21 diciembre 2025
El PSOE logra su peor resultado en la historia de la autonomí extremeña
Elecciones Extremadura 2025 – María Guardiola (PP) gana superando en votos a la suma de la izquierda, pero sin lograr la soñada mayoría absoluta
Hechos
El 21 de diciembre de 2025 se celebraron elecciones autonómicas en Extremadura.
Lecturas
Las anteriores elecciones extremeñas fueron en 2023.
El 21 de diciembre de 2025 se celebraron elecciones autonómicas en Extremadura. La presidenta extremeña María Guardiola Martín adelantó los comicios que deberían haberse celebrado en 2027 argumentando las dificultades para pactar los presupuestos con Vox, aunque parecía un hecho decisivo que las encuestas le eran favorable en un momento de deterioro de la imagen del PSOE por investigaciones de presunta corrupción y tráfico de influencias.
El resultado de los comicios fue el siguiente:
- Partido Popular (Dña. María Guardiola Martín) – 29 escaños.
- PSOE (D. Miguel Ángel Gallardo Miranda) – 18 escaños.
- Vox (D. Óscar Fernández Calle) – 11 escaños.
- Unidas por Extremadura [Podemos + IU] (Dña. Irene de Miguel Pérez) – 7 escaños
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El resultado supone una victoria para Dña. María Guardiola Martín que, aunque no logra mayoría absoluta, sí consigue que el PP sea al fin la fuerza más votada (hasta ahora gobernaba sin serlo, a merced de sus pactos con Vox). Y el hecho de con 29 escaños tenga más votos que la izquierda en su conjunto, le permite un cierto respiro, dado que puede negociar una abstención de Vox, al contrario que hasta ahora que necesitaba el ‘SÍ’ para ganar cualquier votación.
Para el PSOE supone el peor resultado de su historia en Extremadura y hace inminente la dimisión de Gallardo Miranda como líder regional.
Entre los ganadores morales también puede identificarse Irene de Miguel Pérez que ha logrado la primera subida en votos en unas elecciones relevantes para Podemos desde 2016.
22 Diciembre 2025
La debacle de un modelo
LAS ELECCIONES AUTONÓMICAS en Extremadura evidencian con crudeza la crisis existencial que atraviesa el PSOE de Pedro Sánchez. La primera fase del ciclo electoral abierto en España marca un hito para los socialistas: el presidente los ha arrastrado al colapso. El PSOE desaparece como alternativa de gobierno incluso en la región donde su dominio fue durante décadas más estructural y estuvo más consolidado. La presidenta extremeña, María Guardiola, logró una victoria inapelable. Representar al 43,1% de los votantes en una región de larga tradición socialista denota un vuelco sólido. Además, sus 29 escaños suman más que toda la izquierda. Sin embargo, y pese a haber subido 4 puntos, ello sólo se ha traducido en un escaño más, con lo que Guardiola no logra liberarse de Vox. El fuerte ascenso del partido radical es, de hecho, una de las grandes novedades de la cita.
El desplome socialista no admite matices. Pierde diez escaños, hasta los 18, y anota su peor resultado histórico en Extremadura. Sólo suma el 25,7% del voto. Pero el descalabro no es atribuible a Miguel Ángel Gallardo, procesado por crear una plaza pública para el hermano del presidente: es, en primer término, el descalabro de Sánchez, y la prueba del legado que ha dejado para su propio partido: la quiebra de la igualdad entre españoles, con Cataluña y los partidos nacionalistas como apoyos prioritarios y su supervivencia personal como principio innegociable. Hoy, dos años después del histórico retroceso que el PSOE padeció en las elecciones autonómicas previas al 23-J (y, por tanto, dos años después del pacto de la amnistía), ese modelo se ha hundido en Extremadura. Y nada hace pensar que esa tendencia no se mantendrá o incluso se agravará en Aragón, Castilla y León y Andalucía.
La derecha, por su parte, alcanza el 60% de los votos, y si bien la fuerza mayoritaria es el PP, Guardiola no ha cumplido las expectativas que se había marcado al adelantar las elecciones. La presidenta gana ampliamente –en 2023 quedó segunda–, pero se queda lejos de los 33 escaños que anhelaba, tras dos semanas en las que apenas ha buscado liderar la conversación pública, ausentándose del debate electoral y cerrando la campaña sin Alberto Núñez Feijóo.
El arrastre de Vox es, en ese sentido, muy significativo. Incluso en una región donde no es especialmente fuerte y tras presentar a un candidato desconocido, el partido de Abascal, centrado en la inmigración y la inseguridad, no sólo seguirá siendo decisivo en la gobernabilidad, sino que dobla su apoyo y, con él, su capital político.
