6 diciembre 1965
El juez José Hijas Palacios nombrado presidente del Tribunal de Orden Público (TOP) en España
Hechos
El 18 de diciembre de 1965 se hizo el público el nombramiento por parte del Gobierno de la dictadura del General Franco del juez D. José Hijas Palacios como presidente del Tribunal de Orden Público.
Lecturas
El Tribunal de Orden Público fue creado por la dictadura del General Franco el 3 de mayo de 1963.
El juez D. José Hijas Palacios será su presidente hasta que en octubre de 1968 fue reemplazado por el juez Sr. Mateu Canoves.
El Análisis
El 18 de diciembre de 1965 se hizo público que el juez José de Hijas Palacios sería presidente del Tribunal de Orden Público (TOP), en sustitución de Enrique Amat, un cargo que ejercería hasta octubre de 1968. Este nombramiento no fue mera formalidad: se enmarca en la política del régimen de Franco de dar apariencia de legalidad civil al aparato represivo, en un momento en que la dictadura buscaba suavizar su imagen ante la presión internacional, sin renunciar por ello al control absoluto sobre la disidencia. El TOP ya había sido creado en 1963 para juzgar delitos contra la seguridad del Estado, propaganda, manifestaciones ilegales, asociaciones clandestinas y todo lo que el régimen entendía como amenaza política, con procedimientos judiciales muy limitados en cuanto a garantías.
El perfil de José Hijas Palacios es significativo: había entrado en la carrera judicial en 1942, sido magistrado en varias instancias provinciales, presidente de la Audiencia Provincial de Cáceres, luego de Madrid, y finalmente designado al TOP como parte de los jueces más alineados con la doctrina del régimen. Durante su presidencia no hay constancia de que se suprimieran los procedimientos más duros del TOP —aunque no dictaba penas de muerte, pues esos seguían siendo de jurisdicción militar—, pero sí mantuvo las condenas por injurias al Jefe del Estado, por asociaciones políticas ilegales, por propaganda contra el régimen, manifestaciones prohibidas, etc. (Se juzgaban tanto casos de oposición pacífica como casos violentos). Se estimaba que entre todos los casos que pasaron por el TOP —durante sus años de vigencia— hubo decenas de miles de causas (unas 22.859 a lo largo de los trece años del TOP, entre casi 50-60.000 personas afectadas).
Después de su mandato en el TOP, Hijas Palacios continuó ascendiendo en la judicatura. Fue nombrado presidente de la Audiencia Territorial de Zaragoza (1968) y, en 1971, magistrado del Tribunal Supremo. Continuó en puestos relevantes incluso entrada la democracia, hasta su jubilación en 1986. Su carrera es ejemplo de cómo muchos de los magistrados del franquismo ligados al TOP fueron incorporados al sistema judicial del nuevo régimen democrático hasta su jubilación en 1986. Una de sus últimas sentencias fue la controvertida absolución de los jueces Varon Cobos y Rodríguez Hermida, del caso Bardellino, considerada una de las sentencias más corporativistas de la historia judicial española y en la que Varon y Hermida gozaron de una benevolencia que no tuvieron muchos de los acusados que pasaron por el TOP.
Lo que simboliza el nombramiento de Hijas Palacio en 1965 es doble: primero, que el régimen franquista tiene plena conciencia de su aislamiento internacional y de los cuestionamientos que recibe por su sistema jurídico y represivo, por lo que intenta disimular la dureza con apariencias formales de “tribunal civil” en vez de militar; segundo, que el cambio formal no significaba para nada un debilitamiento real del aparato represivo. El TOP, bajo Hijas Palacios, siguió siendo un instrumento de control político, censura, miedo; un tribunal de excepción cuyo poder judicial se superpuso a menudo con decisiones arbitrarias. En la España de esos años, Justicia era sinónimo de subordinación al régimen.
J. F. lamata