya publicada

Pero, aunque Bayo hubiera cometido el error de pasar por alto la exclusiva de otro medio de comunicación, que ahora plagia, resulta difícil que en sus investigaciones, que según él le han llevado un año de trabajo, no se topara con el comunicado oficial del CNI.

El 18 de noviembre de 2017, tras las informaciones de este periódico, la dirección del CNI, emitió un comunicado -algo inusual en su política de comunicación- para confirmar parte de las informaciones de OKDIARIO.

Los espías españoles reconocían que dos de sus agentes habían visitado en 2014 al marroquí Aldebaki Es Satty en la cárcel de Castellón, donde cumplía condena por tráfico de drogas, para captarlo como confidente. Eso sí, negaban que le hubieran pagado con fondos reservados y no aclaraban hasta cuándo había colaborado con los servicios secretos.

No se sabe si ha habido una causa efecto pero los resultados son evidentes. El pasado lunes OKDIARIO acusaba al diario podemita de no haber publicado nunca una noticia que afectara la imagen del CNI. Basta con repasar su hemeroteca: ningún crespón negro sobre las actividades de los servicios secretos. Pero, nada más producirse el relevo del anterior director, el general Félix Sanz Roldán, el diario podemita de Roures desvela una historia ya conocida para erosionar los cimientos de La Casa, como también se conoce a la sede del espionaje.

¿Y qué ha logrado Roures? Que, con una información ya conocida, Torra y el independentismo catalán se hayan lanzado a la yugular del CNI y del Gobierno, en medio de las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez.

Pablo Iglesias, colaborador habitual de Público y comensal en la residencia de los Roures, no ha tardado en lamentarse de que el resto de medios españoles no hayan destacado el scoop -ya apolillado- del diario podemita. Sus ansias por ayudar a socio político Roures ha servido para relanzar unas exclusivas de OKDIARIO de 2017.

19 Julio 2019

El periodista de ‘Público Today’ que culpa al CNI del atentado de las Ramblas hacía campañas para defender los GAL

J. F. Lamata

En Periodista Digital los titulares son redactados por el Jefe de portada y no por los redactores.

Carlos Enrique Bayo, de Público.es, apareció el 18 de julio de 2019 en ‘Todo es Mentira’ para quejarse de que ningún gran medio se había hecho caso de su ‘scoop’ de intentar insinuar vincular al Estado español en la matanza islámica de Las Ramblas de Barcelona del 17 de agosto de 2017. Esta dentro de la habitual estrategia de “victimización”, aunque tal noticia fue recogida por TVE, además de por toda la trompetería independentista catalana incluyendo como tal a la productora de ‘Todo es Mentira’.

El bulo de 2017

Si Bayo fuera justo tendría que entender que el hecho de que su sus noticias sobre ese tema sean puestas en entredicho puede estar vinculado con el antecedente de 2017. Había pasado poco más de una semana del atentado, el 25 de agosto, cuando Carlos Enrique Bayo ya publicó una noticia en la que aseguraba que el principal asesino de las Ramblas, Younes Abouyaaqoub, había estado en contacto con agentes de la CIA por Telegram, hablando de sus planes de masacre en Cataluña y los de la CIA habían informado al Estado español que, tan malvado como siempre es representado por la prensa independentista, se lo había callado (al parecer, según la visión de Carlos Enrique Bayo, el Estado es tan anti-catalán que está encantado con que se produzcan atentados).

La noticia hasta incluía los pantallazos de Telegram. Noticia, que, fue borrada al poco tiempo porque aquellos telegrams eran más falsos que un duro de seis pesetas. La obsesión por culpar al Estado español de la matanza de Cataluña le había llevado a Bayo a ‘tragarse’ semejante bulo.

Ahora vuelve con lo mismo. No es ningún secreto que el CNI contacta con toda clase de delincuentes y escoria criminal intentando, entre ellos, pillar ‘soplones’ y a veces, el tipo al que intenta sondear como ‘soplón’ resulta ser el más peligroso de los terroristas a los que se intenta detectar.

Pero lo que afirma Bayo es que el CNI estaba en contacto con el jefe del comando asesino de las Ramblas, el imán de Ripoll, porque su ficha no hubiera sido borrada. Salvo que demuestre que semanas antes del atentado o un mes antes, o en un periodo de tiempo hubo algún contacto, o sonará a que está, de nuevo, forzando la realidad con un único objetivo: ‘vender’ la idea que los independentistas más fanáticos quieren escuchar: que el Estado español está detrás de la masacre de Las Ramblas.

¿Defender a los GAL no es actuar al servicio de las cloacas, señor Bayo?

Esto se produce justo cuando según TEM, Carlos Enrique Bayo y Emilio José Rodoríguez Menendez eran dos de los testigos que iban a hablar en el segundo documental contra periodistas anti-independentistas o anti-podemitas que estaba preparando la productora del espacio (aunque han borrado todas las referencias a ese inminente documental en la web del espacio).

Entre los periodistas a los que TEM iba a atacar estaba, en teoría, Pedrojota y Cerdán, lo cual no deja de ser curioso. Aunque fuera con la ayuda de los villarejos de turno, ¿acaso sus informaciones sobre los GAL, Amedo, Lasa-Zabala, Sancristobal, CESID, etc, no fueron precisamente denuncia de prácticas de cloacas? Las cloacas de los GAL o el CESID. Y hasta el mayor enemigo de Pedrojota deberá reconocer que ‘luchó’ contra ellas.

Algo que no pueden decir, precisamente ni Carlos Enrique Bayo ni Emilio José Rodríguez Menéndez, que en ese periodo de tiempo (1997-1998) estuvieron en sus respectivos periódicos defendiendo justo lo contrario: ellos defendían a los acusados por el caso GAL y demás. Rodríguez Menéndez, que por entonces estaba en un periódico en el que trabajaba gente tan dispar como Bleda, Brandau o Somalo, hasta participaría en la difusión del vídeo de Pedrojota. ¿Cabe mayor maniobra de cloacas contra un periodista por enfrentarse a ellos?

En el caso de Carlos Enrique Bayo, él formaba parte de la redacción que comandaban Juan Salas y Joaquín del Río que centró sus esfuerzos en defender a los asesinos de Lasa y Zabala, los guardias civiles Dorado y Bayo, el entonces general Galindo, Rafael Vera y demás. Varios de aquellos reportajes llevan la firma de Bayo.

Además consiguieran materiales curiosos: diarios de Amedo obtenidos de un robo en su casa, cartas ‘desaparecidas’ que aparecían en manos de aquellos periodistas, transcripciones de pinchazos telefónicos que ‘casualemente’ acababan en sus manos y siempre en la misma línea: tratar de desprestigiar a Pedrojota Ramírez y a Baltasar Garzón e intentar convencer de que todo era un montaje de ellos. Algunos podrían pensar que a aquella redacción de la que Bayo formaba parte recibía información directa de ‘las cloacas’ de los GAL (hasta llegaron a simular un secuestro judicial falso de una de sus ediciones para culpar a Pedrojota).

Ya que TEM quiere contar con los testimonios de Rodríguez Menéndez y Carlos Enrique Bayo, que los exprima al máximo sobre este periodo. Podrán hablar de prácticas de cloacas con mucho detalle.