Extremadura no es España en su conjunto, pero deja lecciones valiosas para todos los partidos. Las próximas citas electorales dirán si, como parece, la agonía de Pedro Sánchez empujará al PSOE a suelos electorales aún más bajos.
22 Diciembre 2025
Señales desde Extremadura
La clara victoria del Partido Popular en las elecciones anticipadas de este domingo en Extremadura confirma que uno de los bastiones históricos de la izquierda española ha iniciado un ciclo de mayorías de derechas. Pero ese ciclo no estará dominado solo por la derecha tradicional. Junto a la victoria del PP (29 escaños en la Asamblea, solo uno más que hace dos años), Extremadura vivió una explosión del voto de ultraderecha. Vox, que en 2019 se quedó fuera de la Asamblea y en 2023 entró con cinco diputados, registró una espectacular subida hasta los 11 asientos. El partido de Santiago Abascal es el verdadero ganador de la apuesta del PP. Un éxito de la ultraderecha en España. Tan incontestable como preocupante.
María Guardiola había convocado a los extremeños a las urnas para pedirles una mayoría más amplia que le permitiera no depender de los ultras para gobernar, una situación que empezó cuando tuvo que desdecirse de sus declaraciones anti-Vox en junio de 2023 y había alcanzado su máxima tensión con la falta de acuerdo para los presupuestos. No lo ha logrado. La política extremeña vuelve desde hoy a la casilla de salida, pero en peor situación: Vox duplica holgadamente su representación de entonces y se siente avalado por un ascenso meteórico en tiempo récord. El PP cosecha más votos que toda la izquierda junta, y Guardiola puede ser investida presidenta con la abstención de Vox, pero lo necesitará para gobernar. El PP se ve ahora abocado a la misma dinámica perversa que en buena medida es la razón por la que Feijóo no llegó a La Moncloa: depender de la ultraderecha para formar Gobierno y asumir como propias posturas extremistas que la mayoría moderada de los españoles rechazan.
El PSOE, que gobernó Extremadura durante 36 años, se hundió este domingo. No se vislumbra cómo puede revertir a corto plazo una debacle que le ha llevado a perder más de 100.000 votos y 10 escaños en solo dos años y medio. Los socialistas gobernaban con mayoría absoluta en 2019 y en 2023 fueron el partido más votado. Tras la retirada de Guillermo Fernández Vara, luego fallecido, el ascenso de Miguel Ángel Gallardo se ha demostrado un error. Incapaz de ilusionar al electorado, ha manchado las siglas al presentarse procesado en una causa judicial por haber enchufado presuntamente a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno. Y después de una maniobra indigna para buscar el aforamiento. En el contundente rechazo a su candidatura puede haber influido el clima político nacional y el terremoto que vive Ferraz, pero la realidad es que los socialistas han concurrido a estos comicios sin propuesta y sin candidato. La ironía es que —en medio del enésimo descalabro territorial del PSOE—, el discurso nacional de Pedro Sánchez se ve en parte reivindicado con el resultado de Vox. Está por ver por cuánto tiempo y a qué precio autonómico y municipal.
Con todo, sería tener en poca consideración a los extremeños pensar que han votado para echar al sanchismo o, al contrario, para frenar a la ultraderecha global. Este domingo lo que se juzgaban eran soluciones a los problemas específicos de Extremadura, desde una inaceptable carencia de infraestructura ferroviaria hasta el desempleo, pasando por la tensión entre la agricultura, la transición ecológica y la industrialización. Y, por supuesto, la despoblación y el envejecimiento, que exigen un sobreesfuerzo al Estado de bienestar para que nadie se sienta ciudadano de segunda por vivir en un pueblo. El próximo Gobierno de María Guardiola tiene aquí sus retos, no en Madrid.
En general es temerario, en Extremadura y en cualquier otro lugar, buscar indicios sobre el futuro de España en unas elecciones autonómicas adelantadas. Sin embargo, la situación de fragilidad alrededor del Gobierno de Sánchez hace inevitable que estos resultados se vean como una toma de temperatura a la intención de voto de los españoles en la actual coyuntura. Estas eran las primeras elecciones desde hacía año y medio. Le seguirán nuevas reválidas de los Ejecutivos del PP en Aragón, Castilla y León y Andalucía.
Con su drástico giro a la derecha tras décadas de ejercer de granero de la izquierda, Extremadura evidenció este domingo el auge de Vox y la posibilidad de que los supuestamente moderados asuman el ideario ultra del partido de Santiago Abascal, contrario muchas veces a los valores democráticos. María Guardiola ha ganado las elecciones con claridad. Suya y del PP es la responsabilidad de formar Gobierno sin traicionar esos valores.