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El Rey: "La justicia es igual para todos"

Estalla el ‘caso Noos’: El Duque de Palma, Iñaki Urdangarín imputado bajo la acusación de haberse apropiado de fondos públicos

HECHOS

El 28.12.2011 el Duque de Palma, D. Iñaki Urdangarín, fue imputado en la investigación del ‘caso Noos’ por el juez de la Audiencia de Mallorca, José Castro.

EL REY MANDA UN MENSAJE CLARO: «LA JUSTICIA ES IGUAL PARA TODOS»

rey_2011 En su discurso de año nuevo del día 31.12.2011 el jefe del Estado, el Rey Juan Carlos I, suegro del Duque de Palma, lanzó un mensaje muy claro con respecto a este ‘La Justicia es igual para todos’, dando a entender que la Casa del Rey no protegería al Sr. Urdangarín.

EL EX PRESIDENTE DE BALEARES, JAUME MATAS, JUSTIFICA SU TRATO DE FAVOR A URDANGARÍN: «¡ES EL DUQUE DE PALMA!»

13 Diciembre 2011

Las cuentas del Rey

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

La Monarquía del siglo XXI exige delimitación de funciones y transparencia presupuestaria

El caso Urdangarin ha venido a remover las aguas normalmente plácidas de la Monarquía española. Los negocios privados del yerno del Rey, objeto de investigación por parte de la justicia, han colocado a la familia real en una incómoda situación. La inmediata decisión, sin esperar a la imputación del duque de Palma, de apartarle de todo acto oficial viene dictada por la prudencia, aunque probablemente no basta para acotar el problema que plantea el eventual procesamiento del marido de una infanta.

De mayor calado es la determinación de don Juan Carlos de dar cuenta detallada de los gastos de la Casa del Rey. Tal ejercicio de transparencia es la mejor garantía para disipar dudas acerca de una institución que cuenta con el afecto mayoritario de los ciudadanos, principalmente por los servicios que ha prestado en momentos difíciles de la Transición, en los que estuvo en juego el futuro de la democracia y de la Monarquía constitucional.

El artículo 65 de la Constitución Española aprobada en 1978 deja en manos del Rey la libre distribución del monto global que recibe, y que es actualmente de 8,43 millones de euros anuales. La ausencia de un posterior desarrollo legal de dicho artículo ha mantenido este presupuesto en la mayor opacidad. Es algo que ningún Gobierno ha querido abordar, aunque no han faltado oportunidades ni peticiones parlamentarias al respecto. El actual gesto real, si bien es la respuesta a una situación crítica, debería conducir a convertir en norma lo que ahora solo tiene carácter voluntario. Ese nuevo mandato debería servir también para delimitar qué miembros de la familia real disponen de asignación presupuestaria pública, porque actúan por encargo del Rey para representar a la institución en su nombre, y qué otros prefieren abstenerse para dedicarse a sus actividades o negocios profesionales, renunciando así a toda función representativa.

No es fácil trazar esta línea, pero hay que tener en cuenta que los 8,43 millones de euros con los que se sufragan los gastos de los Reyes y los príncipes de Asturias son una mínima parte del presupuesto público destinado a la Corona. El mantenimiento de los edificios, la nómina de muchos de los empleados y los viajes los afrontan respectivamente Patrimonio Nacional, Administraciones Públicas y Exteriores. Estas y otras partidas son suficientemente sustanciales como para que la intervención del Estado y la norma de transparencia sean obligadas para una institución tan destacada de la arquitectura del Estado.

El caso Urdangarin pone a prueba la capacidad de adaptación de la Corona, institución que tiene sentido precisamente en la medida en que responde a la función de máxima representación de la nación constitucional. Nada podría dañarla tanto como reacciones irreflexivas o declaraciones mal calculadas ante una situación que es delicada por definición. La justicia debe hacer su trabajo, pero la Casa del Rey debe hacer también el suyo para preservar, ante todo, los intereses del Estado democrático.

13 Diciembre 2011

La Corona debe predicar con el ejemplo

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

EL PASO dado por Don Juan Carlos de borrar de la agenda oficial de la Familia Real a Iñaki Urdangarin da la razón a quienes hemos venido reclamando explicaciones y la adopción de medidas que frenaran el deterioro que la investigación judicial al duque de Palma está causando a la imagen de la Corona. La institución no podía permanecer impasible mientras se veía salpicada un día sí y otro también por un asunto que acabará, con toda probabilidad, con la imputación del duque de Palma con la entrada del nuevo año.