20 Julio 2019

Por qué no difundimos los artículos de público.es sobre el CNI y los terroristas de La Rambla

Ignacio Escolar

José Fernández Montalbán: Es lamentable ver cómo un periódico como el suyo no se hace eco de una noticia tan relevante como la publicada por el diario Público. Si lo han puesto han debido ponerlo tan escondido que no he sido capaz de localizarla. Pensaba que era una noticia con suficiente importancia como para aparecer en su medio. Por la trama que se vislumbra detrás, me sorprende no se hayan dignado a hacer ningún tipo de mención. Entiendo que una noticia así la ignore Ok Diario, ABC, La Razón, ¿pero ustedes? En fin, la suscripción tiene fecha de caducidad.

Muchos, como José, nos estáis preguntando por qué eldiario.es no se hace eco de la investigación de público.es sobre los supuestos nexos entre el CNI y los terroristas que atentaron en Barcelona en agosto de 2017. También estamos teniendo varias bajas de socios «decepcionados» por nuestro silencio, y que nos acusan de esconder esta noticia por algún interés oculto: por ser «cómplices del CNI», por ayudar al PP o al PSOE, por hacer «un periodismo de Estado» contra los independentistas…

En los últimos días, como suelo hacer con estas quejas, he contestado a todos los que se han interesado por este tema a través del buzón de esta sección. Mi primera intención era dejar estas respuestas en privado. Pero sois tantos los que nos preguntáis por otros cauces –los comentarios, las redes sociales– que he decidido explicar esta decisión a todos los lectores de eldiario.es. Porque a veces quien calla otorga, y no es el caso.

Álvaro Mateos Labrador: Acabo de leer las informaciones que seguramente conozcáis sobre el atentado de las ramblas. Público.es afirma que los agentes del CNI conocían al dedillo toda la actividad de la célula terrorista que se llevó varios muertos por delante. No consigo entender cómo no se ha hecho nada de eco de esta información. ¿Es que se sospecha que es una fake-news? Como socio creo que por lo menos deberíamos tener algunas explicaciones de por qué esta información no está en portada de eldiario.es, dada su relevancia.

Hola Álvaro. Hemos revisado esas informaciones y hemos decidido no publicar nada más que esta nota porque eso es todo lo que tenemos confirmado, según los criterios profesionales y deontológicos que seguimos en eldiario.es.

Los documentos que hasta ahora ha difundido público.es no permiten acreditar que «el cerebro de la masacre de Las Ramblas fue confidente del CNI hasta el día del atentado», ni que «el CNI escuchaba los móviles de los asesinos de Las Ramblas cinco días antes de la matanza», ni tampoco que «el CNI borró la ficha de confidente de su base de datos», como se ha asegurado en ese medio.

Por ahora, para sostener todas estas afirmaciones, público.es solo ha aportado varios fragmentos parciales de documentos que no podemos contrastar porque, sin conocer la fuente, no tienen nada que nos permita acreditar su autenticidad.

Los primeros fragmentos son los de unos mensajes que, supuestamente, un agente del CNI deja al cerebro de los atentados, el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, a través del sistema del «buzón muerto»: una dirección de correo electrónico donde los mensajes se guardan en borrador y entran varias personas con la misma clave a la cuenta. Pero según el texto de esos mismos documentos, lo que queda acreditado es que Es Satty no respondía a los mensajes y que alguien intentó sin éxito obtener información de él: no que colaborase en ese momento y «hasta el día del atentado» con el CNI.

Que el CNI tuvo encuentros con este imán no es algo novedoso: ya se sabía y se había publicado hace año y medio. El CNI admitió contactos con Es Satty cuando estuvo en prisión. En concreto, el CNI explicó que los servicios de inteligencia contactaron con Es Satty. El contacto se produjo cuando cumplía condena por tráfico de drogas en Castellón; es habitual que el CNI busque información en alguien que tiene relación con islamistas y que está encarcelado.

Tampoco es inusual que algunos de los autores de un atentado estén o hayan sido investigados por las fuerzas de seguridad o los servicios secretos. Es así como se impiden muchos otros ataques terroristas, aunque no siempre se consiga. Es lo que históricamente ha ocurrido en Europa y Estados Unidos con los principales atentados yihadistas.

Otros de los pantallazos aportados por publico.es es el de un supuesto informe donde se explican las llamadas y los viajes al extranjero del imán. El documento tampoco tiene sello ni fecha y solo se reproduce parcialmente. Pero los detalles del viaje que aparecen en ese texto forman parte de la investigación de la Audiencia Nacional sobre los atentados y se conocen por el rastreo a posteriori de los móviles de la célula terrorista.

Es algo también bastante habitual: tras cualquier delito relevante, más aún un atentado de esta gravedad, se realiza un estudio de los teléfonos móviles. De ahí, y de los datos de geolocalización que guarda cada operador de telefonía de todos sus clientes, se puede extraer el tráfico de llamadas, la posición exacta de cualquier teléfono durante los meses e incluso años anteriores y el historial de búsquedas. También quedan guardados todos los mensajes de whatsapp y programas similares.

Las búsquedas en Internet de los terroristas que realizaron este atentado tampoco son novedosas: las publicamos hace un año, forman parte de la investigación judicial.

En una tercera entrega, publico.es ha difundido un nuevo pantallazo. Es otro fragmento de un supuesto informe reservado del CNI, elaborado después de los atentados, que forma parte del material que el centro de inteligencia puso a disposición de las fuerzas policiales que investigaron lo ocurrido. En él se detalla que Es Satty tenía en la cárcel contactos con otros presos islamistas, que se radicalizó y que se mostraba muy reservado. Es algo que explica bien por qué el CNI estuvo pendiente de sus movimientos o que intentara sacarle información, pero no que realmente fuera un confidente hasta el día del atentado, como asegura público.es.

Más allá de estos documentos parciales, cuya autenticidad es difícil de verificar y que no dicen lo que se afirma en los titulares, el resto de los supuestos hechos que relata público.es en esta investigación se fía exclusivamente a fuentes anónimas cuya fiabilidad tampoco podemos contrastar ni comprobar en eldiario.es.

Tal vez más adelante público.es aporte pruebas más contundentes y verificables sobre este asunto. De ser así las publicaremos.

Bernat Pascual Segura: Me gustaría saber por qué no dais información sobre la exclusiva de el diario Público sobre los atentados en Barcelona y el posible conocimiento que tenía el CNI de lo que estaba ocurriendo. ¿Estáis contrastando la información o es que no creéis que la noticia pueda ser verdadera?

Hola Bernat. Siempre contrastamos las informaciones antes de publicar. También las que ofrecen otros medios, no porque desconfiemos de ellos por defecto –sí hemos difundido, incluso como noticia de apertura, otras informaciones de público.es más contrastables– sino porque no siempre tenemos acceso a las fuentes que se citan porque son anónimas o porque los documentos aportados nos generan más dudas que certezas, como es este caso.

En el pasado, eso nos ha ayudado a no meter la pata. Y en este caso hemos actuado con la misma prudencia que aplicamos cuando se difundió una supuesta nota de la CIA avisando a los Mossos de la inminencia de un atentado en Barcelona –que explicamos con muchísimas cautelas–. O sobre la quema de documentación de la Policía Autonómica en una incineradora de Sant Adrià del Besòs.

Este criterio nos ha permitido no equivocarnos con errores ajenos. Como cuando no seguimos las informaciones que varios periódicos publicaron en enero de 2016 diciendo que «la UDEF investigaba a Podemos por financiarse con cinco millones de euros de Irán». No lo dimos, pero sí investigamos. Y nuestra primera noticia sobre este asunto la publicamos diez días más tarde, explicando que esas revelaciones formaban parte de una operación política para desestabilizar a este partido, y que no era la UDEF sino otro deparmento de la Policía Nacional quien investigaba a Podemos. Unas semanas después, desvelamos íntegro el famoso informe Pisa, señalando todos los puntos más que dudosos de este dossier que más tarde supimos que había fabricado el comisario Villarejo.

