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El nuevo equipo gestor de Banesto nombrado por el Banco de España Alfredo Sáenz anuncia que demandará a Mario Conde por hundir la caja con operaciones como Oasis o Dorna

HECHOS

El 25.05.1994 se publicó en prensa la acción social de responsabilidad de Banesto contra el equipo directivo del periodo 1989-1993.

Operación Oasis

El nuevo comité ejecutivo del Banco de España reprocha la operación llevada a cabo por Banesto en la sociedad Oasis Internacional, a la que el banco concedió créditos por un total de 61.952 millones y de la que asumió unas participaciones accionariales de 20.302 millones.

Operación Dorna

Banesto mantiene también un riesgo de 10.666 millones con el grupo Dorna, por lo que tendría que haber realizado unas provisiones de 1.702 millones de pesetas.

Operación Hachuel

En la demanda se pone también de manifiesto el riesgo que mantuvo Banesto con el financiero D. Jacques Hachuel por importe de 15.105 millones de pesetas. De esa cantidad, 8.574 millones fueron con la sociedad Portic y los 6.351 millones de pesetas restantes con Servifilm. Las garantías aportadas por Portic por el préstamo de Banesto fueron 2.188 millones, de forma que la provisión necesaria ascendía a 6.566 millones de pesetas.

La garantía prestada por Servifilm está constituida por su participación directa del 5% e indirecta del 10% en Gestevisión Telecinco, valorada en 3.900 millones, por lo que la provisión necesaria es de 3.451 millones de pesetas.

Operación Asturiana de Zinc

Los actuales gestores acusan también a Mario Conde y al resto de su equipo de «haber generado importantes quebrantos» en Asturiana de Zinc. Consideran que uno de los factores fundamentales de que la sociedad estuviese en «quiebra técnica» fue «la subordinación de Asturiana de Zinc a la política de grupo impuesta por los antiguos administradores de Banesto».

19 Enero 1994

La incógnita de Oasis

Casimiro García-Abadillo

El problema del Grupo Oasis es una de las grandes incógnitas en la crisis de Banesto. Nadie se explica cómo el banco pudo alcanzar más de 80.000 millones de riesgo con esta sociedad, cuyos activos (unos 140.000 millones de pesetas) se encuentran en el sector turístico y en empresas de servicios. Los números rojos comenzaron a detectarse en las empresas de este grupo en el ejercicio de 1992. Aunque no se conocen detalles, se sabe que la compañía de vuelos chárter Oasis International tuvo que reducir al 50% su plantilla y su actividad durante dicho ejercicio. En el mes de junio de 1993, el diario económico Expansión, citando fuentes del semanario Atlanta Business Chornicle, informaba del revuelo causado por la entrada de Oasis en el mercado norteamericano, sobre todo, tras la compra de unas oficinas para su sede en Atlanta valoradas en casi 1.000 millones de pesetas.

21 Febrero 2014

Un oasis en la penumbra

Ernesto Ekaizer

El empresario Pedro Pueyo, presidente de Oasis, explica sus negocios con Mario Conde

Nada excita más a la sociedad de Madrid como la aparición súbita de un financiero avispado. Para mantenerse rico, la gente como Pedro Pueyo, un mallorquín de 42 años, a salto de mata entre México y Estados Unidos, tiene que estar más cerca de la muerte que de la vida. Económica y financiera, se entiende. Estos días, Pueyo, que es uno de los principales accionistas del Banco Español de Crédito (Banesto), atraviesa esa situación. Pueyo representa 4.879.853 acciones o el 3% del capital de Banesto y está en la picota no sólo porque la entidad ha sido intervenida y porque pagó un precio medio de 3.100 pesetas por título, cuando ahora valen 700 pesetas, sino también porque él grupo Oasis, que el preside, ha sido señalado con el dedo amenazador del Banco de España, preocupado por la excesiva concentración de riesgos.El acta de intervención del 28 de diciembre de 1993 dice: «Según informaciones orales facilitadas por los representantes de banco, éstos han iniciado trabajos orientados a clarificar definitivamente las relaciones con este grupo [Oasis]. A partir de las informaciones parciales disponibles, cabe afirmar que los quebrantos no serán inferiores