Urdangarin es inocente mientras no se demuestre lo contrario y deberá ser un tribunal el que, llegado el caso, determine si ha cometido delito. Ahora bien, supone estar fuera de la realidad pensar que los graves indicios que le señalan por presunta apropiación de caudales públicos pudieran no tener repercusión ni consecuencias. Esos indicios surgen de las investigaciones del juez, de la Policía, de la Fiscalía Anticorrupción y de la Agencia Tributaria, no de los medios de comunicación.

El duque de Palma se equivocó, primero, al tardar tanto en responder a la avalancha de noticias comprometedoras relacionadas con sus actividades profesionales. Debería haber sido consciente de que, más allá de su persona, el caso estaba erosionando la imagen de toda la Familia Real. Pero se equivocó también al reaccionar como lo hizo el sábado, con un comunicado nocturno en el que se eximía de toda responsabilidad, descartaba tomar decisiones y acusaba a la prensa de la situación.

La respuesta de ayer de la Casa del Rey demuestra que el primero que no está satisfecho con la forma de proceder de Urdangarin es el propio Monarca. Cuando sólo horas después de su sorprendente comunicado la Zarzuela decide sacarle de la agenda oficial está corrigiéndole y está dejando clara su disconformidad. Todo indica que Don Juan Carlos esperaba que su yerno hubiera tenido el gesto de dar un paso a un lado y que, al no hacerlo, ha decidido pasar él a la acción.

Pero quizá lo más sorprendente es lo explícito que fue el jefe de la Casa del Rey cuando calificó de «no ejemplar» la conducta de Urdangarin. Es evidente que, al pronunciarse así, Rafael Spottorno habla por boca de Don Juan Carlos. Se trata de un golpe de autoridad del Rey que tiene trascendencia en los dos tableros en los que se dirime esta partida. El primero, y más importante, es el de la opinión pública. Don Juan Carlos se toma en serio el problema y, para restañar la herida abierta en la institución, la noticia de que Urdangarin ha sido apartado de los actos oficiales se acompañó ayer de otro anuncio: el del inicio de una etapa de «austeridad» y «transparencia». Así, la Casa del Rey informará a partir de ahora de cómo distribuye su presupuesto, algo que hemos venido reclamando en estas páginas de manera recurrente. La decisión demuestra que el Monarca parece dispuesto ahora a elevar su nivel de autoexigencia en este punto.

El mensaje de Don Juan Carlos también tiene una lectura de puertas adentro. No ha pasado inadvertida la visita que la semana pasada, en plena polémica por el escándalo, hizo Doña Sofía al domicilio familiar de los duques de Palma en Washington. Al apartar ahora a Urdangarin, el Rey subraya que sigue siendo él quien marca el rumbo y que no respalda el comportamiento de su yerno.

Al no estar sujeta a la voluntad popular, la Corona, que ha prestado grandes servicios a nuestro país, sólo puede extraer la autoridad y obtener el reconocimiento de los ciudadanos con un comportamiento modélico. Por eso, al margen de cómo acabe el caso Urdangarin y dejando a un lado las cuestiones jurídicas, hace bien el Rey al apelar a la ejemplaridad y en comprometerse a aplicar esa receta. Ese es el camino.

26 Diciembre 2011

Ejemplaridad real

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Al Monarca le preocupa la desconfianza que se extiende sobre algunas instituciones

El tradicional mensaje navideño del Rey a los españoles había producido este año una expectación generalizada, y no solo en los círculos políticos. Se esperaba que don Juan Carlos hiciera alguna referencia, aunque fuera indirecta y genérica, al problema creado en la familia real por Iñaki Urdangarin, marido de la infanta Cristina. La Casa del Rey había calificado públicamente de «no ejemplar» la conducta de Urdangarin por sus negocios privados al amparo del Instituto Nóos, que presidió hasta mediados de 2006.

El Rey dedicó la parte central de su discurso al escándalo de su yerno, al que no citó expresamente. El Monarca admitió la enorme preocupación que siente por la desconfianza surgida en sectores de la opinión pública sobre la credibilidad y prestigio de la Corona, y reivindicó la ley y la justicia para resolver las conductas irregulares.

