2 mayo 2004
ONDA CERO se comrpometió, durante la etapa de Telefónica, a pagar una cantidad al grupo de Blas Herrero proporcional al número de oyentes que lograra, un numero que se había disparado en los últimos años
El laudo de KISS FM (Blas Herrero) con ONDA CERO cifrado en 193 millones de euros deja a la radio de Planeta al borde de la quiebra
Hechos
En mayo de 2004 ANTENA 3 TV aprobó una ampliación de capital en su Junta General para poder pagar los 193 millones que ONDA CERO (propiedad de ANTENA 3) debía pagar por el laudo con KISS FM. Planeta exigió a Telefónica pagar parte de la cuantía.
Lecturas
Onda Cero (propiedad del Grupo Antena 3) y Kiss Fm del contrato firmado el 27 de julio de 2001 incluía que a cambio de que las 70 emisoras de Kiss Fm estuvieran dentro de la cadena Onda Cero, esta emisora pagaba 18 euros por cada oyente que tuviera la nueva radio musical. La nueva cadena tenía según el EGM para el año 2004 la cifra de 1.366.000 oyentes, lo que disparaba el coste por esa asociación. Los nuevos dueños de Onda Cero decidieron resolver el contrato, ante lo cual Kiss Fm solicitaban una indemnización por daños y perjuicios. En el conflicto entre Kiss y Onda Cero también incluido los acuerdos sobre quién debía gestionar las emisoras de la cadena en Cataluña, derecho que se atribuían tanto Onda Rambla como Kiss Fm.
El pleito entre ambas empresas se resolvió en el Colegio Arbitral que dictaminó un laudo el 15 de marzo según el cual Onda Cero debía pagar 185 millones de euros (que ascendía a 247 millones por los intereses del recurso de anulación que intentó Onda Cero), cantidad superior al valor de la cadena de radio, que debían pagar entre los actuales dueños de Planeta y los antiguos dueños de Telefónica. Desde ‘Protagonistas’ el programa de Onda Rambla emitido desde todas las emisoras de Onda Cero, D. Luis del Olmo Marote realizó varios alegatos contra D. Blas Herrero Fernández en marzo y abril de 2004 acusándole de ser un ‘vividor de la radio’. La Junta General de accionistas de Antena 3 TV celebrada el 12 de mayo de 2004 bajo la presidencia de D. José Manuel Lara Bosch acordó apostar por Onda Cero y, mediante una ampliación de capital y una ‘operación acordeón’ lograr cubrir el pago de laudo junto a Telefónica. Este se hará efectivo el 5 de octubre de 2004.
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LUIS DEL OLMO CONTRA BLAS HERRERO (17-3-2004):
A mí todo esto me suena a timo, a estafa. No se quién le ha firmado los contratos a este caballero, que dice ser profesional de la radio». En estos términos se refirió Luis del Olmo a Blas Herrero en la edición de ayer del programa Protagonistas, espacio que dirige y presenta en Onda Cero, cadena de radio que debe indemnizar al empresario, propietario de Radio Blanca, con 185 millones de euros, según el laudo de la Corte Arbitral.
A pesar de que en el pasado, Del Olmo y Herrero fueron amigos e incluso llegaron a trabajar para poner en marcha un proyecto radiofónico en común, el periodista afirmó en antena que Herrero no es «ni profesional de la radio ni nada». El popular locutor se despachó a gusto e hizo historia sobre Herrero, del que señaló que «llevaba la delegación de leche Pascual en Asturias» y que Pascual «tuvo que quitárselo de en medio».
Luis del Olmo hizo hincapié en que el empresario asturiano, al que calificó de «pájaro», podía «mandar a todos los profesionales de Onda Cero a la calle». «¿Cómo le puede dar esta casa, si no lo vale esta casa, 30.000 millones de pesetas?», se preguntó.Para el periodista «vamos a asistir o estamos asistiendo a la estafa más importante de la historia de la radio».
Ante la aclaración jurídica de Javier Nart, abogado y contertulio del programa, Luis del Olmo respondió airado: «Si por culpa de Blas Herrero nos vamos todos los trabajadores de Onda Cero a la puta calle, te vamos a pedir que nos defiendas tú…».
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Preocupación sindical
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La preocupación de Luis del Olmo era compartida ayer por la mayoría de los trabajadores de la cadena de radio, dada la incertidumbre que se cierne sobre su futuro. En un comunicado público, Comisiones Obreras (CCOO) exigió el mantenimiento del proyecto empresarial y de los puestos de trabajo.
El sindicato reconoce que el laudo que obliga a Onda Cero a indemnizar a Herrero, puede poner a la emisora en «quiebra patrimonial».Por ello, CCOO advirtió que «no deben ser los trabajadores los afectados por una cuestión en la que nada han tenido que ver».El sindicato abogó por el mantenimiento de la unidad del proyecto empresarial y del empleo «en sus actuales términos de cantidad, calidad y estabilidad».