Rafael Sánchez Calahorro: Me habéis defraudado como periódico independiente que se supone que sois al haber ocultado la noticia del Imán y el CNI. ¿Sois también cómplices informativos del silencio del Estado? Creía que esto sólo pasaba con los medios tradicionales afines al régimen. A partir de hoy, y tristemente, dejo de ser socio de vuestro medio.

Hola Rafael. eldiario.es no es «cómplice» del Estado ni en este asunto ni en ninguno. Hay medios que piensan que «por encima de la verdad está la Unidad de España», como aseguró el director de uno de los principales periódicos madrileños. Hay también quienes creen que por encima de la verdad está la república catalana. Ninguno de los dos es nuestro caso.

Nuestro trabajo como periódico independiente no es defender o atacar a ninguna patria ni a ningún «régimen», sino publicar información veraz, afecte a quien afecte. Hace ya cinco años, en 2014, eldiario.es fue el primer medio que destapó en exclusiva la existencia de la Operación Catalunya: que una unidad secreta de la Policía estaba investigando a los políticos independentistas. Y hace solo unas semanas, fue eldiario.es quien publicó en exclusiva que el Ministerio de Asuntos Exteriores tuvo acceso a información reservada que los delegados de la Generalitat intercambiaban con su Conselleria, unos cables sobre «las embajadas catalanas» que han resucitado las sospechas de nuevos excesos contra el procés catalán.

Jordi Díez Frean: «¿Cómo es posible que no hayáis comentado la noticia del CNI con el atentado de Barcelona? Muy defraudado con vosotros, parecéis un diario de derechas, o quizás ya lo sois».

Hola Jordi. No somos ni seremos un diario de derechas pero tampoco somos un medio sectario o de partido, que solo vaya a publicar lo que algunos lectores de izquierdas prefieren leer.

Sin duda el Parlamento español debería haber puesto en marcha una comisión de investigación sobre estos atentados; siempre que un ataque terrorista triunfa es porque algo ha fallado. Pero con lo que por ahora tenemos sobre la mesa, no creo que se pueda decir que «el CNI pudo haber evitado el atentado de Las Ramblas» o insinuar que «los fondos reservados» del servicio secreto «pudieran haber financiado» el atentado, como ha llegado a afirmar el periodista de público.es que firma la noticia. O sugerir que la masacre de La Rambla fue un atentado planeado, tolerado o incluso pagado por el CNI para acabar con el referéndum catalán del 1-O, como están haciendo otros medios independentistas a raíz de esta serie de artículos de público.es.

Afirmar o sugerir algo tan grave con pruebas por ahora tan endebles me parece tan irresponsable como la teoría de la conspiración del diario El Mundo sobre los atentados del 11-M de Madrid.

Por respeto a las normas más básicas del periodismo, por respeto a las víctimas y a sus familias, eldiario.es va a mantener sus criterios profesionales y deontológicos, aunque haya más socios que se den de baja.

22 Julio 2019

Cuando son periodistas los que quieren matar al mensajero

Carlos Enrique Bayo

Lo de «matar al mensajero» no es nuevo, pues tiene más de dos mil años, pero casi siempre habían sido los poderosos quienes trataban de negar la realidad eliminando al portador de las malas nuevas. No es hasta la época moderna cuando aparecen mensajeros (como deberían ser todos los periodistas) que se prestan a participar en la persecución del cartero de noticias indeseables, como hicieron grandes medios de comunicación con Gary Webb o Julian Assange, y sorprende la fruición con la que muchos tertulianos e informadores se han lanzado al ataque contra Público y contra el que esto escribe como reacción furibunda contra la exclusiva que hemos publicado en cuatro capítulos bajo el cintillo «La verdad sobre el imán de Ripoll».

Como el apagón informativo de numerosos medios –sobre todo los autodenominados «constitucionalistas»– ha sido tan clamoroso que al final se ha convertido en un escándalo en sí mismo, es necesario que primero abordemos ese fallido intento de condenar tan grave asunto a la inexistencia por el método de no hacerse eco de ello. Comportamiento llevado en ocasiones hasta el ridículo, puesto que aunque no se diera crédito a la primicia en sí misma, la tempestad política levantada por su publicación ya constituye un hecho noticioso que obliga a poner en antecedentes a lectores, oyentes y espectadores sobre lo publicado.

De hecho, los que empezaron por hacer el vacío a Público acabaron teniendo que dar explicaciones ante las cámaras o las redes sociales por su silencio, echando mano de argumentos tan peregrinos como que los informes reservados del CNI cuyos fragmentos hemos ido difundiendo carecen de membretes, timbres y firmas, como si los servicios de inteligencia fueran a dejar rastros oficiales, por escrito y con su sello, de actividades que, por definición, son secretas.

Y muchos de los tertulianos que dedicaron horas y horas a debatir sobre la infame «The Nota» en spanglish que supuestamente envió la CIA a los Mossos –advirtiendo del atentado en Las Ramblas meses antes de que lo improvisara en media hora un Abouyaaqoub desesperado porque les había volado su polvorín de explosivos–, aseveran que ahora no hay ni que mencionar la exclusiva de Público porque los documentos y testimonios aportados no son suficientes. Claro que tampoco informaron cuando la Inteligencia de EEUU desmintió formalmente haber enviado ninguna información a los Mossos.

Otros aducen que no informan sobre la relación entre el CNI y el imán de Ripoll porque no pueden verificar la autenticidad de la exclusiva, todavía no desmentida por ninguna autoridad ni contradicción intrínseca cuando ya se cumple una semana de su aparición. Claro, será por eso que ningún medio mencionó las informaciones del Washington Post sobre el Watergate, ya que era imposible de contrastar una fuente –el célebre «Deep Throat«– a la que nadie más que Bob Woodward y Carl Bernstein pudo tener acceso hasta muchas décadas después.

Aquí es preciso subrayar que no sólo es un derecho sino también un deber del periodista proteger a sus fuentes, de forma que hemos tenido que omitir muchos datos, documentos e identidades concretas que conocemos –y son los que han acabado de convencernos de la veracidad de todo lo desvelado por nuestros alertadores– pero cuya difusión desenmascararía a quienes están arriesgando mucho para que el público conozca la verdad. Eso se ha repetido varias veces en las informaciones y las entrevistas sobre el caso, pero nunca ha sido tomado en cuenta cuando se acusa al autor de no ofrecer pruebas mucho más detalladas y comprometidas.

Eso mismo le ocurrió a Assange –por cierto, con quien este reportero mantuvo un Memorandum of Understanding (MOU) firmado personalmente, y renovado anualmente, que permitió a Público participar como socio-colaborador de numerosas exclusivas mundiales de Wikileaks entre 2012 y 2017–, y los grandes medios de comunicación en los que en un principio confió acabaron investigándolo a él y a sus informantes, dejando de lado las revelaciones sobre crímenes de guerra y otras atrocidades cometidas por EEUU para centrar su periodismo en perseguir precisamente a las propias fuentes que deberían proteger. Por eso Assange insistió en repetir una y otra vez que Wikileaks es «una organización de protección de fuentes» whistleblowers (alertadores de abusos del poder).

En cualquier caso, la cantidad de datos, detalles y pruebas documentales que hemos aportado en esta serie de exclusivas –aparte de las afirmaciones más que verosímiles, contrastadas con varias fuentes, de los whistleblowers que nosotros debemos proteger–, han obligado a algunos directores de medios a dar explicaciones de su silencio, sobre todo Ignacio Escolar, que ha dedicado mucho espacio a argumentar: «Por qué no difundimos los artículos de público.es sobre el CNI y los terroristas de La Rambla».

