18 enero 2009

Tomás Gómez mantiene que el PSOE debía apoyar a Esperanza Aguirre el desalojo de Blesa y negociar con el nuevo presidente de la caja - presumiblemente Ignacio González - el nuevo reparto de consejeros

El líder del PSOE madrileño, Tomás Gómez, expulsa a sus Consejeros en Caja Madrid, Antonio Romero Lázaro y Francisco Pérez por apoyar la continuidad de Miguel Blesa

Hechos

  • El 17.01.2009 el PSOE de Madrid anunció que abriría expediente informativo al Consejero de Caja Madrid D. Antonio Romero y a D. Francisco Pérez, vocal de la Comisión de Control por no respaldar la oposición oficial del PSOE.

Lecturas

En enero de 2009 la presidenta de la Comunidad de Madrid, Dña. Esperanza Aguirre Gil de Biedma (líder del PP de Madrid) acuerda con el líder del PSOE de Madrid D. Tomás Gómez Franco iniciar el procedimiento para reemplazar al presidente de Caja Madrid, D. Miguel Blesa de la Parra y, presumiblemente reemplazarlo por D. Ignacio González González con el apoyo del PP de Madrid y el PSM. Para ese proceso juega un papel relevante D. Pablo Abejas Juárez, presidente de la Comisión de Control de Caja Madrid afín a la Sra. Aguirre Gil de Biedma.

Para congelar el proceso sucesorio D. Miguel Blesa de la Parra, que busca mantenerse en su puesto, propone al consejo el 16 de enero de 2009 la destitución del Sr. Abejas Juárez, una medida que sale adelante con el apoyo de los consejeros del PP ‘gallardonistas’ (afines al alcalde de Madrid D. Alberto Ruiz Gallardón encabezados por Dña. Mercedes de la Merced Monge) y también, por sorpresa, con el respaldo de dos de los consejeros del PSOE D. Antonio Romero Lázaro y D. Francisco Pérez Fernández. Votan en contra los consejeros del PP y PSOE fieles a Dña. Esperanza Aguirre Gil de Biedma y D. Tomás Gómez Franco (encabezados por D. Estanislao Rodríguez-Ponga Salamanca).

Ante su postura D. Tomás Gómez Franco anunció que a D. Antonio Romero Lázaro y a D. Francisco Pérez se les abrirían expedientes por si procediera su expulsión del PSOE. El Sr. Romero Lázaro fue el ‘número 2’ del PSOE de Madrid como secretario de organización del PSM en 2007, pero sólo duraron juntos un año y lo reemplazó por Dña. Trinidad Rollán. Tanto el Sr. Romero como el Sr. Pérez, son personas de la máxima confianza de antecesor del Sr. Gómez al frente del PSM, D. Rafael Simancas.

El diario El Mundo toma partido en la batalla el 3 de febrero de 2009 asegurando que los Sres. D. Antonio Romero y D. Francisco Pérez Fernández, a los que califica de ‘tránsfugas’ apoyan al Sr. Blesa de la Parra porque han sido beneficiados por súper créditos de Caja Madrid durante el mandato del Sr. Blesa.

No sería el único problema de D. Tomás Gómez, secretario general del PSM desde 2007, que deberá enfrentarse a la dirección nacional para poder ser candidato a la presidencia de Madrid en las elecciones de 2011.

En 2014 saltará a la luz que D. Antonio Romero y Francisco Pérez eran dos de los consejeros que disfrutaba de una ‘tarjeta black’ de Caja Madrid, una tarjeta que aportaba dinero extra al salario que no pagaba retenciones, por lo que será condenado a 3 y 2 años de cárcel, respectivamente.

06 Febrero 2009

Dos tránsfugas con motivos de gratitud a Blesa

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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RESULTABA muy difícil de explicar por qué dos veteranos dirigentes del PSOE habían desobedecido las instrucciones del partido que representaban en los órganos de gobierno de Caja Madrid y se habían decantado por apoyar a Miguel Blesa en la batalla por el control de la entidad financiera. La información que publica hoy EL MUNDO hace perfectamente comprensible por qué los tránsfugas Francisco Pérez y Antonio Romero traicionaron a su partido y apoyaron a Blesa en varias votaciones decisivas.