La Federación de Comunicación y Transporte de CCOO anunció, además, que seguirá «de cerca» la evolución de la situación para garantizar los derechos de los trabajadores de Onda Cero.
04 Abril 2004
Telefónica eligió 'políticamente' al comprador de ANTENA 3 TV
La noticia de que ANTENA 3, como propietaria de ONDA CERO, tendrá que indemnizar a Blas Herrero con 185 millones de euros por el contrato que Telefónica suscribió con el empresario asturiano el 27 de junio de 2001 ha sacudido al incestuoso mundillo mediático español y provocado la indignación de algunos de sus más destacados miembros. Y es que a raíz del laudo ha trascendido que la operadora presidida por Alierta había pactado con Planeta -que compró ANTENA 3 en mayo de 2003- una cláusula que le comprometía a compensar al grupo editorial y a su socio italiano De Agostini por el posible perjuicio económico derivado del arbitraje del caso Kiss FM.La propia Telefónica así lo reconoce en una comunicación de hecho relevante remitida recientemente a la CNMV.
Según fuentes de toda solvencia, esta garantía en ningún momento se ofreció a los demás candidatos interesados por ANTENA 3, los grupos Correo -hoy Vocento- y Recoletos. La existencia del pacto confirma el trato discriminatorio que sufrieron dichas compañías y, según las mismas fuentes, «demuestra que la venta de Antena 3 fue una operación teledirigida por el Gobierno para favorecer a un determinado grupo de comunicación».
La búsqueda de comprador para Antena 3 comenzó a mediados de 2002, después de que César Alierta y Jesús Polanco posaran exultantes ante las cámaras para anunciar la fusión de las plataformas digitales.La Ley de Televisión Privada, que impide a una sociedad mantener participaciones simultáneas en dos cadenas, obligaba a Telefónica a optar entre Antena 3 y Sogecable, de la que pasó a controlar un 23% como consecuencia de la cesión de Vía Digital a Prisa.
La lista de potenciales compradores de la cadena de televisión era amplia: desde el Grupo Correo, hasta la editorial Planeta, pasando por Recoletos y multinacionales como RTL. Alierta, sin embargo, se mostró menos interesado en sopesar las ventajas económicas que ofrecía cada candidato que en dar con el grupo que mejor encajaba dentro del perfil buscado por el Gobierno.
Esta es la conclusión a que han llegado personas cercanas al proceso y que aseguran que la dirección de Telefónica recibió instrucciones precisas del entorno del entonces vicepresidente primero y poco después candidato del PP, Mariano Rajoy, de que Antena 3 fuera a parar a manos de un grupo cuya lealtad al Gobierno estuviera fuera de duda.
Con las elecciones a la vuelta de la esquina y conscientes de que Telefónica cojearía siempre del pie más cercano al poder, lo que siempre había sido un vago proyecto se convirtió para los populares en un reto ineludible: hacer frente a ese «poder fáctico fácilmente reconocible», como el propio Aznar eufemísticamente se ha referido a PRISA, mediante la creación de un gran grupo pro-PP con Antena 3 a la cabeza. El escogido fue Planeta.
Al empresario catalán y presidente de Planeta, José Manuel Lara Bosch, no se le conoce precisamente por sus convicciones políticas.«No es un ideólogo», explica una persona que le conoce bien, «es un hombre astuto, pragmático, oportunista, cuya prioridad es promover sus intereses empresariales y personales. Le gusta figurar». Lara había hecho méritos más que suficientes a ojos del Gobierno de Aznar al inyectar recursos -los suficientes como para tomar una posición de control- en un proyecto muy poco rentable, por no decir ruinoso, como el periódico LA RAZÓN, el bastión del conservadurismo presidido hasta hace unos días por Luis María Anson. Fuentes del sector interpretan el desembarco de Lara en Madrid «como un guiño al Gobierno, un modo de decir, ‘aquí estoy, dispuesto a convertirme en el general del Ejército mediático del Partido Popular’».
La peculiar gestión del proceso de venta de ANTENA 3 fue el primer indicio que tuvieron los competidores de Lara de que el destino de la cadena estaba decidido de antemano. «El proceso estuvo viciado desde el principio», señala una fuente acreditada. En efecto, si la prioridad de Alierta hubiese sido el interés de sus accionistas, dicho proceso hubiese sido radicalmente distinto.Para empezar, hubiese sido transparente, con un proceso de subasta, la mejor garantía de maximizar el precio de un activo.