Alega  Escolar: Público «ha aportado varios fragmentos parciales de documentos que no podemos contrastar porque, sin conocer la fuente, no tienen nada que nos permita acreditar su autenticidad». Cierto. Somos nosotros los que hemos dedicado un año de investigación periodística a acreditar su autenticidad, estando además en posesión de los documentos íntegros que incluyen un enorme caudal de datos confidenciales –teléfonos, números de identidad, direcciones, e-mails, IPs de Facebook, matrículas de vehículos y mucho más– que sólo un servicio de inteligencia es capaz de averiguar y recopilar. Y no vamos a difundirlos íntegros, comprometiendo a nuestras fuentes, para satisfacer a los vigilantes de la pureza periodística.

Otra razón esgrimida por Escolar para desestimar la exclusiva es que del estudio «habitual» de los móviles de terroristas y «de los datos de geolocalización que guarda cada operador de telefonía de todos sus clientes, se puede extraer el tráfico de llamadas, la posición exacta de cualquier teléfono durante los meses e incluso años anteriores y el historial de búsquedas. También quedan guardados todos los mensajes de whatsapp y programas similares».

Eso lo sabemos perfectamente, pero lo que no menciona Escolar es que en la exclusiva se ponen de manifiesto –llamando además especialmente la atención del lector sobre ello– los datos que demuestran que esos recuentos del informe no están hechos mediante un estudio posterior de los móviles. Sobre todo porque el análisis del CNI constata:

«Las conversaciones se realizan con los números asociados a Omar y Youness (34600314111 y 34612526378), pero las conversaciones acaban siendo, en las dos ocasiones, entre Mohamed Hichamy y Younes Abouyaaqoub, que corta las frases para no desvelar detalles de sus actividades concretas«.

  1. Es imposible saber que Younes «corta las frases» si no hay alguien que está escuchando esas conversaciones.
  2. El CNI especifica las identidades falsas (Rachid Ezzouzi y Hassan Lahmani) empleadas para adquirir unas tarjetas SIM francesas en un Tabac del centro de París, cosa imposible de saber si no se está vigilando a los terroristas en ese momento.
  3. En el informe de otro viaje, el CNI desvela que el objetivo de ir a Suiza era «que Mohamed Hichamy comprase en Freiburg un Subaru Impreza de segunda mano, hecho que finalmente no se produjo». Es imposible saber las intenciones no realizadas de los terroristas sólo con la geolocalización de sus móviles.
  4. Finalmente, resulta que estos informes los elabora el CNI para ilustrar al equipo de investigación de los atentados sobre lo ocurrido en el extranjero y averiguado por el servicio secreto, pero los móviles de Hichamy y de Abouyaaqoub fueron capturados por los Mossos y entregados al juzgado, de forma que la Inteligencia no los ha examinado ni su tarea es hacerlo, puesto que ya están al alcance de los técnicos de diversos cuerpos policiales.

También dice Escolar: «Que el CNI tuvo encuentros con este imán no es algo novedoso: ya se sabía y se había publicado hace año y medio». Cosa que no sólo se admite sino que se destaca en el texto de la exclusiva, donde incluso se hace hincapié en que la captación de Es Satty por el CNI «no es nada extraordinario» y que su fichaje, en las condiciones expuestas, «es de manual».

Pero también subrayamos: «Lo realmente extraño es el empeño que puso el CNI en negar que se le hubiera querido captar, en sostener que sólo se le interrogó y en afirmar que no llegó a trabajar para ellos; porque lo que se quiere esconder es el dato verdaderamente relevante: hasta cuándo fue confidente suyo. De hecho, no reconoció haberlo entrevistado en prisión hasta que se filtró en prensa». Esa filtración es a la que nos referimos cuando en la página web de Eduardo Inda (okdiario.com) titulan «El imán de Ripoll montó la célula yihadista de la matanza de La Rambla mientras era confidente del CNI», sin aportar una sola prueba de ello ni tampoco citar fuente alguna –anónima o no– pero especificando que el juez de la Audiencia Nacional entonces encargado del caso, Fernando Andreu, había abierto una pieza secreta sobre ello.

Ahora, Okdiario ha aportado su grano de arena en la campaña para desprestigiar la exclusiva de Público asegurando que este diario lo ha «plagiado», refiriéndose a esa nota de la web de Inda que no cita fuente alguna ni muestra datos concretos ningunos, pero asevera: «El imán, al tiempo que facilitaba información a los servicios secretos y cobraba fondos reservados por esa labor, montaba la célula terrorista».

En cambio, en nuestra exclusiva, citamos la existencia de esa versión de que el imán recibió fondos reservados, pero agregamos: «…algo que Público no ha podido verificar». Porque es casi imposible, como sabemos todos los que hemos investigado los crímenes del GAL, rastrear los pagos con fondos reservados.

Pero, curiosamente, esa admisión de que no hemos podido verificar ese extremo –que Okdiario proclamó como cierto sin aportar prueba ni fuente que lo corroborase– se ha convertido en una de las armas arrojadizas del martillo de herejes del periodismo en que se ha encarnado Antonio Maestre, quien se está desviviendo no sólo por desacreditar la exclusiva sino sobre todo por desprestigiar al autor por todos los medios.

Este maestre de periodistas puso en marcha el ventilador del fango, aseverando (por supuesto sin preguntar al autor de la información sobre sus fuentes): «Le han pasado un corta y pega unos fanáticos procesistas y se la han colado como le colaron lo del espionaje de EEUU».

Se refería a la información «Una agencia de espionaje de EEUU dice que contactó con el asesino de las Ramblas el 31 de julio» que publicamos a finales de agosto de 2017 sobre lo que afirmaba el jefe de Exeintel, noticia que generó una anterior campaña de difamación contra nosotros encabezada (igual que ahora) por Maestre y @Guerraeterna, quien proclamó a los cuatro vientos: «No existe ese «servicio de inteligencia». Su web registró el dominio el 17 de mayo de 2017. Está en Twitter desde junio de 2017″.

Porque se dedicaban a pinchar en todos los enlaces posibles de ese grupo de espionaje, que iba cambiando de accesos, así que no llegaban a ver su dirección principal.

Sólo hay que seguir el enlace anterior para ver que sigue activo, que se unió a Twitter en noviembre de 2013, tiene 22.479 seguidores y ha publicado 19.056 tuits (en el momento de escribir este artículo). Lo que sí ocurrió fue que, en el afán de esos vigilantes de demostrar que nos habían burlado con un fake, uno de ellos (Vicent Partal, de VilaWeb) levantó la tapadera de un colaborador de esa agencia y en Exeintel se enfadaron bastante, como se puede ver aquí:

La realidad es que el autor entrevistó largamente al portavoz de ese grupo de espionaje y en cualquier momento podría reproducir esa larguísima conversación, en inglés, que demuestra que en ningún momento nos tragamos un «bulo tamaño 747» como aseveró @Guerraeterna con patente satisfacción.

