4 diciembre 1993
A instancias del nuevo ministro de Interior, Antonio Asunción
Ferrán Cardenal es nombrado Director de la Guardia Civil en sustitución de Luis Roldán, al que la prensa acusa de corrupción
Hechos
El 3 de diciembre de 1993 D. Ferrán Cardenal es designado por el Consejo de Ministros nuevo Director de la Guardia Civil.
05 Diciembre 1993
Otro peón de Serra en el Gobierno
Artífice de importantes golpes contra ETA, viene de desarrollar una larga y nada fácil labor política al frente del Gobierno Civil de Barcelona y mantiene excelentes relaciones con los altos mandos de la Guardia Civil. Muchos eran los puntos a favor de Ferrán Cardenal para este cargo. Al nuevo ministro del Interior, Antonio Asunción, no le había pasado desapercibido. El sustituto de Corcuera llegó al Ministerio y todo pareció venirse abajo. El secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, quería marcharse a su casa porque se consideraba ya parte del mobiliario del Ministerio. Después de muchas charlas, entrevistas y negociaciones, consiguió que Vera continúe en su cargo. Un frente cerrado. El flanco de la Guardia Civil también hacía aguas. Luis Roldán, afectado en los últimos días por un escándalo de corrupción, adelantó a los medios de comunicación su deseo irrevocable de dejar su cargo. Mientras preparaba su primera reunión con los ministros de Interior del Grupo de Trevi, el nuevo ministro tuvo que cavilar los posibles sucesores a Roldán. Ni negociaciones, ni’ conversaciones, ni promesas. Roldán estaba totalmente decidido. Ya en septiembre y en diciembre pasado había expresado a Corcuera su intención de irse a su casa y dedicarse a la actividad privada. Corcuera logró disuadirle. Sin embargo, Asunción no tuvo la más mínima oportunidad de convencerle. Era una decisión irrevocable que coincidió en el tiempo con la publicación de diversas informaciones sobre su patrimonio personal. Su sucesor. Primer quebradero de cabeza del ministro. Sin embargo, en apenas diez días ha logrado la solución. El candidato tenía que tener conocimientos sobre ETA y otros grupúsculos con acceso a pistolas, buenas relaciones con la Guardia Civil (lógicamente), conocimientos fundados de las actuaciones de las Fuerzas de Seguridad del Estado y tenía que pertenecer al partido (lógico también). Además, debía contar con todas las simpatías del nuevo equipo del Ministerio del Interior. Si encima pertenecía al sector liderado por Felipe González en el PSOE, mejor que mejor. Varios nombres pasaron por la cabeza de Asunción. Sin embargo, no tardó en realizar el descarte y apostar por uno que reunía todas las características necesarias. No podía ser otro. Siempre se le ha incluido en todas las «quinielas» para ocupar cargos en Interior. Siempre motivos familiares le han llevado a rechazarlo. Sin embargo, cuando el jueves por la mañana, en un encuentro con Asunción en el Ministerio, le propuso ocupar la Dirección general de la Guardia Civil, un sí fue su respuesta. Conoce el entramado estratégico y político de ETA. La organización terrorista ha tratado siempre de mantener en la capital catalana suficiente infraestructura para cometer atentados sonados. Dos resuenan todavía en todos los oídos: Hipercor y casa cuartel de la Guardia Civil en Vic. Cardenal ha logrado sonados éxitos en esta labor. Ha desarticulado dos «comandos Barcelona». Ha logrado desmontar la infraestructura que José Luis Urrusolo Sistiaga, uno de los terroristas más sangrientos, tenía en la capital catalana. Estas actuaciones no han pasado nunca desapercibidas en el Ministerio del Interior ni en el Gobierno. El nombre de Cardenal es citado casi siempre en todos los despachos cuando se sintetizan los éxitos en la lucha contra ETA. Por si fuera poco, a nadie le pasó tampoco desapercibido el éxito en materia de seguridad que fueron los Juegos Olímpicos de Barcelona. Uno de los hechos más determinantes para que el Gobierno diera un sí al candidato de Asunción es su vertiente política. Pertenece al PSC-PSOE desde 1977 y está considerado como un gran amigo de Narcís Serra. Con su nombramiento, el Ejecutivo socialista coloca a otro civil al frente de este Instituto armado. Sin embargo, su labor a partir de ahora ya no será tan delicada como la que tuvo que soportar Luis Roldán, quien contó con la oposición de los más «militarizados» de este Cuerpo desde el principio. Sin embargo, no todo el monte es orégano. En 1989 fue encontrado culpable por la Audiencia Territorial de Barcelona por prohibir una manifestación contra el V Centenario. Está visto y comprobado que Ferrán Cardenal no le tiembla el pulso, importante aval para dirigir un Cuerpo en el que la mano dura ha sido uno de sus lemas principales. Pese a que ha mantenido unas relaciones excelentes con los Cuerpos de Seguridad del Estado, Cardenal ha mantenido una relación de amor-odio con el presidente de la Generalitat. Pujol siempre ha querido obtener más competencias en materia de seguridad para los Mossos D’Esquadra, pero siempre se ha encontrado con la oposición de Cardenal.