Si los criterios de Telefónica hubiesen sido, por ejemplo, de interés social, habría tenido en cuenta el compromiso del comprador de mantener la plantilla, aspecto que, a juzgar por la fuerte regulación de empleo realizada por Planeta, jamás valoró. Tampoco existió cuaderno de ventas ni se autorizó a los rivales de Lara para que revisaran las cuentas de la cadena mediante un due diligence.Este era el requisito mínimo exigible por cualquier comprador que no tuviese la garantía que ahora se ha revelado que tenía Planeta de que Telefónica se haría cargo de los pasivos ocultos de ONDA CERO. Lo cierto es que a Planeta no sólo se le proporcionó un nivel de información muy superior al que se ofreció a otros grupos, sino que además se le remitió mucho antes. En suma, se hizo todo lo posible por disuadir a los competidores de Planeta, algo que, al final, se consiguió. El calendario, la falta de información y la ausencia total de garantías acabaron por echar atrás tanto a Recoletos como al Grupo Correo.
Un directivo que vivió el proceso explica que «Telefónica hizo el paripé de que estaba dispuesta a estudiar todas las opciones, pero el trato con Planeta ya estaba cerrado. El pacto sobre Onda Cero corrobora lo que intuimos al conocer los detalles de la operación de compraventa».Y es que si Telefónica hubiese querido defender el interés de sus accionistas, habría puesto en venta una participación de ANTENA 3 muy superior al 25%, en lugar de distribuir el otro 30% que le pertenecía como dividendo en especie.Según fuentes del sector, la operación fue «diseñada a medida» para Planeta, que no tenía la capacidad financiera para asumir más de un 13% de la cadena, que sumado al 12% que aceptó comprar De Agostini (ligeramente inferior al de Planeta para que el control siguiese siempre en manos de Lara) se situó en el 25%, justo el porcentaje que decidió vender Alierta. Además, el deseo de favorecer a Lara obligó a Telefónica a efectuar una colocación forzada en el tiempo y en los términos, como indica el que el folleto de salida a Bolsa no recogiese el riesgo derivado del litigio con Herrero, riesgo que Telefónica conocía perfectamente ya que previamente había otorgado a Planeta las garantías correspondientes.
Los competidores de Planeta no están solos, pues, a la hora de sentirse injustamente perjudicados por el modo en que Telefónica gestionó la venta de ANTENA 3. Los accionistas minoritarios de la cadena, RTL y el Santander, también se quejan de que les han «tomado el pelo», aunque reconocen que no sería la primera vez.A principios de 2002, la operadora -presuntamente para revalorizar su activo- vendió ONDA CERO a ANTENA 3 por 240 millones de euros, un precio que los analistas consideraron excesivo. De hecho, dos pequeños accionistas de ANTENA 3 han presentado una demanda contra Admira por venderles la radio «en un precio y condiciones flagrantemente contrarias al interés de la compañía y burdamente favorables a la propia Admira». RTL no llegó a impugnar dicho acuerdo, pero el caso Kiss FM «ha sido la gota que colma el vaso», según fuentes internas del grupo, que advierten de que está vez sí darán guerra.
ESCOMBROS DEL IMPERIO MEDIATICO ‘POPULAR’
En el pecado de intentar erigir, tarde y de forma chapucera, un imperio multimedia que hiciese de contrapeso a ese «poder fáctico fácilmente reconocible» está la penitencia que se apresta a pagar el Partido Popular. Arrojado a las tinieblas de la oposición, el PP se encuentra hoy prácticamente desprovisto de apoyos en el sector de la comunicación audiovisual. En panorama es, en palabras de un alto cargo del PP, «francamente desolador».
La situación de ONDA CERO es crítica: si ANTENA 3 acaba haciendo lo que algunas fuentes aseguran que preferiría hacer su consejero delegado Maurizio Carlotti, es decir, deshacerse de la cadena de radio, ésta podría desaparecer o caer en manos de algún grupo o empresario -tal vez el propio Blas Herrero- cuya lealtad al proyecto popular nadie puede garantizar.
El verdadero problema, sin embargo, está en que el PP de la era posAznar tampoco puede contar con que Lara -hombre pragmático y muy bien relacionado con el PSC- no acabe adaptando su estrategia empresarial a los nuevos tiempos socialistas. «Es poco probable que Planeta se enfrente a los Gobiernos catalán y nacional. El sector audiovisual está muy regulado y ni la situación financiera del grupo es nada holgada, ni lo es su posición de control en ANTENA 3».
El presidente de Planeta parece ser consciente de las desventajas que ahora le acarrea su vinculación con el proyecto del PP. Indicio elocuente en este sentido es que La Razón esté en venta, operación que, según fuentes solventes, corre a cargo del propio Anson, quien hace unos días tuvo que pasar el amargo trago de ser destituido como presidente del grupo editor del periódico que fundó. En su lugar, Planeta ha nombrado a Mauricio Casals, un hombre con buenos contactos en el mundo catalán y que se encargaría de organizar la transición de LA RAZÓN. Las mismas fuentes aseguran que el director del periódico, José Antonio Vera, también será reemplazado pronto por una persona de la confianza del consejero de Planeta, Ramón Mas.