Y, en vista de que esa campaña no ha bastado, Maestre ha tuiteado que no se puede creer la exclusiva «porque @tableroglobal ya es sospechoso habitual de falta de celo en sus informaciones. Esta es de hace sólo unos meses. Condenado por la noticia sobre Jusapol y Ciudadanos». Y cita la sentencia en primera instancia de un juzgado de Palencia cuyo juez dice creerse el testimonio del exportavoz de Jusapol en Madrid, quien afirmó bajo juramento que cuando hizo un audio (que Público aportó como prueba) en el grupo de WhatsApp de Jusapol anunciando su dimisión porque «los naranjas» les habían impuesto a un secretario nacional que no conocían y habían politizado la asociación NO se refería a Ciudadanos, sino a «unos alborotadores que un día llegaron con camisetas de ese color y desde entonces les llamábamos ‘los naranjas’».

No sólo esa sentencia está recurrida en apelación ante el Juzgado Nº7 de Palencia –y ganaremos el recurso porque esa mentira en el juicio es un insulto a la inteligencia, como demostramos con un aluvión de nuevas pruebas–, sino que Público se está querellando contra ese policía en activo por cometer falso testimonio.

Pero el mismo Maestre que nos exige pruebas documentales con fecha, timbre y firma de lo que hacen los servicios secretos no se ha enterado de ninguno de esos detalles, que son públicos, y ha comprado como toda evidencia una nota de diariodeburgos.es sin verificar mínimamente el tema ni, por descontado, contrastar con el protagonista de la noticia. ¡Qué gran periodista, fiscal y juez de todos sus colegas!

Como otra gran tertuliana, Anna Grau, quien en el último programa de FAQS de TV3 se dedicó a interrumpir una y otra vez a los entrevistados con el brillante argumento: «Si el imán fue confidente del CNI del 2010 al 2014, ¿qué pasó del 2014 al 2017?» O sea, confundía el periodo de estancia en la cárcel del imán con el de su colaboración con el CNI, y no se había enterado de que sostenemos que lo fichó el servicio secreto en 2014 y lo mantuvo como informante hasta el día del atentado. Había leído la serie en diagonal y se le cruzaban las fechas, pero para ella eso era suficiente investigación como para acusar a los Mossos de ser negligentes, que es lo que había ido a hacer al programa.

Aunque la campaña de destrucción personal, íntima y familiar del mensajero va mucho más allá, puesto que un notable de las cloacas del periodismo como Manuel Cerdán –íntimo de Villarejo durante muchos años– ha publicado que los progenitores del autor de la exclusiva estuvieron trabajando para ETA, refiriéndose a las detenciones de Lidia Falcón y Eliseo Bayo tras el atentado de la calle del Correo en Madrid, en 1975. Sin duda sabe perfectamente que fueron apresados por la Brigada Político Social franquista, torturados por Billy el Niño y encarcelados durante diez meses, antes de dejarlos en libertad SIN CARGO ALGUNO porque su único delito había sido ser amigos del escritor Alfonso Sastre. Habían sido detenidos y condenados anteriormente por hacer propaganda contra la dictadura, pero jamás se les acusó ni imputó judicialmente de nada en absoluto tras aquel postrero acto de represión franquista que a Cerdán le parece un referente suficiente para descalificar la labor periodística de un colega calumniando a sus padres.

Ahora, es otro de los «infiltrados» de Villarejo, Alfonso Rojo, el que publica que @tableroglobal justificó los asesinatos de los GAL cuando trabajaba en Madrid para Cambio-16 y Diario-16 en 1996-97. ¿What?

Desconcertado por ser acusado de ser de ETA y de los GAL al mismo tiempo, este autor no va a reivindicar ahora su trayectoria en 42 años de ejercicio periodístico –que está muy sucintamente resumida en el perfil del margen derecho superior de esta columna–, aunque sí se pregunta dónde estaba Maestre cuando, con Patricia López, desenmascaramos a Villarejo, en 2015; revelamos las grabaciones secretas del ministro Fernández Díaz, en 2016; destapamos Las cloacas de Interior, en 2017; denunciamos la policía paralela al servicio de multimillonarios, también en 2017; y explicamos las relaciones con la Judicatura del comisario corrupto, en 2018. Todo ello se ha demostrado cierto ahora, pero fue boicoteado activamente en su momento por esos cancerberos de la deontología periodística.

Aunque casi lo peor es que constantemente se nos atribuya ahora que acusamos al servicio secreto de haber instigado o financiado la célula terrorista, puesto que sólo hemos denunciado la evidente ineficacia, negligencia o incluso temeridad del CNI. En cuanto a que el atentado se pudo haber evitado, no sólo es una opinión (como este artículo, que no forma parte de la exclusiva) sino que parece innegable.

Y no es la primera vez que @tableroglobal tiene un garganta profunda en una agencia de inteligencia, ya que en 1995-96 (desde Washington) publicó una larguísima serie de exclusivas en Cambio-16 (ediciones española y colombiana) basadas en el testimonio de un agente encubierto de la DEA que denunció las maniobras políticas de la Drug Enforcement Administration en Latinoamerica bajo la cobertura de la CIA. Ninguna de esas exclusivas fue nunca desmentida, ni las autoridades de EEUU lograron probar falsedades o inexactitudes en ellas.

Y la reacción de los periodistas norteamericanos fue bien distinta a la de estos colegas: en la primera visita del presidente mexicano Ernesto Zedillo a Washington, tras su inauguración, la conferencia de prensa conjunta con Bill Clinton comenzó con esta pregunta del corresponsal permanente del New York Times ante la Casa Blanca:

«Presidente Zedillo, ¿qué nos puede decir sobre las revelaciones de Cambio-16 en torno a las relaciones del PRI con las mafias del narcotráfico?»

Pero esa es otra historia… y otra escuela de periodismo.

27 Julio 2019

El independentismo abraza la teoría conspirativa sobre el 17-A

Jesús García / Rebeca Carranco

El Govern alienta la tesis de que el Estado conoció los planes del grupo terrorista de Ripoll y pide explicaciones

Detrás de todo gran atentado hay una gran teoría de la conspiración. Por ejemplo: las Torres Gemelas fueron derribadas, en realidad, por el Gobierno de Estados Unidos. Y la masacre de los trenes de Madrid fue obra de ETA y no de los yihadistas. Hasta ahora, los ataques de Barcelona y Cambrils, que dejaron 16 muertos el 17 de agosto de 2017, parecían inmunes al virus. Ya no. Las informaciones periodísticas sobre los vínculos entre el CNI y el cerebro de los atentados, el imán Abdelbaki es Satty, han alimentado su propia teoría de la sospecha, a la que se apuntan quienes se muestran tan escépticos con la investigación oficial como crédulos con teorías alternativas. En Cataluña, una parte del independentismo la ha alentado con entusiasmo, esperando sacar rédito de ella.

En su versión extrema, esa teoría de la conspiración sostiene que el Gobierno permitió la masacre para cambiar el rumbo del procés. “¿Qué queréis, negociar con un Estado que escoge un atentado para parar un referéndum?”, se preguntó, en Twitter, la exdiputada de la CUP Mireia Boya. Otros políticos soberanistas no llegan tan lejos. Pero plantean que la inteligencia española miró a otro lado mientras se preparaba el ataque frente a sus narices; que pudo evitarlo; o bien que actuó con una imperdonable negligencia.

A esas tesis se han abonado políticos como Pablo Iglesias, líder de Podemos: “El silencio de los grandes medios sobre lo que el CNI sabía de los terroristas de La Rambla revela cómo funciona el poder en España”, tuiteó. Pero quienes las han abrazado con mayor ímpetu han sido el Govern y una parte del independentismo. Empezando por el expresidente Carles Puigdemont —fugado en Bélgica— y su sucesor, Quim Torra: “Es un escándalo gravísimo. Exigimos explicaciones y que se asuman las más altas responsabilidades”, anunció el president.