Si bien la Corona sigue contando con el afecto mayoritario de los españoles, episodios como el protagonizado por el marido de la infanta Cristina es de los que contribuyen a que haya perdido puntos en su valoración por la ciudadanía en los últimos tiempos.

El Rey habla de la necesidad del «rigor, seriedad y ejemplaridad entre quienes representan las instituciones» y de la inexorable exigencia en un Estado de derecho de que «cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con respecto a la ley». Es resaltable en ese contexto su afirmación, aunque obvia, de que «la justicia es igual para todos».

En relación con la conducta «no ejemplar» de Iñaki Urdangarin, que ha puesto en una situación incómoda y comprometida a la Casa del Rey y dañado la imagen de la Corona, la censura pública de su conducta y el compromiso de una mayor transparencia en la gestión de los dineros públicos que el Rey y su familia reciben de los Presupuestos del Estado, constituye una reacción valiente, no habitual en otras instituciones del Estado. Esa censura pública a la conducta de Urdangarin no ha vulnerado su derecho a la presunción de inocencia. La familia real es una familia institucionalizada, sometida a determinadas reglas de comportamiento, y cualquiera de sus miembros que las vulnere comete actos «no ejemplares» al margen de la calificación jurídica que merezcan. Lo que hay que exigir a la justicia es que determine cuanto antes los cargos que tiene contra Urdangarin, pues la demora actual favorece juicios prematuros difícilmente compatibles con el derecho a que no se le considere culpable mientras no sea juzgado.

Es natural, y también una muestra de «la sinceridad y realismo» con la que don Juan Carlos dice que quiere hablar a los españoles, que su mensaje se centre en buena medida en la crisis financiera y económica, en las graves consecuencias que sigue teniendo en la economía familiar y en la pérdida de trabajo por parte de casi cinco millones de españoles. Desgraciadamente, ese tema es recurrente en este tipo de discursos desde 2008. En el de este año, el Rey reconoce sin ambages «la naturaleza global» de la crisis y la necesidad de afrontarla en el marco de la Unión Europea.

Hay que resaltar, por otro lado, el compromiso que asume don Juan Carlos, como titular de la Corona, de que la institución seguirá actuando en favor de «una convivencia integradora» en el nuevo escenario creado por la llegada del PP al Gobierno tras las últimas elecciones generales. El terrorismo aparece una vez más en el mensaje navideño, pero en esta ocasión, después del cese definitivo de la violencia decidido por ETA, no es para lamentar y condenar atentados, sino para decirles a los terroristas que «es tiempo de que entreguen sus armas asesinas» y para rendir un continuado y merecido homenaje a sus víctimas.

28 Diciembre 2011

Arranca la legislatura

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Las Cortes arropan al Rey al comienzo de una legislatura marcada por la crisis

La décima legislatura de las Cortes democráticas, inaugurada por el jefe del Estado, se presenta como una de las más complejas desde el inicio de la Transición. La mayoría absoluta que sustenta al Gobierno del PP es, en principio, un factor de estabilidad. Pero podría serlo también de lo contrario si el nuevo Ejecutivo, que ayer se estrenó en el banco azul, no logra evitar que las eventuales tensiones sociales a raíz de las medidas para afrontar la crisis se transformen en un pulso entre las instituciones y la calle. Para ello, Rajoy necesitará ejercer el liderazgo y no limitarse a aplicar mecánicamente la mayoría.

Algunas de las decisiones económicas más urgentes tendrán que ser adoptadas en el Consejo de Ministros del próximo viernes; entre ellas, la prórroga de los Presupuestos del Estado. Los correspondientes a 2012, que Rajoy se comprometió a presentar en marzo, contemplarán una drástica reducción del gasto que permita alcanzar los objetivos de déficit impuestos por Bruselas. Pero la amenaza de recesión, reconocida por el nuevo ministro de Economía, Luis de Guindos, exigiría algo más que fiarlo todo a los recortes. Sin estímulos a la demanda es más que improbable que se pueda salir del estancamiento y que se frene la destrucción de empleo.