Francisco Pérez, que vive gracias al sueldo de miembro de la comisión de control de Caja Madrid, había recibido un crédito de la entidad de 387.000 euros en 2004 y sus familiares habían obtenido sucesivos préstamos por importe de 600.000 euros. Antonio Romero, profesor universitario y miembro del Consejo de Administración, había logrado otro crédito de 900.000 euros a finales de 2007.El préstamo fue concedido sin garantías hipotecarias y a título personal.

El cambio del sentido de voto de Pérez y Romero fue decisivo para bloquear la ley de Esperanza Aguirre y permitió a Miguel Blesa mantener la mayoría tanto en la comisión de control como en el Consejo, donde se decidió apoyar la reelección del actual presidente siguiendo la anterior normativa. Ello supuso desobedecer las instrucciones de Tomas Gómez, líder del socialismo madrileño, y de Ferraz, que decidió abrir un expediente disciplinario a ambos militantes.

Si Pérez y Romero actuaron contra el mandato de su partido y su propia trayectoria política no fue evidentemente por una cuestión de convicciones sino de simple interés. Votaron a favor de la persona que les había prestado dinero y con la que mantienen unos vínculos profesionales de los que dependen para vivir. Tanto Pérez como Romero forman parte de la vieja guardia de la FSM y tenían razones más que suficientes para temer que sus cargos no iba a ser renovados por Gómez.

Ello pone de relieve, una vez más, los inconvenientes del sistema de elección de los órganos de gobierno de las cajas y su politización, que eleva a cargos de responsabilidad a personas sin perfil profesional alguno y, a veces, con escasos escrúpulos éticos. Ya hemos visto más de un caso de consejeros que no devuelven los créditos e incluso de partidos que se aprovechan de la dependencia política de las cajas para forzar una condonación de su deuda como el PSC de Montilla con la Caixa.

La ley permite que consejeros, directivos y miembros de la comisión de control de las cajas reciban préstamos por debajo del precio de mercado y otras gabelas de las entidades financieras para las que trabajan. Es el caso de Pérez y Romero, que tienen razones para estarle agradecidos a Blesa. ¿Cómo van a controlar a quien tan generosamente les trata?

El propio Blesa se ha beneficiado de un crédito de 275.000 euros, en unas condiciones mucho mas favorables que las que la entidad ofrece a los clientes. Ello está contemplado en el convenio de las cajas, pero cabe preguntarse qué justificación tiene este trato de favor en una organización de naturaleza pública con fines de interés social.

Cada día que pasa tiene menos sentido esa mezcla de paternalismo y politización con la que se gestionan las cajas, algunas de ellas con muy serios problemas de solvencia. Lo que está sucediendo en Caja Madrid ejemplifica la necesidad de una reforma legal que ponga fin a las posibilidades de que estas entidades puedan ser manejadas por los partidos o las ambiciones personales de quienes las dirigen.

El Análisis

Tránsfugas, créditos y una Caja en llamas

JF Lamata

En la telenovela que es la política madrileña, enero de 2009 trajo un nuevo episodio: Tomás Gómez, flamante líder del PSOE madrileño, se topó con los veteranos Antonio Romero y Francisco Pérez, dos consejeros de Caja Madrid que decidieron votar contra las instrucciones del partido en pleno culebrón por el control de la entidad. Según El Mundo, estos “tránsfugas” no actuaron por convicción, sino por gratitud financiera: créditos generosos y condiciones de lujo les habrían vinculado estrechamente a Miguel Blesa. Gómez, que soñaba con ser el renovador del socialismo madrileño, se encontró no con una Caja que controlar, sino con una Pandora llena de problemas, desde compañeros desleales hasta una prensa afín a Esperanza Aguirre que no le perdonaba ni los buenos días. El desenlace, como toda buena trama, incluyó tarjetas «black» y condenas penales, porque en esta Caja, la ética se quedó siempre fuera del reparto.