25.000 millones de peseta?, dice el acta, que cifra los riesgos del grupo en 61.000 millones de pesetas. El Banco de España, por tanto, estima que Banesto se puede ver afectado en 25.000 millones por el grupo Oasis, que posee hoteles en Canarias y en Cancún (México) y diversos intereses en el transporte aéreo. «Fui el primero que puso un charter desde España a Cancún. No es por decirlo, pero fui yo quien puso a Cancún en el mapa de Europa, aparte de situarlo en España», dijo Pedro Pueyo en una entrevista con EL PAÍS.

Los datos difundidos el día de la intervención movilizaron a los banqueros que prestan a Oasis. Algunos reunieron a sus comités de crédito y los clientes, touroperadores, comenzaron a mirar con recelo a la empresa. La comisión permanente del Banco Bilbao Vizcaya analizó la situación -es el principal acreedor de Oasis con 50 millones de dólares (7.000 millones de pesetas)- el mismo día que vencía un plazo de principal e intereses de 1.200 millones de pesetas, a primeros de enero pasado. Oasis hizo honor, pagando. El operador alemán TUI, que arrenda todo el año un hotel de Oasis en Canarias, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se negó a pagar el alquiler anual de 1.300 millones de pesetas hasta «conocer la situación». Finalmente, pagó. Pueyo, tras arduas reuniones con sus banqueros, consiguió tranquilizar los ánimos al cabo de varias semanas. En los últimos días, logró que Banesto concediera un crédito de 500 millones de pesetas al grupo Oasis.

A pesar de sus dificultades, el empresario es un punto de referencia para la junta general de accionistas que convocará próximamente el presidente de Banesto, Alfredo Sáenz, con quien, precisamente, discutió hace un par de semanas, cuando le exigió una declaración oficial sobre los créditos que mantiene el grupo Oasis con Banesto. Pueyo obtuvo finalmente el papel donde, con mucha cautela, se confirma que los créditos ascienden a 20,7 millones de dólares o 3.000 millones de pesetas. Según el auditor de Oasis, Coopers & Lybrand, la deuda total del grupo se eleva a 72,6 millones de dólares o 10.200 millones de pesetas y el valor patrimonial de la compañía es de 395,3 millones de dólares o 55.640 millones de pesetas. Los beneficios del grupo consolidado de 1993 rondan los 12 millones de dólares «en linea con los del año anterior». El auditor afirma que «no ha terminado de examinar las cuentas financieras a 31 de diciembre de l993″. Pueyo, por su parte, señala que la crisis ha afectado a todo el sector turístico pero al menos mantendremos los resultados de l992».

Ahora, las acciones de Banesto son un campo de batalla. Para mantener sus posiciones en Banesto, Pueyo, tuvo que acudir a la ampliación de capital de febrero de 1993, con 500 millones de pesetas. Luego hizo lo mismo a primeros de agosto, en la macroampliación. El Banco Santander le prestó, en cuarenta y ocho horas, 3.000 millones, para comprar títulos de Banesto, y aceptó como garantía 3.353.000 acciones, entre viejas y nuevas, que casi doblaban, a valor de mercado, los 3.000 millones. Pero el Santander es tan exigente como eficaz: una claúsula del contrato establecía que el valor de la garantía debía ser equivalente al 180% del préstamo. Al reanudarse la cotización de Banesto, a partir del 1 de febrero, los títulos bajaron a 750 pesetas, lo que redujo el valor de la garantía que poseía el Santander por debajo de los 3.000 millones prestados. El banco envió, pues, un requerimiento notarial: Pueyo debía ofrecer, en treinta días, que vencen el próximo 3 de marzo, una nueva garantía para cubrir la cláusula del 180%. En otros términos: debía aportar bienes por 3.000 millones. Eso es lo que hizo, al presentar, esta semana, unos terrenos en México, valorados en 35 millones de dólares. Al Santander no le gustaron.