Estos, pues, son los escombros de ese gran imperio mediático que soñaba construir el PP: el poderoso Grupo PRISA reforzado por la fusión de las plataformas y la victoria de ZP; Telefónica, fiel a su naturaleza de ex empresa pública, girando como una veleta en la dirección del poder; ONDA CERO, en riesgo de desaparecer o caer en manos potencialmente hostiles; y ANTENA 3 -llamada a ser el buque insignia de la flota mediática popular- pendiente de la decisión de un empresario catalán sin lealtades políticas claras y con la determinación de defender sus intereses empresariales, para lo cual lamentablemente sigue siendo imprescindible la cercanía al poder. Poder que hoy lleva las siglas del PSOE.
04 Abril 2004
El pufo de Blas
¿Qué pasará, finalmente, con Onda Cero? Desde el 16 de marzo, cuando se decidió el laudo que obliga a Uniprex, propietaria de la cadena, a pagar casi 185 millones de euros a Blas Herrero por el contrato firmado en julio de 2001, se teme por el futuro de la segunda emisora privada de radio de España y de sus casi 900 empleados.
La provisión de 193 millones de euros «para riesgos y gastos a corto plazo» por Antena 3 (actual accionista única de Onda Cero) en sus cuentas de 2003, según informaba ayer EL MUNDO, refleja la voluntad firme de los actuales propietarios de resolver el conflicto sin cerrar la empresa. «Onda Cero no va a desaparecer ni va a caer en manos de este sátrapa, Blas Herrero», aseguró Luis del Olmo el lunes en Protagonistas. «No lo va a permitir Antena 3, que es la hermana mayor de esta casa ni su presidente, el señor Lara».
«Estoy absolutamente seguro de que Onda Cero no va a desaparecer», dijo el economista Ramón Tamames citando declaraciones del consejero delegado de Antena 3, Maurizio Carlotti, a Expansión el 27 de marzo. «No veo por ninguna parte que Onda Cero pase al área de influencia de Blas Herrero».
«Hay 300 periodistas y más de 900 familias implicados en esta historia», comentó Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y contertulio del programa.«El acuerdo es complejo porque la situación ha llegado a una situación muy difícil, pero -como todas las crisis- encierra grandes oportunidades y aquí tenemos a gente inteligente que sabrán sacar jugo a esta crisis para que la casa salga de ella fortalecida».
«A mí lo que me sabe mal es que se vaya de rositas gente como Ignacio Baeza, el consejero delegado que firmó aquel contrato terrible, del que se derivan ahora estos resultados: que la casa tenga que pagar 30.000 millones de pesetas (más del doble de lo que facturó la emisora el año pasado)».
Por aquel contrato, según Del Olmo, «Blas Herrero debía recibir 3.000 pesetas por cada oyente y el 70% de toda la publicidad que consiguiera… Todos los beneficios eran para Blas Herrero, un señor que no tiene ni puñetera idea de radio y que se ha montado una caja de música, Kiss FM, y se lo va a llevar crudo».
«Un contrato tiene que tener equilibrio entre las prestaciones», señaló Juan Alberto Belloch, ex ministro de Interior y Justicia, y actual alcalde socialista de Zaragoza. «Creo honradamente que, además de recurrir el laudo, habría que analizar jurídicamente si el contrato inicial es un contrato nulo por falta de equilibrio entre las prestaciones. Habría que atacar la esencia misma del contrato y no sólo la interpretación de ese contrato».
«Creo que un tribunal admitirá la posibilidad de un recurso frente al laudo arbitral que se modificó de la noche a la mañana», comenta Tamames. «Los orígenes de todo este embrollo están en los orígenes de Filesa», recuerda Del Olmo. «La mano pecadora del Gobierno cuando se mete en cosas que no son del Gobierno», contesta González Urbaneja.
El Análisis
ONDA CERO, en tiempos de Telefónica y de D. Juan José Nieto, había minusvalorado a KISS FM, la emisora de D. Blas Herrero, al comprometerse a pagar un dinero según el número de oyentes que la emisora musical del lechero asturiano lograra. KISS FM se había disparado espectacularmente, y ahora, a la ONDA CERO en manos del Grupo Planeta le correspondía pagar lo acordado por el equipo anterior.
Una de las opciones del Grupo Planeta era entregar ONDA CERO a D. Blas Herrero, el laudo coincidía, además, con la marcha de D. Luis del Olmo (la figura estrella de la emisora se iba a fundar su propia emisora: PUNTO RADIO). Pero, sorprendentemente los accionistas del Grupo ANTENA 3 optaron por aflojar el bolsillo y apostar por la continuidad de ONDA CERO con D. Carlos Herrera como locutor estrella.
J. F. Lamata