Carta a los cónsules

Torra dio respaldo solemne a las sospechas en el último pleno

La sesión de control del Parlament de esta semana sirvió para que Torra diese respaldo solemne a unas informaciones que “ponen en duda la gestión de un Estado que siempre mira hacia otro lado”. La “gravedad que insinúan”, agregó, exige “explicaciones y toda la verdad de lo que pasó”. Torra abona así la tesis de que se ocultan datos a sabiendas y pone en cuestión la instrucción que lleva a cabo la Audiencia Nacional desde el mismo día del atentado.

La Generalitat ha puesto en marcha su maquinaria. Solicitó una reunión a la vicepresidenta, Carmen Calvo, y a la ministra de Defensa, Margarita Robles. Por su parte, el consejero de Exteriores, el republicano Alfred Bosch, envió una carta a todos los cónsules de los países con víctimas en los atentados de Barcelona y Cambrils —algunos fallecidos en el atropello de La Rambla eran turistas— para “intercambiar impresiones”. La comisión de investigación sobre el 17-A que se celebra en el Parlament ha acordado, a petición de Junts per Catalunya, citar a la directora del CNI, Paz Esteban. Además del respaldo del Govern, el relato alternativo ha tenido también cierta acogida en la calle: el pasado fin de semana aparecieron pegatinas en la cabecera de La Rambla, donde Younes Abouyaaqoub irrumpió con la furgoneta aquella tarde: “17-A. Basta. Silencio cómplice”, decían.

Todas esas manifestaciones se alimentan de unos artículos publicados por el digital Público que han encontrado enorme eco en los medios de comunicación catalanes, especialmente los de la Generalitat, como TV-3, que ha abierto con ellos varias ediciones de sus informativos.

Ya se sabía que agentes del CNI visitaron a Es Satty mientras este se encontraba preso por tráfico de drogas, entre 2010 y 2014, como era habitual con los reclusos susceptibles de radicalización. Así lo publicó EL PAÍS y así lo reconoció el entonces director del espionaje español, el general Félix Sanz, cuando compareció en la Comisión de Secretos Oficiales en marzo de 2018. Sanz explicó a los diputados que sus agentes se equivocaron gravemente al no dar trascendencia al imán y se desentendieron de él cuando salió en libertad.

El digital sostiene, sin embargo, que el CNI mantuvo como confidente a Es Satty hasta el verano de 2017, pocos días antes de los atentados. Como prueba, cita un correo electrónico de gmail que supuestamente sirvió de “buzón muerto” entre el controlador y el confidente. Pero el informe de los Mossos que consta en el sumario apunta que ese correo pudo ser utilizado entre terroristas para intercambiar “mensajes, órdenes y planificación”. El nombre de la cuenta (adamperez) coincide en parte (Adam) con el que emplearon los terroristas como “identidad falsa” para gestiones de preparación del atentado, como la compra de tarjetas SIM.

“Es una irresponsabilidad”, afea el diputado del PSC Carles Castillo

La acusación más grave, basada en un informe sin fecha, sello ni firma que Público atribuye al CNI y ha publicado por fragmentos, es la que sostiene que el Estado tuvo conocimiento previo de los ataques. El servicio secreto, según el digital, conoció todos los pasos del comando de Ripoll porque “escuchaba los móviles de los asesinos” en los días anteriores al atentado. Lo probaría el hecho de que, en una conversación entre Mohamed Hichamy (abatido en Cambrils) y Younes Abouyaaqoub (que atentó con una furgoneta en La Rambla), este último “corta las frases”, según el citado informe, lo que solo podía saber alguien que le estuviera escuchando.

Fuentes de la investigación señalan que esas conversaciones se escucharon, en efecto, pero con posterioridad a los atentados, porque uno de los miembros del comando (Hichamy) grababa todas las llamadas con una aplicación de móvil llamada Call Recorder.

David Torrents es un agente de los Mossos, especializado en yihadismo, con serias dudas sobre los tratos del CNI con Es Satty. “Cuando preguntas por él y no contestan ni te dan datos…”, explica Torrents, que está en excedencia y ejerce como edil de Junts per Catalunya en Badalona. Pero incluso él rechaza que el CNI siguiera al comando de Ripoll antes del 17-A. Sus pasos, dice, se reconstruyeron con posterioridad. “No hay pruebas por ahora de que el Estado esté detrás, pero hay negligencia”, considera.

“Negligencia”

Torrents niega haber formado parte de un grupo de investigación “alternativo” que cuestiona la versión oficial. Estos días ha estado activo en Twitter y ha pedido una comisión de investigación, en línea con otros políticos independentistas y con el autor de las informaciones. El periodista Carlos Enrique Bayo compareció en la comisión del Parlament. Rechazó por “aberrante” la teoría de la conspiración, pero aseguró que hubo una “negligencia temeraria” y que el 17-A “se pudo evitar”.

En esa misma sesión, tanto Junts per Catalunya como ERC abonaron las sospechas de que se oculta deliberadamente lo ocurrido el 17-A. “Queremos saber toda la verdad”, dijo la republicana Montserrat Fornells. El diputado del PSC Carles Castillo, en cambio, desacreditó las informaciones y tiró de ironía: “Es una irresponsabilidad. Si tienen pruebas que no se pueden enseñar, se convierte en un acto de fe. Al final es alimento para las teorías de la conspiración, que están a la par con la que dice que el ser humano no llegó a la luna”.

Ajeno al ruido político, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu guarda silencio y sigue investigando para conocer “toda la verdad de lo que pasó”.

EL ABOGADO DE PUIGDEMONT LLEVA LA CONSPIRACIÓN AL JUZGADO

El mosso y ahora concejal de Junts per Catalunya David Torrents visitó a Carles Puigdemont en Waterloo —la localidad belga en la que el expresident se encuentra fugado de la justicia— junto a su “amigo” Javier Martínez, padre de Xavi, el crío de tres años asesinado en La Rambla. “Cada día nos vemos y hablamos”, dice. Añade que el padre se ha reunido con el exjefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero, con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y hasta con el juez que investiga los atentados, Fernando Andreu.

Martínez sospecha que se oculta la verdad a las víctimas. “Tengo información. Todo eso del imán sube aún más arriba. La realidad supera a la ficción”, afirma. Asegura que ha recibido “amenazas” —“le han llamado dos veces de un número oculto amenazándole de muerte”, puntualiza Torrents— y que si tiene problemas llamará a los Mossos.

El padre de Xavi ya ha llevado sus sospechas a la Audiencia Nacional. En un escrito, su abogado dice que “no se han investigado suficientemente” (en realidad, la investigación no ha concluido todavía) los atentados y que, “teniendo en cuenta las recientes noticias en prensa”, conviene explorar los vínculos del imán y el CNI. Pide que declaren un jefe de Prisiones —que informó sobre cuatro visitas de las Fuerzas de Seguridad a Es Satty en la cárcel de Castellón— y que los servicios secretos aporten documentos. El CNI “podría tener información” que “podría haber evitado el fatal desenlace”, sostiene. El autor del escrito y abogado del padre es Jaume Alonso-Cuevillas, uno de los letrados de cabecera de Puigdemont y ahora diputado de Junts per Catalunya.