«Vamos a emprender acciones legales porque parece que lo que quieren es quedarse con las acciones de Banesto. No entendemos por qué no les gusta la nueva garantía», explica Pueyo. Según dijo, el día 21 [hoy] los abogados presentarán una demanda contra el Banco Santander para paralizar cualquier intento de vender los 3,3 millones de títulos de Banesto hasta tanto se sustancie, por vía judicial, quién tiene razón, Pueyo o el Santander.

Este hombre, que puede viajar, en una misma semana, desde Atlanta a Cancún, pasar por Buenos Aires para visitar al presidente Menem en la Casa Rosada y saltar desde allí al despacho de Fidel Castro, en La Habana, para discutir con el comandante y su mano derecha en el Gobierno, Roberto Robaina, cómo crear una economía de mercado en la isla, hasta altas horas de la madrugada, está ahora sin moverse de Madrid. «Durante veinte años he trabajado duro en el sector turístico y nunca he tenido mucho que ver con las finanzas. Y ahora estoy aquí, en una situación insólita por culpa de ellas. Yo no me he dedicado nunca a cambiar papeles», dice.

Pueyo aterrizó en Banesto a finales de 1989. El entendimiento fue rápido. El banco, según le explicó Mario Conde, quería. invertir en el sector turístico. Por aquella época, la autocartera de Banesto se había engrosado tras la compra de casi cinco millones de títulos adquiridos a Juan Abelló y a la sociedad Cartera Central, de Alberto Cortina y Alberto Alcocer, respectivamente. Después que los auditores valoraron Oasis en 300 millones de dólares o 30.000 millones, de pesetas de entonces, se decidió un intercambio en enero de 1990. Banesto adquiría un 15% de Oasis y ésta pasaba a controlar el 1,5% del banco. No se movió dinero. Fue un intercambio de activos. El 26 de julio de 1990 el acuerdo se ampliaba: Oasis controlaba 2.962.086 acciones y Banesto el 50% de la compañía turística. Conde dejó la gestión de Oasis en las mismas manos, es decir, de Pueyo, y éste, a su vez, según consta en el contrato, le cedió los derechos de voto, a Conde siempre que el presidente de Banesto fuese él. La participación de Pueyo en Oasis se canaliza a través de la Fundación Kielsestein, sociedad de Liechtenstein, mientras que la de Banesto en la empresa turística se puso a nombre de una sociedad domiciliada en la isla de Man: Brightsun.

Pueyo hizo diversas operaciones con Banesto, al tiempo que otras empresas suyas, diferentes de Oasis, recibieron apoyo crediticio importante. «Yo lo que veo es que había una batalla entre el Banco de España de la que yo no era muy consciente y de la que salgo terriblemente perjudicado, tanto profesional como a título personal. Yo no he participado en ningún artificio contable. He comprado cosas, las he pagado», protesta.

Pueyo intervino en la compra a Banesto de la empresa Gescam, que poseía activos financieros y edificios del banco, entre ellos el de la Castellana 7, su antigua sede social. Banesto anuncié al Banco de España, el 30 de septiembre de 1991, que esta operación se cerraría con unas plusvalías de 8.657 millones de pesetas, con cargo al ejercicio 1991. Pero no sería hasta un año más tarde, el 25 de octubre de 1992, que se formalizaría de modo definitivo. Entretanto, Pueyo se hizo con Gescam y redujo el capital de la sociedad, para devolver a Banesto aquello que no entraba en el acuerdo: la caja. Cuatro transferencias por un total de 22.000 millones de pesetas reingresaron el dinero los días, 5 y 19 de mayo de 1992. «Aquí tiene la copia de las tranferencias. Puede preguntar en Banesto a ver que le dicen», señala Pueyo. En efecto: una fuente autorizada de Banesto, consultada por éste periódico, confirmó que dicha devolución tuvo lugar.