En su discurso de inauguración de la legislatura, el Rey señaló la necesidad de recuperar el prestigio de las instituciones. Se trata de un asunto al que se ha referido en otras ocasiones, la última en su discurso de Nochebuena. Pero algo diferencia las menciones de estos días de las de años anteriores. La forma en la que el Rey afronte los presuntos casos de corrupción conocidos en su entorno familiar marcarán la pauta de comportamiento que deberán seguir el resto de representantes públicos y supone por ello un compromiso y una responsabilidad de doble dirección. En este sentido, el homenaje que recibió el Rey de diputados y senadores a su llegada al hemiciclo tuvo una especial significación, por lo que tuvo de reconocimiento y homenaje al papel de la monarquía en el lugar donde reside la soberanía popular.

Aparte de la corrupción, el Rey también se refirió al bloqueo de los nombramientos en algunos órganos del Estado. Aunque la renovación de los magistrados del Tribunal Constitucional no bastará por sí sola para reparar el daño causado, sería aconsejable que el nuevo Parlamento alcanzara un acuerdo con urgencia. Es mucho el esfuerzo que tendrá que hacer la oposición, puesto que fue el PP quien, estando en minoría, practicó un intolerable obstruccionismo. La oposición está obligada a pactar el nombre de los nuevos magistrados, lo mismo que el del nuevo presidente de la Radiotelevisión pública.

El final del terrorismo es la última de las grandes prioridades que tendrá que atender Rajoy. La decisión de negar a Amaiur un grupo parlamentario propio fue un error, porque dio a entender que la arbitrariedad cabe dentro de la ley. También en este terreno la oposición tendrá que olvidar el comportamiento del PP.

30 Diciembre 2011

Condición de imputado

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Iñaki Urdangarin podrá dar su versión al juez sobre sus negocios al frente del Instituto Nóos

Iñaki Urdangarin declarará como imputado el próximo 6 de febrero en el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma de Mallorca por los indicios delictivos que se ciernen sobre sus actividades empresariales al frente del Instituto Nóos, una fundación sin ánimo de lucro que presidió hasta su cese a mediados de 2006. Desde que trascendió que la Fiscalía Anticorrupción investigaba al marido de la infanta Cristina y yerno del Rey en una pieza derivada del caso Palma Arena, en el que está implicado, entre otros, el jefe del anterior Gobierno balear del Partido Popular, Jaume Matas, la demora en citarle a declarar se hacía cada vez más insostenible, por más que estuviera justificada por el secreto del sumario. Una vez que este se ha levantado no podía mantenerse un día más una situación que, aunque procesalmente correcta, no daba a Urdangarin opción de defenderse ante la justicia con argumentos más convincentes que hacer declaraciones de inocencia y salir al paso de la fuerte reacción social provocada por su presunta implicación en un caso de corrupción.

La citación esboza por dónde va a ir el grueso del interrogatorio y qué asunto le interesa aclarar sobre todo al juez: los negocios que, bajo distintas fórmulas jurídicas, señalan a Urdangarin como perceptor de fondos públicos en sus tratos privilegiados con las Administraciones de los Gobiernos del PP en las islas Baleares y la Comunidad Valenciana y el destino y tratamiento fiscal que se ha dado a los mismos. Todavía no se han concretado los delitos, pero es fácil deducir que los hechos apuntan a la malversación de caudales públicos, fraude a la Hacienda pública y prevaricación.

Urdangarin se encuentra a partir de ahora frente a una resolución judicial que le señala a él personalmente y que le introduce en un caso de presunta corrupción en el que ya figuran una decena de imputados. Y que aprecia indicios delictivos en su relación empresarial con Administraciones públicas que, según la Agencia Tributaria, aportaron, mediante contratos y otras fórmulas de negocio, al menos la mitad de los 15 millones de euros facturados por el Instituto Nóos entre 2003 y 2006. Su citación como imputado dará armas a sus críticos, pero favorecerá su situación procesal: gozará plenamente de los derechos de defensa y a la presunción de inocencia y podrá exigir que se respeten mientras dura el proceso.

Como es lógico, la Casa del Rey ha manifestado su respeto a la actuación de los jueces al conocer la imputación de Urdangarin. Pero al margen de la dimensión jurídica de los hechos, la Corona ya adelantó su veredicto en el ámbito de ejemplaridad institucional que le es propio declarándolos «no ejemplares». Cualquiera que sea el desenlace del proceso judicial abierto a Urdangarin, la Corona debe preservar su prestigio con reglas de comportamiento que la blinden frente a la corrupción y los comportamientos abusivos de carácter personal.

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