28 Julio 2019

Los Mossos reconstruyeron el 17-A después de los atentados y no antes

Carlota Guindal

Los Mossos d’Esquadra, apoyándose en sus propias investigaciones y en las de la Policía Nacional y el CNI, fueron quienes reconstruyeron los movimientos de la célula yihadista después, y no antes, de los atentados terroristas de la Rambla de Barcelona y Cambrils del 17 de agosto del 2017, según consta en la documentación de la causa judicial analizada y revisada por La Vanguardia. De esas investigaciones y sus resultados, la policía catalana remitió una exhaustiva descripción en numerosos informes enviados a la Audiencia Nacional, cuyo juzgado central número 4 instruye la causa, y de los que se muestran algunas páginas en las imágenes que acompañan a esta información. Asimismo, varias fuentes de diferentes cuerpos de seguridad que han participado en la investigación aseguran que ni los servicios de inteligencia ni los policiales tuvieron conocimiento de esos movimientos y actividades antes de los atentados, en contra de lo especulado estos últimos días. Incluso un informe de los Mossos resalta el “estudio retroactivo de llamadas”. Una conclusión contraria a la del digital Público en el sentido de que los servicios secretos conocían esas actividades de los terroristas antes de los atentados, porque tenían controlado sus movimientos y, pese a ello, no actuaron.

La precisa reconstrucción de las actividades de los yihadistas comenzó a gestarse inmediatamente después de los atentados. Para ello, los Mossos utilizaron, primero, los teléfonos móviles incautados tras el atentado, alguno de los cuales contenía una enorme cantidad de grabaciones de conversaciones entre los terroristas efectuadas por ellos mismos, lo que permitió reconstruir diálogos y discusiones sobre sus objetivos, pero que nunca estuvieron pinchados antes de los atentados y cuya existencia no era conocida antes del 17-A por la policía. Segundo, recuperaron los datos de los desplazamientos de los terroristas registrados en las antenas móviles, los peajes y cámaras de las autopistas y las tarjetas de crédito empleadas para realizar pagos, así como en las cámaras de vídeo de comercios y bancos. Y finalmente contaron con la colaboración de las autoridades francesas a través de un llamado “equipo conjunto de investigación”, según los informes de los Mossos, y también de comisiones rogatorias a Bélgica y Alemania .

Informe entregado por la Comisaría General de Información de los Mossos d'Esquadra al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu el 25 de octubre del 2018 en el que se detalla día a día desde el mes de mayo los movimientos de los terroristas

Informe entregado por la Comisaría General de Información de los Mossos d’Esquadra al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu el 25 de octubre del 2018 en el que se detalla día a día desde el mes de mayo los movimientos de los terroristas (La Vanguardia)

Ese trabajo de los diferentes cuerpos policiales encabezados por los Mossos d’Esquadra permitió reconstruir gran parte de los movimientos de los terroristas, comenzando por los constantes desplazamientos desde Ripoll, lugar habitual de residencia de la mayoría de ellos, a la casa de Alcanar (Tarragona), donde fabricaron explosivos con el objetivo de causar una masacre y que acabó saltando por los aires un día antes del sangriento ataque de la Rambla. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) también participó en la aportación de datos que facilitó al equipo conjunto, sobre todo a la hora de reconstruir el viaje a París realizado por dos de los autores de los atentados, Omar Hichamy y Younes Abouyaaqoub. Fuentes de la investigación explican que esos datos fueron obtenidos tras la masacre y también con la ayuda de los servicios franceses.

Pocos días después de los atentados, los Mossos ya disponían de importantes rastros de las actividades previas de los terroristas, desde los números de los teléfonos móviles y los propios aparatos, a recibos de gastos, tickets de parking, paso por peajes o justificantes de movimientos bancarios. De hecho, la policía española descubrió la existencia de ese viaje –del 11 al 12 de agosto del 2017– cuando ya se habían producido los atentados del 17 de agosto, gracias a los registros de pagos de la tarjeta Visa utilizada por Hichamy y Abouyaaqoub, los dos terroristas que viajaron a París. La tarjeta bancaria estaba asociada a una cuenta en CaixaBank, entidad a la que se le requirió la documentación. Ese fue el punto de partida de la reconstrucción del viaje a París.

Sólo días después del ataque, el 30 de agosto de 2017, la Comisaría General de Información de la Policía ya recogía en un informe la existencia de este viaje en un Audi A3, al que identifican con la matrícula: “Se tuvo conocimiento del viaje en virtud de lo dispuesto en el auto de la autoridad judicial competente, disponiendo que la compañía Visa facilite los movimientos efectuados a través de la tarjeta bancaria número (…)”. Con los datos aportados por la compañía se certificó que el 11 de agosto habían realizado pagos por la autopista Autoroute Du Sud y que al día siguiente habían aparcado en un parking de París, cuyo ticket también fue localizado en un restaurante abandonado en Riudecanyes (Tarragona). “El día 13 de agosto ambos sujetos serian localizados regresando a España”. La información aportada por las autoridades francesas ayudó también a reconstruir paso a paso dónde se alojaron en París e incluso comprobar que acudieron a un FNAC a comprar una cámara de fotos que luego se encontraría en Alcanar.

4Extracto del informe de los Mossos entregado en octubre del 2018 en el que se hace un análisis cronológico de los movimientos de los terroristas. El documento consta de 159 folios y detalla pasos por peajes, compras realizadas y conversaciones mantenidas y guardadas en los móviles intervenidos tras los atentados.

4Extracto del informe de los Mossos entregado en octubre del 2018 en el que se hace un análisis cronológico de los movimientos de los terroristas. El documento consta de 159 folios y detalla pasos por peajes, compras realizadas y conversaciones mantenidas y guardadas en los móviles intervenidos tras los atentados. (La Vanguardia)

En su viaje de vuelta el 13 de agosto, dejaron también huella, entre otros lugares en la autopista catalana: “El A3 (matrícula 9676BHF) (…) a las 8.17 franquea el peaje de Martorell y circula por la autopista hasta la salida del peaje de Amposta (Tarragona), siendo las 9.28. En las imágenes (…) de la empresa concesionaria se vislumbra que el vehículo iba ocupado por dos personas, acreditando con alta probabilidad que fueran Hichamy y Abouyaaqoub, ya que el importe del peaje fue abonado con la tarjeta bancaria” de este último.

Especial relevancia en la investigación tuvo el descubrimiento de los audios de las aplicaciones ­WhatsApp y Call Recorder en el teléfono móvil de Mohamed Hichamy, muerto en los atentados y considerado por los investigadores uno de los coordinadores del comando. Su teléfono, marca Sony Xperia Z5, apareció en un Audi A3, utilizado en el ataque de Cambrils. Cuando los Mossos analizaron el contenido descubrieron que Hichamy guardaba una gran cantidad de conversaciones de audio. Un resumen de las mismas se incluye en el informe de los Mossos, de fecha 25 de octubre del 2018 (cuya portada aparece en estas páginas), bajo el título “Informe cronológico de actividad de los investigados”.

Para realizar este informe los Mossos tardaron un año. Con todos los datos recabados de las distintas compañías, diseccionaron lo que hicieron los principales responsables de los atentados, el imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty incluido, cada día desde el 24 de mayo del 2017 hasta el 21 de agosto, día que es abatido el último terrorista huido.

Los investigadores reconocen que del teléfono de Hichamy, con las conversaciones guardadas, obtuvieron mucha información. “Es interesante escuchar el contenido de alguna de estas llamadas, capturado en el teléfono de Mohamed Hichamy. En este indicio se puede escuchar a Mohamed hablando con Omar Hichamy a las 18.13 h, momento en que el primero le pregunta dónde está. Le responde que se encuentra en Puigcerdà (Girona). En otra comunicación de las 19.14 h horas, Mohamed llama a Younes y le pregunta si todo está bien, tras lo que se corta la llamada (…)”. Estas son algunas de las conversaciones aunque hay muchas otras. Su contenido no lo sabían los investigadores porque tuvieran intervenidos sus teléfonos previamente sino que están guardadas en el terminal encontrado tras los atentados.