Otras sociedades del empresario mallorquín como Kielsestein, el accionista de Oasis, y Cobra, empresa aérea que comparte con Banesto, también poseen créditos del banco, aunque, según Pueyo, por cantidades muy inferiores a los 61.000 millones apuntados por el banco emisor. «Esos créditos no tienen problemas. Están en regla. Ninguno de ellos se ha dejado de pagar», dice Pueyo. «En cuanto a Kieselstein, se trata de una fundación que reune a diferentes intereses con inversiones muy diversas. Lo que yo puedo asegurar es que no está Mario Conde ni ningún otro súbdito español».

Así las cosas, el magnate anónimo, ahora más popular, a pesar de sus esfuerzos por pasar inadvertido, tiende a ser oscuro objeto de deseo de cara a la próxima junta de accionistas del banco. Sáenz, lógicamente, tendrá necesidad de reunir los votos para sacar adelante el plan de recapitalización. Por ello mira con atención a Corsair y J. P. Morgan, primeros accionistas, con un 8%, Mario Conde, segundo, con algo más del 4%, y, claro, a Pueyo, con sus casi 5 milllones o 3%, tercer accionista… si la batalla con el Santander no complica las cosas.

La disputa con el Banco Santander

El verdadero oasis de Pedro Pueyo, un empresario mallorquín en el ojo del huracán después de la intervención de Banesto, es su 3% en el capital del banco o el 3%, que hace de él el tercer accionista de la entidad, tras el fondo Corsair y el propio Mario, Conde. El Banco Santander prestó a las sociedades de Pueyo 3.000 millones de pesetas para acudir a la ampliación de capital del verano pasado, tomando como garantía del préstamo 3.353.000 acciones de Banesto. Ahora que el título ha perdido el 65% de su valor, el Santander ha exigido por vía notarial nuevas garantías a Pueyo bajo amenaza de vender las acciones si antes del 3 de marzo no hay acuerdo.Pueyo presentó unos terrenos en México, por valor de 35 millones de dólares pero el Santander no los ha aceptó la pasada semana. El empresario turístico presentará una demanda mañana lunes para impedir la venta del paquete. Pueyo estima que el Santander quiere quedarse las acciones.

27 Junio 1994

"Nunca le ocultamos al Banco de España información sobre Oasis"

Mario Conde

Entrevista de Casimiro García Abadillo

¿Firmó Banesto algún tipo de acuerdo de recompra de sus propias acciones con el Grupo Oasis, Jacques Hachuel o las empresas relacionadas con los hermanos García Pardo?

R.- Ni con García Pardo ni con Hachuel firmamos ningún tipo de acuerdo. La prueba es que las acciones de Hachuel han sido ejecutadas.

Con Oasis el asunto es distinto: existen unas acciones sobre las que no hay ningún tipo de acuerdo y hay otra cantidad, 1,5 millones de acciones, sobre las que Banesto tenía una obligación de compra en caso de que la sociedad quisiera deshacerse de ellas. Eso se hizo así porque el anterior consejero delegado de Banesto, Juan Belloso, en la creencia de que las acciones podían subir, le pidió a Oasis una opción de compra sobre dichas acciones. Pero sobre el resto de las acciones de Oasis, que suponen unos 5 millones, Banesto no tiene ninguna obligación de compra.

P.- ¿Cuál era la autocartera real de Banesto? ¿En algún momento el Banco de España llegó a hacer explícita esa cantidad?

R.- De Banesto se ha llegado a decir en la Prensa que tenía hasta el 34% de autocartera. En la última junta, el actual presidente de Banesto dijo que la autocartera era del 3,8%, y no hay que olvidar que la autocartera se maneja como una de las causas que provocan la intervención del banco. Sin embargo, el Banco de España nunca ha hecho explícito cuál era ese exceso de autocartera al que hace referencia en el Acta de Intervención.

P.- ¿Cómo puede explicar que tan sólo un cliente como Oasis haya provocado en Banesto un quebrando de más de 60.000 millones? En ese caso hay algo más que una mala gestión.