En un oficio remitido por los Mossos al juez el 20 de mayo del 2019 sobre Hichamy recoge que de los datos encontrados en su teléfono “resultó de interés la aplicación WhatsApp, donde se localizaron conversaciones que mantuvo ya sea de forma escrita y/o mediante audios; y, por último, la aplicación Call Recorder que registra y almacena todas las llamadas efectuadas y recibidas por el terminal”.

Fotografía del teléfono de Mohamed Hichamy aparecido en el Audi A3 utilizado en los atentados de Cambrils. Los Mossos hallaron en el terminal numerosas conversaciones tanto escritas como sonoras en la aplicación WhatasApp y en otra llamada Call Recorder, que graba automáticamente todas las llamadas de teléfono.

Fotografía del teléfono de Mohamed Hichamy aparecido en el Audi A3 utilizado en los atentados de Cambrils. Los Mossos hallaron en el terminal numerosas conversaciones tanto escritas como sonoras en la aplicación WhatasApp y en otra llamada Call Recorder, que graba automáticamente todas las llamadas de teléfono. (La Vanguardia)

Dos versiones de una grabación

El viaje realizado a Francia días antes de los atentados por dos de sus autores logró ser reconstruido. Las cámaras de seguridad de los peajes situaron de manera precisa el paso del coche Audi A3 tanto a la ida como a la vuelta. Pudieron determinar que entraron en el hotel B&B de París a las 20.55 horas del día 11 de agosto del 2017 o que una hora más tarde, a las 21.53 h salían por la puerta. Todos estos datos se obtuvieron gracias a la cámaras y a la información del hotel y muchos otros establecimientos que colaboraron con la investigación tras la masacre. En el informe, los Mossos acompañan el detalle de los movimientos con las conversaciones encontradas en el teléfono de otro terrorista, Mohamed Hichamy (el indicio YA2.2). De ahí se pudo determinar que los dos terroristas que estaban en Francia mantuvieron contactos con otros de ellos que conocían su estancia allí. Público atribuye el conocimiento de esas conversaciones a que el CNI los estaban grabando en directo y escuchando sus conversaciones. Las fuentes de La Vanguardia lo descartan.

11 Agosto 2019

El dossier de la conspiración

Carlota Guindal / Manel Pérez

Un documento sin firma ni membrete, que arranca enunciando que “el presente escrito pretende dar pruebas e indicios”, es decir, que reconoce de entrada su carácter no oficial y que, según sus propios autores, mezclaría hechos supuestamente fehacientes con simples hipótesis, ha sido el detonante de una serie de informaciones sin contrastar sobre los atentados terroristas del 17 de agosto del 2017 en Barce­lona y Cambrils.

El dossier atribuye al dirigente del comando terrorista, el fallecido imán de Ripoll, Abdelbaki es Satty, la condición de confidente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Y sobre ello se ar­gumenta que los servicios de inteligencia habrían conocido los movimientos de los terroristas pero no hicieron nada.

AUTOR

El informe no tiene firma, ni atribución de responsabilidad, ni fecha, ni membrete

A raíz de las informaciones de Público, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, calificó los supuestos hechos de “escándalo gravísimo” y añadió: “Exigimos explicaciones y que se asuman las más altas responsabilidades”. Su gesto desencadenó una ola de reacciones similares de otros políticos, y, finalmente, ha desembocado en un pleno del Ayuntamiento de Barcelona, el lunes pasado, que aprobó una moción que pide al Congreso la creación de una comisión de investigación sobre los atentados, con los votos de ERC, JxCat y los comunes.

Una página del dossier que utilizó Público para su tesis sobre la conspiración en el 17-A

Una página del dossier que utilizó Público para su tesis sobre la conspiración en el 17-A (.)

De la lectura de ese informe fantasma , que se puso en circulación hace ya varios meses y que otros medios declinaron publicar al no otorgarle credibilidad, se desprende que la serie de informaciones de Público se ha ceñido estrictamente a su hilo argumental. Al extremo de copiar íntegramente varios párrafos del mismo, hasta al menos siete veces. Al reproducirlos, sin embargo, el autor se los atribuyó como propios o como resultado de una supuesta investigación, sin aportar confirmación de los hechos referidos o pruebas de que efectivamente se hubieran verificado por el medio que los publicaba.

La investigación periodística no fue tal, pues los supuestos hechos ya estaban recogidos en la introducción de ese dossier y simplemente se copiaron sin que conste aportación del medio de comunicación. La aplicación extrema de ese método de trabajo de corta y pega fue la reproducción incluso de los errores más obvios del informe, como la clave de acceso a un llamado buzón muerto que habría servido para la comunicación entre el líder del comando terrorista, el imán Es Satty, y su supuesto controlador en el CNI, una especulación del documento suscrita sin más comprobaciones por el medio que lo ha divulgado.

COPIADO

Una parte relevante de las informaciones publicadas es copia literal del documento

La clave correcta de la dirección de correo se recoge en el sumario judicial, que en ningún caso considera que se trate de un buzón muerto o vínculo entre Es Satty y los servicios de inteligencia. De hecho, en la causa que se instruye en la Audiencia Nacional aparece el papel original que se encontró en la casa de Alcanar –donde se guardaban los explosivos fabricados por la célula de Ripoll preparados para un atentado–, con la dirección de correo y la clave.

Público, en cambio, reprodujo una clave incorrecta, justamente la que aparece en ese informe fantasma sin autoría asumida que le sirvió de base para sus informaciones sobre el 17-A. En dos ocasiones, sin embargo, la copia se realizó con más pulcritud. En ambos casos para sustituir lo que el dossier consideraba hipótesis, es decir, una suposición sin confirmación, por alguna afirmación más contundente.

ERRORES

La clave de un supuesto buzón muerto se recoge erróneamente del dossier y no de la causa judicial

En el primero, la “hipótesis” de que existiría el mencionado buzón muerto, se transforma en “a los investigadores que descubren esos mensajes no les cabe ninguna duda”. La segunda, al referirse a las conversaciones telefónicas grabadas de los terroristas y guardadas en sus teléfonos móviles, reconstrucción realizada por los servicios de inteligencia, Mossos, Policía y Guardia Civil, y recogida en innumerables atestados enviados al juez de la Audiencia Nacional, y a las que se hace referencia en el informe apócrifo: “Únicamente nos planteamos una hipótesis, y es que Es Satty hubiera informado a sus controladores del CNI sobre las ­actividades del llamado comando Ripoll”. Público lo transforma en “sólo puede concebirse una explicación”, y a renglón seguido copia el resto del párrafo del dossier.

El documento utilizado por Público incluye reproducciones parciales de un informe reservado del CNI al equipo de investigadores policiales y judiciales encargados del caso, con lo que después elaboraron numerosos informes que constan en la causa. Todas las informaciones trabajadas se obtuvieron tras los atentados por el trabajo de campo realizado, análisis de antenas de telefonía o seguimientos de tarjetas de crédito, entre otros datos, además de lo aportados por países como Francia o Bélgica a través de comisiones rogatorias y la colaboración de servicios de inteligencia.

El dossier fantasma reconoce que se ha elaborado con “fuentes abiertas (prensa escrita y digital); datos extraídos de las diversas investigaciones de los cuerpos policiales sobre los atentados y su entorno; datos del sumario judicial; documentos confidenciales recibidos por servicios policiales y de inteligencia; fuentes humanas (sic)”.

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