R.- Eso es lo que dice el Banco de España. Pero eso es tanto como decir que los activos de Oasis no valen casi nada, porque el riesgo total era de 80.000 millones. Antes de la intervención nosotros iniciamos unas conversaciones con el Grupo Oasis. Esto sucedió entre octubre y diciembre de 1993 y llegamos a una partición de activos. Nosotros nos quedábamos con las acciones de Banesto y el Grupo Oasis con unos hoteles en México. Y de ello se informó al Banco de España. Llegamos a estimar, no un daño patrimonial para Banesto, sino unas provisiones de 15.000 millones. Y el Banco de España ni siquiera nos pidió ninguna provisión para el Grupo Oasis. En el acuerdo de separación de activos se incluía, además de las acciones de Banesto, los hoteles de México, los hoteles de Canarias y los activos de Gescam. Decir lo que dice ahora el Banco de España es como decir que todo eso no vale nada.

P.- ¿Ocultó Banesto información sobre el Grupo Oasis al Banco de España?

R.- Nunca. Nunca le ocultamos ninguna información sobre Oasis o sobre ningún otro tema.

08 Septiembre 1994

Un informe entregado por la Policía a la Fiscalía sugiere que Conde se enriqueció con Oasis

Casimiro García-Abadillo

Un informe entregado por miembros de la Policía judicial a la Fiscalía de la Audiencia Nacional plantea que Pedro Pueyo, presidente de Oasis, ha actuado como testaferro del ex presidente de Banesto, Mario Conde.

Según el citado informe, Conde podría haber utilizado a Pueyo «para desviar dinero del banco a otras entidades y lograr con ello un enriquecimiento personal».

El informe plantea la siguiente hipótesis: «Mario Conde y Pedro Pueyo se han enriquecido a través de Oasis».

Asimismo, añade: «Dado el entramado de sociedades y las múltiples operaciones de dudoso origen y finalidad que se presumen, cabe pensar que se haya utilizado un modus operandi económico financiero con el fin de detraer dinero de una entidad bancaria hasta otras sociedades en beneficio fraudulento de unos pocos».

El texto manejado por la Policía lleva fecha de 5 de mayo y en él se describen las principales sociedades que conforman el Grupo: un total de 50 empresas repartidas por España, México, Cuba, Gran Bretaña, Estados Unidos, Holanda y Liechtenstein.

Fuentes cercanas al ex presidente de Banesto señalaron que el contenido del informe es «absolutamente falso» y que todas las sociedades del Grupo Oasis se encuentra debidamente auditadas, por lo que es imposible que pueda haberse producido una desviación de fondos.

Por su parte, Pedro Pueyo ha negado tales imputaciones y señala que la prueba evidente de que Oasis ha actuado con plena transparencia es el acuerdo alcanzado con Banesto (incumplido por el banco), firmado el 25 de abril.

La Sala Tercera de la Audiencia Nacional, cuyo titular es Miguel Moreiras, está instruyendo un caso que afecta al ex presidente de Banesto: el pago de 600 millones a una sociedad suiza como contrapartida a supuestas gestiones para conseguir exenciones ficales del Ministerio de Hacienda a la Corporación Banesto.

INVESTIGACION Conde tendrá que declarar ante Moreiras por este asunto el próximo 18 de octubre.

La Sala Tercera ha pedido a su vez al Banco de España toda la documentación sobre Banesto y ha requerido a varios inspectores del banco emisor para que analicen junto a los fiscales del caso posibles delitos en la actuación del banquero durante su gestión como presidente de Banesto.

El informe de la Policía podría a su vez desencadenar nuevas actuaciones por parte del juez Moreiras para establecer si, efectivamente, se desviaron fondos a través de Oasis.

El riesgo asumido por Banesto con Oasis supera, según el Banco de España, los 82.000 millones de pesetas. En estos momentos, y tras los problemas surgidos en la negociación con Pedro Pueyo, fuentes de Banesto elevan de 25.000 millones (cifra estimada por la Inspección del Banco de España) a 40.000 millones de pesetas el quebranto para la entidad por sus «malos negocios» con Oasis.

Uno de los aspectos más interesantes del informe de la Policía es que establece un nexo entre el Grupo Oasis y Viajes Ceres, empresa participada por Filesa y Enrique Sarasola y que presuntamente fue utilizada para financiar al Partido Socialista, desviando una parte de las subveniones de Asuntos Sociales para los viajes del Inserso.

Pedro Pueyo coincidió con Juan Calatayud, un hombre próximo al PSOE y principal accionista de Viajes Ceres, en la cadena hotelera Royaltur.

EL NEXO CERES En 1988 Pedro Pueyo compró a través de la empresa Don Hotels, Andalucía International Airways (ahora denominada Oasis International Airlines). Juan Calatayud fue miembro del consejo de esta empresa hasta mediados del año 89, fecha en la que ya se habían iniciado las relaciones de Banesto con Oasis y que consistieron en la compra del 25% del grupo turístico a cambio del 1,5% del capital de Banesto.

En Oasis International Group figura como consejero delegado Juan Manuel Salgueiro, hermano del presidente y accionista de Viajes Ceres, Eligio Salgueiro. Otro hombre de Ceres, Antonio Mata es en estos momentos presidente de Oasis International Airlines (participada por Oasis).

Las vinculaciones entre los tres hombres clave de Viajes Ceres y Pedro Pueyo avalarían una hipótesis extendida en Banesto. Según esta tesis, el acuerdo de Mario Conde con Pedro Pueyo tiene tres fines: en primer lugar, colocar autocartera del banco; en segundo lugar, generar beneficios ficticios, y tercero, y fundamental, crear un mecanismo para generar «dinero B» colocado fuera de España.

La forma en la que Conde manejó sus relaciones con Pueyo respaldan la hipótesis de que Oasis ha sido algo más que un «mal negocio», según fuentes de Banesto. El ex presidente de Banesto no informó a los órganos pertinentes del banco sobre sus tratos con Oasis, que llegó a ser uno de los principales clientes del banco. Pero no sólo hubo secretismo, sino incluso decisiones que pasaron por alto las recomendaciones de los técnicos de la entidad. Cuando en 1989 Conde y Pueyo firmaron la primera parte del acuerdo de intercambio de acciones, el Grupo Oasis se valoró en 30.000 millones de pesetas. Un estudio realizado en marzo de 1990 por los servicios del área internacional de Banesto, bajo la dirección de Javier Abad, rebajó el valor del Grupo Oasis, a 19.000 millones de pesetas. A pesar de ello, unos meses después, Conde decidió elevar su riesgo con Oasis y dobló la participación en el grupo hasta controlar el 50%.

APOYO

Pueyo acusa a Banesto de mentir a la CNMV

El Grupo Oasis ha denunciado ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que Banesto no dijo la verdad en su comunicación a esta institución el pasado 30 de agosto, cuando el banco aseguró que continuaban las negociaciones con la empresa para liquidar las relaciones económicas entre ambos. Oasis señala que desde el pasado 8 de agosto no existe ninguna relación con Banesto. En esa fecha, según la versión de Oasis, el secretario general de Banesto, Juan Carlos Rodríguez Cantarero, confirmó verbalmente a Oasis que el banco no tenía intención de cumplir el acuerdo firmado el pasado 25 de abril para cancelar los créditos concedidos por Banesto con las diferentes empresas del grupo y finalizar las relaciones accionariales con dichas sociedades. Oasis tampoco está de acuerdo con las cifras que el banco remitió a la CNMV sobre los riesgos crediticios y avales contraídos con el grupo. Banesto los cifró en 44.856 millones de pesetas, y estimó en 36.138 millones las inversiones del banco en sociedades del grupo. Sin embargo, el Banco de España ha cifrado en 61.952 millones el riesgo crediticio con Banesto, y en 20.302 millones la cartera de valores.

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